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El Palomitrón - Carmen y Lola

LOS ANTECEDENTES

Pese a ser el debut en el largometraje de Arantxa Echevarría, se nos ha hecho larga la espera hasta su estreno por la cantidad de noticias que Carmen y Lola ha generado desde principios de año. Su inclusión en la Quincena de realizadores del pasado Festival de Cannes nos hizo imaginar que estábamos ante una de las mejores óperas primas que ha dado el cine español en los últimos años. Siendo además la primera historia lésbica entre gitanas que vemos en pantalla, el interés aumentaba por ver cómo su (paya) directora enfocaba la historia.

Precisamente las críticas por la representación del pueblo gitano en Carmen y Lola por parte de la asociación Gitanas Feministas por la Diversidad impidieron la exhibición de la cinta en la Muestra de Cine y Mujeres de Pamplona el pasado mes de junio, decisión consensuada entre organización y directora. “Soy feminista desde la sororidad, y en este largo camino que aún nos queda por recorrer, me gustaría que nos apoyáramos entre todas”, manifestaba Echevarría en el prestreno de la película en Madrid. Con toda esta información previa, y desde nuestra perspectiva lo más desprejuiciada posible, nos adentramos en la sala con muchas ganas y curiosidad.

Carmen y Lola película - El Palomitrón

LA PELÍCULA

Tanto en forma como en fondo, Carmen y Lola es un debut potentísimo. Si bien Echevarría la presentó como una historia sobre el primer amor, el contexto de las protagonistas nos permite analizarla desde varios prismas, y en (¿casi?) todos sale bien parada. Desde la perspectiva de género, sexualidad, etnia y religión, la película funciona, y el acercamiento de la directora a todas ellas se percibe honesto. Probablemente la realidad de los gitanos es la que le quede más ajena de todas las que muestra (ella misma reconoce no haber profundizado en la cultura gitana antes de pensar en este filme), lo cual no invalida el esfuerzo por no interferir de modo condescendiente en la narración. Que lo consiga o no es más complicado de determinar por nuestra parte.

Es más, Echevarría parece más interesada en hablarnos de los peligros de los fanatismos religiosos que de contarnos la realidad de cualquier adolescente gitana. Y de esos fantasmas los payos somos igual de prisioneros, sin importar cuestiones de clase (véase el Camino Neocatecumenal o el Opus Dei). Y lo hace, además, con una dirección plagada de detalles y con personajes complejos y cargados de contradicciones, con un hiperrealismo que nos convence más que otras representaciones exageradamente terroríficas de las personas ultrarreligiosas.

Echevarría sabe dónde colocar la cámara y cómo hacer que sus intérpretes saquen petróleo de cada escena, lo cual es casi un milagro con un equipo artístico plagado de no profesionales. Y nos deja una de las mejores contribuciones en mucho tiempo a ese género tan denostado en España que es el cine social.

ELLAS Y ELLOS

Cuesta creer que el reparto de Carmen y Lola se haya puesto por primera vez delante de una cámara para esta película. Ahí radican dos de sus principales bondades: lo bien que está dialogada y la excelente dirección de intérpretes. Entre todos, destaca una Zaira Morales (Lola) que se come la pantalla y cuyo nombre leeremos en más de una ocasión en la próxima temporada de premios.

Zaira Morales - El Palomitrón

LA SORPRESA

Que una película española escrita, dirigida y protagonizada por mujeres, que además sean gitanas y que interpreten a dos lesbianas haya encontrado financiación era casi tan posible como la aparición de Fátima. Que además la cinta haya llegado a Cannes, esté teniendo algo de repercusión y pueda acabar nominada a los Goya es una conquista que celebramos desde ya.

LA SECUENCIA/EL MOMENTO

Carmen no sabe nadar y Lola la lleva a aprender a una piscina algo particular. Sola la una con la otra, la alumna tiene que dejarse llevar y confiar en la maestra.

TE GUSTARÁ SI…

Te gusta el cine LGTB+, las historias de personajes o el cine social. Pese a no tener un marcado discurso de clase, la cámara se sitúa en un Madrid (el de la UVA de Hortaleza y el barrio de Vallecas) al que se le echan pocas cuentas y en el que podría vivir parte del reparto de la película, algo poco habitual en este tipo de producciones.

LO MEJOR

  • Zaira Morales.
  • La dirección de intérpretes.
  • El guion.

LO PEOR

  • La película se construye mejor cuando deja de mostrar el contexto y se centra en la historia personal de las protagonistas.

Fon López

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