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LOS ERRORES Y ACIERTOS DE DC

Lo hicieron rápido y, siendo sinceros, regular. El universo cinematográfico de DC arrancó oficialmente en 2013 con El hombre de acero, película que dirigió el que hasta hace unos años era la cabeza artística del universo. Zack Snyder, uno de los principales culpables del malentendido que ha habido en DC al apostar por hacer películas con superhéroes torturados. Pero si miramos atrás, pues todo tiene un origen, nos encontramos directos con Christopher Nolan. Ahí está Batman Begins, en el 2005, inaugurando la trilogía que redefiniría las películas de superhéroes. Para entonces solo habíamos visto dos buenas sagas, la colorida e infantil Spider-man de Sam Raimi, y la inteligente y llena de personajes X-Men, de Bryan Singer (de actualidad con Bohemian Rhapsody). Nolan se alejó de ambos para realizar una saga de thrillers donde los protagonistas llevan mallas, y supo acertar en la importancia de los personajes sobre todo lo demás. Conocimos en profundidad a Bruce Wayne y los suyos, y aprendimos a exigirle más inteligencia a las películas de superhéroes. Y por eso El caballero oscuro sigue siendo la mejor película del ya sobrexplotado género.

El mismo año que Heath Ledger ganó el Oscar se estrenó Iron Man, inicio del universo que cambiaría el cine, fomentando la apuesta masiva por los blockbusters y logrando que millones de personas paguen para ver una irrelevante Ant-Man y la Avispa tan solo por una breve escena al acabar los créditos. Los méritos de Marvel son muchos, innegables y dignos de estudio. Y ese ha sido el problema de DC. Que no han estudiado bien. Estos son los errores y aciertos del Universo Extendido de DC.

LOS ERRORES

Presentaciones

Marvel ha llegado hasta donde está gracias a sus películas individuales. Pueden gustar más o menos, ser mejores (la saga del Capi) o peores (la saga de Ant-Man), pero su forma de presentar a los héroes ha sido la mejor decisión de la franquicia. Cuando Joss Whedon reunió a Los Vengadores por primera vez ya les conocíamos a todos. Capitán América, Thor y Hulk (aunque con otro actor) ya tenían una película, e Iron Man tenía un díptico, dejando espacio en la secuela para Viuda Negra y Nick Fury. La película del supergrupo los enfrentó, hizo dudar su coexistencia y acabó por unirles para lo que vendría: más héroes, más películas individuales, y más reuniones. Una división por fases que aumentaba las expectativas de los fans hasta hacerlo estallar con el macro-evento que fue (y será) Infinity War. La crónica de un éxito.

DC, en cambio… bueno, ellos arrancaron la franquicia en 2013, presentando a Superman en su tenebrosa película de origen. Y tres años después salió Batman v Superman, donde conocimos al nuevo murciélago y a Wonder Woman, además de intuir a Flash, Cyborg, Aquaman y el villano Steppenwolf. Los personajes de La liga de la Justicia fueron presentados con Bruce Wayne delante del ordenador, pinchando sobre carpetas (¡Con el logo de cada héroe!) y viendo pequeños vídeos de cada personaje. La mayor cutrez del cine comercial.

La oscuridad

Como sugeríamos en la presentación, en las oficinas de Warner debió haber un gran malentendido sobre el éxito del Batman de Nolan. Se interpretó que la seriedad debía llevar de la mano a la oscuridad, que los superhéroes debían estar atormentados y reflexionar sobre el sentido de su existencia. Algo que combina muy bien con el caballero oscuro, pero muy mal con el hombre de acero. No fue buena idea debutar con un Superman carente de carisma, con la tristeza por bandera y capaz de partir el cuello de su enemigo al final de la película. Pero enfrentarlo, en la segunda película del universo, a un Batman viejo y sin ningún miramiento a la hora de asesinar, fue sin duda el colmo. El error de cálculo pasó factura en crítica y taquilla, por lo que el estudio quiso cambiar el tono hacia uno más irreverente. E imitando a Guardianes de la galaxia surgió el mayor de los desastres. Escuadrón Suicida intentaba en vano ser divertida y gamberra, pero su guión no hacía más que rallar el absurdo. Seguía siendo oscura, pero por primera vez, era realmente una muy mala película. Eso sí, bien oscura. Pasaba todo en una noche.

Contradicciones

Por hacerlo todo corriendo y sobre la marcha, el DCEU se ha ido llenando de contradicciones. Aunque de esto no se libra ni la gloriosa Marvel, que tiene pequeñas lagunas para los más puntillosos. Thanos y el origen de su guantelete fueron cambiando progresivamente, por no hablar del misterio en la línea temporal que Spider-Man: Homecoming destrozó por completo. Aun así, son muy pocos frente a la confusión general que planteó La liga de la Justicia y los proyectos anunciados y posteriormente suspendidos. Según los rumores, esto podría no mejorar. La recaída en el alcohol de Affleck y los problemas de agenda (y negociaciones) de Cavill indican que, probablemente, pronto dejaremos de ver a ambos héroes enfundados en las mallas. Por no hablar de los villanos, cuyo camino cambiará el año que viene con el estreno del Joker que encarna Joaquin Phoenix. Aunque se dice que esta película no se añadirá al canon del universo, la confusión estará servida. Y si funciona, no nos cabe duda que los directivos querrán enfrentarlo a (algún) Batman.

“Diferencias creativas”

Vamos, de corrido, con todos los cambios que ha habido en las distintas sillas de director. Affleck casi dirige una versión de The Batman, que finalmente se asignó a Matt Reeves, que salió del proyecto… y volvió a entrar para ver la película quedarse en stand by. Doug Liman fue fichado para dirigir Justice League Dark y menos de un año después salió por la misma puerta. Joss Whedon parecía entusiasmado con su versión de Batgirl, pero acabó desentendiéndose del proyecto. Y la joya de la corona, The Flash, que perdió hasta tres directores y numerosos guionistas. Todo por diferencias creativas con una Warner que no sabía por dónde caminar y tan solo se dedicaba a limitar a sus autores. Hasta que la mujer maravilla llegó para salvarles. Patty Jenkins.

LOS ACIERTOS

Wonder Woman

Sobre toda la morralla sobresale una historia con nombre propio. Wonder Woman, la rara avis de DC, una magnífica película que combinaba la dulzura de una Amazona descubriendo la civilización con la acción más elegante de los últimos tiempos. La secuencia de Gal Gadot saliendo de la trinchera para correr por el campo de batalla es toda una declaración de intenciones. Hermosa, rebosante de estilo y con personalidad propia. Jenkins hizo una de las mejores películas de superhéroes gracias a su habilidad para combinar la comedia, el drama y la acción, y de no ser por un último tramo demasiado oscuro y lleno de CGI, estaríamos hablando de una completa obra maestra.

Reestructuración

Una retirada a tiempo es una victoria. En enero Warner substituyo a Jon Berg y Geoff Johns como presidentes de producción de DC, el papel que ejerce Kevin Feige en Marvel. Su reemplazo fue Walter Hamada, un nombre poco conocido en el gran Hollywood, y es que se ha movido en películas de terror de bajo presupuesto (pero grandes éxitos, como It). Y por eso mismo es la opción ideal para el puesto, y es que Warner necesita utilizar con mayor conciencia sus presupuestos, excesivos e invisibles en pantalla. Además, Hamada tiene una estrecha relación laboral con James Wan, quién tras el éxito de Aquaman en taquilla podría sentirse atraído por involucrarse más en DC. Sea como sea, el cambio en la dirección no puede resultar negativo, y Walter parece tener claro lo más importante: ordenar el universo.

Nuevos géneros

Adiós a la oscuridad. Aquaman ha sido un soplo de aire fresco, y aunque no nos haya convencido del todo, su salto de géneros es atrevido y admirable. Indica además un interés en la compañía por alejarse de lo convencional, y el año que viene lo veremos claro cuando estrenen ¡Shazam!, que ya se ha anunciado como una comedia, y Joker, que será un thriller criminal al más puro estilo de Scorsese. Películas diferentes a Marvel pero escritas con cabeza, con presupuestos algo más bajos de lo normal y muchas ganas de gustar, al fin, tanto a público como a crítica.

En conclusión, DC no ha muerto. Se ha estado arrastrando por el fango durante unos años, pero parece que se está levantando. Con una Marvel que ha prometido una Fase 4 “muy diferente” tras Vengadores: Endgame, es el momento de que su competencia directa ponga toda la carne en el asador. Y quién sabe, puede que el 2019 traiga una larga lista de películas notables de superhéroes. Y todas diferentes entre sí. Nosotros lo tenemos claro: eso vamos a pedir a los Reyes.

Ignasi Muñoz

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