El Palomitrón

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Crítica de Dr. Stone destacada - el palomitron
ANIME / MANGA CRÍTICAS REDACTORES

DR. STONE: LA FRESCURA DE UNA NUEVA EDAD DE PIEDRA

El género de la ciencia ficción apocalíptica es uno relativamente moderno. En él se suelen plantear universos y realidades distópicas, mundos fragmentados fruto de la ambición del ser humano, de ese incombustible fervor por evolucionar, avanzar, pero sin tener en cuenta un factor de vital importancia: la sostenibilidad. Y es que en el proceso de creación, se emplea una materia prima que lleva consigo una destrucción implícita —aunque muy explícita en ocasiones—. Supongo que es algo inherente al ser humano, de ese leitmotiv que invita a vivir tiempos presentes al límite, de obtener siempre el máximo beneficio desde una óptica de egoísmo realmente perniciosa. Sea como fuere, la realidad es que cuesta imaginar un futuro esperanzador, y esa particular visión se explota en el género de marras. Multitud de autores impregnan cierto halo de pesimismo y frustración en sus respectivas obras; ciudades exentas de vida, la raza humana subyugada por razas provenientes del exterior o una imperante desolación fruto de cataclismos son algunos de esos escenarios ficcionales. 

Crítica de Dr. Stone Senku - el palomitron

Su denominador común es la falta de ilusión, de esperanza. Hay un esfuerzo tácito por sacar a la palestra los errores de la humanidad, de incomodar a través de su mensaje. Sus atmósferas son ásperas, el pesimismo moldea a unos personajes que se mueven por entornos donde la violencia, el ostracismo y el debate moral bailan al unísono. Pero claro, esto no es una ley irrefutable; las reglas del juego pueden alterarse, y así favorecer el surgimiento de excepciones. Y Dr. Stone es precisamente eso: una excepción que desprende un aroma completamente diferenciador. TMS Entertainment (Megalo Box, Fruits Basket) traslada al medio audiovisual la distópica y alocada epopeya que protagoniza un adolescente amante de la ciencia en búsqueda de recrear en tiempo récord el avance científico de una sociedad que ha retrocedido a la Edad de Piedra. Una propuesta con un cariz notoriamente opuesto a la media del género, porque aquí no hay síntomas de derrotismo, y sí hay mucha esperanza y elevadas cotas de humor. Porque si hay que reconstruir la civilización desde cero que, al menos, el trayecto sea divertido —y, de paso, incluso educativo—.  

La deconstrucción de un género 

Dr. Stone comienza con una declaración de amor. O más bien, un intento fallido. Taiju, uno de los protagonistas de la obra, está decidido a despojarse de cualquier temor y pronunciar abiertamente sus sentimientos hacia su amiga Yuzuriha. Bajo la atónita mirada de Senku y otros compañeros de clase, Taiju y Yuzuriha se reúnen bajo la cálida sombra de un gran alcanforero. De repente, un enorme destello de luz recorre la totalidad del globo terráqueo y, en cuestión de meros segundos, convierte en piedra a toda la humanidad. Un extraño fenómeno de petrificación que devuelve al planeta a un estado primigenio. Tras miles y miles de años de letargo, Taiju despierta enigmáticamente librándose de la capa rocosa que le cubría. La soledad y el espíritu indomable de la naturaleza son demasiado tangibles, ofreciendo un enorme páramo devastado como escenario. Sin embargo, el gran alcanforero continúa en el mismo lugar y, en su tronco, múltiples ramas protegen el cuerpo petrificado de Yuzuriha. Además de un mensaje tallado dirigido al joven; el pequeño genio Senku irrumpe en escena. Ha llegado el momento de recrear la civilización desde cero.

Crítica de Dr. Stone Taiju - el palomitron

El material original de Dr. Stone se diferencia del de sus congéneres en cuanto a tono y ritmo, abandonando casi por completo el esquema medio para ganar enteros en ingenio, el arma principal de la serie. La acción que podría esperarse de una obra estándar de la Weekly Shônen Jump se evapora para abrazar otros conceptos, y hacer de la ciencia no solo la herramienta narrativa para hacer avanzar la trama, sino un utensilio, un medio con cierto cariz educativo que repasa los hitos más importantes de la historia de la humanidad. Y es en esta bifurcación narrativa donde la serie brilla con fuerza propia, donde resulta complicado echar en falta el frenesí de cualquier batalla o el aprendizaje de las artes de la lucha. Aquí el tipo de aprendizaje es distinto y, aunque no es frenética en los términos de la norma del género, sí lo es en su propia esencia, en sus propias reglas. No se trata de un juego de villanos y poderes de continua escalada, sino de una amalgama de invenciones a cada cual más disparatada. 

Confrontación de ideales

Los Adán y Eva del nuevo mundo no son más que un par de adolescentes que despiertan tras más de tres mil años de aquel enigmático incidente de petrificación. Las causas del mismo aún son una incógnita, así como el hecho de que ellos hayan despertado. Sin embargo, Dr. Stone no busca enfatizar en la búsqueda del porqué, prefiere no buscar culpables y prioriza el presente y la posibilidad de revertir la situación, de encontrar la forma de reconstruir la civilización tal y como la conocemos desde prácticamente cero. Pero ese «desde prácticamente cero» ya es mucho más de lo que muchos podrían imaginar al contar con una mente privilegiada como la de Senku. Alguien capaz de saber cuánto tiempo ha permanecido petrificado contando los segundos; alguien con el intelecto y el ingenio suficientes como para hacer que la consecución de grandes hazañas parezca una cosa de críos. Coser y cantar. Su construcción como protagonista es una rara avis dentro de un género que tiende a emplear la fuerza bruta y la imprevisibilidad como monedas de cambio. Pero, a pesar de lo que podría aparentar en un primer vistazo, su intelecto no le vuelve un personaje prepotente; él es el primero en reconocer y aceptar sus flaquezas, admitir en qué facetas otros son superiores a él. Como es el caso de la fuerza física, donde Taiju —y posteriormente Tsukasa— emergen como estandarte.    

Porque como la lógica no entiende de emociones, por mucho que uno quiera despetrificar a la chica que le gusta, si el peligro acecha se debe actuar con el razonamiento como bandera. Por ello, la dupla protagonista pronto se vuelve un trío al contar con la inclusión de Tsukasa, apodado como «el primate más fuerte», quien no solo se postula como la persona con mayor poderío físico, sino como la figura antagónica de la serie. Es aquí donde Dr. Stone abre debate moral y crea el principal foco de conflicto en su trama. Porque tener la potestad de fraguar una nueva civilización es un dulce caramelo que en las manos equivocadas puede convertirse en un arma letal. Mientras Senku encuentra en el fenómeno de petrificación una oportunidad para asumir el hercúleo reto de recrear la civilización y salvar a toda la gente posible, Tsukasa atisba la oportunidad de erradicar por completo los errores cometidos en el pasado por la humanidad, de hacer una clara distinción para con la vida humana; solo los jóvenes y puros de corazón pueden moldear un futuro de paz y prosperidad, lejos de la actuación errática y egoísta de los mayores, aquellos que dejaron como herencia guerras, injusticias o desigualdades.

Crítica de Dr. Stone Senku Tsukasa 3 - el palomitron

Se trata de un pensamiento claramente radical, pero si extraemos su mensaje fuera de la diégesis de la serie se puede observar el reflejo del descontento generalizado existente en una generación que se siente engañada, deudora de préstamos jamás contraídos y constantemente juzgada —sin mucho acierto—. Es fácil encontrar en este punto algo de ese pesimismo propio del género, contradictorio al entusiasmo y la viveza que derrocha la actitud del protagonista. De esta forma, Dr. Stone se abre a una dualidad moral con dos claros ideales, dos claras corrientes contrapuestas; la evolución selectiva de Tsukasa y la que propone Senku, una que no juzga ni pretende discriminar estableciendo distintos valores para la vida humana.

El imperio de la ciencia

Es en el comienzo de dicha diversificación, de la toma de caminos separados, de ese improvisado duelo de bandos con promesas de muerte donde la serie comienza de verdad. Donde Dr. Stone abandona unos primeros capítulos cuyo conjunto funciona a modo de prólogo; uno que, por cierto, deja con un muy buen sabor de boca. Y es que si existía cierto escepticismo sobre cómo iba a encargarse Shinya Iino y su equipo de la adaptación de la obra original de Riichiro Inagaki (Eyeshield 21) y Boichi (Origin, Sun-Ken Rock), éste se esfuma al ver los primeros compases de esta peculiar distopía. La dirección cumple con nota y solventa cualquier duda potencial referente a cuestiones de ritmo y tono; apuesta por no alterar el carisma y la comedida locura del material original en pos de ofrecer el mayor grado de fidelidad posible. El frecuente uso de gags en el manga que lleva en ocasiones a sus personajes a perfilar un estilo caricaturesco reside también en la adaptación de TMS, agilizando con lo cómico la dinámica de un guion que no teme por su idiosincrasia y que cree firmemente en la ciencia como elemento capaz de aunar entretenimiento y educación. Todo ello acompañado por un apartado visual que destaca especialmente en el tratamiento de los fondos, cortesía del estudio Bihou, encargados también de la misma faceta en producciones como Fire Force o Shingeki no Kyojin; y aunque no luzca tanto como gustaría en términos de una animación —ni mucho menos mediocre— que peca especialmente de ser un tanto estática, sí consigue un envoltorio lo suficientemente llamativo como para caer a los encantos de su propuesta. 

Crítica de Dr. Stone espacio - el palomitron

TMS Entertainment consigue modelar una adaptación en Dr. Stone que mantiene la esencia y aquello que hace grande a la obra original, pero quizás para los seguidores de ésta última no suponga una experiencia indispensable. Aun con todo, creo que en un medio u otro Dr. Stone es una obra a la que, como mínimo, hay que darle una oportunidad. Porque es valiosa en cuanto a originalidad se refiere, pero sobre todo por el mensaje de solidaridad que subyace en su trama. Porque incluso la mente más brillante del mundo palidece y es incompetente si actúa en solitario. Porque incluso para los más nimios detalles, necesitamos la ayuda de otros. La gran empresa que supone reconstruir la civilización no puede ser cosa de un único loco, sino de un variado grupo dispuesto a abrazar y apoyar esa locura.   

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Edu Allepuz

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Intento de muchas cosas y una de las piezas que hacen funcionar la sección manganime. Ávido lector de manga, enamorado de la tinta y de la tragedia de Sui Ishida. Firme defensor de la industria como arte y la abolición de estúpidas etiquetas.