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LA FRAGILIDAD MORAL DE DOMESTIC NA KANOJO

Siempre hay una obra en cada temporada que destaca por su aparente simpleza. Un diamante en bruto que no brilla, no resalta. Por supuesto, hablamos de valores subjetivos que no trascienden más allá de la visión personal. Quizás se encuentre en la ternura de Kaguya-Sama, en como Dororo juega con las luces y sombras de su mundo o en el misterio que se oculta siempre bajo la tensión de The Promised Neverland.

En mi caso, siento que todo este peso recae, quizás, en la obra menos esperada. Ocurría algo similar durante la temporada anterior, con la estelar aparición de Rascal Does not Dream of Bunny-Girl Senpai. Y es que Domestic na Kanojo ha conseguido convertirse en una suerte de espejo personal polifacético que se ha posicionado como esa obra especial que, pese a sus defectos, guarda un lugar especial. ¿Los motivos? El cómo hace del error un arte.

Sutileza bajo su simplicidad

Su apertura goza de una simplicidad fría pero especialmente notable. El frío encuentro entre dos extraños. El hecho de encontrar el placer en un cuerpo anónimo. Pero también el reconocer el pecado moral, personal, que representa el yacer en una cama ajena cuando te guías no por el deseo carnal o sentimental, sino por la idea de representar una figura adulta El sexo siempre se ha considerado esfinge del cambio de niño a adulto. Un ideal tan vacío como irreal que se deifica y aclama como una simple medalla que puedas esgrimir sobre aquellas personas que aún viven bajo la frágil inocencia de la virginidad.

crítica de Domestic na Kanojo

Natsuo, su protagonista, sin embargo, cae en los brazos de esta fría realidad. Siguiendo el clásico refrán de “un clavo saca otro clavo”, el chico se abre sendos agujeros sin considerar las consecuencias. El trato frío de Rui, la por entonces extraña con la que decide compartir el placer anónimo, sirve de contrapeso a la inocente calidez del chico. Una apariencia que escenifica, en cierta forma, el cliché de tsundere sobre la chica pero que — sobre una trabajada dirección de las simples escenas que componen su introducción— la dota de un enorme poder. La convierte en parte del frío tacto del amor.

El primero de los errores abre una obra que continúa con la presencia de Hina, la profesora de Natsuo, sobre la cual el chico resulta estar profundamente enamorado. Segundo error. Una estructura que se viene, en cierto modo, abajo con el giro argumental que se encarga de ponernos en contexto. Hina y Rui son hermanas. Pero más allá de este drama clásico de telenovela de horario de siesta, resulta que ambas acaban por compartir hogar con su protagonista al formularse el matrimonio entre la madre de ellas y el padre de él.

Una idea que rompe con el escenario original pero que se recompone pronto para seguir mostrando una evolución basada en los errores de todos y cada uno de sus actores y actrices. Y es que, precisamente en eso parece residir la verdadera esencia de Domestic na Kanojo. En recordarnos que las imposiciones morales no son más que muros de papel cuando el corazón —o nuestros impulsos más carnales— se ponen al mando.

La fragilidad tras los errores

El intento de Natsuo por besar a su ahora proclamada hermana mayor y profesora se convierte en el tercer error al encontrarse, además, dormida tras una ligera borrachera. Un acto de frágil ética, además de ilegal, que determina el camino por el que pretende moverse la narrativa de Kei Sasuga. El triángulo amoroso parte de términos conocidos pero su escasa originalidad no cambia el hecho de que esa prohibitiva sirva de aderezo para el devenir de la obra. El vínculo que se crea entre Rui y Natsuo tras su encuentro contra el imposible amor entre él mismo y Hina.

Para más inri la personalidad de ambas se sitúa a cada extremo —con una perfecta representación en el opening al que Minami pone voz y forma—, convirtiendo a Rui en la imagen de la frialdad responsable y a Hina en la calidez maternal que oculta el rostro del error. Conceptos que giran sobre sí mismos constantemente, cambiando papeles y trastornando la moralidad con la que la obra observa sus relaciones. De la aventura de Hina con un hombre casado al enamoramiento, tan natural como secreto, que Rui comienza a mostrar acompañado por la innegable excitación sumada a la búsqueda de afecto que el chico encuentra en la última.

Más allá de ello se encuentra la escena entre Hina y Natsuo. Una declaración ambidireccional que acaba, una vez más, en la referencia al estatus adulto del chico de la forma más fría posible. «Aún tienes los ojos de un niño». Una muestra de arrepentimiento frente al irrefrenable deseo sexual que se pierde en un ápice de moral que arde rápido frente a las pasiones.

Pero su quinto capítulo va incluso más allá. Bien, no negaré que he leído fanfics de Naruto bajo escenas escolares con una profundidad similar —y hablamos del año 2010, a lo sumo—, pero no resta en que la inclusión de Momo, clichés a un lado, se sienta como algo especialmente orgánico y que, de nuevo, roza la representación real y social en el entorno en que se narra la obra.

Su primera escena la enmarca. Su excentricidad. Su deje inocente. El hecho de que cargue con cientos de pequeños peluches sirve como precedente a una de sus primeras citas; «posiblemente por la inestabilidad que me generó apenas tengo amigos». Es una chica enamoradiza, perseguida por rumores, considerada como alguien “fácil” por sus compañeros y compañeras. Estigmatizada, apartada.

Y sin embargo, ella mantiene siempre su sonrisa. Su deje inocente; de nuevo. Una contraposición a su verdadera naturaleza. Una chica solitaria, acostumbrada al olvido y la falta de afecto tanto familiar como social que busca el despecho en el sexo por el simple hecho de mantener un contacto físico y emocional con otra persona. La “accesibilidad” de la que se la acusa entre pasillos y aulas no es más que un reflejo de su propia condición. Una búsqueda desesperada del más mínimo afecto. Incluso el recurso de las cicatrices consigue funcionar especialmente bien con el concepto general, por vago que pueda resultar.

Quizás no deje de ser una valoración personal. Un vínculo emocional al ver un retrato cercano en una escena ajena. Pero Domestic na Kanojo parte de escenas tan simples que su resultado es un imposible entramado de relaciones, prohibiciones, sentimientos y frágiles promesas. Y todas acaban en el mismo punto: el error. Es aquí donde reside toda su fuerza, en ver como sus personajes son humanos. Cómo toman malas decisiones, como se equivocan. Como nos equivocamos.

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Óscar Martínez

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5 COMENTARIOS

  1. El primer capitulo fue mágico, pero los capítulos siguientes se sintieron un poco sosos, hasta el capitulo 7 el cual te deja con ganas de más…

    Tuve la oportunidad de leer el manga (y lo volvere a leer) y he soltado el llanto con Domestic Na Kanojo, ¿porque?, porque sientes que los personajes son reales. Domestic Na Kanojo logra dejar de un lado que son japoneses (sabemos que sus problemas son muy diferentes a los de occidente, y esa barrera aun se siente hasta en los mejores dramas) y se vuelven universales, problemas y sentimientos que le pasan a cualquier persona en cualquier parte del planeta. Si, si tiene cliches (que obra japonesa no los tiene), pero logra entablarte y relacionarte con los personajes. No se queda solo con los “protas”, le da sentido y vida a cada uno de sus personajes secundarios.

    Sin duda Domestic Na Kanojo, se ha vuelto mi manga preferido, espero poder decir lo mismo del anime.

  2. Debo decir que leí toda tu columna y es muy acertiva. El Manga es bueno y no me deja de dar vuelta que quizás el exito que tuvo el anime (uno de los 10 más visto de la temporada Invierno 2019 tanto en Japón como en otras partes del mundo) es por lo que mencionas: el error y ser tan humano el contexto. Voy a tener que leer de nuevo el maldito manga. Punto aparte: el anime me decepciona en algunas cosas. Por ejemplo: del capítulo 11 (viaje a Okinawa) hasta el capítulo 12 se pierde muuucha información. Desde que Rui dice “he decidido que voy a odiarte” hasta el capítulo 12 donde menciona “Ya no voy a tener miramientos con mi hermana” hay tantos vacío… pero luego con el especial de 1 minuto sin censura del anime… pensé: hay esperanzas… una OVA! entre está temperada y la que venga (ojalá) adaptando ese viaje a Okinawa que pierde tanta información y escenas. Gracias por tu columna! saludos

    • ¡Las gracias a ti por leernos! La crítica en cuestión se publicó cuando apenas llevaba cinco capítulos pero lo cierto es que el anime cae mucho desde ese punto hasta su final. No he pasado aún por su manga pero han llegado muchas recomendaciones sobre el mismo así que habrá que echarle un ojo. De nuevo, gracias por leernos 🙂

  3. Me encanto tu publicacion y analisis de Domestic… sigue escribiendo!!gracias por dar tu opinion, me hace entender mas en profundidad la historia…

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Escribo más que duermo. Ávido lector de manga y entusiasta de la animación japonesa. Hablo sobre ello en mi tiempo libre.