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Ficción española - El Palomitrón
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DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA FICCIÓN ESPAÑOLA 2020 – PARTE I

Da vértigo asomarse a nuestros especiales de 2018 y 2019 sobre el estado de la ficción española y darse cuenta de lo rápido que está cambiando nuestra industria. En apenas dos años se han multiplicado las ventanas de exhibición y el volumen de producción de series. En 2020, a la llegada de las primeras producciones de HBO España se suman todos los proyectos que está desarrollando Amazon Prime Video (además de su acuerdo con Mediaset),  las pequeñas incursiones de Orange y TNT o la rápida expansión de Atresplayer Premium. Afortunadamente y pandemia aparte, en el último año han pasado tantas cosas que hemos tenido que dividir este especial en dos artículos. En este primero hablaremos de las cadenas generalistas y sus nuevas vías de explotación para sus series. Así está la ficción española en 2020 a nivel televisivo.

Las generalistas encuentran una salida

Llevamos varios años advirtiendo de la caída de espectadores y la reducción de espacios dedicados a la ficción en la televisión en abierto. El modelo de consumo de series cambió para siempre en España con la llegada del streaming y la televisión lineal solo encuentra éxitos en los grandes formatos de entretenimiento y los picos de actualidad informativa. Con algunas excepciones, claro: el fenómeno de audiencias Mujer, la serie turca que ya reúne a más de dos millones de espectadores tres días a la semana en Antena 3, nos lleva a preguntarnos qué ingredientes han llevado al éxito a esta producción y cómo aplicarlos (si es posible) a nuestras series.

Siempre resulta más barato comprar (y más si compras en mercados secundarios como el turco) que producir. Pero el espectador que se sienta tres noches a la semana a ver una serie no tiene esta variable en cuenta. ¿Por qué las series españolas estrenadas este otoño no dejan de perder espectadores, al contrario que la turca? Si tuviéramos la varita mágica para averiguarlo ahora mismo estaríamos en La Habana tomando mojitos, pero hay datos concretos que nos pueden dar alguna pista. 

Por cuestiones presupuestarias, es prácticamente imposible estrenar una serie de producción propia en verano (como sí sucedió con Mujer) porque la caída de la inversión publicitaria hace inviable rentabilizar un producto de alto presupuesto. El verano es una época idónea para testar nuevos formatos porque la competencia es menor y las cadenas suelen tener más paciencia antes de cancelar un producto. Sin embargo, las cinco series españolas de prime time estrenadas a nivel nacional este otoño (La valla en Antena 3; Madres, amor y vida en Telecinco y HIT, Inés del alma mía e Historias de Alcafrán en TVE) se han tenido que enfrentar en sus estrenos a competidores tan potentes como El hormiguero, La isla de las tentaciones, Idol Kids, La Voz o la propia Mujer, que para entonces ya estaba más que asentada en la parrilla. 

Las audiencias no están acompañando en exceso a las series españolas en abierto. Dejando aparte el fracaso de Historias de Alcafrán en la noche del viernes, las otras cuatro ficciones se mueven en una horquilla entre el millón doscientos mil y el millón y medio de espectadores sin contar con los datos del diferido. Aquí La valla sería la más beneficiada, con hasta medio millón de espectadores adicionales en los días posteriores a su emisión.

Por otra parte está la cuestión del contenido. Al margen de lo que emita la competencia: ¿están las series en abierto ofreciendo lo que pide el público generalista? ¿Nos da el éxito de Mujer, además de las tres series españolas que tuvieron buenos resultados la pasada temporada –Cuéntame, La que se avecina y El pueblo– una pista de lo que la gente quiere ver en abierto? Y si es así, ¿lo están ofreciendo las series actualmente en emisión? Aunque antes de plantearnos todo eso deberíamos preguntarnos si podemos seguir hablando de público generalista cuando la media de edad de los espectadores de las tres principales cadenas se sitúa prácticamente en los 60 años.

EL PUEBLO SERIE - EL PALOMITRÓN

Para poder seguir rentabilizando sus series y poder levantar ficciones con presupuestos ambiciosos, las generalistas han encontrado en la multiplicidad de pantallas una vía de desarrollo para sus departamentos de ficción. Así, las estrategias de Mediaset (emisión en exclusiva durante 6 meses de sus series en Amazon antes de llegar al abierto) y Atresmedia (estreno en exclusiva de todas sus series en Atresplayer Premium, segunda exhibición de algunas de ellas en Antena 3 y posterior incorporación al catálogo de Netflix) han permitido que se siga produciendo rentablemente ficción española a buen ritmo a pesar de encontrar cada vez menos espacio para emitirse en la parrilla televisiva.

La explosión de Atresplayer Premium

Veneno - El Palomitrón

Con permiso de Mediapro Studio, cuya producción está repartida entre múltiples productoras, Atresmedia se está convirtiendo en la mayor productora y exhibidora de ficción en España. La creación de Buendía Producciones junto a Movistar pone patas arriba al sector y la compañía se mete de lleno en la producción de contenidos de ficción y entretenimiento, hasta ahora siempre externalizada a otras productoras. 

A falta de blockbusters de Hollywood, las producciones de Atresmedia están dominando no solo la ficción televisiva sino también la cinematográfica, además de hibridarlas. Eso que tú me das (el documental de Jordi Évole y Pau Donés) y Veneno, producciones para el catálogo de Atresplayer Premium, han liderado la taquilla cinematográfica y el éxito en cines de 2019 Señor, dame paciencia, está siendo adaptado a serie para la misma plataforma. 

El pelotazo de series como Veneno y Luimelia y la próxima llegada de By Ana Milán y los reencuentros de Los hombres de Paco y Física o química, entre otros, harán de Atresplayer Premium la plataforma con uno de los catálogos de ficción española más a tener en cuenta el próximo año. Eso sí, la mayoría de ellas nunca se verán en abierto. En ese sentido, los espectadores salimos perdiendo: ver ficción televisiva será cada vez más difícil sin pagar.

Puedes consultar la segunda parte de este especial, dedicada a las plataformas de streaming, aquí:

Fon López

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He crecido viendo a Pamela Anderson correr a cámara lenta por la arena de California, a una Carmen Maura transexual pidiendo que le rieguen en mitad de la calle, a Raquel Meroño haciendo de adolescente con 30 años, a Divine comiendo excrementos y a las gemelas Olsen como icono de adorabilidad. Mezcla este combo de referencias culturales en una coctelera y te harás una idea de por qué estoy aquí. O todo lo contrario.