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Parece que 2018 ha sido un año de gracia para el cine LGTB, trayendo verdaderas obras maestras de temática variada y de mayor o menor repercusión. De esta forma, y aprovechando tanto el estreno de Con amor, Simon (¿hemos mencionado ya que sorteamos un ejemplar de la novela?) como la inminente llegada del Día del Orgullo, os traemos diez títulos que giran alrededor del cine LGTB adolescente.

Y sí, somos conscientes de que ya hicimos un especial de películas LGTB hace nada, pero esas eran únicamente de 2018 y no pasaban necesariamente por el prisma del punto de vista adolescente, cosa que la enorme mayoría de estas, en mayor o en menor medida, sí hacen. Bueno. Vamos allá:

1. TOMBOYTomboy Cine lgtb El Palomitrón

Probablemente es, junto con Laurence Anyways, uno de los esbozos más tiernos que se han realizado acerca de la persona transgénero y de su condición. El trabajo que realiza aquí Céline Sciamma es de una sensibilidad inusitada, independientemente de que entres o no en su propuesta. Quien se enfrente a Tomboy deberá saber que no verá una obra coming of age al uso, sino un relato preciosista y contemplativo donde los primeros minutos ya son una auténtica maravilla.

Michael, de tan solo once años, acaba de mudarse a un nuevo barrio con su familia durante el verano. Allí debe enfrentarse a nuevas amistades. Sin embargo, ninguno de los nuevos amigos que ha hecho ahí sabe que Michael nació mujer bajo el nombre de Laure. A eso se le suma el hecho de que comienza a descubrir el amor de manos de Lisa, una chica que tampoco conoce la verdadera identidad de Michael.

2. TROPICAL MALADYtropical malady el palomitrón

Desconocido para el gran público pero convertido en uno de los directores más interesantes del panorama festivalero y uno de los nombres clave de la corriente cinematográfica del slow cinema, el tailandés Apichatpong Weerasethakul (sí, se escribe así. Y sí, lo hemos puesto a la primera) ya conquistó Cannes en 2004 con esta obra antes de alzarse con la Palma de Oro con Tío Boonmee recuerda sus vidas pasadas.

Tropical Malady no es una obra accesible para todos, porque Weerasethakul tampoco quiere serlo. Pero esta película tiene de todo: es fantasía, es comedia romántica, es drama, es cine experimental y, sobre todo, un estudio sobre el hombre y la naturaleza junto con unas deliciosas pinceladas del folclore tailandés. Todo ello, sumado con una majestuosa experimentación sobre la estructura clásica, hace de esta una auténtica e indiscutible obra maestra.

Dos jóvenes están viviendo despreocupadamente su amor: saliendo por la ciudad de noche, comiendo con los padres de uno y compartiendo cintas de The Clash. Esta historia pequeña y humilde sobre dos personas que se aman (que casualmente son chicos, por eso se incluye en esta lista) es el trampolín para narrar otra historia más alegórica y con un despliegue formal que es una representación literal del hombre contra la bestia.

3. MYSTERIOUS SKIN: OSCURA INOCENCIAmysterious skin el palomitrón

Como sucede con Bruce LaBruce Larry Clark, el cine de Gregg Araki es puramente generacional, y conocer el contexto histórico de sus películas es realmente importante para entender una filmografía que, de otra forma, resultaría confusa de ver. Incluso hay quienes arrastran un mínimo de conocimiento del contexto histórico y no balbucean al afirmar que el padre del new queer cinema no es sino un degenerado cuyas películas son un despropósito tanto cinematográfico como ideológico. Habrá quienes lo defiendan afirmando que hay que entenderlo a él y a su tiempo, pero entonces aparece Mysterious Skin: Oscura inocencia, una película tan noventera que parece mentira que estuviera hecha en 2004.

Sería imposible abarcar esta película de forma coherente, pues se mueve en la frontera entre algo moderadamente normal y el noventerismo más extremo. El filme abarca la adolescencia y la infancia de dos chicos totalmente distintos, pero unidos por su marginalidad y por lo extraordinario de los eventos a los que se enfrentaron de pequeños. Mysterious Skin: Oscura inocencia no deja indiferente a nadie y lanza contundentes mensajes sobre la prostitución masculina juvenil, la pederastia, la sexualidad y el bloqueo emocional.

4. LAST SUMMERlast summer el palomitrón

Otra joya totalmente desapercibida para el gran público y para aquellos no asiduos a buscar (y encontrar) rarezas dentro del cine LGTB adolescente, pero una vez que la ves, no puedes dejar de suspirar por que este hombre haga otra película.

Last Summer es la primera (y hasta el momento única) película de Mark Thiedeman, y, a modo aproximación, podría definirse como la película gay que haría Andrei Tarkovsky tomando como referencia el corto Scenes from the Suburbs, de Spike Jonze.

Lucas y Jonas pasan el verano de su último curso de instituto en un pequeño pueblo del sur de los Estados Unidos, antes de entrar en la universidad. Saben que probablemente sean sus últimos meses juntos y, ante lo que el futuro les depara, deberán afrontar y tomar decisiones clave en sus últimos pasos por la adolescencia hasta la edad adulta. Con este argumento tan propio de melodrama facilón, Thiedeman nos deleita con una historia visualmente extraordinaria, pausada y donde lo recargado o lo impostado no tiene cabida. Una película de rostros, de gestos y de imágenes puras. Toda una experiencia cinematográfica.

5. LA VIDA DE ADÈLEla vida de adèle el palomitrón

Simultáneamente, la Palma de Oro más recordada y la que peor ha envejecido de la década, hasta el punto de que las alusiones que sigue recibiendo actualmente se reducen únicamente a sus celebérrimas secuencias de sexo explícito. Sin embargo, nos guste o no, La vida de Adèle es mucho más. 

Vapuleada y adorada a partes iguales (incluso entre aquellos ya familiarizados con el cómic), la película habla por sí sola, y después de tantos años resulta muy difícil ponerse a hablar de ella o de su argumento, que puede no ser suficiente para un metraje de tres horas. De cualquier forma, lo cortés no quita lo valiente y, hoy en día, la obra es un ejercicio de dirección de actores realmente loable, y tanto su apartado visual como su paleta cromática siguen siendo una delicia, independientemente de lo lejos o cerca que haya estado la propuesta visual de su novela gráfica. Una mención imprescindible a la hora de hablar de este tipo de cine.

6. ELEPHANTelephant el palomitrón

Ay, Gus, Gus… ¿Qué seríamos los muchachitos inadaptados sin ti? Pues probablemente solo tendríamos a Tim Burton como referente principal, lo cual es demasiado triste. Así que sí. Gracias por existir. Y por hacer películas como Mi Idaho privado Elephant.

Sí. Durante únicamente una secuencia, Gus Van Sant plantea una dinámica de relación homosexual realmente problemática porque, en fin, los perpetradores de la matanza en el instituto tienen una aventura. Parece algo horrible y propio de una mente no muy en su sitio, lo sabemos, pero aquellos que hayan visto la película y recuerden la secuencia de la ducha sabrán a qué nos referimos.

Elephant, otra Palma de Oro en Cannes de la que no poca gente echa pestes. ¿Y por qué? Porque no hay ningún disparo hasta los últimos minutos de la película. Bueno, a saber qué creerán que van a ver cuando se ponen una peli sobre (literalmente) los últimos momentos antes de una matanza de instituto. Al fin y al cabo, las referencias acerca de los jóvenes para con la homosexualidad y la propia aventura de los asesinos con su consecuente y contundente efecto empático, hacen de ella una verdadera obra de arte.

7. CALL ME BY YOUR NAME

Madre mía, qué habremos dicho de esta película que no se haya dicho ya. Sí. Nos encanta Call Me by Your Name, nos encanta Timothée Chalamet y nos encanta todo lo que esta película engloba.

La delicada dirección de Luca Guadagnino que le rinde homenaje al estilo decimonónico de las películas de James Ivory (guionista y adaptador de la novela homónima de André Aciman), las interpretaciones tan rebosantes de vida de Timothée Chalamet y de Armie Hammer, los silencios, la música, la ambientación tan perfecta que casi puedes oler el aire veraniego italiano, la secuencia final que es el brochazo perfecto a una historia que podría no tener secuela y conseguir ser totalmente redonda… Todo ello hace de Call Me by Your Name una obra maestra absoluta, y probablemente una de las mejores películas del año.

8. HEDWIG AND THE ANGRY INCH

Si nos ponemos a hablar de musicales, por favor, hablemos de estos y no de La ciudad de las estrellas (La La Land) Moulin Rouge, porque esta es, después de The Wall, de Alan Parker, la mejor ópera rock de la historia del cine y, por ende, uno de los mejores musicales jamás creados.

Hedwig (encarnada por John Cameron Mitchell, director de la cinta) es una estrella de rock transgénero forzada a la operación desde adolescente para huir de la Alemania del Este. Una vez en Estados Unidos, intenta malvivir y ganarse la vida en el mundo de la música, donde nos contará toda su historia y de cómo daría a conocer al famoso cantante Tommy Gnosis, que sería su amante y compañero en el mundo de la música hasta que él la traiciona. Es entonces cuando asistimos a un collage gamberro y enternecedor sobre la vida de una persona que nunca lo ha tenido fácil y ahora solo le queda seguir a su examante de gira y tocar en bares de mala muerte mientras él llena estadios.

Vibrante, emocionante y con una forma de representar el espíritu del rock and roll que no se había visto desde que vimos el mejor álbum de Pink Floyd en forma de película.

9. Y TU MAMÁ TAMBIÉN

Nos vamos acercando al final, y como uno de los colofones que cierran la lista, os presentamos uno de los últimos vestigios de Alfonso Cuarón antes de que Hollywood lo apadrinase y se convirtiese en el primer mexicano en ganar un Oscar.

Luisa, Julio y Tenoch emprenden durante un verano un viaje sin rumbo por México, descubriendo el lado oscuro de la amistad, la sexualidad y a ellos mismos.

Filmada con un erotismo realmente inusitado, si La vida de Adèle muestra el lado exuberante de la sexualidad, Y tu mamá también muestra el sexo desde un punto de vista personal e impersonal a la vez. Es sucio pero sensual, corrosivo e incómodo pero placentero de ver. Una liberación del despertar bisexual con unos diálogos voz en off muy bien elegidos y reminiscentes, en muchos casos, a ese realismo mágico de la literatura sudamericana.

10. MULHOLLAND DRIVE

Y ya acabamos. Necesitábamos acabar con esta, a pesar de que se aleja mucho de la tónica tomada a lo largo de la lista (porque, al fin y al cabo, es cine LGTB adolescente, pero no hay de eso último en esta), pero ¿no podemos hacer una excepción por tratarse de la mejor película del siglo XXI?

Mulholland Drive. La llave azul, el club Silencio, el cowboy, un cameo de Billy Ray Cyrus… Lo onírico en el cine es David Lynch. Por mucho que hablemos de esta película, es posible que no podamos entenderlo todo. Y eso está bien. Es bonito saber que hay una película que puedes ver una y otra vez y descubrirás detalles nuevos y elementos que antes no estaban… o sí estaban, pero no los veíamos.

Claramente influenciado por el videoarte y por Persona a la hora de narrar esta historia entre dos mujeres, David Lynch consigue crear un enorme laberinto fílmico donde sabes que todas las piezas del puzle encajan a la perfección, pero hay algunas que no las consigues llegar a ver. Y mientras intentas buscar esas piezas, te quedas embelesado por la carta de amor sutil y ponzoñosa a Hollywood y por la enorme química que hay entre las dos protagonistas. Vuelve a hacer cine, David

¡Y esta sería nuestra selección! Nos dejamos muchísimos más títulos, pero solo podíamos elegir diez. ¿Con cuál os quedáis vosotros y por qué?

 

Álvaro Salas

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