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A un mes escaso de su estreno en España, Con amor, Simon se ha convertido ya en todo un hito de la literatura young adult. Y no es para menos: aún no sabemos cómo será en la gran pantalla (sabemos que circulan copias por Internet, pero no vamos a caer en la tentación, ¿verdad?), pero ya sabemos cómo es en las páginas y en la tinta, y, resumiendo mucho, es, junto con Llámame por tu nombre, la aproximación más necesaria al romance homosexual contemporáneo. La gran diferencia con la novela de André Aciman es la madurez del tratamiento, pero de eso ya hablaremos más adelante. Por ahora, vamos a hablar con amor de Con amor, Simon (perdón).

Con amor, Simon (Puck, 2018), publicada originalmente bajo el título de Simon vs. The homo sapiens agenda (título tronchante donde los haya), está escrita por la psicóloga Becky Albertalli, cuya conciencia para con la causa no le viene de lejos, pues lleva dirigiendo años un grupo de apoyo para jóvenes LGTB. En la novela seguimos la pista del joven Simon, un adolescente de diecisiete años que lleva una vida normal: es medianamente popular, tiene un grupo de amigos consolidado y una familia que lo quiere. Sin embargo, nadie sabe que es gay.

Esto no podría resultar un problema, pues la atmósfera en la que se mueve Simon (sobre todo en su círculo familiar) no desprende la típica homofobia que se lee o se ve en obras de este calibre. Sin embargo, un día tendrá que enfrentarse a Martin, un compañero de su clase que ha descubierto los e-mails que se ha estado mandando con Blue, un chico anónimo de su instituto del que probablemente se esté enamorando. Ante esta situación, Simon deberá ceder al chantaje de Martin o publicará los e-mails a todo el instituto.

No parece una premisa demasiado elaborada, ni tampoco una que dé lugar a un conflicto existencial profundo, y no lo es. Con amor, Simon es, ante todo, una novela adolescente que sabe que es una novela adolescente y lo aprovecha. Es una historia que conoce a su target muy bien, sabe lo que quiere y cómo lo quiere. Sin pretensiones. Ese es el mayor acierto de la novela. No es pretenciosa. Al contrario de lo que sucede con Bajo la misma estrella y su verborrea pseudofilosófica que no deja de ser lo que es, Con amor, Simon nos ofrece una historia tierna, divertida, predecible aunque sorprendente, y, lo que es mejor, el necesario canto a una juventud que demandaban historias como esta desde hace tiempo. 

El lector (y el espectador) que se enfrente a Con amor, Simon debe pensar que no se va a encontrar con largos párrafos acerca de la importancia y la trascendentalidad del primer amor o con discusiones sobre música barroca. Obviamente ese tipo de historias son necesarias, y su calidad tanto literaria como cinematográfica es innegable, pero a esta obra no le interesa. No le interesa porque estaría impostado. Y esa es una de las mayores cualidades de la novela: es auténtica. Y necesaria.

Cabe destacar, por otro lado, un elemento importantísimo dentro de la obra: los e-mails. Casi la mitad de los capítulos de la novela narran de forma epistolar los correos electrónicos que Simon se envía con Blue. Probablemente esto sea el mayor acierto de la novela, dada la apuesta que hace desde el primer momento por la simpleza. Los correos no son excesivamente largos, pero en ellos se destila una ternura especial, un ambiente de nerviosismo juvenil y flirteo torpe que resulta conmovedor hasta el punto de que deseas que absolutamente toda la novela se base en e-mails para poder leer más a menudo ese Te quiere, Blue a modo de despedida.

A lo largo de un par de años ha existido una corriente alrededor del cine de temática LGTB (sobre todo el que va dirigido a un público joven) que demandaba un nuevo tipo de cine: aquel cuyo conflicto principal no derivase de la homofobia y de las relaciones imposibles, que se comenzase a normalizar mediante la negación y en el que se hablase de las relaciones LGTB con la misma naturalidad que cuando se habla de una relación heteronormativa. Es por esto por lo que esta novela es tan necesaria, pues es hasta el momento el mejor ejemplo (junto con Llámame por tu nombre). Porque le dice a los jóvenes que no están solos, que hay gente que los quiere y que son válidos. Es la novela que muchos necesitábamos leer cuando éramos más jóvenes y la historia de amor que ojalá hubiéramos tenido.

Con amor,

Álvaro Salas

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