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Crítica del anime de Dorohedoro destacada - El Palomitrón
ANIME / MANGA CRÍTICAS REDACTORES

DOROHEDORO: COLEGA, ¿DÓNDE ESTÁ MI CUERPO?

«Welcome to Chaos». Este es el título que recibe el tema musical introductorio de Dorohedoro, la temida adaptación animada a cargo de MAPPA. Y lo cierto es que su saludo inicial, su cortés bienvenida, no podría ser más apropiada. Porque Dorohedoro es una vorágine de puro caos, tanto a nivel estético como narrativo. Te avisa, te advierte; lo que vas a ver es un baño explícito de suciedad, oscuridad y desenfreno bajo el halo de una casi constante psicodelia. Por eso, y por su condición idiosincrática y de genuinidad, había tanto temor a una traslación al formato televisivo. Y con un tercio de la temporada emitida, aún cuesta creer varias cosas: la primera, que finalmente Dorohedoro tenga anime; la segunda, que se emita en la televisión pública japonesa; y, la tercera y última, que su resultado, contra todo pronóstico, sea tan positivo. Del mismo modo que ocurriera con Beastars en la temporada anterior, parece que los estudios se han tomado en serio eso de sorprender a los más escépticos. Y eso siempre es motivo de celebración.    

Hole es un lugar jodido para vivir. Muy jodido. Literalmente es como un pozo, un agujero donde cuesta ver la luz del sol debido a las montañas de escombros, la podredumbre y la miseria. En Hole no hay reglas, es una jungla repleta de nocividad donde el veneno se cuela entre las grietas de su hormigón desgastado. También hace las veces de patio de recreo, de campo de experimentación donde los magos prueban sus trucos; donde trastean con la fisonomía humana hasta el extremo. Para ellos, los hechiceros, los habitantes de Hole son como el ganado, sujetos de prueba a los que someter debido a su condición de ciudadanos de segunda, o incluso tercera. La segregación es clara, y el principal activo que marca la disonancia entre un mundo y otro no es más que la magia; tener o no tener. Aquellos que la tienen se codean en otro mundo, uno cuya infraestructura se sitúa en las antípodas de las de Hole. La conexión entre ambos planos, el mundano y el mágico, se materializa a través de un elemento común en nuestras vidas que sirve como herramienta de separación: la puerta. Y como las puertas solo pueden ser creadas mediante magia, la sucia sangre de Hole nunca podría enturbiar la ostentosidad del ecosistema de los hechiceros. 

Crítica del anime de Dorohedoro Caiman - El Palomitrón

El tipo de las pesadillas

Yuichiro Hayashi (Garo, Kakegurui), director de la producción, emula la peculiar introducción a Dorohedoro de Q-Hayashida. El escenario está totalmente oscuro, poco a poco los colores comienzan a cobrar vida y las voces a sonar. La cabeza de un hechicero cualquiera se encuentra sumida en la cavidad bucal de un hombre con cabeza de reptil. Entre sus fauces, agazapado y sin poder retroceder, el hechicero atisba una figura humana en el interior del hombre reptil que le dice no ser el indicado. Otra decepción más. El hombre con rostro de saurio se llama Caimán, y está buscando al mago que le embrujó y le convirtió en lo que es, además de sumirle en un estado de amnesia que le impide recordar nada de su anterior vida. Junto a su amiga Nikaidô, una joven que regenta un tugurio hostelero, recorrerá hasta el último recoveco de Hole hasta dar con el hechicero que le robó su vida mientras trata de lidiar con la enigmática figura humana que habita en sus entrañas. Sin embargo, sus particulares cacerías de magos en la hedionda urbe corren como la pólvora entre los oídos de importantes representantes del mundo de los magos. La contrarreloj más frenética, bizarra y encantadora está a punto a comenzar.  

Dorohedoro abre de forma directa, sin miramientos, como quien propina un imparable gancho a su contrincante. Parte desde el fango, desde la suciedad de la violencia más explícita, porque su mundo es enteramente así: puro lodo que no entiende de censura. La ficción bebe directamente de la fantasía urbana oscura y confecciona un escenario que se sirve de una ambientación de corte post-apocalíptica para copar de degradación sus estancias, sus elementos, su lore. La adaptación de MAPPA cuenta con un worldbuilding exquisito, exótico e increíblemente rico. Y como en toda buena narrativa que se precie, se va desgranando poco a poco, a través de los actos de sus personajes, de sus acciones cotidianas, conversaciones y vicisitudes de toda clase. El funcionamiento de la magia, sus formas y efectos sobre Hole, la coexistencia de ambos planos, e incluso la existencia de eventos inspirados en festividades como, por ejemplo, Halloween, enriquecen el conjunto de un título irreverente que parece no temer por pasarse de frenada. Porque Dorohedoro es una mezcolanza de géneros donde, por extraño que pueda parecer, todo se acopla a la perfección; tiene elementos fantásticos, gore, horror, acción extrema, surrealismo, comedia y un cast de personajes que rezuma carisma a raudales.

Crítica del anime de Dorohedoro Ebisu - El Palomitrón

Los lagartos también bailan a gogó

El trabajo de Q-Hayashida es de ese tipo de obras que pone todo el peso sobre sus personajes. Se prescinde de tramas complejas y vaivenes narrativos —al menos durante los primeros compases— para reforzar aquello de que lo importante no es la meta per se, sino todo lo que ocurre en el transcurso hasta la misma. Todos los sentimientos, las relaciones interpersonales y los conflictos entre el factor humano. Porque aunque desde fuera puede parecer todo lo contrario, Dorohedoro es una serie cálida, encantadora incluso, con una química y una relación entre sus personajes que en todo momento se siente real. Se aprecian, hay sentimiento de camaradería, y esa amalgama sentimental logra traspasar el formato. Si la producción logra captar a la perfección el ambiente opresivo y agónico de las páginas originales de Dorohedoro, también hace lo propio con la construcción y desarrollo de su elenco. Y en una obra de tales características, era fundamental llevarlo a cabo con la elegancia con la que lo hace.

Y fiel a las características que definen su universo, las diferentes personalidades de Dorohedoro están bañadas en tonalidades grisáceas que no entienden de blancos o negros. Tienen sus respectivas motivaciones, pero la obra reniega a caer en la simplona categorización entre «buenos» y «malos». De algún modo, tanto su planteamiento como las dinámicas que van surgiendo a lo largo de los capítulos me llevan a asociar esta faceta de Dorohedoro con Golden Kamuy, la sobresaliente y siempre recomendada obra de Satoru Noda. Deslocalización de la acción y una narración no siempre lineal que juega con los diversos grupos de personajes y sus intereses. Con sus encuentros, desencuentros, persecuciones e inesperadas consecuencias. Si uno de los puntos fuertes del western oriental de Noda recae en cierto punto surrealista y un desarrollo casi siempre imprevisible, Dorohedoro es un fiel homólogo; un sucio pero, como decía, encantador reflejo. Y es la locura, también, la que en ambas ficciones copa gran parte del plano y moldea tanto la psique como los movimientos de sus piezas humanas. 

Crítica del anime de Dorohedoro En - El Palomitrón

Dorohedoro es a nivel estético una de las ficciones con más personalidad del medio. La psicodelia que impregna todo su universo post-apocalíptico de tintes punk y su absurdamente eficaz conjunción de géneros e ideas hacen que la producción de Yuichiro Hayashi se concibiera como un caramelo de doble sabor, dulce y amargo. La diferencia entre degustar uno u otro recaía principalmente en su labor de dirección en un proyecto con tanta personalidad como ambición. En saber gestionar los recursos a su alcance y confeccionar un producto fidedigno, que supiera captar la esencia del original. Y lo cierto es que el resultado final es infinitamente mejor de lo que cualquier seguidor del material original podría esperar.

Bajo una dirección y un montaje que se mueven como pez en el agua por los bajos fondos de Hole y su frenético ritmo de vida, además de un libreto a cargo de Hiroshi Seko (Vinland Saga, Ajin, Mob Psycho 100 II) que capta a la perfección los matices del elenco y los ingeniosos y absurdos diálogos, MAPPA solventa también las dudas de los más escépticos con un apartado artístico sublime a cargo del gran Shinji Kimura (Children of the Sea, Blood Blockade Battlefront). La recreación al detalle de la atmósfera decadente de Hole está laboriosamente lograda a través de un trabajo en los backgrounds para enmarcar, y un diseño de personajes muy respetuoso respecto al original. Las dudas, el debate, el ceño fruncido, provenía de aquel 3DCGI aplicado en los personajes que se podía ver en los tráileres promocionales. Sin embargo, pese a que probablemente tampoco convencerá a los más puristas de la animación tradicional, MAPPA ha logrado emplear dicha técnica de animación cosechando unos óptimos frutos; la integración del 3DCGI con el dibujo más tradicional nunca desentona en exceso, y demuestra que el camino a seguir con las nuevas técnicas de producción es este.

Si MAPPA no pierde fuelle en las próximas entregas —el estudio nipón goza de buena fama pero también de cierta irregularidad en muchas de sus producciones— Dorohedoro se postula por méritos propios como una de las mejores series de la temporada. Y, también, como una de las últimas grandes sorpresas del medio por haber sabido tratar y reflejar con acierto una obra tan complicada como la de Q-Hayashida. Dorohedoro es un título capaz de transformar la suciedad y lo explícito de su contexto en una estancia raramente cálida, una narrativa psicotrópica que embelesa por un elenco increíblemente humano y cercano. Un relato sobre búsqueda personal colmado de surrealismo. Pero, sobre todo, es una puñalada contra el convencionalismo. Una rara avis que cuesta creer que esté emitiéndose en la televisión pública japonesa —aunque Netflix se encargará de su distribución global—. Ojalá anti convencionalismos como este más a menudo. 

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2 COMENTARIOS

  1. Muy de acuerdo con todo lo que expones.
    Hacía mucho tiempo que un anime no me atrapaba tanto como este. Es de las pocas veces que la fama del manga es merecida.

    Me ha sorprendido para bien la sección anime de esta web. Me pasaré habitualmente a partir de ahora.

    • ¡Gracias por pasarte y comentar! Actualmente estoy leyendo el manga y es increíble la labor del estudio de animación teniendo en cuenta las características de la obra.

      Gracias por tus palabras, nosotros encantados de tenerte por aquí a partir de ahora 🙂

      ¡Un saludo!

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Intento de muchas cosas y una de las piezas que hacen funcionar la sección manganime. Ávido lector de manga, enamorado de la tinta y de la tragedia de Sui Ishida. Firme defensor de la industria como arte y la abolición de estúpidas etiquetas.