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THE RISING OF THE SHIELD HERO: SER O NO SER (EL HÉROE)

Isekai. El género más propenso a esta suerte de prostitución narrativa que encontramos en la fantasía y que se ha popularizado ya por sus constantes chascarrillos y tropos, además de una incesante tromba de alocadas ideas que nos permiten tener un restaurante de pizza o ser un trabajador sexual en un nuevo mundo. Porque todo cobra un nuevo sentido cuando lo haces fuera de tu espacio real.

Con todo, el Isekai no deja de ser un género especialmente prolífico. Si bien es cierto que encontramos todo tipo de labores al otro lado de las grietas ínter dimensionales que caracterizan el género, siempre encontramos el destacable papel del héroe como respuesta a la necesidad de encontrar un lugar al que pertenecer.

La fantasía del héroe

The Rising of The Shield Hero no es una excepción. Su camino atraviesa la fantasía más clásica con detalles que recuerdan a otros como Fushigi Yugi o .hack. en una épica que se sustenta sobre las mecánicas de un MMORPG —en su defensa es menester reconocer que Aneko Yusagi parece conocer mejor la estructura de este tipo de producciones online de lo que lo hacía Reki Kawahara en los pasos previos a su rebootpara suplir esa necesidad invisible que trae consigo, las tantas de las veces, la fantasía.

Un punto que se basa en la más pura comprensión e inmersión en base a un personaje que casi sirve las veces de avatar sobre las líneas de su propia fantasía. Y es que la propia descripción de la obra enmarca a Naofumi como eso, casi un vehículo narrativo con el que su público objetivo pueda identificarse: «Iwatani Naofumi es el típico otaku, al menos hasta que un día encuentra en la biblioteca un libro que lo transporta a otro mundo. Allí se convertirá en el Héroe […]».

Así, y una vez en la piel de su protagonista Yusagi plantea un cambio de paradigma que pretende trastornar la fantasía del héroe en un punto más oscuro, aunque con cierta torpeza inicial, para lograr un giro fácil de identificar con otras obras como la reciente Final Fantasy: Lost Stranger. La pregunta es fácil de formular pero resulta difícil responderla. ¿Qué significa ser un héroe?

El dilema de quien ostenta el poder

En estos puntos la obra toma cierto valor deconstructivo al investigar al héroe en su faceta más baja. Es una radiografía integral de la figura, que no pretende sólo explorar su papel sino también el cómo su desarrollo viene condicionado por su propia responsabilidad como tal.

En esas Naofumi se ve obligado a vivir esta transfigurada versión del papel, ejerciendo las veces como antihéroe y suponiendo un revés que no busca sino ejercer como guía moral que acaba por elevar y convertirlo en lo que el pueblo necesita. Un mercenario a sueldo en su inicio, el protagonista de la obra escenifica una evolución sobre la distorsión de las bases del Isekai en un plano redentor que, sin negarle esa faceta de deconstrucción, sirve como contrapeso para el resto de héroes.

Un papel que no acaba sino como una nueva interpretación de las clásicas palabras del tío Ben, «un gran poder conlleva una gran responsabilidad». Y es que los hechos de Itsuki, Ren y Motoyasu se ven descompuestos siempre como graves errores en manos de aquellos quienes no saben cómo gestionar sus propias habilidades. Pueblos arrasados por la hambruna o la enfermedad a causa de las acciones de aquellos que creen impartir justicia con su simple paso por el mundo.

Una recursiva fantasía que Yusagi planea explorar y criticar a través de su obra y en la que, con la misma recursividad, acaba pecando al no saber profundizar lo suficiente en esta deconstrucción del héroe. Sin embargo, no deja de resultar una forma eficiente de explorar el Isekai. De mostrar una nueva faceta de esta fantasía a la que el género suele hacer alusión en busca de convertirse en suplemento para confrontar la realidad.

Una obra que no tiende tanto a responder a la pregunta que nos formula el género sino a abrir una nueva discusión sobre la responsabilidad de aquellos que llevan por título el peso de resultar un salvador. Una discusión sobre si realmente es necesario la existencia de los héroes. Sin duda, una cuestión que se convierte en parte de los cimientos de la obra, junto a su remarcada ternura emocional, que podría suponer un punto de inflexión en su narrativa y que, de hecho, escenifica momentos como ese choque entre la monarquía y la iglesia o, de nuevo, el papel más oscuro del héroe bajo una visión introspectiva que hace dudar de cuál es realmente su papel.

Mientras la adaptación animada de la obra de Yusagi llega a su final solo puedo pensar que Shield Hero pierde una gran oportunidad, más allá del papel de Naofumi y su redención, en decir más de esas personas. De quienes son, quienes fueron y quienes serán. En explorar un punto más allá la fantasía del héroe.

Óscar Martínez

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Escribo más que duermo. Ávido lector de manga y entusiasta de la animación japonesa. Hablo sobre ello en mi tiempo libre.