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Como era de esperar, Gru 3: Mi villano favorito se ha proclamado como la vencedora indiscutible de la taquilla norteamericana del pasado fin de semana. El número 1 era predecible, pero había dudas sobre si conseguiría superar los datos de apertura de anteriores entregas. La cinta se ha estrenado en la friolera de 4529 pantallas, rompiendo así el récord de La saga Crepúsculo: Eclipse, que hasta el momento era la película que mayor exhibición había tenido en la historia de los Estados Unidos. Finalmente, Gru 3 no ha igualado las cifras de la anterior entrega y ha quedado lejos también de los más de 115 millones que amasaban Los minions en tan solo tres días. No obstante, los 75 millones que ha logrado en su apertura norteamericana dejan claro que el merchandising de los pequeños monstruos amarillos seguirá inundando nuestra vida diaria durante algunos años más.

La segunda película más vista del fin de semana ha sido Baby Driver, la aclamadísima nueva cinta de Edgar Wright, que ha conseguido ya 30 millones en cinco días (recordemos que se estrenó el miércoles) y está a un paso de convertirse en el filme más taquillero del realizador. Con un presupuesto de apenas 34 millones, los beneficios están asegurados y ya contamos las horas para que el estudio dé luz verde a una secuela.

Por su parte, la saga Transformers empieza a dar síntomas de agotamiento tras caer un 62 %, y tendrá que sudar para llegar a los 150 millones en el mercado norteamericano, aunque en el resto del mundo sí le está yendo mucho mejor. Quien no puede quejarse es Wonder Woman, que lleva ya 350 millones en EE. UU. y alrededor del doble en el resto del mundo, todavía con bastante gas por delante. Los 800-900 millones de recaudación final deberían ser una realidad.

La seducción, la última cinta de Sofia Coppola, se expandía a más de 600 pantallas tras un estreno minoritario la semana anterior, y ha sobrepasado los 3 millones de dólares con una más que decente media por pantalla de 5000 dólares. Si todo va según lo previsto, la película debería convertirse en la segunda más taquillera de la directora, solo por detrás de los 44 millones que se llevó en su día Lost in translation.

Buenas noticias también para el cine de género en general y para la pobre Mandy Moore en particular: A 47 metros (anteriormente conocida como In the deep), que parecía condenada al ostracismo del mercado doméstico, ha conseguido distribución, y los 30 millones que ha amasado en tres semanas suponen una nueva oportunidad para el siempre divertido subgénero de tiburones asesinos.

El próximo viernes llegará a las pantallas norteamericanas Spider-Man: Homecoming, que, previsiblemente, se convertirá en la cinta más taquillera del fin de semana y será aupada como la mejor película de Marvel desde hace seis meses. Más interesante será conocer el alcance que ha tenido la mucho más compleja A Ghost Story.

 

Jose Cruz

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