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Crítica de The God of High School destacada - El Palomitrón
ANIME / MANGA CRÍTICAS REDACTORES

THE GOD OF HIGH SCHOOL: EPÍTOME DE UNA COREOGRAFIADA AMBICIÓN

La palabra webtoon poco a poco ha ido abandonando ese cariz de desconocimiento que arrastraba, sobre todo, en Occidente. El auge del webtoon —o manwha digital— no es casualidad; la tecnología y hábitos de consumo evolucionan, y Corea del Sur se ha alzado como una muy jugosa veta de la que extraer todo tipo de mineral precioso. Los estudios y comités de producción son conscientes de ello, y como cuervos cegados por la luminiscencia del mineral, no pueden evitar querer una correspondiente parte, una buena tajada. Analogías entre cuervos y empresarios aparte, The God of High School le coge el relevo a la increíblemente mediática Tower of God, que tan buenos resultados le ha brindado a una Crunchyroll que a comienzos de año anunciaba una serie de producciones y colaboraciones bajo el sello «Crunchyroll Originals»

Un compendio de títulos entre los que destacaban algunos cuyo material original era surcoreano, una rara avis en la industria de la animación. El título de marras es, pues, otro heredero fruto de la colaboración entre Crunchyroll y WEBTOON, recayendo en esta ocasión el peso de la producción en el estudio japonés MAPPA (Dorohedoro, Banana Fish). ¿El resultado? Una producción que invita a que su público no piense demasiado y se dedique a disfrutar del festín de golpes minuciosamente coreografiados y técnicas marciales llevadas a la hipérbole. Porque si piensan, si musitan qué demonios está ocurriendo entre bambalinas, es altamente probable que se lleven un buen golpazo de realidad. Knockout.

Crítica de The God of High School Jin Han - El Palomitrón

El artífice de esta mezcolanza de mitos, deidades, poderes sobrenaturales y estudiantes de secundaria más versátiles que Jean-Claude Van Damme en sus mejores años es Yongje Park, quien escribe e ilustra el webtoon desde 2011, estando disponible en inglés de manera gratuita y legal a partir de 2014, a través de Line Webtoon. No sorprende que Park concibiera The God of High School con la idea de plasmar en ella toda esa pasión y optimismo que sentía al leer las páginas de su manga favorito: Dragon Ball. Entre lo que se puede extraer de sus primeros capítulos y lo que aún no se ha desvelado, es cierto que las reminiscencias al trabajo de Akira Toriyama son una realidad tan palpable como el hecho de que este primer arco, el típico torneo de poder, es solo la semilla de una trama con aspiraciones titánicas. Aspiraciones titánicas por la forma en la que escala, en la que sube de nivel dejando casi en ridículo todo lo anterior. Pero poco a poco, porque esto es solo el comienzo. 

The God of High School arranca in media res, más preocupada por dejar patente su promesa de sakuga constante que en presentar como es debido a su trío protagonista. Una persecución en bici es suficiente para que MAPPA se marque toda una declaración de intenciones: si te quedas, lo harás por la animación. El frenesí que impera en toda esta secuencia es extrapolable a la dirección de la producción en general, pero, de nuevo, vamos por partes. Un pequeño robo es el punto de conflicto y convergencia entre los tres protagonistas: Jin Mo-Ri, Han Dae-Wi y Yu Mi-Ra. ¿Sabemos algo de ellos? No, al menos no más allá de que cada uno de ellos domina un arte marcial y que su fortuito encuentro se debe a que van a participar en el torneo nacional «The God of High School» (TGOH); un campeonato a cargo de una misteriosa organización que otorgará al ganador la oportunidad de ver cómo cualquiera de sus más íntimos deseos puede ser cumplido. Un jugoso premio que ya vincula a sus organizadores con algún tipo de fuente de poder sobrenatural y rodea de cierto misticismo los entresijos argumentales de la obra.

Crítica de The God of High School protagonistas - El Palomitrón

El director de este ambicioso proyecto es Sung Hoo Park (Garo: Vanishing Line), conocido en el medio por un más que sobresaliente tratamiento de las escenas de acción en la mayoría de producciones donde ha trabajado enrolado tanto en la animación como en la dirección. Su papel dentro de la obra es clave, y su elección para el cargo no es algo arbitrario; desde MAPPA siempre han buscado que The God of High School destacara por una fidedigna recreación de las artes marciales, por unas deslumbrantes coreografías y un intercambio de golpes milimétrico. Por eso, la presencia de Sung Hoo Park —también director de la próxima adaptación de Jujutsu Kaisen— se antojaba más como necesidad que sugerencia. Pero, ¿hay un precio a pagar? Desde luego. The God of High School mantiene un ritmo tan frenético y apresurado que incluso puede llegar a saturar, se centra tanto en el espectáculo que descuida el tratamiento y trasfondo de sus personajes, haciendo gala de un montaje y una dirección que restan coherencia y sensación de naturalidad al conjunto. El misticismo, el halo de espiritualidad y oscuridad que mencionaba anteriormente, queda relegado a un mero asunto de fondo, una temática a la que sacarle partido en el momento que interese y cuya importancia para el desarrollo orgánico de la trama —en el material original sí se trata mejor— se ve subyugada a las imposiciones del guion. 

Fuente: sakugabooru

Casi todo en The God of High School está impreso bajo un ritmo vertiginoso. Sus protagonistas fraguan una amistad en un visto y no visto, y, también en un visto y no visto, se encuentran peleando con otros participantes en un torneo que denota la misma ambición que la producción: un premio en forma del cumplimiento de cualquier deseo y la implantación de una nanotecnología capaz de restaurar todo tipo de daño sufrido en el fragor de la batalla. La sucesión de combates deja tras de sí una serie de personajes secundarios que refuerzan la idea de que el campeonato es uno a gran escala. Ergo, muy diversos estilos marciales —y armas— bailan sobre el ring: taekwondo, karate, tai chi, wrestling o estilos de lucha heredados de la tradición de casas o dôjôs, entre otros. Así es como también el espectador conoce la especialidad de Jin, el renewal taekwondo, una modalidad excepcional de dicho arte; el full contact karate de Han y el estilo de la Espada Luz de Luna, cuya última heredera es la propia Yu.

The God of High School utiliza la propia lucha como un canal por el que presenta y expresa las emociones de sus personajes. Es a través de la contundencia y la kinestesia de los golpes cuando el guion se abre más y se preocupa por otorgar ligeras pinceladas de profundidad a sus personajes. Es a través de este canal de comunicación tan primitivo que conocemos la inocente osadía de querer ser el mejor luchador del mundo de Jin; el peso de la tradición, de la herencia de un arte pretérito y sin adeptos en la actualidad, la lucha por querer llevarlo de nuevo a lo más alto honrando a los fallecidos de Yu, y la carga emocional y física de Han, quien se pluriemplea con el fin de ganar el suficiente dinero como para pagar el coste de las facturas médicas de su mejor amigo. Así, los deseos del trío protagonista quedan dibujados a partir del acto, del espectáculo al que se ven sometidos de manera totalmente voluntaria. Capital, repercusión o reconocimiento; aspiraciones en esencia banales, pero que cobran otros matices, sobre todo en los casos de Yu y Han. 

Crítica de The God of High School Jin - El Palomitrón

A la hora de afrontar la adaptación de un cómic hay dos formas de hacerlo: una traslación prácticamente idéntica, sin alterar ritmo, tiempos o sucesos narrativos, o una traslación con ciertas licencias, con la flexibilidad de mover y alterar aquí y allá, incluso suprimir. ¿Qué opción es la más correcta? Ninguna, pues no solo depende del material original y equipo de producción concretos, sino de la visión subjetiva de cada espectador. Sung Hoo Park en ningún caso busca realizar una interpretación a escala 1:1 del webtoon, y eso no es ni bueno ni malo, simplemente es. Sin embargo, en una dirección tan supeditada a la acción hay pequeños agujeros, inconsistencias que lastran la sensación de estar ante una narrativa orgánica y fluida. Su hiperbólica acción lo es, no cabe la menor duda, y es donde el director coreano ha buscado incidir, pero el peaje a pagar es el del desapego emocional con sus personajes y con los elementos de un worldbuilding que extrae influencias de la leyenda de Sun-Wu Kong (Rey Mono), protagonista de la novela clásica épica china Viaje al Oeste.

En lo artístico, sin embargo, MAPPA sí ha respetado casi al detalle el diseño de los personajes y el tono del webcomic de Yongje Park. Incluso un detalle tan característico como el de las narices y orejas en tonalidades bermellón —recurso que se asemeja a la oreja de coliflor de los luchadores reales— en todos aquellos personajes que luchan, se ha trasladado al audiovisual con un resultado bastante llamativo. La extravagancia de algunos de los diseños originales, la variedad y los distintos atuendos se han llevado satisfactoriamente; el tono cromático, tan característico en el formato original, también se ha emulado con una paleta de colores vívidos y un contraste que realza la intensidad del mismo

Fuente: sakugabooru

Con un planning de producción lo suficientemente holgado como para permitirse llegar a la fecha de emisión con los 13 capítulos ya hechos, y un presupuesto lo suficientemente cuantioso como para permitirse pequeños lujos como el uso de tecnología motion capture o captura de movimiento para determinadas escenas, Sung Hoo Park y el equipo de producción han puesto toda la carne en el asador para que la acción sea lo más puntera posible. Y lo cierto es que es así, animadores de la talla del propio Park, Norimoto Tokura o Keiichiro Watanabe han dejado el listón muy alto sin llegar siquiera al ecuador de la temporada. La disposición de la cámara, los ángulos, perspectivas y la plasticidad y velocidad de los movimientos juegan con un ojo humano que llega a sentir las propias artes marciales. Porque cada movimiento, cada golpe, tiene su propio peso, su propia marca; la fluidez de la que adolece su desarrollo argumental sí está en las coreografías, en esos bailes de hostias que representan el músculo y la esencia de la producción.  

Aun así, The God of High School no es una serie para todo el mundo. Debe existir cierta predisposición a pasar por alto determinadas cosas, no tener alergia a la estructura narrativa de los típicos torneos de poder de tantas y tantas series, además de perdonar sus flaquezas en términos de dirección. Y aunque creo que la narrativa podría estar mucho mejor llevada y el worldbuilding más explotado, The God of High School funciona de maravilla donde sus artífices quieren que mejor lo haga. Ofrece distensión y diversión sin pedir apenas nada a cambio, y probablemente se convierta en un ejemplo a imitar en cuanto secuencias de acción se refiere. De momento, la serie de Park y MAPPA se siente como un pequeño y apresurado prólogo de algo mucho mayor; de un escenario a escala global que trasciende planos y reinos. Tal vez sea precisamente eso, la idea de promesa, lo que arroja mayores esperanzas frente a su futuro.  

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Intento de muchas cosas y una de las piezas que hacen funcionar la sección manganime. Ávido lector de manga, enamorado de la tinta y de la tragedia de Sui Ishida. Firme defensor de la industria como arte y la abolición de estúpidas etiquetas.