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Crítica de Burn the Witch destacada - El Palomitrón
ANIME / MANGA CRÍTICAS REDACTORES

BURN THE WITCH: EL CUENTO DE HADAS DE TITE KUBO

Han pasado casi 20 años desde que Tite Kubo nos sorprendiese a todos con una de las obras más emblemáticas del sector. Hablamos de Bleach. Un título extenso y con multitud de matices que pueden gustar en mayor o menor medida pero que presentaba una serie de conceptos bastante innovadores para el momento. Conceptos que gustaron tanto que fue en 2004 cuando Pierrot decidió trasladar, por primera vez, la obra de Kubo a la televisión. Un trabajo sublime que ensalzó aquello que proponía el mangaka y se llevó consigo a miles y miles de seguidores. Un proyecto que, estando en la cresta de la ola, no se sabe muy bien cómo, quebró por completo y dejó inconclusa una obra que lleva terminada unos cuatro años en Japón. Aunque para sorpresa de todos y con motivo de la vuelta al ruedo de Tite Kubo, parece que será en 2021 cuando, por fin, veamos Bleach acabada en televisión. Una nueva propuesta que por el momento solo está confeccionada pero que ya parece más una realidad que una mera fantasía. 

Y hablando de ficciones, Tite Kubo no solo ha vuelto a sonar estos últimos años por la futura vuelta de Bleach, sino por su nuevo proyecto: Burn the Witch. Un nuevo manga que comenzó a modo de prueba a través de un one-shoot en la Shūkan Shōnen Jump el pasado 2018 y que ha sido este verano cuando se ha publicado en la misma revista contando con un total de cuatro capítulos que confeccionan «la primera temporada» de la obra; pues aunque parecía que el mangaka quería afrontar un proyecto de extensión breve, el revuelo ha sido tal que era necesario seguir su historia. Una que, según indican, podría incluso estar conectada con el universo de Bleach. Tite Kubo plantea con Burn the Witch su nueva fantasía, su nuevo viaje a través de la magia y crea, de una forma realmente sutil y atractiva, su nueva frontera como autor. Una que ha sabido superar con creces y que marca los nuevos derroteros del mangaka; un camino mucho más depurado, innovador y, sobre todo, mucho más urbano y cercano de lo que presentaba en su momento con Bleach.

Crítica de Burn the Witch manga - El Palomitrón

Pero lo curioso de todo esto es que Burn the Witch no solo se presentó como el nuevo manga de Tite Kubo, sino también como el nuevo proyecto de Studio Colorido (A Whisker Away). Desde Japón han creado uno de los mejores movimientos publicitarios en la industria; pues a las pocas semanas de concluir «la primera temporada» de la obra, Studio Colorido ha sacado a relucir su adaptación animada. Una que en territorio nipón luciría en los cines y que, de fronteras hacia fuera, hemos podido disfrutar gracias a la labor de Crunchyroll. Es cierto que el formato ha cambiado, pero a pesar de no contar con la película completa, la plataforma nos ha dejado con tres episodios que recopilan el mismo trabajo y que, además, se han publicado el mismo día de estreno que la propia cinta. Toca adentrarse en la nueva fantasía de Tite Kubo desde la perspectiva de Studio Colorido, e incluso antes de empezar a divagar sobre la propuesta, me atrevo a afirmar que estamos ante uno de los estrenos más llamativos y necesarios de este otoño

Witches Blow a New Pipe

Tomando como voz inicial a una de las dos protagonistas de la historia, Burn the Witch empieza con una declaración de intenciones que deja en tela de juicio aquello con lo que hemos convivido desde que éramos pequeños: los cuentos de hadas. Sin temor a las críticas y dejando clara su postura en la obra, e incluso definiendo desde el segundo uno al propio personaje de Ninny Spangcole, Kubo inicia su nuevo título tal que así: «Los cuentos de hadas son un disparate. Una chica se convierte en princesa gracias a la magia. Le ponen ropa bonita y la elige un tipo apuesto. Pero la magia se deshace. Es patético. Y aun así, todas quieren ser princesas.» Con un mensaje totalmente rompedor, actual y que marca una barrera incluso con el público, Tite Kubo y Tatsuro Kawano —director de la adaptación animada—, consiguen captar en menos de dos minutos la atención del espectador. Y aunque las reacciones puedan derivar en múltiples ideas, la realidad es que quieres ver más, quieres escuchar más, quieres saber hasta dónde será capaz de llegar esa princesa si en algún momento deja de tener esa magia de la que habla Ninny. Porque al igual que el hechizo de Cenicienta era efectivo hasta la medianoche, aquí también se establecen nuevas fronteras. Y la primera de ellas ha sido la autoimpuesta por el mangaka para crear su nueva quimera. 

Crítica de Burn the Witch personajes - El Palomitrón

Burn the Witch nos traslada a una Londres ficticia en la que, desde el inicio de los tiempos, el 72% de las muertes de la ciudad tienen relación con los dragones. Seres mitológicos que son invisibles para la gran mayoría de la población pero no para nuestras protagonistas. Jóvenes que se instruyen en la caza de dragones siendo esta su profesión. Por un lado, salvan a la población de una amenaza mortal; por otro, consiguen cumplir los objetivos de la organización a la que pertenecen e incluso ganar puntos a favor o en contra. Un sistema que, en determinados momentos, me hizo pensar en la obra de Taku Kuwabara aunque desde una perspectiva totalmente diferente, pero en muchas situaciones, similar. 

Un talismán con alma de dragón

De esta forma, Burn the Witch se confecciona entre dos mundos paralelos en la propia Londres. Tenemos el lado «ordinario», donde la fantasía no tiene lugar; pero por otro lado tenemos ese lugar donde la magia existe y los dragones son una realidad. A esta parte se le conoce como Reverse London, y solo aquellos habitantes que viven en el oculto «reverso» de la ciudad pueden ver a los dragones. Y entre ellos, sólo unos pocos tienen las habilidades necesarias para convertirse en brujas o hechiceros. Y es aquí, dentro de ese pequeño círculo de personas, donde entran en juego el dúo protagonista de Burn the Witch: Noel Niihashi y Ninny Spangcole. Agentes protectoras de Wing Bind (WB), una organización para la gestión y conservación de los dragones. ¿Su misión? Controlar y proteger a los dragones de la ciudad para mantener a la gente a salvo

Con las cartas sobre la mesa, y tras una proyección del mundo en el que nos encontramos, empieza la verdadera historia de Burn the Witch. El propio cuento de hadas de Tite Kubo que nos plantea la idea de cuánto vale la vida de una persona, pero también la vida de un dragón. Juega constantemente con ambos papeles y no teme en sugerirnos la importancia masiva de estos segundos en una sociedad, quizá, un tanto deteriorada. Principalmente la voz cantante recaerá sobre Noel y Ninny, dos personajes realmente bien definidos, contrapuestos y con un tono que te invita a querer seguir conociéndolas. Posiblemente cada espectador tenga a su favorita, pero también podrá optar por el otro género, pues en Burn the Witch también contaremos con más personajes de corte algo más secundario pero que quizá logren encandilarnos por su personalidad, estilo o chulería. Personajes como Balgo Parks o Bruno Bangnyfe. El compañero de misión de nuestras protagonistas y el «villano» de la historia. Aunque, como ya hemos dicho, aquí el verdadero enemigo tiene alas y escupe fuego por la boca. 

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Siguiendo con la estructura y apuesta de este nuevo trabajo, Burn the Witch no tarda apenas en arrancar, pues a pesar de saber presentar de forma exquisita a sus personajes, los diferentes grupos de la sociedad y cómo se desenvuelve todo en el nuevo escenario de fantasía de Tite Kubo, enseguida seremos conscientes de cuál es el objetivo que deben cumplir Noel y Ninny. Un trabajo que se llevará a cabo a lo largo de toda la historia y que, en cierto modo, cerrará su propuesta aunque al mismo tiempo logrará abrir varios frentes de cara al futuro de la obra. A lo largo de esta historia, las jóvenes brujas deberán hacer uso de su magia y de su ingenio para hacer frente a una serie de dragones que van apareciendo por la ciudad y proteger así a los ciudadanos, pero también deberán hacer frente a su fuego más interno. Sus sentimientos. Una situación que se sabe conjugar realmente bien y que compagina todos los personajes relevantes de la historia y prende la verdadera llama de Cinderella. El detonante final de Burn the Witch y con el que, posiblemente, se encienda el nuevo camino del título. 

Atracción minimalista frente los focos

Cambiando de tono, pero no de sujeto, la nueva propuesta de Tite Kubo no supone ninguna ruptura argumental en el medio, pero tampoco lo pretende. Es la nueva visión de un autor que se había quedado en el lado más sombrío y que consigue avanzar hacia la luz con una nueva obra que atrae por múltiples factores. Quizá te atrape su estilo urbano, quizá lo haga la recreación de una Londres mágica, también puede hacerlo su fantasía medieval vista a través del siglo XXI en la que siguen existiendo los dragones, o incluso puede que sean sus personajes, llenos de matices y encantadores. No lo sé. Pero lo que está claro es que Burn the Witch ha conseguido portar consigo un aura perfecta de carisma, color y sonido que va a hacer que muchos de nosotros no dejemos de pensar en ella a pesar de que «haya acabado». Tite Kubo ha logrado volver a captar nuestra atención sobremanera, y aunque hace unas semanas consiguiera deslumbrar con sus tintas, en esta ocasión una gran parte de la labor recae en el magnífico trabajo de adaptación que ha realizado Studio Colorido. El artífice que ha hecho posible que el nuevo título del mangaka sea, posiblemente, uno de los mejores productos de animación del año.

Crítica de Burn the Witch end - El Palomitrón

El estudio no tiene ni diez años en el mercado, y tampoco multitud de proyectos a sus espaldas, pero sí que hay algo que lo ha acompañado siempre: el ingenio y la calidad. Porque a pesar de que no estemos ante uno de los estudio de animación más grandes de la industria, Studio Colorido ha convertido la obra de Tite Kubo en un producto al que quieres ir sí o sí; y una vez has realizado el primer viaje, vas a querer comprar otro billete, porque repetir el trayecto es casi obligado en esta ocasión. No solo han logrado captar toda la esencia del mangaka en pos de su visión, sino que han convertido unas tintas en blanco y negro en una serie repleta de colores realmente bien logrados. No estamos ante una serie de tonalidades vivas o cálidas, todo lo contrario; han apostado por «lo plano», y atenuando la propia iluminación de la producción, el resultado conseguido se podría tachar como perfecto. Es cierto que han querido seguir con la paleta escogida por Tite Kubo para las ilustraciones a color del manga, pero la adaptación animada tiene un aura mágica protagonizada por el detalle, el minimalismo y un trazo preciso de sus fondos y personajes.

Porque sí, los personajes son una pieza esencial en la puesta en escena de la serie, pero los fondos y escenarios recreados para la obra son realmente espectaculares. En muchas ocasiones cuesta mucho introducirse a una nueva producción por las trabas que esta pueda llevar consigo, pero Burn the Witch convierte su entrada en algo realmente fácil y totalmente inmersivo. Es cierto que ha sido una de las primeras producciones en emitirse este otoño, pero estoy completamente segura que no se olvidará en toda la temporada. Es sobresaliente si hablamos de animación o puesta en escena, su banda sonora suena realmente bien y aunque su trama no sea la más labrada o la que mejor narrativa tenga, resulta ser una que te atrapa desde el primer minuto. Y eso, permitidme la afirmación, no todas las obras lo consiguen. Ha llegado el momento de disfrutar del nuevo trabajo de Tite Kubo, de ensalzar la labor de Studio Colorido y, ante todo, de estar más atentos que nunca a los siguientes pasos del autor. Porque aunque posiblemente en 2021 volvamos a ver Bleach en pantalla, personalmente estoy bastante ansiosa por saber cuáles serán los próximos pasos del autor con Burn the Witch. La nueva puerta de Tite Kubo a un cuento de hadas con posibilidad de ascender a la Sociedad de Almas.

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Marisol Navarro

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Publicista aficionada de las películas, las series y el cómic en general. No tengo un género preferido, pero todo lo gore me apasiona. Adoro viajar, y si algún día consigo ir a Japón, sin duda para el trayecto tendré preparada toda la obra de Sui Ishida.