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PALMARÉS VIII PREMIOS FEROZ

Historias para no contar

Una edición más de los premios Feroz, y ya van ocho, fue celebrada. En pleno centro de Madrid, en el Teatro Coliseum, en una gala presencial, pero con estrictas medidas sanitarias. La maestra de ceremonias fue Pilar Castro y el eco mediático incuestionable de la edición una siempre polémica Victoria Abril, premio de honor.

Pasadas las 18:15, las diversas personalidades del sector comenzaban a desfilar por una alfombra roja ciertamente bien gestionada en relación a ediciones pasadas, y al cabo de las dos horas, la gala dio comienzo. Un comienzo errático, debido a los problemas sonoros del vídeo de presentación, que por suerte en eso se quedaron, en un comienzo. Pues lo cierto es que la gala tuvo una eficacia formal que ya se echaba de menos, dada la falta de consistencia de las dos ceremonias anteriores. El desarrollo audiovisual de la propuesta, la realización de la ceremonia, la escaleta, y ciertas intervenciones muy inspiradas (extraordinarias las intervenciones de Esty Quesada y Paco León), consiguieron desarrollar una gala significativamente mejor a sus predecesoras. No obstante, el excesivo y reiterativo uso del valor de la reivindicación, el deslucido momento de Victoria Abril (antecedida por un vídeo recopilación de su carrera ciertamente mejorable), y la falta de sensatez de la explosión injustificada de Samantha Hudson, entre otros momentos, impidieron que la gala consiguiera brillar. Ni siquiera Pilar Castro, que fue de menos a más, se mostró cómoda, debido a su encorsetamiento por un guion que tenía más intenciones que soluciones resolutivas e ingeniosas.

Victoria Abril recogiendo el Feroz de honor.

No hubo polémica, o al menos de una manera explícita, como habían suscitado las conocidas declaraciones de Victoria Abril (sonada fue la disculpa de la actriz) a lo largo de estas semanas, ni siquiera en el discurso, siempre espontáneo, un pelín caótico, pero ciertamente contenido, de la presidenta de AICE (Asociación de Informadores Cinematográficos de España), María Guerra. Todo fue desarrollándose bajo una cierta calma y hasta comodidad, dado el alterado momento presente, y así fue, hasta el punto de entender un palmarés que no deparó apenas sorpresas.

Las series se convirtieron con justicia en las reinas de esta edición, y muestra de ello, es haber dejado para el final de la gala, bajo la siempre espontánea Loles León, la entrega de los dos premios principales de series. Antidisturbios y Vamos Juan fueran las mejores series dramática y cómica, respectivamente. La primera además, unió a este premio los galardones de mejor actor protagonista para Hovik Keuchkerian, empatado con el excelente Eduard Fernández (magnético discurso) de 30 monedas, y mejor actor de reparto, para Patrick Criado. Patria fue la otra gran protagonista gracias a los galardones de Elena Irureta, mejor actriz protagonista y una emocionada Loreto Mauleón, mejor actriz de reparto, quedando, de esta manera, Veneno fuera del palmarés completamente.

En el apartado cinematográfico, Las niñas se reafirmó como la mejor película española del año, en su camino triunfal al Goya, cosechando los galardones de mejor película dramática, mejor dirección y mejor guion. Mientras que La boda de Rosa, tras ser la más nominada de la edición, se conformó con el premio de mejor comedia. El año del descubrimiento y My Mexican Bretzel se consolidaron como las grandes obras alternativas del cine español de 2020, gracias a sus premios de mejor documental y el premio especial, respectivamente, y la arriesgada Baby, convirtió en premio su única nominación, mejor música original, para Bingen Mendizábal & Koldo Uriarte. Cerraron este círculo de premios el mejor cartel para Rifkin’s Festival (Jordi Lavanda) y el mejor tráiler para Historias lamentables (Rafa Martínez & Javier Fesser).

Patricia López Arnaiz, mejor actriz protagonista de cine por su papel en Ane.

Sobre los actores de cine, Patricia López Arnaiz (con un discurso realmente emotivo) y Mario Casas, por Ane y No matarás, en las ternas protagonistas, reafirmaron su condición de favoritos en esta temporada de premios. Mientras que en los apartados de reparto, un Juan Diego Botto, pronunciando uno de los discursos de la noche, por Los europeos, y Verónica Echegui, por Explota, explota, inauguraron su palmarés esta temporada, y afianzaron opciones de cara a los Goya, teniendo en cuenta que ambos comparten bastantes nominaciones y ningún triunfo.

Se cierra un capítulo más en esta particular temporada de premios, y esta vez con la valentía de haber conseguido un acto generoso y seguro, por su cuidada presencialidad, que abre boca para el próximo 6 de marzo, día de la esperada celebración del cine español, gracias a los Goya.

Alberto Tovar

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