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El Festival de Sitges 2017 nos dio muy buenos momentos. Uno de ellos fue poder entrevistar a los hermanos Sánchez-Cabezudo, un buen ejemplo de “hombres orquesta”: escriben, dirigen, montan, producen… y ganaron su gran reputación gracias a su anterior trabajo, la serie Crematorio. De hablar sobre la corrupción urbanística han pasado a La zona, una ficción basada en lo que supondría un desastre nuclear en España. Como veis, a estos dos profesionales de la ficción de nuestro país les gusta basarse en historias reales. A punto de terminar su primera temporada en Movistar+, os dejamos con las declaraciones de sus creadores. ¿Tendrá segunda temporada? Nosotros apostamos de buena mano a que sí…

La zona es todo un desarrollo de trabajo que se quedó durmiente tras ocurrir el desastre de Fukushima en 2011. ¿Cómo fue la fase de guion y de rodaje una vez retomado el trabajo?

Hermanos Sánchez Cabezudo: La fase de guion se empezó con los dos primeros capítulos, que son los que abren el fuego de la historia, y después desarrollamos la escaleta del resto de los episodios. Los dos primeros ya gustaron, y para conseguir la aprobación querían leer el guion hasta el cuarto capítulo. Una vez que el capítulo cuatro estuvo aprobado, nos dieron luz verde y escribimos con Eduard Fernández como protagonista en la cabeza. Empezaron de forma solapada los procesos de localizaciones, y mientras seguimos escribiendo y empezamos a elegir reparto. Tardamos año y medio en escribir, entregamos el capítulo ocho una semana antes de empezar el rodaje, por lo que la presión era enorme. Tenía que dirigir el 60 % de la serie, y el 40 % restante lo dirigió Gonzalo López Gallego, y ya llevaba mucho en la cabeza. La preparación ya implica una pensada importante, pero realmente no había una planificación real hecha antes de empezar a rodar. Lo bueno es que, una vez escrito, todo está en la cabeza, y fue más fácil rodarlo. Luego fueron 25 semanas de rodaje con dos unidades.

El rodaje fue como si se tratara de una película, ¿no?

 

H. S. C.: El esquema de producción fue el de una película. Rodábamos por localizaciones (la mayoría naturales), entrábamos a rodar por decorados y, cuando terminábamos de rodar todas las secuencias de ese decorado, pasábamos al siguiente solapando con la segunda unidad para quemar ese decorado, y así ha sido el esquema. La forma de rodar ha sido como una película, pero la narración es diferente.

El rodaje está hecho en el norte de España, pero claramente no se dice…

H. S. C.: No ocultamos que se ha rodado en el norte de España; aparece en un plano Gijón, pero no lo decimos claramente, en los mapas se ve… No enfatizamos, pero tampoco lo ocultamos como sí que hicimos en Crematorio, que lo falseamos. Hemos cambiado algunas localizaciones, algunos nombres, pero no hay una central nuclear en Asturias. Sí que nos apetecía mucho ir a rodar a Asturias por la naturaleza, el contraste con el desastre nuclear. Estuvimos viendo imágenes de Chernóbil y de Fukushima y queríamos utilizar un paisaje muy bello contaminado. Además, Asturias tenía otra cosa, que era la herida de la mina y de todo ese paisaje industrial abandonado que nos funcionaba muy bien como espejo de los trabajos que se están realizando de descontaminación.

¿En Madrid grabasteis algo?

 

H. S. C.: En el primer episodio aparece el pabellón de Caja Madrid, que está en Alcalá de Henares. Casi todo lo rodado en Madrid es interior, pero en el caso del pabellón que es exterior utilizamos efectos de la naturaleza para dar aspecto de que fuera la zona norte, junto a la colaboración de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en su propia sede. En total utilizamos 160 decorados, todos naturales, 240 sets, extras reales y digitales en el fondo.

¿Nos podéis hablar de los referentes?

 

H. S. C.: Hay de todo metido. Es una serie que la parimos desde cero y pudimos meter todo lo que nos gustaba. Hay referencias de Poughkeepsie, de The Wire, de Deliverance, mucho del thriller de los 70, de Scorsese, de Hitchcock… incluso de wéstern, aunque algunas son conscientes y otras no. Las referencias a series tienen que ver más con la estructura, con la evolución de las tramas como Fargo: en La zona son capítulos en los que no nos guardamos nada; hay diversos referentes de series, pero visualmente hemos hecho más referencias cinematográficas.

La cadena apostaba por tener un tiempo tranquilo, donde no tiene que entenderse todo en el primer capítulo para entrar en el misterio. Lo que más nos preocupaba a nivel de guion era el timing de todo, el policíaco y la atmósfera, y que no tuviera ni un tiempo demasiado lento ni demasiado rápido de policíaco puro. Con eso teníamos mucho cuidado a la hora de escribir.

Hay una mezcla muy interesante entre el thriller y el toque fantástico. ¿Cómo conseguís equilibrar la balanza?

H. S. C.: Queríamos que el espectador no supiera adónde iba a tirar la trama de la serie. Hay un elemento que está jugado de forma inexplicable con el personaje de Héctor y dejas al espectador en tierra de nadie, cualquier género puede entrar. Y eso tiene que ver con una parte real de la radiación (que esta que influye de manera muy diferente en las personas), y como elemento dramático nos gustaba dejar al espectador con esa sensación.

Al tratar el tema de la supervivencia en la serie se ve en cada personaje lo mejor y lo peor de cada uno.

H. S .C.: Nos documentamos mucho sobre todo del caso Fukushima, que fue el que nos impactó mucho, de hace muy poco y muy cotidiano, y te identificabas mucho con lo que veías. Cuando buceas un poco a nivel político y económico lo que supone un desastre así, te encuentras con un impacto de un 80 % del PIB. Al trasladarlo a España también forman parte de ese paisaje. Nos gusta tirar mucho de periódicos, al final sale todo ahí y nos supone un gran respaldo para el argumento el poder saber qué fue lo que se contó y crear a partir de ello una ficción pura y dura. Es nuestra forma de contar, que nos remitan a las cosas que se han visto en las noticias.

El personaje de Héctor tiene que jugar con dos papeles: es policía y, a la vez, es víctima al ver lo que le ha pasado a su familia, ¿cierto?

H. S. C.: Efectivamente, esa es la idea del personaje, está en tierra de nadie. Nos gustaba mucho esa paradoja: es la víctima y su trabajo es contener la ira de las víctimas y, a su vez, contener la suya propia. Es una serie de iras contenidas. Es un héroe, pero le ven maldito. Todas esas paradojas del personaje de Eduard nos gustaban mucho .

Antes habéis dicho que se escribió el guion pensando en Eduard Fernández. ¿Pasó con algún otro personaje?

H. S. C.: Con casi todos. Por ejemplo, con Alexandra Jiménez. A partir de recibir la luz verde de producción en el capítulo cuarto, allí ya empezamos a contratar actores y los íbamos incorporando con cara a la escritura. Hicimos una carta a los Reyes Magos y nos ha salido. Fuimos buenos y nos han traído todo.

 

Se habla mucho de los creadores ahora. ¿Vosotros os consideráis showrunners?

H. S. C.: Hemos hecho de todo: la hemos producido, la hemos escrito, la hemos dirigido… Lo que nos enrolló mucho fue poder tener ese control de poder producirla y hemos podido controlar un poco todo, y nos hemos quedado muy a gusto. Era muy ambicioso y un riesgo, pero nos hemos rodeado del equipo con el que hicimos Crematorio y estamos encantados. Además, la intención de Movistar+ es apostar por los creadores, y no hay intermediario en nuestro caso: los creadores son los productores. Ellos están encantados y nosotros también.

 ¿Cómo os habéis repartido?

 

H. S. C.: La escribimos juntos, la diseñamos juntos. Alberto está muy pendiente de toda la parte de dirección de arte, de localizaciones, toda la parte visual, y yo más de actores. Y luego una vez diseñado y el casting hecho, hemos entregado los capítulos. Alberto se queda desde fuera, porque lleva una producción ejecutiva, decide todo lo que queda pendiente (vestuario, maquillaje…) y yo (Jorge) estoy en la trinchera, rodando con los actores el día a día. Y en la segunda unidad está con Gonzalo López Gallego, y Alberto se acopla a esa segunda unidad y lleva las dos, hace como un apoyo al director en el tema de guion para supervisar que todo lo que está en el guion esté contado. En posproducción nos dividimos: yo monto, Alberto va a música, supervisa el etalonaje… Esto nos permite abarcar más desde la confianza que te da estar un año y medio escribiendo esto, pero solemos coincidir en todo.

¿Qué tiene que ver La zona con Crematorio?

 

H. S. C.: A gran parte de la gente que ha trabajado en Crematorio la hemos recuperado, pero es un proyecto totalmente diferente: difiere en la exigencia, en el presupuesto… Esta serie narra más con la imagen, entonces el rodaje es diferente, con muchas más localizaciones, con mucha acción (con lluvia, animales…). Nos hemos metido en todos los charcos. Donde cualquier productor te diría “no te metas ahí”, ahí nos hemos metido. Hemos sido unos inconscientes. El control, el presupuesto y el tipo de historia es la gran diferencia. La zona es de una gran envergadura con respecto a Crematorio.

¿Qué tipo de público objetivo queréis para La zona?

 

H. S. C.: Dentro de la gama, es un tipo de serie donde nos pueden seguir muchos por el componente de thriller y policíaco, áspero, duro, pero no es para todos los públicos ni para nada familiar. Es de un suspense que es “adictivo”. Un código más compartido.

¿Qué opináis de las series de ocho o nueve temporadas como espectadores?

H. S. C.: Eso ya es mucho. Mad Men tiene siete y no está mal. Breaking Bad o The Wire tienen cinco y tampoco. Creo que cada producto depende de qué lo genera y de cómo. The Wire ya estaba pensaba así y funciona muy bien. Luego hay otras más irregulares que luego se recuperan. La ambición nuestra y la de la cadena no es la misma, pero esto se está haciendo según estamos hablando, se tienen que ver cifras, pero La zona no está tirada a tener tres o cuatro temporadas. En el supuesto en el que hagamos una segunda temporada, pensaremos en un arco más largo sobre la marcha. Es todo tan nuevo como lo estáis viendo todos. Como espectador del proceso, es muy chulo verlo.

Jorge, desde que estrenaste la película de La noche de los girasoles no habías vuelto a un festival. ¿Cómo habéis vivido el estreno de una serie en un festival como el de Sitges?

H. S. C.: Ha sido muy bonito. Esto no es muy usual por una serie, tener los agasajos del cine para una serie. Me ha hecho mucha ilusión.

Más o menos la misma ilusión que nos ha hecho a nosotros poder haber estado con dos profesionales como ellos que tan alto han apuntado con La zona y tanto están acertando. ¿Cómo será el final de temporada? ¡Estamos deseando saberlo!

 

María Páez

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