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El Palomitrón

LOS ANTECEDENTES

Cuando Guillermo del Toro se puso a los mandos de Pacific Rim allá por 2013, muy pocos confiaban en que se volviera a prender la mecha (chiste inintencionado) de los robots gigantes. El resultado fue apoteósico: taquilla y crítica se daban la mano para dar con el mayor éxito del mexicano hasta la reciente y celebrada La forma del agua. Un lustro después, Del Toro se mantiene como productor ejecutivo y el encargado de sacarle todo el jugo a los kaiju es Steven S. DeKnight, famoso por producir grandes clásicos del mundo de las series como Buffy, cazavampiros, Spartacus o Daredevil. En Pacific Rim: Insurrección, John Boyega y Scott Eastwood ponen su oficio delante del objetivo arropados por un excelente elenco adolescente. Vuelve el Vengador Gitano. Vuelve Pacific Rim.

LA PELÍCULA

Una película en la que máquinas gigantes luchan contra monstruos interdimensionales pecaría de soberbia de tomarse en serio a sí misma. Se puede decir, sin temor a equivocarnos, que Pacific Rim: Insurrección sale airosa de ese juego con la autoconsciencia. El filme de los kaijus rebaja la gravedad en el tono con el que se desarrollaba la primera entrega para jugar en la liga de las tramas ligeras y el chascarillo calibrado. Ni siquiera el fin del mundo adopta la solemnidad que ha lastrado a otros filmes de su categoría. Aunque por momentos se acerque peligrosamente a la saga Transformers (planos aberrantes a través), la cinta de DeKnight tiene muy clara su meta como mero entretenimiento, sin buscar una moralina plana o intentar convencer al espectador de nada que no sea puro divertimento. Pacific Rim: Insurrección es exactamente lo que parece: dos horas de peleas, explosiones y edificios derrumbándose por doquier. Ni más ni menos. Y se agradece.

El Palomitrón

ELLOS Y ELLAS

En el apartado interpretativo, el protagonismo absoluto es para John Boyega. El Finn de Star Wars aparece precisamente así: el espectador puede llegar a tener la sensación de estar viendo la última de las entregas de la saga galáctica porque, pese a demostrar su talento en filmes como Detroit, Boyega parece no poder exprimir más las frases de un guion ligeramente precario. El joven actor comparte protagonismo con Scott Eastwood (el hijísimo), que se muestra, por fin, como un compañero sólido de reparto.

Además, cabe destacar el trabajo de Cailee Spaeny, en el que es apenas su segundo trabajo profesional como actriz. Esta jovencísima actriz le aguanta bien el tipo a Boyega como compañera de reparto y se muestra sólida como la cara visible de la nueva generación de pilotos de jaeger. No le deberíamos perder la pista, ya que este mismo año protagonizará la vuelta a la dirección de Drew Goddard, el director de La cabaña en el bosque.

LA SORPRESA

Más allá de poder destacar que Pacific Rim: Insurrección es una tontorrona pero muy digna sucesora del primer filme, la sorpresa absoluta es Scott Eastwood. El descendiente del ceño fruncido más famoso de la historia del cine rompe ligeramente el molde en el que se estaba quedando estancado: hombre rico, guapo y militarizado. Y decimos ligeramente porque aquí hace exactamente ese papel, pero va más allá. Al contrario que en Escuadrón suicida, por ejemplo, Eastwood es capaz de imprimirle a su papel la tenacidad del líder. Y nosotros encantados. Al fin y al cabo, su padre no empezó a recibir buenas críticas hasta bien entrados los cuarenta.

Crítica Pacific Rim

LA SECUENCIA/EL MOMENTO

Como toda buena película de entretenimiento puro y duro y palomitas por todas partes, el filme se construye sobre una escalada de acontecimientos. La batalla final, por bien dirigida, por tensa y por espectacular, bien merece el precio de una entrada de cine por sí misma. Tokio, tres jaegers gigantes y un monstruo final. ¿Qué más se puede pedir?

TE GUSTARÁ SI…

Si puedes disfrutar de un espectáculo explosivo sin más pretensiones que las de entretener. Se trata de una película para y por las palomitas, una experiencia misma.

LO MEJOR

  • El halo de Guillermo del Toro en todo lo relacionado con la biología kaiju.
  • El trabajo de la jovencísima Cailee Spaeney y un más que correcto Scott Eastwood.
  • Salen robots gigantes contra monstruos. Tal que así.

LO PEOR

  • Hay chistes que están demasiado calculados, parece la métrica de los Vengadores.
  • Al comienzo del segundo acto, hay una ligera pérdida de ritmo que no se solventa como es debido.

 

Matías G. Rebolledo

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