El Palomitrón

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8 PELÍCULAS RANDOM Y UNA SERIE PARA DIGERIR EL DESARROLLO DEL CORONAVIRUS

Todo ha ido muy rápido. Hace dos semanas veíamos cómo Italia se iba al garete y el país entero, por primera vez en una democracia, chapaba a cal y canto y obligaba a sus ciudadanos a recluirse en casa. Una semana más tarde el estado de alarma en España y otra semana más tarde los memes colapsan las redes. Nunca un balcón fue tan popular. Aunque decidamos portarnos bien y quedarnos en casa, estamos en realidad muy aburridos, mucho, pero es una ocasión perfecta para descubrir títulos que, o bien olvidamos hace tiempo, o bien decidimos convenientemente olvidar o bien, directamente, nunca conocimos. ¿Y qué mejor forma que entender cómo ha funcionado el coronavirus mirando pelis y series? ¡Adelante, lista!

Se difunde el virus – Contagio (Steven Soderbergh, 2011)

De origen animal, empieza en China, infecta a alguien que toma un vuelo y viaja a un país occidental. ¡Bienvenido, Míster Covid-19! ¿Os suena la historia? Curioso cómo ficción y realidad a veces pueden darse la mano de una forma tan inquietante, pero, reconozcámoslo, en estos tiempos es morboso ver en la pantalla cómo la gente se vuelve loca por salvarse mientras la contención colapsa carreteras y cierra ciudades enteras. Sólo para ver cómo desaparece el papel de váter, merece verla.

La Contención – Resident Evil: Apocalipsis (Alexander Witt, 2004)

Milla Jovovich no es Isabel Díaz Ayuso por suerte y Madrid no es Raccoon City (menos mal), pero siempre podemos acercarnos a esta comedia de zombis adaptada chungamente de un videojuego clásico para reírnos de la incapacidad de las autoridades para contener algo incontenible, como la ira de los fans de la saga de videojuegos. Por cierto, con un mundo destrozado… ¿De dónde saca la Corporación Umbrella tanta pasta para aguantar cuatro películas más contando la misma historia?

Vienen a por mí – La invasión de los ladrones de cuerpos (Don Siegel, 1956)

Si ves algo raruno en tu vecindario, corre. Pero no te fíes de nadie, que pueden estar infectados. Mejor, disimula, pero no te acerques a ellos. ¿No es esto lo que tenemos que hacer? Esta pareja de un pequeño pueblo de California que intenta escapar de una invasión bastante misteriosa que cada vez se ceba más con los habitantes del lugar tuvo que sentir lo mismo que sintieron todos los vecinos de esos pueblecitos españoles de vacaciones que de repente vieron cómo los de la ciudad llegaban en oleadas, portadores de un virus que amenazaban con perturbar su paz. Al fin y al cabo, el vecino puede ser portador del virus. Ten cuidado.

El colapso del sistema – El caballero oscuro (Christopher Nolan, 2008)

Ha hecho falta un bichito, un solo ser minúsculo e invisible para hacer colapsar todo nuestro sistema. Igual pasó en esta maravillosa adaptación del cómic en la que una persona, una sola persona insignificante e invisible para muchos, el Jóker, consiguió derrumbar la estabilidad de una ciudad mastodóntica como Gotham City. Imprescindible para entender con qué facilidad una sociedad se viene abajo en estos tiempos del coronavirus. Y, reconozcámoslo, siempre mola volver a ver al Jóker en pantalla.

La teoría de la conspiración – Utopía (Dennis Kelly, 2013-2014)

¿Y si esto lo han soltado en un laboratorio para acabar con parte de la población? Los chinos están detrás, y los americanos, y los Iluminati, y el Club Bildelberg, y los extraterrestres, y Trump, y Mercadona y Scottex… Bueno, en ese caso, imprescindible regresar a esta modesta serie, nuestra única en la lista, para disfrutar viendo cómo alguien encuentra en un cómic una conspiración mundial para acabar con la humanidad. Al menos podrás acabar y decir: “¡Lo sabía!”

El aburrimiento – La ventana indiscreta (Alfred Hitchcock, 1954)

Tiempo de cuarentena. Te has peleado con la mujer, el marido, los niños, el gato y el sofá, pero tienes un ventanal enorme con el que poder espiar cómo los vecinos también pasan su cuarentena. Espera, uno de los vecinos ha desaparecido. Clásico por excelencia que todos conocen y al que habría que echar un vistazo ahora que nos queremos arrancar todos la piel a tiras. A veces la reclusión puede llegar a ser bastante morbosa.

El encierro – La niebla (Frank Darabont, 2007)

Para aquellos encerrados en grupo la vida no es tan fácil. Si no, que se lo digan a esos que se encierran en un supermercado huyendo de una niebla desconocida y acaban conociendo el poder de dios dentro del súper. El del Antiguo Testamento, claro. No apta para familias religiosas que no vean el final de esta cuarentena.

La locura de la cuarentena – Saló o los 120 días de Sodoma (Pier Paolo Pasolini, 1975)

No puedes más. Llevas una semana en casa, has agotado Netflix y los niños ya caminan por el techo. Encima el gobierno ha dicho que esto puede alargarse un mes entero. Piensa que hubo otros que estaban peor. Si no, que se lo digan a las víctimas de esta película del siempre polémico Pasolini, donde un grupo de fascistas italianos reúne a un grupo de chicas y chicos al final de la guerra y les anuncia una muerte agónica en una orgía de sangre, sexo, relatos del Decamerón y círculos de la Divina Comedia sazonados con el Marqués de Sade. ¡Y la cumplen! Si la abuela se ha refugiado con vosotros, ni se os ocurra. Dejadle las de Cine de Barrio.

¿Y después? – Stalker (Andréi Tarkovsky, 1979)

Pues acabamos la lista con ese silencio que sigue a la tormenta. Una amenaza, la movilización patriótica habitual de carros de combate, los gritos de los ciudadanos, la ignorancia por no entender lo que pasa y luego… El silencio, que es en lo que se han convertido nuestras ciudades. ¿Qué queda después de una contención frente a una amenaza? Que se lo digan a los tres protagonistas que atraviesan la Zona en esta maravillosa película del genial Tarkovsky (junto a Andréi Zvyagintsev uno de los grandes del cine ruso), una zona antaño poblada de vida y convertida en desierto a causa de una amenaza imprevista que acabó con la humanidad en aquel lugar que tuvo que ser contenido por necesidad estatal ante el peligro que corría la población.

¿Se os ocurre alguna más? Nos dejamos fuera invasiones varias, más mordeduras de zombis que acaban en desastre (como siempre, para qué mentir), desastres naturales y varias formas más de acabar con la humanidad. Tranquilos, quedan días para rato para empezar a pensar en más títulos.

Javier Alpáñez

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