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Evan Rachel Wood - El Palomitrón

HBO España puso fin a la segunda temporada de Westworld con la emisión del último episodio en los madrileños Cines Ideal, en un evento moderado por Toni García que contó con la presencia de sus creadores, Lisa Joy y Jonathan Nolan.

El episodio 2×10 satisface a los espectadores respondiendo a todos los interrogantes que se han ido abriendo a lo largo de la temporada, en lugar de dejarlo todo abierto hasta el final de la serie. Esto le diferencia de otras producciones high concept como Perdidos (de la misma productora): “Hemos ido dejando pistas de forma sutil durante toda la segunda temporada. Si uno estaba muy atento, podía descubrirlas, pero la intención era resolverlo todo al final. Perdidos fue una serie rompedora que dejaba cosas abiertas a múltiples interpretaciones, pero Westworld no sigue esa línea”, confesaba Lisa Joy.

De hecho, la serie marca un punto y aparte en la historia, que deberá reformularse en muchos aspectos de cara al futuro. “Nuestra filosofía es ir respondiendo a preguntas que realizamos en la segunda temporada, a la vez que planteamos nuevos interrogantes para la siguiente”, manifestaba un Jonathan Nolan que avanza una tercera temporada muy distinta a las dos anteriores.

Lisa Joy y Jonathan Nolan - El Palomitrón

Westworld cierra con un episodio de 90 minutos muchas de sus tramas, que han ido creciendo en complejidad conforme avanzaba la historia. Al ser preguntados por cómo plantearon la temporada a la cadena, ambos coinciden en lo mucho que han apoyado el tratamiento: según Nolan, “HBO nunca nos ha pedido que rebajemos la complejidad de la serie, lo cual es un gusto”. “Tenemos tantos buenos intérpretes que la historia tenía que apoyarlos para desarrollar todo su potencial”, decía una orgullosa Joy, quien se refirió en varias ocasiones al talento actoral del reparto.

Para el director y guionista, “el reto a la hora de abordar la nueva temporada era cómo desarrollar los personajes, cuántos incluir en cada episodio y cómo plantear con todos ellos el ritmo de una serie que se emite en la misma cadena que Los Soprano o The Wire“. Preguntados precisamente por el famoso fuck the audience (que le den al espectador medio) que proclamó David Simon al estrenar The Wire, ambos tienen una visión distinta de la relación de los creadores con su audiencia: “Yo no diría tanto fuck the audience como crear justo lo que a mí como espectador me gustaría ver”, matizaba Nolan. Joy contempla su papel como creadora de un modo más recíproco con el espectador: “Tú amas a tu audiencia. Se trata de un trabajo en equipo que consiste en crear (esa sería mi parte) y disfrutar de la serie (el público)”.

Vistos los resultados, parece que ese trabajo en equipo ha salido bien. La respuesta tanto crítica como de audiencia ha sido muy positiva y está prácticamente asegurada su presencia en varias categorías de los Emmy 2018, así como una tercera temporada, cuya fecha de estreno aún no ha sido revelada.

Tantas respuestas como nuevas preguntas

A partir de aquí encontrarás spoilers de la segunda temporada. Lee bajo tu responsabilidad.

Westworld Akecheta - El Palomitrón

¿Y ahora, qué? Pese a que todos queríamos que Dolores alcanzase el mundo real, la sorpresa de ver su conciencia mudándose del cuerpo de Evan Rachel Wood al de Tessa Thompson nos plantea muchos interrogantes: ¿Tienen ambos cuerpos una conciencia duplicada? En caso de tomar decisiones y liderar la guerra contra la humanidad, ¿sería la Dolores encarnada por Tessa Thompson la capitana del ejército de robots? Lo que parece claro es que la actriz de Veronica MarsThor: Ragnarok alcanzará mucho más protagonismo a partir de ahora en la serie.

La principal arma con la que cuenta el personaje es el conocimiento de la existencia de un algoritmo en los seres humanos. Lo mismo sucede con Bernard (los Bernards, más bien), quien ya no tiene dudas de que su especie necesita aniquilar a los humanos para sobrevivir.

Si algo diferencia claramente a la primera temporada de la segunda es la motivación de los personajes: mientras en la primera todos buscaban respuestas a sus preguntas mirándose hacia dentro (descifrar sus propios mecanismos, descubrir sus conciencias, recuperar la memoria), este año la estructura ha simulado una serie de road movies en paralelo en las que cada protagonista emprendía un viaje en el que, en busca de su Ítaca particular, iba comprendiendo mejor el mundo en el que vivía.

Westworld Maeve - El Palomitrón

Viendo el resultado final, parece que casi todos han conseguido lo que anhelaban pagando un alto precio: Akecheta encuentra la puerta que liberará a su pueblo para siempre, a costa de la muerte corpórea de todos ellos; Dolores ha visto morir a todos los suyos antes de llegar al mundo real y Maeve salva a su hija a cambio de su propia muerte. William sigue sin alcanzar una visión panorámica que le ayude a descifrar el parque, pese a que ya ha pagado el precio más alto por conseguirlo.

Con todo lo desvelado, se plantea una tercera temporada en la que podríamos ver en paralelo tramas del mundo real con las que permanecen abiertas en el parque. La lucha por reconducir a los anfitriones mientras se lucha por la aniquilación de la especie humana. Una guerra en la que la supervivencia justifica todo tipo de atrocidades.

Ante estas cuestiones narrativas y morales que nos plantea Westworld, Lisa Joy reflexiona sobre cómo una ficción protagonizada por robots nos ayuda a conocernos mejor a nosotros mismos: “La sociedad vive en un bucle constante de violencia en toda la historia de la humanidad. No hay que ser una buena persona para sobrevivir en este mundo. Pero eso es lo que, a su vez, hace que el amor sea algo tan poderoso”. Ahora, solo nos queda escoger un bando.

Fon López

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He crecido viendo a Pamela Anderson correr a cámara lenta por la arena de California, a una Carmen Maura transexual pidiendo que le rieguen en mitad de la calle, a Raquel Meroño haciendo de adolescente con 30 años, a Divine comiendo excrementos y a las gemelas Olsen como icono de adorabilidad. Mezcla este combo de referencias culturales en una coctelera y te harás una idea de por qué estoy aquí. O todo lo contrario.

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