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Entrevista a Domingo Corral

Adentrarse en la cocina de Movistar+ es adentrarse en la filosofía de una empresa joven, dinámica y en constante cambio. En el mundo del entretenimiento, especialmente la televisión, es básico estar preparados para subirse al carro que dicta la audiencia, y este espíritu se respira con mucha facilidad en los amplios pasillos, los espacios comunes y los puestos de trabajo de la plataforma más potente de España. Los guiños a sus contenidos y su imagen corporativa son constantes en su cuartel general, situado en Tres Cantos, antiguo corazón de Canal Plus España que aún conserva en su fachada algunos recuerdos de otros tiempos. El perfil de sus trabajadores es eminentemente joven, acorde con la imagen que comunica Movistar+ a través de su publicidad y sus propios contenidos, y muy en línea con las políticas de recursos humanos que han imperado históricamente en la todopoderosa Telefónica.

En su segunda planta encontramos el despacho de Domingo Corral, espacio con vistas a los puestos de trabajo que ocupan los departamentos de prensa, producción propia y creatividad de la plataforma. Un rincón atiborrado de recuerdos, hitos y premios desde el que Domingo Corral perfila a diario las estrategias de ficción de Movistar+ y lidia con las incidencias propias de un ambicioso plan que tiene programado el estreno de una nueva serie cada mes.

Director de contenidos en su momento de Movistar Televisión en Telefónica, Domingo Corral llegó a Tres Cantos cuando la compañía compró Canal Plus con la misión de poner en marcha la producción original de ficción para Telefónica, un plan que el gigante español de la comunicación ya llevaba acariciando desde hace tiempo y que con la compra del canal privado empezó a modelarse (y materializarse) como una estrategia prioritaria dentro de los planes de la compañía.

Con el estreno de Matar al padre, la próxima ficción propia, a la vuelta de la esquina (presentada en el Festival de Cine en Español de Málaga), la segunda temporada de Vergüenza confirmada y series muy prometedoras como Gigantes (ojo al tándem Enrique Uribizu/Jorge Dorado), Arde Madrid (Paco León) o El día de mañana (Mariano Barroso) a la vuelta de la esquina, hemos tenido la ocasión de mantener una distendida charla con él para que conozcáis mejor a una de las figuras más importantes de la ficción televisiva de nuestros días, su visión del sector y cómo se planifica una estrategia de contenidos en televisión.

Nombres propios Domingo Corral

Hagamos memoria y recordemos tu llegada a las oficinas de Movistar+ con un proyecto tan atractivo como lanzar el contenido original de la plataforma debajo del brazo. ¿Cómo fue ese aterrizaje aquí en la sede de un canal que acababais de comprar?

Domingo Corral (D. C.): Para mí fue muy fácil porque mi trayectoria profesional, fíjate, empezó en Canal Plus, y además mi puesto en Movistar Televisión me mantuvo en contacto con muchos de los compañeros que me encontré de nuevo aquí. Prácticamente podríamos hablar de una especie de reencuentro con gente (y amigos) como Álex Martínez Roig o Silvia Lama.

Venías de hacer también televisión, pero para Telefónica. ¿Qué te encontraste cuando llegaste? ¿Notaste algún cambio sustancial en los medios o los equipos humanos a tu disposición?

D. C.: En Telefónica ya contábamos un grupo de gente muy válida que ya tenía muy interiorizado lo importante que era la televisión como línea de negocio para la compañía. Creo que la compra de Canal Plus fue de alguna manera una materialización de esos objetivos que siempre defendimos y por los que siempre luchamos en Telefónica. Y la verdad es que fue un placer llegar aquí y encontrarme con equipos también muy preparados y motivados que entendieron desde el principio la importancia de hacer contenido original, y que aunque salvo alguna excepción (Crematorio o Qué fue de Jorge Sanz), no habían podido desarrollar más por unos u otros motivos. Eso sí ayudó mucho, encontrarte con profesionales que entienden perfectamente los caminos estratégicos ¡y los comparten!

¿Por qué es tan importante el contenido original para una plataforma como Movistar+?

D. C.: Bueno, es importante tener contenido local porque el espectador quiere que le cuenten su propia historia. Uno quiere acercarse a otras culturas a través de las series, esto por descontado, pero también necesita ese relato cercano, local, que le es familiar, donde se vea reflejado. Al final la televisión es otra disciplina, otra ventana más para mostrar nuestra propia cultura, como lo son la literatura, la pintura o el teatro. Casi podría arriesgarme a decir que a día de hoy podemos hablar del audiovisual como el canal más importante y popular para esta labor.

Series locales que al final han resultado ser tremendamente exportables…

D. C.: Claro. Es que hay que puntualizar que las series locales son buenas series, independientemente del carácter geográfico que pueda contener el término. Cuando una serie es mala, ni es local ni es exportable. Y si son buenas series, funcionan más allá de nuestras fronteras. Local no significa de aquí; significa buena. Y eso es aplicable a todas las cadenas. Nosotros estamos vendiendo muy bien nuestras series, pero también los demás están haciendo las cosas muy bien, y me alegro mucho. No hay más que ver lo que está pasando con La casa de papel de Atresmedia. Ellos (la televisión generalista) nos enseñaron que cuando se hacen series locales españolas, estas tienen mucho más éxito que las extranjeras, ¡como es lógico! (sonríe), y siguiendo esta lógica nos hemos metido todos en esta aventura.

¿Por qué se ha tardado tanto en normalizar este tipo de producciones españolas? 

D. C.: Es evidente que en España ese tipo de series que popularmente conocemos como “series premium” o ” series de pago”, y que en Estados Unidos sí se hacían, no se han hecho porque no era el papel de las generalistas. Esa responsabilidad, esos primeros pasos, era un papel que correspondía a los operadores privados, que somos los que no hemos hecho las cosas bien del todo. Las series que está alumbrando Movistar+ ahora deberían haber llegado mucho antes.

¿Cuáles son los requisitos que tiene un proyecto para que se convierta en una serie de producción propia Movistar+?

D. C.: Para nosotros es fundamental el guion. Damos mucha importancia a la etapa de escritura y nunca damos luz verde a una serie si su guion no está en un punto que consideramos listo para ser rodado. Dentro de esto nos fijamos mucho en que haya unos personajes muy bien trabajados, o en su originalidad, entre otros aspectos. Por ejemplo, en nuestras comedias no solo buscamos hacer reír al espectador; es necesario que haya también una historia que contar. En Vergüenza o Mira lo que has hecho, el relato bascula entre la comedia y el drama. A través del humor queremos transmitir, pero también conectar.

¿Trabajáis ya en estas fases sobre la promoción, o es algo que viene después?

D. C: Sí, desde los inicios trabajamos este aspecto, y siempre teniendo al gran público en el punto de mira. El concepto de televisión de pago como algo reservado a una élite no me ha gustado nunca. La televisión de pago no significa “una televisión para ricos”, y justamente ese ha sido uno de los grandes problemas a los que nos hemos enfrentado desde los inicios, esa percepción extendida popularmente de “si es de pago, es para unos pocos”.

Cuando dices gran público, ¿te refieres a toda la audiencia?

D. C.: Evidentemente no. Aunque hagamos series pensando en el público, no todas las series son para todos los públicos. Existen títulos más minoritarios, otros más amplios… Al final esto lo tenemos en cuenta desde el principio, y desde el principio armamos la serie y la promoción pensando en el target de cada producto.

Una promoción que complementa los circuitos habituales de publicidad con mucho contenido transmedia, un campo que habéis trabajado de manera especial con series como La peste y La zona, o con Félix en su apartado visual y cromático.

D. C.: El transmedia es un territorio nuevo para nosotros, y muy seductor. Además, nos permite mantener la vigencia de la serie después de su estreno, algo que se puede explorar a través de estas herramientas, porque el consumo bajo demanda requiere un foco mucho más prolongado en el tiempo que un estreno en televisión lineal o en una sala de cine, en los que la gran apuesta de comunicación abarca tres semanas. En nuestro caso hay un grueso inicial de espectadores que consumen en los primeros días, pero no podemos obviar que después hay un goteo continuo de espectadores que van descubriendo las series a su ritmo, o por recomendación. Estamos contentos con los resultados en este campo, y desde luego sabemos qué aspectos han funcionado mejor. Y esto es como todo, lo que no funciona se deshecha, y lo que sí lo ha hecho, lo potenciaremos.

entrevista Domingo Corral
Fotograma de La zona

Hasta ahora hemos visto series de corte histórico, thriller y comedia. ¿Nos esperan géneros nuevos en el catálogo de Movistar+?

D. C.: Acabamos de empezar. Nosotros solo hemos dado luz verde a los guiones que considerábamos que estaban mejor, a lo que estaba preparado en estos momentos. Es un error pensar que todo lo que está por venir será como La peste o La zona, y en los próximos meses vais a ver cosas muy diferentes.

¿Da un poco de vértigo empezar tan bien, con series tan bien acogidas por público y crítica?

D. C.: Todo el del mundo. Así de claro. Es que, fíjate, hemos saltado al ruedo con algo tan enorme como La peste y hemos arriesgado mucho y con los mejores, que es con quien hay que arriesgar. ¿Vértigo? Absolutamente sí. ¿Satisfacción? También. La apuesta fue enorme, pero también tenemos claro que tiempo para relajarse o celebrar hay muy poquito. Vienen nuevas series, y eso significa nuevos retos y nuevas metas que alcanzar. ¡Hay que estar siempre en tensión! (Sonríe).

La peste se presentó en Sevilla por todo lo alto y se habló de 10 millones de euros en producción. ¿Sale caro hacer este tipo de televisión?

D. C.: Quizá te suene extraño de primeras, pero La peste es barata. Es una serie barata porque, si la cogen los ingleses o los norteamericanos, en vez de diez millones estaríamos hablando de 30 (en el caso de los ingleses) y 80 (en el caso de los norteamericanos). Al final no hay que pararse a pensar únicamente en el presupuesto para calcular si algo es caro o no, sino en los resultados. A nosotros, por sus resultados, te puedo decir que La peste no nos ha salido cara.

Bien, ¿entonces cómo se rentabiliza todo esto? ¿O cuáles son los resultados que se deben cuantificar para emitir un juicio acerca del rendimiento de cada título?

D. C.: Es una pregunta que le toca más responder a otros compañeros de la compañía (sonríe). Lo que está claro es que las series españolas no se pueden conformar con solo nuestro territorio para ser amortizadas, así que el extranjero se convierte en una pieza fundamental para el retorno de la inversión. Pero la rentabilidad no debe limitarse a tangibles económicos, pues al final estos solo suponen un indicador más dentro de nuestra lectura de resultados.

Fotograma de La peste

¿Qué otros valores tenéis en cuenta entonces para medir vuestra satisfacción interna con una serie de producción propia?

D. C.: En general atendemos a cuatro factores para hacer evaluación de cada serie estrenada en Movistar+: las audiencias (el consumo), la notoriedad (el impacto de cada serie en la imagen de marca de Movistar+), las ventas internacionales y, finamente, la satisfacción del cliente de la plataforma, que es nuestro cliente más fiel.

¿Ese perfil de cliente de la plataforma ha cambiado con el paso de los años? Te lo preguntamos porque Canal Plus históricamente ha tenido muchos abonados más interesados en el deporte o los toros que en el cine o las series de televisión…

D. C.: Ha cambiado, efectivamente, pero especialmente en los últimos años, y por motivos externos. Canal Plus en sus inicios se lanzó como un canal premium, muy aspiracional, y su motor en los orígenes era el deporte y el cine de estreno. Pero la clave de todo reside en los cambios que ha habido en el mercado televisivo, ya que los costes de las licencias deportivas son cada vez más altos, inasumibles incluso para nosotros o cualquier otro operador. Esto afecta a los contenidos y, por tanto, a la audiencia.

En el tema de medición de audiencias, cuando habláis de audiencias muchos echamos de menos números más detallados. A día de hoy los datos que compartís se basan más en porcentajes que en cifras concretas. ¿Figura en la agenda de la casa empezar a hacer públicos estos datos?

D. C.: En el caso de las cadenas generalistas es importante que estas cifras sean públicas, porque de ellas depende la inversión publicitaria. Hay terceros, los inversores, a los que estas cifras les afectan de manera directa. En nuestro caso, que el dato sea o no público no tiene un impacto en nuestro negocio. El ARPU (un acrónimo anglosajón que se refiere al Promedio de Ingresos por Usuario) es un dato complicado de medir, en el que influyen muchas variantes, y Kantar, que es el organismo oficial que recoge las audiencias de la televisión en abierto, no es el mejor instrumento para reflejar nuestras audiencias, que además en el caso de las series no responde a la realidad porque gran parte de su consumo es bajo demanda, y lo mismo pasa con otros programas de #0. Con todo, este debate está abierto ahora mismo en la compañía.

Y hablando de este cambio de audiencia, y atendiendo al próximo estreno de Matar al padre, la primera serie dirigida por una mujer de vuestro catálogo, ¿tenéis algún tipo de compromiso con la igualdad y la paridad de género en Movistar+? ¿Estáis barajando más series lideradas por mujeres?

D. C.: Dirigida ¡y escrita! (puntualiza y sonríe). Mira, claro que sí, pero no es un tema de cuotas. Cuando yo llamé personalmente a Mar Coll, honestamente ni se me pasó por la cabeza si era hombre o mujer. Simplemente la llamé porque me parecía una magnífica realizadora y una gran creadora. Me apetecía mucho acercar ese mundo de Mar, tan localizado en circuitos de autor, a la televisión, y por tanto a la audiencia. En el lanzamiento de este proyecto te puedo decir con toda franqueza que no nos hemos parado a pensar en cuotas o si tenemos que tener X mujeres. Nuestro objetivo es crear productos de calidad a partir de una industria que ya existía, y que ciertamente está mucho más poblada por hombres que por mujeres. Creo que nuestras series representan esa realidad. Dicho esto, y a partir de aquí, si la pregunta es si nosotros como Movistar+ tenemos que contribuir a fomentar que haya más mujeres directoras y creadoras, la respuesta es sí, sin duda alguna, porque de lo contrario hablamos de un empobrecimiento para el audiovisual, para nuestra cultura y para la sociedad en general.

Fotograma de Matar al padre, la ficción propia que llega en mayo a Movistar+

¿Barajáis, por ejemplo, un sistema de cuotas para cumplir con este compromiso?

D. C.: Cómo cumplir con ese compromiso es un debate que tenemos ahora mismo encima de la mesa. Lo que sí puedo decir es que la calidad de los proyectos siempre va a estar por encima de cualquier cuota que “nos obligue a”. Creo que esta responsabilidad se puede abordar a través de otro tipo de políticas, y es algo que nos corresponde como marca, como muchas otras cosas (el descubrimiento de nuevos talentos, por ejemplo). En cualquier caso, no llevamos ni seis meses, y como reza el dicho, Roma tampoco se hizo en un día (risas).

Hablemos del mercado televisivo puro y duro. Netflix va a distribuir Velvet Colección en el resto del mundo, y es pública una próxima alianza entre ambas plataformas. ¿Vais a seguir esta estrategia con el resto de series? ¿Cómo se va a materializar esta alianza?

D. C.: Respecto a la primera pregunta, nosotros con la producción original lo que queremos es que esté en exclusiva en nuestra plataforma, si hablamos de España. Pero tampoco vemos mayor problema en llegar a acuerdos con otros operadores para su distribución en otros territorios. En cuanto a Netflix, no te puedo decir nada más en detalle porque no llevo las negociaciones. No sé si hay algo cerrado, si te digo la verdad. Esto es un palacio muy grande y yo estoy en otras labores.

¿Dónde está el techo en el panorama actual en el que todos los canales y plataformas están apostando de una manera tan fuerte por las series? ¿Cuál es tu visión periférica del sector?

D. C.: Bueno, mi visión está focalizada en lo que hacemos en Movistar+. La cantidad y la calidad no siempre van de la mano. Y nosotros estamos en el negocio de la calidad, no en el de la cantidad. No puedo hablarte de los demás, pero sí de que nosotros perseguimos poder decir a nuestro cliente: “Mire, merece la pena que usted se acerque a esta serie”. No se trata de lanzar series a mansalva como estrategia todos los meses, sino de afinar y asegurar ficciones interesantes. Félix se ha lanzado este mes y son seis capítulos, y Matar al padre será el estreno de mayo, y tan solo son cuatro. En el caso de Mira lo que has hecho, la serie de Berto Romero, algunas críticas decían que la serie es demasiado corta. Bueno, pues qué le vamos a hacer… Yo desde luego prefiero que se nos critique por eso a lanzar una serie de veinte temporadas, y mucho menos entra en nuestros planes alargar una serie artificialmente. Si La peste tiene que tener tres temporadas, las tendrá, pero no tiene por qué tener ocho. El único compromiso que tenemos ahora mismo es el de estrenar una serie cada mes, y siempre de calidad, por respeto a nuestros clientes. Una serie como La zona te puede gustar o conectar con ella más o menos, pero creo que sus mínimos de calidad son indiscutibles.

Fotograma de Félix

Bajo nuestro punto de vista, el estreno de La zona se vio lastrado por la planificación de entregas semanales. ¿Vais a volver a repetir esta fórmula?

D. C.: No. Y coincido contigo en que creo que eso la perjudicó. La zona tiene una narrativa exigente y compleja. Su emisión semanal la perjudicó especialmente, y más que si hubiese una serie de otra naturaleza. Pero hemos aprendido, porque los errores están para eso. El plan es estrenarlas enteras, aunque estamos abiertos a todo. En junio llegará Virtual Hero, la serie de El Rubius, y de manera excepcional es posible que nos planteemos lanzarla de otra manera porque Rubén se está planteando hacerlo así, y nosotros al final no solo trabajamos mano a mano con nuestros creadores, sino que también nos gusta escucharles.

Habéis colocado vuestras series en festivales de cine. Bastiones como San Sebastián, Sitges y recientemente el Festival de Málaga Cine en Español, que eran exclusivos del cine, han terminado abriendo sus puertas a las series de televisión. Y además, en vuestra producción propia hay multitud de nombres ligados tradicionalmente a la industria cinematográfica, y su acabado final rezuma cine por los cuatro costados en algunos casos. ¿Por qué habéis recurrido tanto al sector cine?

D. C.: Bueno (piensa)… Velvet Colección es televisión; los hermanos Cabezudo son La zona y son televisión; Berto Romero y su Mira lo que has hecho es televisión; en Vergüenza tienes un director de cine y otro de televisión… Y sí, Alberto Rodríguez es cine; y Cesc Gay y Mar Coll, que son Félix y Matar al padre, también son cine. Así que aunque tengamos esta imagen de que trabajamos con gente de cine, y es la percepción que hay, la realidad es muy diferente. Lo que sí es verdad es que todas nuestras series tienen, unas en mayor medida que otras, la ambición de traer el lenguaje cinematográfico a la televisión. Lo ideal sería tener un equilibrio entre lo mejor de ambos lenguajes (cine y televisión), pero a veces es cierto que un título se nos puede escorar un poquito más hacia el cine (La peste) o hacia la televisión (Velvet Colección). Estamos en un momento apasionante en el que las fronteras se están rompiendo. Y más allá de este debate estéril de qué es cine o qué es televisión, lo que está pasando es que ese lenguaje cinematográfico, que antes estaba tan acotado, ahora ha rebasado sus límites para enriquecer a la televisión. Eso es lo que ha pasado en los últimos años.

Para cerrar, una última pregunta: hay una percepción también de que Movistar+ es la opción más cara si la comparamos con otros operadores. No estamos muy puestos en vuestros precios, pero sí hemos oído en muchas ocasiones que el precio de Movistar+ es muy elevado.

D. C.: Bueno, la comparación no es del todo justa. De hecho, son cosas que no tienen nada que ver. HBO o Netflix, hasta donde yo sé, son plataformas que solo ofrecen series o películas. Claro que son más baratas, pero la oferta de Movistar+ va mucho más allá, porque esa oferta de series o películas es solo una parte de lo que damos nosotros. Movistar+ es fibra, y es también una oferta de televisión muy completa en la que tienes un canal propio, canales de terceros, series propias, series de terceros, deportes… No es una comparación acertada (risas).

 

Y con Domingo Corral, una de los nombres propios de la ficción televisiva en nuestro país al que le agradecemos mucho habernos dedicado un hueco de su apretada agenda, inauguramos un espacio de entrevistas en la web por el que desfilarán profesionales de nuestra industria cinematográfica y televisiva cuyo papel resulta crucial en el devenir de esta. Hombres y mujeres cuya labor no es tan conocida pero que tienen muchas cosas (y muy interesantes) que contar, y desde luego que enseñarnos.

Alfonso Caro

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