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He dicho mucho sobre Steins;Gate 0. He dicho que la obra atenta contra todo lo que hizo su original. Que la destroza y la deconstruye para crear algo nuevo después. También he dicho que es una obra capaz de destrozar a sus espectadores, demoledora.

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No puedo retractarme de nada. Steins;Gate 0 es demoledora, consigo misma y con nosotros. Sin embargo, siento que la introducción de esta semana no puede ofrecer nada nuevo. Da la impresión de que la serie ha estado dando vueltas sin saber a donde dirigirse durante las últimas entregas. ¿Es así, es uno de sus juegos? Yo apuesto por lo segundo.

Pandora [Existencia olvidada]

Lo cierto es que los múltiples giros que ha vivido Steins;Gate 0 no llevan a un punto A ni B. Tenemos mil frentes abiertos, y parece que todos lleven a alguna parte, pero no es así. Los cambios temporales, la pelea con Suzuha, la llegada de Kagari…

Todo eso ha quedado relegado para centrarse en un punto único: Maki Kurisu. Aunque, igual de inexplicable además, el arco del regreso a la línea de beta de Okabe parece cerrado. Con todo, en la línea alpha aún queda algo. Su portátil. La máquina del tiempo. El destino de la humanidad.

Así tanto Okabe como Hiyajo dan con la persona que se encargará de analizar el ordenador, Daru. Es un giro —si podemos contemplarlo como tal— simple, demasiado frágil. No aporta nada a la obra porque sabemos que el ordenador se encuentra en buenas manos. ¿Y entonces, qué? Nada realmente, porque ambos llegan a un acuerdo y le explican a Hiyajo todo lo ocurrido, sin repercusiones.

Ya no es solo que resulte algo inverosímil que sea el propio Daru quien se encargue de ello —contando incluso con salidas secretas para su escondite secreto, porque es un punto que da mucha credibilidad a la escena— sino que, insisto, no aporta absolutamente nada. Quizás el peso de que ese ordenador es la caja de Pandora, sí. Pero al no caer en manos ajenas, al no llegar a revelar su contenido, nunca se llega a sentir una verdadera presión.

Conflicto mundial [Preludio]

Más forzado me resulta la llegada de los cuerpos de élite. Se entiende que es, por un lado America y por otro Rusia. Pero vuelve a no haber impacto. Porque la llegada de estos no es por sorpresa —negando el increíble trabajo que hacían en su obra original cuando se presentaba Moeka como roundery cuando les rodean en el callejón ya sabemos que eso va a ocurrir.

Y la aparición de las supuestas fuerzas rusas dan aún menos juegos. Llegan, disparan, y salen. Ya no solo resulta curioso como todos los presentes logran evadirse completamente de la lluvia de balas, sino que además no lleva a ninguna parte. No en la evolución de su trama como tal. Se entiende que Rusia ya está experimentando con la máquina del tiempo y que, por lo tanto, acaban de poner en jaque a sus rivales bélicos, pero da a pensar que han cerrado un frente más.

Con todo, Suzuha (quien tiene cero protagonismo en el episodio) parece no estar segura de que esto impida que haya una Tercera Guerra Mundial. Un pensamiento que nos lleva especular con un verdadero giro. Quizás Daru haya conseguido extraer los datos, quizás no fuese el verdadero portátil el que ha quedado destrozado. Sea como sea, si Steins;Gate 0 decide continuar por este sendero da a pensar que ha perdido el rumbo en cierta manera.

Brecha emocional [Requiem]

Si algo hace bien Steins;Gate 0 es su juego de personajes. Porque hace uso del realismo épico para llevarlos al límite. Los fuerza tanto que esperas a que se rompan en cualquier momento. Como cuando doblas una rama y fuerzas su epicentro a partirse. Así funcionan los personajes de Steins;Gate.

Si bien, este episodio lo consigue con Hiyajo. La despoja, la inhabilita y la rompe en mil pedazos. Obviando el momento de fanservice que —aunque parece estar pensado para romper tensiones— sobra sobremanera, Hiyajo es la protagonista del episodio en términos emocionales.

La forma en que la chica, dura y fuerte siempre, rompe a llorar. Como vuelve a compararse con Salieri, siempre a la sombra de Mozart (Makise) y se pregunta si habrá alguna forma de redimirse. Y es un drama interesante, no lo negaré, pero resulta familiar. Okabe ya es prisionero de los recuerdos de Kurisu, ¿realmente necesitamos otra persona igual?

Despedida [Amadeus]

Casi resulta más inesperado, en términos generales, la forma en como acaba el episodio. Porque Hiyajo y el profesor vuelven a América. Casi como si se cerrase un ciclo total. El ordenador ha sido destruido, no hay más peligros ya.

Y sí, es una despedida sentida y el hecho de que inviten a Okabe nos hace pensar que no se ha acabado todo aquí. Pero es una extraña forma de llegar al epicentro de la obra.

Sin embargo, la misma lo intenta hasta el final y nos deja un par de detalles. El primero es que Yuki tiene la mano vendada, pero la profesora Judy la oculta. Eso solo nos quiere decir una cosa: el peligro continúa y se encuentra más cerca de ellos de lo que creen.

Pero lo importante en el momento es la despedida, porque se marchan, es un adiós. Como si la obra perdiese parte de su fuerza. E incluso así hay algo más importante, porque también es el adiós a Amadeus. El verdadero cierre del ciclo. Porque Okabe mira el móvil y ella no está. Amadeus no está. Kurisu no está.

«¿Cuántas veces hemos tenido que despedirnos ya?»

Óscar Martínez

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Escribo más que duermo. Ávido lector de manga y entusiasta de la animación japonesa. Hablo sobre ello en mi tiempo libre.

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