El Palomitrón

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2021 CINE ENTREVISTAS REDACTORES

HABLAMOS CON GONZALO RAMOS, UNO DE LOS PROTAGONISTAS DE LA FAMILIA PERFECTA

Historias para no contar

Hace apenas dos años que Arantxa Echevarría conseguía ocho nominaciones en los Premios Goya, alzándose con el de Mejor Dirección Novel, por su ópera prima titulada Carmen y Lola (2018), filme que refleja los conflictos que sufren dos chicas gitanas lesbianas. Anteriormente, ya había dirigido documentales como El solista de la orquesta y cortometrajes como De noche y de pronto, nominado también en los Goya de 2014.   

Ahora regresa a la gran pantalla con La familia perfecta, una comedia perfecta para pasar un buen rato en estos tiempos tan tristes. Guionizada por Olatz Arroyo y protagonizada por Belén RuedaJosé CoronadoCarolina YusteGonzalo de Castro, Gonzalo RamosPepa Aniorte y Jesús Vidal, llegará a los cines de España el próximo 3 de diciembre.

El Palomitrón tuvo el placer de entrevistar a uno de esos actores principales, Gonzalo Ramos, que nos habló de la suerte de trabajar junto a esos actores tan reconocidos, como los mencionados arriba, de algunas anécdotas en el rodaje, de sus próximos proyectos, que son muchos, y de su papel soñado, que todavía está por escribir.

P: ¿Qué nos puedes contar de esta historia y de tu personaje?

G: La familia perfecta es una comedia hecha con mucho corazón, con el sello de Arantxa Echevarría. Yo creo que es una de esas pelis que con la comedia crea un buen rollo y consigue que el espectador baje las defensas para que así la parte emocional le entre de otra manera. La verdad es que cuando vi la peli, más de un año después del rodaje, salí con una sonrisa en la cara porque se puso mucho corazón en todas las partes del proceso y es una película de buen rollo, que creo que hace falta después de todo lo que ha pasado. Y creo que eso es lo que se buscaba, además del mensaje, y se ha conseguido.

Y mi personaje es Pablo, un chaval muy pijo que ha crecido con la “familia perfecta”, entre comillas. Mi padre es un astrónomo de súper éxito, mi madre lo tiene siempre todo perfecto… Y yo, de alguna forma, desde el amor y no la rebelión, rompo con todo eso porque me enamoro de Sara, una persona completamente diferente a la familia: muy de barrio, con unos padres muy opuestos a los míos… Y yo creo que es ese contraste lo que le enamora de Sara, la libertad que tiene. Entonces, la película va de eso, de cómo lidia mi familia, sobre todo mi madre, con ese encuentro, con esa familia tan rocambolesca.

P: ¿Cómo te lo preparaste? ¿Qué consejos te dio Arantxa?

G: Yo nunca había hecho este género, una comedia tan disparatada, y fuimos haciendo como un trabajo de laboratorio, para que los gags pudiesen funcionar. Es decir, es un tempo muy diferente al drama o al realismo. Entonces, siempre tratado desde la verdad, pero poniendo el ojo en según qué momentos o según qué gags para preparar bien la comedia y encontrar el código, tratando de ser orgánicos. Y lo que fomenta siempre Arantxa es que nos lo pasemos bien, que disfrutemos. Y hubo mucho disfrute en el rodaje. Yo creo que es la única forma de hacer comedia.  

P: ¿Y qué sentiste cuando supiste que trabajarías bajo sus órdenes?

G: Pues muy feliz. Nos conocimos en una primera prueba y luego me llamaron al momento para una segunda prueba. Obviamente ya la conocía y había visto su trabajo, pero bueno, en el tú a tú es donde realmente ves si funciona la dinámica de trabajo con la otra persona. Y yo creo que nos entendimos muy bien. Pero pasé el COVID y no pude hacer esa segunda prueba. Luego, cuando volvimos del confinamiento, con los retrasos de la peli yo tenía los ensayos de Castelvines y Monteses y creía que por fechas ya no podría. Aun así, me dijeron que fuese e hice una sesión con Carolina y Arantxa y fue maravilloso. Entonces se armó el calendario como se pudo, no dormí durante un par de semanas que fueron terribles… Pero feliz y súper contento de trabajar con Arantxa y con ese reparto de ensueño.

P: ¿Cómo ha sido el trabajo con esos compañeros tan reconocidos como Belén Rueda, José Coronado o Carolina Yuste?

G: Pues fenomenal, la verdad. Belén es una tía tan generosa, tan maravillosa… Esto me pasa con la gente tan grande con la que he trabajado. Es sorprendente lo cercanos que son y lo bien que te hacen sentir trabajando con ellas y con ellos, y este es el caso de Belén. Claro, por eso son tan grandes y sus trabajos salen bien, porque precisamente crean un ambiente súper sano y maravilloso. Y Carolina, que es una fiera de actriz también. Es fuego puro y fue muy fácil. Porque cuando tienes actrices y actores así a tu alrededor como que te dejas llevar porque está todo ahí. Luego, claro, nos reímos un montón durante el rodaje con Gonzalo de Castro, que está como una regadera, porque eran bromas todo el rato. La verdad es que se hizo un grupito con el que era muy fácil trabajar, porque son todos actores como la copa de un pino y, aparte, teníamos muchas ganas de contar esta historia, de volver al ruedo, de volver a trabajar. Y yo creo que eso se nota.

P: ¿Alguna anécdota que nos puedas contar del rodaje?

G: Bueno, hubo un día, cuando se rodó la boda, la fiesta que había por la noche, que se rodó durante varias noches, pero coincidió con el reencuentro de Física o Química, en el que apenas pude estar, pero me dijeron si podía ir a hacer una secuencia, porque estaba rodando, ensayando y era imposible. Pero acepté. Lo que yo no sabía es que iba a rodar un día entero en Física o Química, por la noche La familia perfecta y al día siguiente otra vez Física o Química. Entonces terminé rodando 30 horas seguidas, que es algo que no he hecho en mi vida. Y yo me acuerdo de que no me estaba enterando de nada, porque tenía un sueño…

Y otra anécdota de la boda, cuando estábamos haciendo el banquete, primero se rodaron nuestros planos y después las reacciones de la figuración. Y el vino que nos ponían era de mentira, pero descubrimos que las botellas tenían vino de verdad. Entonces, se lio un poco el asunto, porque como ya no teníamos que grabar nuestros planos ni nada… Digamos que al final la fiesta fue real.  

P: ¿Estás de acuerdo con el trasfondo que quiere transmitir la película, con esa denuncia a las apariencias y a que el dinero no da la felicidad?

G: Sí, desde luego que sí. Yo creo que hay paradigmas que han hecho mucho daño. Porque se nos cuenta, cuando nacemos y cuando crecemos, que las cosas se tienen que hacer de una manera y que tienen que ser de una manera y eso va en contra de la identidad de una y de uno. Y yo creo que hay que rebelarse contra eso. Y esta peli yo creo que habla de eso. El personaje de Lucía, que es Belén, por fin toma las riendas de su vida y por fin descubre quién es cuando se quita toda esa fachada que es agotadora de sostener y que en realidad no sirve para nada, sino que nos aleja de quiénes somos. Entonces, yo creo que la peli es un canto a aceptar la identidad de uno.  

P: ¿Tenías claro desde el principio que querías ser actor? ¿Cuáles fueron tus referentes?

G: Yo de pequeño no, estaba aterrorizado. De hecho, odiaba las funciones del colegio. Pero me metí en un grupo de teatro porque me gustaba una chica de ese grupo y, aunque al final no conseguí nada con ella, de repente me di cuenta de que me gustaba el teatro. Y a partir de ese momento fui tirando de la cuerda y un par de años después estaba seguro de que era mi vocación.

Mis referentes, por la forma de trabajar con los actores, diría que son Scorsese e Iñárritu. Y de actores, yo creo que mi favorito sería Al Pacino, por lo mucho que se atreve a jugar y se arriesga y siempre va al límite. Y cuando está en estado de gracia me parece espectacular lo que hace. Entonces, admiro esa valentía que tiene a la hora de trabajar y para mí ha sido un referente.

P: Has mencionado antes Física o Química. ¿Cómo recibiste la noticia de ese reencuentro y de que ibas a volver a interpretar al personaje de Julio?

G: Sinceramente, con sentimientos encontrados. La parte que mayor ilusión me hacía era reencontrarme con mis compañeros y también hacer algo para el público de la serie que todavía sigue apoyándola después de todos estos años. Era como un gesto de agradecimiento hacia todo aquello. Es verdad que era una etapa de mi vida que pensaba que había terminado y fue raro. Pero luego cuando fui a rodar con Leonor (Martín), solo esos dos días por la peli, me sentí muy a gusto y como en casa. Y me alegré mucho de ese reencuentro.

P: Y al público le gustó. Doy fe de ello porque yo soy muy fan.

G: Sí, se rompió la plataforma y todo. Para mí fue un gesto de gratitud hacia todo ese público que en su día apoyó la serie.   

P: ¿Y ahora en qué proyectos te podremos ver?

G: Pues estoy en la obra de teatro Castelvines y Monteses, dirigida por Sergio Peris-Mencheta, en coproducción con la Compañía Nacional de Teatro Clásico, y estaré de gira en principio hasta junio del 2022. El viernes estrenamos La familia Perfecta. Luego hay otra peli que rodé, que se llama El reflejo, que se estrenará en 2022, no sé cuando todavía, pero que es un proyecto que coproduje y que tiene una parte muy importante en mi corazón. Además, fue una barbaridad rodarla, porque bajé hasta 22 kilos para el personaje y fue la cosa más extrema que he hecho en mi vida. Y bueno, la verdad es que estoy muy orgulloso de que lo sacáramos adelante, con un equipo pequeño. Pero el resultado es una barbaridad. Y en enero me voy a Perú a continuar el rodaje de una película que empezó en agosto y la terminamos en principio en febrero.

P: ¿Y tienes algún personaje soñado, ese que te gustaría interpretar algún día?

G: Yo creo que todavía está por escribir. A ver, de personajes que ya existen, me fliparía interpretar en teatro a Tom, de El zoo de cristal (Tennesse Williams). Y en cine yo creo que aún está por escribir. Pero a mí me mueve mucho todo lo que tenga que ver con los problemas de identidad, que yo creo que es un poco todos los problemas y todos los conflictos mentales y emocionales que todos tenemos.

P: Por último, si pudieras animar al público a ver La familia perfecta en los cines a partir del 3 de diciembre.

G: Pues les diría que se van a reír, se van a emocionar, van a salir con el corazón muy lleno, y que es un canto a la vida y a vivir de forma coherente con quién es una o quién es uno. Así que ahí os esperamos.

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