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La gran fiesta sevillana del cine europeo llega a su fin después de nueve jornadas intensas. El Festival de Cine Europeo de Sevilla cierra su 14.ª edición habiendo conseguido, de lejos, un propósito claro: acercar, difundir y hacernos reflexionar sobre esas otras realidades que tienen lugar en nuestro entorno más o menos cercano. Porque la soledad, el dolor, la euforia, el amor, el desamor o el desconcierto son sentimientos humanos, aquí y allí. Y si algo tiene de maravilloso el cine, es que se nutre de todas esas sensaciones para convertir la ficción en emociones reales. Analizamos esta edición del SEFF 2017 en siete puntos.

 

Lucha

Este ha sido un SEFF de retratos de lucha, algunos costumbristas y otros rompedores, pero sin duda de llamada a la acción. Como el inconformismo manifiesto de los protagonistas de A fábrica de nada, de Pedro Pinho, ganadora del Giraldillo de Oro en esta edición. Una lucha protagonizada por unos obreros que no permitirán que les sigan robando trabajo iniciando su propia revolución. También en clave revolucionaria se presentó la francesa A Violent Life, de Thierry de Peretti, ganadora del Premio al Mejor Guion.

A Fábrica de Nada
A fábrica de nada

Una lucha, también con cuerpo de mujer: Desde Las guardianas, de Xavier Beauvois, al elenco de la experimental The Wild Boys, de Bertrand Mandico. Esta última es Premio Especial Las Nuevas Olas (ex aequo) junto con Pin Cushion, de Deborah Haywood, por el elevado nivel de la sección. The Wild Boys es, probablemente, una de las apuestas más arriesgadas que hemos visto en este SEFF 2017, pero también un hermoso esbozo en contenido y forma sobre la eliminación de la categorización de género. En ella, cinco chicos conflictivos (interpretados por mujeres) se desprenderán de sus ideales de masculinidad hasta reprimir sus impulsos violentos.

 

Identidad

No es de extrañar que el SEFF ponga el foco en aquellas historias en las que la búsqueda de la identidad ocupa nuestro tiempo. Y lo hace desde todas las aristas; como identidad sexual, como sentimiento de pertenencia a una comunidad (o de abandono), o simplemente como un viaje hacia el autoconocimiento y la aceptación. Cintas como Just Charlie, de Rebekah Fortune (Premio Cinéfilos del Futuro), o Tierra de Dios, de Francis Lee (Premio CICAE Mejor Ópera Prima), son dos cánticos que nos animan a que simplemente hagamos de nuestra vida aquello que realmente deseamos hacer. La primera, siendo fieles a nuestra identidad de género; la segunda, atendiendo a nuestra orientación sexual. Ya en clave de documental, la cinta Mr. Gay Syria, de Ayse Toprak (IV Premio Ocaña a la Libertad), nos propone que, contra la opresión, nada mejor que la visibilidad.

Just Charlie
Just Charlie

En la búsqueda de la identidad nos topamos con los ojos de Laia Artigas, dando vida a Frida en la arrebatadora Verano 1993, de Carla Simón. Sus ojos miran mucho más allá de lo que alcanza su vista. Miran hacia fuera, pero también hacia dentro, hacia el descubrimiento del propio ser. Tarea difícil de por sí, más aún en circunstancias difíciles como es la pérdida familiar: ¿Quiénes somos y qué lugar ocupamos en el mundo? Una pregunta que podemos hacernos tengamos seis años o los treinta y cuatro que tiene el protagonista de Niñato (Adrián Orr, Premio a la Mejor Película de la Sección Las Nuevas Olas). El director español consigue con su ópera prima plasmar desde lo humano y lo cotidiano una historia de madurez forzada y desencanto. La iniciación continúa en el cine de Jonas Carpignano con A Ciambra (Premio al Mejor Actor a Pio Amato), en la que un joven de etnia gitana se enfrenta al reto de sacar adelante a su familia sin estar preparado.

 

Interculturalidad

Mientras que la cinta de Valeska Grisebach, Western (Gran Premio del Jurado), nos acerca desde lo pequeño y lo sencillo a esos minúsculos detalles que hacen conectar a los pueblos, la grandilocuente Jupiter’s Moon, de Kornél Mundruczó, patina en lo superfluo. En la primera, el concepto de “el otro”, aquel que es ajeno a la cultura dominante, se diluye en pocos minutos gracias al trabajo del actor Meinhard Neumann, quien con un leve gesto adopta las costumbres de un pueblo, el búlgaro, mucho más presente en su corazón que el de la Alemania de la que procede su personaje. No ocurre así con la incómoda Jupiter’s Moon, quien en su afán por criticar y visibilizar el trato que se da a los refugiados de guerra, hace flaco favor a tal inmenso colectivo, perpetuando estereotipos y aferrándose a lo banal.

Western
Western

 

Amor-sin amor

El amor, uno de los motores que mueven el mundo, encuentra su inevitable espacio también en Sevilla y conecta a la perfección con la interculturalidad en cintas como Corazón Puro, de Roberto de Paolis (Premio a la Mejor Actriz para Selene Caramazza), una historia de amor y deseo, pero también de conflicto a raíz de unas fuertes convicciones religiosas. Rebosante de ternura y buenas sensaciones se presentaba ya desde la gala inaugural Tierra firme, de Carlos Marqués-Marcet (Premio ASECAN a la Mejor Película de la Sección Oficial), una historia con un humor tan fino y una sensibilidad tan cuidada que nos aborda sin avisar.

Corazón Puro
Corazón Puro

Pero el amor no es siempre amor, y Andrey Zvyagintsev nos lo recuerda en su nueva película, Sin amor, un desgarrador relato de cómo el egoísmo y la inmadurez de una antigua pareja impiden proteger el patrimonio de lo que un día fue una familia: su hijo. Una familia rota es también la protagonista de Winter Brothers, de Hlynur Pálmason (Premio a la Mejor Dirección de Fotografía para Maria Von Hausswolff), cinta en la que la rivalidad de dos hermanos se hace patente en un entorno invernal y distópico.

 

Historia

Europa, el conocido como viejo continente, puede verse reflejada una y mil veces en películas en las que, a veces, el componente histórico no es más que la excusa. Sin embargo, en otras se convierte en el epicentro. Este es el propósito de Lucrecia Martel en Zama (Mención Especial del Jurado), cinta en la que cobra vida la figura de Diego de Zama como funcionario de la corona española en el Nuevo Mundo. Hasta él también viaja la comitiva encabezada por Raúl Arévalo en Oro, de Agustín Díaz Yanes, pero en este caso con el objetivo de alcanzar El Dorado. Lo hacen en un filme tan liviano como entretenido, pero en el que las carencias brillan de la misma forma que el metal preciado. Por su parte, Manuel Muñoz Rivas nos guía hasta Tartessos en su cinta El mar nos mira de lejos (Premio Deluxe), una mirada a través del tiempo que comienza su viaje en las dunas nacaradas de Doñana.

Zama
Zama

 

Comunidad

El sentimiento de pertenencia a una comunidad consigue que los individuos se muevan todos a una por conseguir el objetivo común, y en esa idea trabajan diversos filmes exhibidos durante el Festival de Sevilla. Algunos ejemplos son las premiadas Distant Constellation, de Shevaun Mizhari (Premio Nuevas Olas No Ficción) en la que un grupo de personas mayores que convive en un edificio en Estambul comparten sensaciones ante el nuevo ciclo que comienza para ellos, y Ternura y la tercera persona, de Pablo Llorca (Premio a la Mejor Película de la Competición Oficial Resistencias), una comedia humanista sobre una familia que reside en un barrio obrero madrileño.

Insiryated
Insiryated

En un ambiente mucho más hostil transcurre Insyriated, de Philippe Van Leeuw (Gran Premio del Público), que nos sitúa en un piso sitiado de Damasco en el que la madre de familia ha construido una fortaleza en la que proteger a su familia y a sus vecinos. El conflicto continúa también el L’intrusa, de Leonardo di Costanzo (Premio Eurimages a la Mejor Coproducción Europea), en la que la hija de un mafioso llega a un centro comunitario de Nápoles y es considerada automáticamente persona non grata.

 

Las artes

Las artes tienen cabida en el Festival de Cine Europeo de Sevilla en un ejercicio de reflexión y descubrimiento de nuevas vías. Es el caso de Barbara, de Mathieu Amalric (Premio a la Mejor Dirección), un interesante ejercicio de metacine en el que un biopic de la artista francesa Barbara nos sirve de excusa para asistir al rodaje del mismo biopic al que hace referencia la cinta. La mimetizada interpretación de Jeanne Balibar con la artista original supone un reto para el espectador, quien dudará de cuál es la auténtica y cuál la actriz que la interpreta. Como resultado asistimos a un trabajo ficcional carente de historia, pero de gran fortaleza y vitalidad en la puesta de largo escénica.

Barbara
Barbara

La literatura encuentra su sitio en filmes como Ramiro, de Manuel Mozos, o El taller de escritura, de Laurent Cantet. Sin olvidar una de las producciones que más público ha atraído en esta edición del Festival: El autor, la nueva película del director español Manuel Martín Cuenca. Por su parte, la música ha sido la gran protagonista en Nico, 1988, de Susanna Nicchiarelli, o England Is Mine, de Mark Gill, el milimétrico retrato que el director británico hace de Steven Morrissey, exlíder de The Smiths y uno de los iconos generacionales de los ochenta.

Como resultado, nueve jornadas repletas de emociones y perspectivas. Y después de nueve días, hacer tu selección, entrar en la sala y que se apaguen las luces se convierte en un ritual que echarás en falta. El Festival de Cine Europeo de Sevilla llega a su fin, pero las sensaciones siempre permanecen. Al menos, hasta el próximo año.

 

Noelia Salcedo

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