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Reseña de Origin #1, de Boichi color - el palomitron

El ser humano está condenado a evolucionar, a descubrir y explorar nuevos campos. Es algo que está grabado a fuego a lo largo de nuestra historia y una característica intrínseca del ser humano. En cierto modo somos inconformistas por naturaleza. Un inconformismo y afán de superación que en muchas ocasiones no contempla su impacto en el largo plazo. Si hay un género que plasma a la perfección esto es el de la ciencia ficción. Y, más concretamente, el subgénero del cyberpunk se encarga de plantear contextos distópicos futuristas donde la ciencia, la tecnología o la robótica actúan como agentes fraccionarios. Elementos que, englobados dentro de otros tantos, ejercen un cambio de paradigma social y cultural. A menudo —y más en los tiempos que corren— solemos fantasear con marcos catastróficos, brechas societarias irreparables y una inteligencia artificial que termina dominando a su creador.

La industria del manga también se ha nutrido de autores con la capacidad de crear este tipo de universos. Katsuhiro Otomo (Akira), Masamune Shirow (Ghost in the Shell, Appleseed), Tsutomu Nihei (Blame!, Biomega) o Yukito Kishiro (GUNNM: Battle Angel Alita) son algunos de los pesos pesados de una industria que ha aportado auténticas obras de culto. Sin embargo, Boichi, autor de Origin, no parece tener el interés de encaminarse hacia estos derroteros. El autor de origen surcoreano se focaliza en llevar a cabo lo que mejor sabe hacer: tramas donde el frenesí y la acción copen todo el protagonismo. Tal vez Origin no sea el título de ciencia ficción del que pueden extraerse profundos mensajes de crítica social o conceptos más cercanos a corrientes filosóficas. Pero, sin ninguna duda, es un derroche de adrenalina y poderío artístico.

Origin es un seinen de ciencia ficción con un gran énfasis en la acción que comenzó su publicación en las páginas de la Weekly Young Magazine de Kodansha en 2016. Actualmente, Boichi compagina su trabajo en esta obra con el de dibujante en la serie Dr. Stone, publicada en la Weekly Shōnen Jump, y donde forma dupla con Riichiro Inagaki (Eyeshield 21) en calidad de guionista. Un hecho que habla por sí solo acerca de la voluntad y el trabajo de este autor, quien debe cumplir con los plazos impuestos de dos series abiertas de periodicidad semanal —aunque, en realidad, en la obra reseñada puede permitirse una semana de descanso al mes—. Con un total de ocho volúmenes publicados en Japón, Origin se postula como el siguiente paso de Boichi en su particular universo. Uno que, poco a poco —y a falta de su gran manga de gángsteres— va aterrizando en España. Comenzamos con la reseña de Origin #1. 

Reseña de Origin #1, de Boichi cartel - el palomitron

Tengo tantos nombres como rostros. Se podría decir que mi identidad varía en función de mis intereses. Algunos me han conocido como Gonta. Otros como Jin Tanaka. Pero, si soy sincero, mi verdadero nombre es Origin. Y soy un robot. Es el año 2048 y Tokio se ha convertido en la mayor ciudad del mundo gracias a su papel dentro del sistema de Los Ferrocarriles Euroasiáticos. Un nexo de unión entre todos los lugares del hemisferio norte del planeta. Tokio es la megalópolis del Extremo Oriente, una urbe de depravación y criminalidad que ha alcanzado cotas nunca vistas. Entre la población se esconden seres no humanos de identidad desconocida y con la capacidad de pasar inadvertidos. Se dedican a la caza indiscriminada de humanos. Yo sé qué son. Son robots, como yo. Son mis hermanos. Creaciones de un mismo hacedor. Mi padre. Pero yo no soy como ellos. Mi misión es detenerles, darles caza. Debo cumplir las últimas palabras de mi padre. Debo vivir como él quería que viviese.

Reseña de Origin #1, de Boichi fondo - el palomitron

Si he optado por narrar la premisa de Origin de esta forma es por una sencilla razón. Pese a la apariencia de la obra, es abundante la presencia de diálogos internos, pensamientos e inquietudes que carcomen a su protagonista. A nivel personal, me gusta que este recurso o herramienta narrativa se emplee en una obra, siempre y cuando se lleve a cabo de forma eficiente, claro. No solo me refiero a las partes de debate interno que puedan experimentar los personajes, sino a lo que piensan en realidad y, por una razón u otra, no llega a materializarse en sonido. Un personaje que siempre me ha gustado y que tiene mucho que ver con este aspecto es Kuki Urie, de Tokyo Ghoul:re. Creo que es el ejemplo que mejor ilustra esta faceta. Alguien que —en muchas ocasiones— dice lo que es correcto, lo que, de alguna forma, todos esperan escuchar. Sin embargo, sus pensamientos difieren enormemente de sus palabras. La evolución que experimenta a lo largo de la obra es enorme pero, desde su construcción inicial, es el fiel reflejo de muchos de nosotros.

Reseña de Origin #1, de Boichi Jin Tanaka 3 - el palomitron

Como decía, Origin tiene mucho de esto. Más de lo que podría esperarse en un primer momento. A través de este recurso el autor consigue humanizar a un personaje que carece de alma humana. Como lectores, es más fácil empatizar con él, notar cierto grado de cercanía. Está claro que hay una barrera de ficción imposible de rebasar, pero Jin Tanaka no deja de ser el conducto por el que Boichi expone al ser humano. Cómo a través de sus pensamientos y acciones ilustra a la perfección sensaciones tan humanas como el sentimiento de soledad o las dificultades sociales que pueden experimentarse. El protagonista no es más que una pieza dispuesta en la brecha entre dos mundos. Su cometido le lleva al enfrentamiento directo con sus hermanos, aquellos que, a priori, son los únicos capaces de entenderle. Sin embargo, a pesar de luchar por la defensa de la humanidad, él sabe que nunca será aceptado, que nunca podrá llevar una vida normal. «Estoy solo. Y voy a estarlo siempre. ¿Qué puedo hacer? No puedo hacer nada» Son palabras frías, firmes; como el material que recubre su cuerpo robótico. Palabras que puede que más adelante carezcan de contexto y significado.

Boichi saca a la palestra algunos de estos temas a través de la situación de Jin y su obligatoria relación con los humanos. Suele impregnar de humor gran parte de este tipo de escenas para acrecentar las más que tangibles diferencias entre su manera de actuar y la del resto. Aun así, no se busca ridiculizar al protagonista, sino destacar la imperfección de una inteligencia artificial muy avanzada. Volviendo a lo que comentaba líneas atrás, empatizar con él; porque la imperfección es algo que siempre caracterizará al ser humano. Reseña de Origin #1, de Boichi pelea 2 - el palomitronEl autor suele inclinarse hacia un estilo más caricaturesco para retratar este tipo de situaciones. Algo que no resultará nada extraño para los seguidores de algunas de sus obras, como Dr. Stone o Sun-Ken Rock. Quizá el estilo se aproxime más a la segunda, la obra de mafiosos del autor, y no a la primera, dirigida a un público más joven por el tipo de revista donde se publica. A pesar de contar con este tipo de humor, en ningún momento afecta al desarrollo de la obra ni perjudica su tono general, todo lo contrario. Su adhesión permite amenizar muchos momentos de la misma.

Boichi presenta a través de este primer volumen de Origin los primeros pasos de una historia de ciencia ficción centrada en el frenesí de las batallas y en la acción más pura en lugar de ahondar en conceptos más propios del cyberpunk. Sin embargo, y como comentaba antes, sí hay un esfuerzo y un trabajo en humanizar formas de vida artificiales. Y, también, orbita sobre el vínculo entre creación y creador. En esa extraña relación entre formas de vida contrapuestas y que, poco a poco y a través de flashbacks, parece que el autor irá construyendo los acontecimientos pasados de la vida del protagonista. Como lectores asistimos a otronacimientode Origin, uno que en esta ocasión no es literal. Pero sí tiene que ver con el propósito y la decisión tomada, con cumplir de alguna manera con el último mensaje recibido de su creador. Vivir como su padre quería que viviese, a pesar de su condición; pero siempre ejerciendo el libre albedrío. A lo largo de estos primeros capítulos aparecen algunos personajes con los que el protagonista tendrá que lidiar socialmente y, como no podía ser de otra manera, también irrumpe en escena una parte del bando enemigo. Es un primer volumen de carácter introductorio con un desarrollo muy ágil que alcanza el clímax en sus últimas páginas. Como no podía ser de otra forma, en el fragor de la batalla.

Pero, sin duda, la parte más llamativa de este título recae en su apartado artístico. El arte de Boichi es tan reconocible como pasmoso. Como sucedía en Sun-Ken Rock, el mangaka vuelve a encontrarse “en su salsa”. Cómodo con los tintes de la obra, con lo que quiere narrar y con el público al que se dirige. Con esto no insinúo que en Dr. Stone esté varias revoluciones por debajo, ni mucho menos. El shōnen de la Jump es la conjunción de un guion tan atípico como notable y un increíble arte, pero sujeto a otras particularidades. En Origin Boichi tiene total libertad para hacer lo que quiera, dar rienda suelta a su imaginación. Su obsesión por el realismo, la violencia y el detalle queda patente en prácticamente la totalidad de viñetas del tomo.

La recreación de los fondos, tanto interiores como exteriores, el cuidado diseño de los personajes y sus indumentarias —especial atención a los pliegues y surcos—, el detalle de las armas —la katana, por ejemplo— y las escenas de combate están al alcance de muy pocos en la industria. El diseño de los personajes destaca, una vez más, por unos rostros muy bien logrados y un detallismo impoluto en sus expresiones faciales. El autor regresa con unos modelos masculinos corpulentos y musculados, mientras que en los femeninos repite en la recreación de figuras esbeltas y cuerpos algo hipersexualizados. En las escenas de acción Boichi saca todo su poderío artístico para ofrecer unos paneles cargados de vida, movimiento y violencia. El asiduo y óptimo uso de líneas cinéticas dota de una gran sensación orgánica y de fluidez al movimiento, facilitando la legibilidad en este tipo de escenas y, por ende, la narrativa visual de la obra

Reseña de Origin #1, de Boichi pelea - el palomitron

Origin es el resultado de la conjunción de varias piezas de un puzle que Boichi ha estado construyendo durante años. Su relación con Sun-Ken Rock queda confirmada por el autor en las palabras que le dedica a este primer volumen. Pero Origin es también una pieza de otro puzle, y todo parece indicar que el mangaka ha creado su propio universo. En la obra en cuestión Boichi no pretende derribar ningún tropo del género, ni inventar nada nuevo. Pero sí hacer disfrutar a través de una trama cargada de acción y con algún que otro conflicto que cualquier persona podría experimentar. Los temas propuestos tienen potencial y podrían tener recorrido si se explotan como es debido. Todo depende de las intenciones del autor para con su universo.

Reseña de Origin #1, de Boichi cartel 2 - el palomitron

Reseña de Origin #1, de Boichi portada - el palomitron

Poco más de un mes antes de la celebración del XXIV Salón del Manga de Barcelona, Panini Cómics anunció por redes sociales y a través de su página web la licencia de Origin, la última obra en solitario del talentoso mangaka Boichi. Una apuesta más por expandir el número de obras del reconocido autor en nuestro territorio y, poco a poco, convertirlo en una figura más sonada para el lector medio. Origin #1 está compuesto por un total de 200 páginas entre las que pueden encontrarse algunas a color. Presenta un formato B6, rústica con sobrecubierta y una dimensión de 13×18 cm. Un tamaño óptimo para poder disfrutar como es debido del arte del que hace gala la obra. La calidad de los materiales está por encima de la media, y la portada logra un gran impacto visual por su diseño. El diseño de la misma respeta al máximo el original japonés, así como la ubicación y posición del título, dejando su nombre original. La absoluta presencia del color blanco en el fondo hace destacar todavía más la silueta del protagonista, Jin Tanaka (Origin). Se ilustra bajo un pulcro detallismo por medio de un plano medio que enfatiza en la mirada y posición defensiva del protagonista. A su vez, se muestra de manera explícita las dos partes de su cuerpo, el robótico y la apariencia humana que lo recubre. Una exposición a la dualidad a la que está sometido el protagonista; un ser entre dos mundos.

Origin #1 se puso a la venta el pasado 25 de octubre de 2018 a un precio de 7,95 €. Un precio muy competitivo teniendo en cuenta el tipo de edición, obra y los patrones actuales del mercado de manga en España. Este primer tomo cuenta con un total de seis capítulos que narran los primeros acontecimientos de la obra, permiten empatizar con el protagonista y avivar la llama de la curiosidad y el interés por saber cómo continúa esta historia de androides y humanidad. Como extra, se incluyen cuatro páginas con información adicional sobre algunos elementos que aparecen en la obra como vehículos, armas o aparatos tecnológicos. A nivel de diseño e impresión del volumen no hemos encontrado ningún inconveniente o errata. Tanto el entintado, como el sangrado y las viñetas gozan de una perfecta armonía en el tomo. Además, la traducción a nuestro idioma está perfectamente lograda gracias a la labor de Marc Bernabé (DARUMA Serveis Lingüístics, SL).

Reseña de Origin #1, de Boichi cartel 3 - el palomitron

Edu Allepuz

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Intento de muchas cosas y una de las piezas que hacen funcionar la sección manganime. Ávido lector de manga, enamorado de la tinta y de la tragedia de Sui Ishida. Firme defensor de la industria como arte y la abolición de estúpidas etiquetas.

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