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PREPARANDO EL REGRESO: 5 RAZONES PARA VOLVER AL UNIVERSO DE INUYASHA

Luz y oscuridad. Amor y odio. Pasado y presente. Victoria y derrota. En 2010, Inuyasha dio punto final a su versión animada con un último acto de infarto. No obstante, este mismo 2020 hemos podido comprobar cómo este punto final era, en realidad, tres puntos suspensivos. En cuestión de días llega a nuestras pantallas Hanyō no Yashahime (Yashahime: Princess Half-Demon), el esperado spin-off de Inuyasha que se centrará en los periplos de la hija del semidemonio protagonista y los gemelos de su hermanastro, Sesshomaru. La secuela, que ya forma parte de los estrenos de otoño de Crunchyroll, se situará años más tardes de la serie original y profundizará en las relaciones entre Towa, Setsuna y Moroha y en cómo el tiempo amenaza con eliminar cualquier rastro de lazos familiares. Por ello, y para prepararnos para la llegada de esta tanda de nuevos personajes, hemos recopilado cinco razones para volver al universo que ya conocimos en Inuyasha. ¿Preparados para volver a viajar a través del pozo?

El juego espaciotemporal

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Un pozo que conecta el siglo XXI con el Período Sengoku, una estudiante que resulta ser la reencarnación de una sacerdotisa de hace quinientos años y una perla demoníaca cuya fuerza propensa las travesías espaciotemporales. De esta forma podríamos definir la premisa inicial de Inuyasha, anime cuya clasificación temática obedece al género de los viajes temporales. De hecho, la conexión entre ambas realidades no solamente sirve como inductor para la trama, sino que a lo largo de sus más de ciento noventa capítulos se va repitiendo como si de un patrón narrativo se tratase. Una de las riquezas de Inuyasha, pues, viene dada por este peculiar juego entre presente y pasado, entre lo terrenal y lo trascendental, entre los exámenes de matemáticas que atormentan a Kagome y las batallas entre demonios que martirizan a Inuyasha. Y es que es de agradecer que, en mitad de todo el caos que surge de las guerras del pasado, la historia de Inuyasha encuentre pequeños huecos para adentrarse en conflictos mucho más mundanos y amenos, como bien podrían ser los estudios de la protagonista o los conflictos amorosos de su hermano pequeño.

Mitología y especies por doquier

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Todos quienes hayan tenido la gran oportunidad de disfrutar de la belleza de este anime saben que su universo está poblado por un sinfín de especies: humanos, demonios, espíritus, deidades, samuráis, ninjas y un largo etcétera que pone nombre y apellidos a sus más de doscientos personajes. Y es que Inuyasha no solamente recurre a la imaginación a la hora de formular esta tanda inabarcable de seres, sino que la influencia del folklore japonés y la mitología nipona es más que palpable si nos paramos a analizar algunos de sus personajes (normalmente antagonistas) más canónicos. Constituyen algunos ejemplos la mujer de las nieves o Kaguya, esta última siendo la enemiga principal de la segunda película de Inuyasha y protagonista de una de las leyendas folclóricas más conocidas de Japón. Y es que la riqueza de Inuyasha, volvemos a decir, se debe a cómo introduce estas pequeñas dosis de realidad (o ficción, según cómo queramos entender la ficción tradicional) en un universo en el que lo místico es moneda de cambio.

Construcción de personajes y representación femenina

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Si hay algo que destaca por encima todo en el universo de Inuyasha, incluso llegando a superar a la amplia mitología que hemos comentado arriba, es la construcción de los personajes. Tanto en diseño como en psicología y heridas del pasado, el anime rebusca en el interior de la naturaleza humana para ofrecernos conflictos trascendentales en forma de personajes. Y es que el mundo de Inuyasha lo pueblan cientos y cientos de seres, sí, pero todos y cada uno de ellos con un trasfondo psicológico concreto con el fin de ofrecer al espectador una lectura y solución específica al problema que plantean. Ante todo, nos vemos en la obligación moral de destacar el papel de las mujeres en su narrativa: desde una perspectiva no-sexualizada y con una implicación directa en la trama del anime, los personajes femeninos demuestran que sus conflictos morales pueden ir más allá de su papel como mujer. De hecho, y desde el punto de vista de quien escribe estas líneas, las tres mejores posiciones la ocupan personajes femeninos, encabezados por la extraordinaria Sango y seguidos muy de cerca por Kikyo y Kagura. Tres grandes mujeres (aunque de diferente especie) que consiguen robar el corazón de todos quienes vean Inuyasha.

Dualidades y batallas internas

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En relación con el apartado anterior, es de vital importancia mencionar las dualidades por las que transitan los personajes principales de Inuyasha. De hecho, y alimentada por el bagaje psicológico y traumático de sus respectivos pasados, la complejidad de los personajes de este anime radica en las batallas internas que cada uno libra en su interior. Es por ello que en multitud de ocasiones estos seres, obligados o no por las circunstancias de su alrededor, se tambalean entre la bondad y la maldad, entre la luz y la oscuridad, entre el amor y el odio. Sesshomaru, Kagura, Kikyo o el mismísimo Naraku (villano principal de la serie) sufren las consecuencias de un mundo en el que nada es blanco o negro, y por ende se refugian en una naturaleza que no se asemeja en nada con su verdadero ser. Y es que nada de esto resulta arbitrario teniendo en cuenta que la autora de Inuyasha es también la creadora de Ranma ½, siendo este último anime la representación más canónica de la dualidad en un mismo personaje.

Minorías y discriminación

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Probablemente la lectura que más ha surgido de Inuyasha. Porque la historia de este semidemonio es, en realidad, la batalla que libra él mismo contra su propio ser. Su condición mixta no solamente le ha generado heridas emocionales en un pasado del cual no puede olvidarse (recordemos su trágico pasado, convertido en la burla de todos los humanos con los que se vio obligado a convivir), sino que en el presente aún lucha para que sus dos matices convivan en paz y harmonía y para que aquellos que se creen por encima de él nunca puedan acabar con su vitalidad (véase el caso del conflicto fraternal entre Inuyasha y Sesshomaru, dos hermanastros separados precisamente por su sangre). De este conflicto de intereses entre ambas partes nace la moraleja más esencial del anime, aquella que trata el tema de las minorías, la discriminación y el cruce de razas en pos de un mundo más justo y alejado de cualquier tipo de opresión al que es diferente. Inuyasha es, al fin y al cabo, un canto a la diversidad, al prójimo y a la convivencia.

Y hasta aquí nuestras razones para volver al universo de Inuyasha. Antes de que llegue su secuela, contadnos: ¿qué otros motivos creéis que existen para adentrarnos de nuevo en este apasionante mundo repleto de amor y batallas? Os leemos.

Martí Farrés

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Estudiante de Comunicación Audiovisual. Tengo una ligera obsesión con los musicales y a veces fantaseo con vivir en algunos de mis favoritos. De pequeño me daba pánico Chucky y, sorpresas de la vida, ahora es uno de mis mayores referentes cinematográficos.