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LOS ANTECEDENTES

No hay nada que un servidor no haya dicho ya sobre la novela Con amor, Simon. Porque, como ya se comentó en la reseña que le hicimos a la obra de Becky Albertalli, esta encerraba un aura de ternura y de juventud tan frescas que era casi un imperativo categórico que sus alusiones en contra de la homofobia se redujesen al mínimo para hablar con el corazón en la mano. En definitiva, era una novela juvenil con pocas pretensiones. ¿El porqué de esta introducción? Porque ahora pasaremos a ver cómo su adaptación cinematográfica se dejó algo en el camino.

LA PELÍCULA

Se habló mucho antes del estreno de Con amor, Simon de cómo esta iba a ser el gran blockbuster del verano por ser la primera peli adolescente de instituto estadounidense producida por una major studio con un protagonista abiertamente gay, con final feliz y sin que la palabra homofobia se gritase cada diez minutos. Se habló mucho sobre cómo esto era una gran noticia para la comunidad de cara a darle visibilidad, independientemente de que el resultado llegase a ser bueno o no. ¿Esto es cierto? Hasta cierto punto sí.

Nadie niega que sales de la sala de cine con una sonrisa de oreja a oreja, que hay momentos divertidísimos y otros tantos llenos de ternura. Nadie niega tampoco que sea una película simple, vacilona, previsible, sin aspiraciones y básicamente una producción estándar sobre adolescentes americanos… y está genial que exista esa historia para la juventud gay (por muy mala que sea), que pueda decirnos que somos válidos y que no tenemos por qué acabar mal. Esto lo dice el espectador gay. Ahora, lo que dice el crítico gay es un poco distinto.

La cinta cae demasiadas veces en clichés formales, no se ve ningún rasgo personal ni autoral en su dirección y hay secuencias en las que el montador parece que no sabe cuándo cortar. Asimismo, encontramos bastantes fallos y agujeros de guion importantes, y elementos bastante sonrojantes. Muchos de sus gags los podríamos escuchar en cualquier sitcom genérica y varias decisiones de guion son simplemente incomprensibles.

ELLOS Y ELLAS

Cuando Nick Robinson apareció en la primera entrega del regreso de aquella trilogía de dinosaurios en la que dicen que ahora hay un español pululando, todos coincidimos en que el muchacho no estaba en estado de gracia. Más tarde, cuando supimos que aparecía una película anterior llamada Los reyes del verano y cuando se le ve en Con amor, Simon, empezamos a deducir que ese espantapájaros que hacía las veces de hermano mayor huyendo de un Indominus Rex no era sino el producto de un error catastrófico de dirección de actores. En efecto, el protagonista lo hace bastante bien, e incluso puede que nos estemos quedando cortos al decirlo.

Sin embargo, no se puede decir lo mismo del resto del reparto, que fluctúa entre lo normalito y pasable al despropósito más exagerado, pasando por un sabor de boca insulso como poco (en donde nos podemos encontrar a nuestra querida Katherine Langford, Hannah Baker en Por trece razones). Los padres del protagonista, por su parte, son el claro ejemplo de la dicotomía que acarrea esta película constantemente en cuanto a “calidad” en tanto que la madre es un personaje realmente poderoso, tridimensional y humano, mientras el padre es poco más que una caricatura de un padre guay estándar que no aporta nada más que un momento bastante impostado en la película.

LA SORPRESA

La interpretación del protagonista, una vez más, resulta un soplo de aire fresco para la película, así como ese aire de tolerancia que tiene toda la película, que a pesar de obedecer a intereses comerciales y mostrar una imagen de la sociedad norteamericana utópica cuanto menos, resulta conmovedor.

LA SECUENCIA / EL MOMENTO

Cabe señalar que se produce entre las dos secuencias más chocantes, y no de un modo positivo: aquellas que se desarrollan en la casa de los gofres y el clímax de la película son las que más demuestran los enormes fallos que tiene la película a nivel de guion, de montaje e incluso a nivel panfletista.

TE GUSTARÁ SI…

Sobre todo si eres gay. No hay ningún ánimo de discriminación positiva en esto, simplemente es la verdad. Esta película es la representación más o menos realista de la adolescencia que todo gay hubiera querido tener en su instituto.

También si quieres pasar un rato agradable, eres una persona a la que le gusta ver a Nick Robinson sin camiseta (algo que no tiene absolutamente nada de malo) o simplemente si quieres saber si esa afirmación y ese adjetivo de “necesaria” que se le otorga a la película es cierto o una mera exageración.

LO MEJOR

  • Nick Robinson por encima de todas las cosas.
  • Los aciertos en la cultura gay adolescente, a saber: café con hielo, musicales y ver vídeos de Panic! at the disco en YouTube.
  • Ese ambiente de buen rollo por encima de los momentos (obligados) de homofobia.
  • Mantiene sus pretensiones bajas, cosa que no hicieron predecesoras en el género.
  • Su trabajo de fotografía y su paleta de color son simplemente preciosos.

LO PEOR

  • Muchas decisiones de casting resultan desastrosas.
  • Hay interpretaciones que llegan a la vergüenza ajena.
  • Hay algunos diálogos y situaciones incoherentes con fallos de guion.
  • La escena de la noria.
  • Se siente cómo la película no tiene alma de adaptación ni de película propia, sino de producto algo vacío cinematográficamente.

 

Álvaro Salas

Reseña Panorama
Nuestra valoración
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Soy ese tío que va solo al cine y aplaude cuando la peli termina. Cuando estoy triste me veo una peli de Bergman y, o se me pasa, o me pongo peor. Defiendo las precuelas de Star Wars (a excepción de El Ataque de los Clones) y El Consejero como la mejor película de Ridley Scott desde Thelma y Louise. Las pelis de Béla Tarr se me pasan volando. Si crees que ser guapo y tener un talento inconmensurable no van de la mano, piensa en Paul Thomas Anderson.

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