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El Palomitrón

LOS ANTECEDENTES

Corría inocente el 2014. En Wisconsin, Estados Unidos, tres amigas de 12 años se adentran en el bosque de su localidad natal, Waukesha. Solo en ese momento, lo que parecía una excursión normal de una tarde cualquiera se torna tragedia: Morgan Geyser y Anissa Weier fuerzan a la tercera, Payton Leutner, y le propinan 19 puñaladas por todo el cuerpo. Dada por muerta, la abandonan y vuelven a casa. La búsqueda, tan propia del circo mediático norteamericano, da finalmente con Leutner, y está sorprendentemente viva. ¿Por qué dos niñas de 12 años iban a intentar asesinar a otra que era su amiga? En el interrogatorio policial, la respuesta: querían probar que Slenderman existe y que la mejor manera de invocarlo era dándole algo que de verdad les importaba, aquí la vida de su amiga.

Cuatro años después de aquel incidente, y después de que HBO le dedicara un más que recomendable documental, Sony Pictures hace llegar a nuestras carteleras Slenderman. Sin inspirarse directamente en los trágicos sucesos (pero sí en la leyenda del hombre de triste figura y cara blanca), la película contaría con dos de las scream queens en alza del panorama adolescente: Joey King, a la que pudimos ver en una entrega de Expediente Warren, y Julia Goldani, la niñata rebelde de The Affair Si suenan tres campanadas, tápate los ojos.

LA PELÍCULA

Desgraciadamente, uno de los defectos profesionales más extendidos entre los que dedican tinta y bits al cine es el del ansia. Lo que hemos convenido en alumbrar como hype, muchas veces da al traste con nuestras expectativas y termina en accidente. En Slenderman, el defecto se convierte en virtud. Una película que, a priori, venía a rellenar un hueco palomitero de codicia, como es el de Halloween, termina ofreciendo un planteamiento mucho más adulto que las películas con las que se enfrentará por seducir al espectador en la taquilla. Slenderman es un filme tremendamente disfrutable.

La influencia del medio televisivo (o plataformero, si quieren) en la película es innegable. Las transiciones y la mano de Sylvain White en la dirección se dejan notar y se autodefinen como el piloto largo de una producción de Netflix. No en vano, el director ha estado detrás de muy buenos capítulos de The Americans, por poner un ejemplo. Así, en esa cuerda aristotélica que nos dimos para definir el relato, Slenderman traza en seda su introducción, se atora en el acero de su nudo y deshilacha por completo su desenlace, mientras se oye el sonido a lo lejos de la caja registradora, que ve erigirse una franquicia.

El jump scare tan odiado como habitual no es un recurso del que White tire demasiado, y se agradece, ya que de verdad nos llegamos a preocupar por la historia de los personajes y no estamos deseando constantemente que mueran. Cánones aparte, el recuerdo que deja Slenderman es el de una película que sabe a qué quiere jugar, pero se acaba perdiendo en el bosque de la seriedad amputada y los creature-feature sin trasfondo más allá de una burda metáfora sobre el ¿embarazo adolescente?

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ELLOS Y ELLAS

En una película que bebe directamente de las reacciones de sus intérpretes, el trabajo de Julia Goldani Telles sobresale por encima del resto. Aniñada como nunca la habíamos visto, la joven actriz es la protagonista absoluta del filme y la más creíble de todo el reparto. Caso contrario es el de Joey King, que entre diseño de producción, vestuario y una sobreactuación inintencionadamente cómica, decepciona. De verdad, ¿qué pasa con el maquillaje en la película?

LA SORPRESA

La sorpresa más grata de Slenderman es que no trata al espectador tipo como idiota. Quizás el juego entre fantasía y realidad cruda no termine de funcionar, pero la propuesta no engaña a nadie: aquí hemos venido a jugar. Con Slender, pero a jugar.

LA SECUENCIA/EL MOMENTO

Probablemente no sea la mejor, pero la secuencia que más se recordará de Slenderman es la de la invocación del bicho. Un vídeo en un foro de Internet despierta el interés de las chicas, que, cómo no, hacen clic. La sucesión de imágenes perturbadoras es exquisita. No apta para epilépticos, eso sí.

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TE GUSTARÁ SI…

Quieres pasar un buen rato de miedo e intrigas sin pensar mucho en los cabos sueltos y los agujeros de guion.

LO MEJOR

  • Julia Goldani sufriendo como nunca.
  • La construcción del misterio, aunque acabe haciendo aguas.

LO PEOR

  • Los efectos digitales que crean a Slenderman no acaban de funcionar bien.
  • En serio, ¿qué demonios pasa con los maquillajes?

 

Matías G. Rebolledo

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