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Ánimas-Actores- El Palomitrón

Desconocíamos a esta pareja de directores y guionistas sevillanos, ¡y qué contentos estamos de que ya no sea así! Hablamos de los encantadores José F. Ortuño y Laura Alvea, entre cuyos trabajos se encuentran su cortometraje Relojes de arena (2003) y su primer largometraje The Extraordinary Tale of the Times Table (2013). Ahora, cinco años después, han llegado para saltar por todo lo alto con su segundo largometraje, Ánimas. El Palomitrón tuvo el placer de charlar con ambos desde Sitges tras visionar su película, una muy grata experiencia, ya que fue una clase magistral de cine y psicología para nosotros… ¡Un gran trabajo, chicos!

 

José, la idea surgió de una novela tuya…

José F. Ortuño: Realmente la idea surgió en el 2004, año en el que todavía no habíamos hecho ninguna película. Teníamos algún corto y algún programa de televisión. La idea nos encantó, nos enamoró, pero era demasiado ambiciosa para ese momento. Queríamos empezar con algo más modesto, de manera que aparcamos la idea, la guardamos y nos embarcamos en 2013 en la que fue nuestra primera película, The Extraordinary Tale of the Times Table, que fue como un cuento, pero era más asumible como primera película. Nos daba pena meterla en el cajón; entonces, en vez de matarla, la convertimos en novela, con la suerte de que cuando terminamos de rodar, al productor Olmo Figueredo, de La Claqueta, le gustó tanto la idea que al final es novela y película.

No es nada fácil encontrar una productora y una distribuidora…

J. F. O.: Filmax, Sitges… La verdad es que todo lo que ha pasado con esta producción ha sido muy bueno.

Laura Alvea: Nos ayudó bastante para esto el Festival de Cannes; a Olmo se le ocurrió que la llevásemos allí en 2016, y eso que era algo que nos parecía muy lejano.

J. F. O.: Además de seleccionarnos, Figueredo fue el único productor español de ese año, y esto fue el empujón definitivo para que la película se hiciera.

L. A.: Además, en Cannes fue donde conocimos a nuestros coproductores belgas. Tampoco nos habíamos planteado una coproducción con Bélgica: fue porque coincidimos allí y se interesaron por el proyecto; si no, no nos hubiésemos conocido. Poco a poco la cosa ha ido encajando.

¿Cuánto tiempo habéis tardado en hacer el proyecto?

J. F. O.: Desde 2004, que se nos ocurrió la idea, la dejamos guardada, y en 2014 la sacamos del cajón. Rodamos el verano del 2017 íntegramente en Sevilla, con mucho calor.

Directores Ánimas- Sitges- El Palomitrón

¿Teníais claro que ibais a jugar con el tema del consciente, el inconsciente y el subconsciente?

L. A.: Lo teníamos clarísimo. De hecho, estaba tan claro por lo que se ve en el edificio y por dónde se encuentra viviendo cada personaje, que vive en una parte diferente del cerebro. Ella vive en la derecha, que es la parte de la imaginación, de la fantasía, y él en la izquierda, que es la parte más realista y racional del cerebro. Y eso lo quisimos llevar hasta el punto de que, si te fijas en cada fotograma, ella está a la derecha del plano y él a la izquierda, salvo que los veas reflejados en los espejos, porque también los espejos son como un leitmotiv en la película, porque si recuerdas nos pasamos atravesando espejos para pasar de la realidad a la fantasía.

Nos parece muy original el planteamiento de la película, la verdad.

J. F. O.: Realmente es lo que nos interesaba de la historia. No nos preocupa que el espectador tenga una sorpresa. Utilizamos eso como mecanismo para ver otras cosas, para ver cómo funciona la cabeza de un chico adolescente, en una edad tan complicada, y a la vez un chico que ha tenido la vida que ha tenido. Cómo funciona su cabeza, sus miedos más profundos (miedo al convertirse en su padre…), etc. Toda esa exploración de la psique, y para eso como vehículo utilizamos la sorpresa, el misterio, algún medio susto.

L. A.: Para nosotros era divertido cuando preparábamos todo, ya que somos muy fans del cine en general, y en concreto del género. Entonces, plantearnos que todo iba a ocurrir en la cabeza de un chico obsesionado por las películas de terror nos daba pie a poner muchas referencias durante toda la película. Unas más sutiles que otras (por ejemplo, en el momento del baño hacemos un guiño a El resplandor). Si te metes en la cabeza de un chico adolescente, va a prevalecer lo que más le obsesiona a ese chico.

Es una película que hay que revisionar para ir poco a poco viendo cada detalle.

J. F. O.: Si te fijas, la sorpresa no está al final de la película, sino más o menos a la mitad.

L. A.: Si la vuelves a ver, verás que desde el principio hay muchas pistas pequeñitas que en un segundo visionado te irán cuadrando.

Ánimas-Abraham-El Palomitrón

Una de las moralejas que hemos sacado de Ánimas es lo importante de tener un buen ambiente en casa. 

J. F. O.: Sí, el chico está así por lo que tiene en casa. A raíz de los problemas que empiezan a solucionarse, comienza a relacionarse con personas normales como su novia, y su padre, que ha sido un problema para él toda su vida, desaparece. A partir de ahí, empieza a sanar; entonces, ya no necesita esos mecanismos de autodefensa, de tener un apoyo falso, imaginario, ya que antes no tenía un apoyo real en su vida y por eso lo inventa. Es más, hay un momento en la película que lo dice: “Ya no te necesito”. No es la primera vez que hay un amigo imaginario en una película (en El club de la lucha lo vimos). Lo que pasa es que para nosotros este tipo de películas rara vez han sido contadas desde el personaje imaginario, que es el que vive la gran tragedia.

L. A.: Nosotros nos planteamos el drama que sería si llega un día que te dicen que eres tú la que no existes. ¿Cómo te vas a creer que tú no existes? Necesitas pruebas… Una vez que te das cuenta de que eso es así, ¿te rindes o lucharías por sobrevivir como sea?

J. F. O.: ¿Y cómo se sobrevive siendo una persona imaginaria que existe solo en la cabeza de una persona? Es la gran pregunta. Es la sorpresa que se da, pero… ¿y ahora qué haces? Ella quiere vivir, pero ¿cómo se sobrevive? Entonces ella encuentra mecanismos como esconderse en el subconsciente, lugar donde nosotros solo podemos llegar a través de los sueños, de la hipnosis. Piensa que si va allí, puede ser que no la encuentren. De hecho, después descubre viendo el póster de Psicosis cómo ganar la batalla: recuerda que quien gana en Psicosis es el personaje imaginario, que es la madre, que no existe pero al final de la película aparece. Álex se plantea que, aunque no exista, puede ganar si tiene el control. Todo esto son los mecanismos que ella encuentra para sobrevivir aun siendo un personaje imaginario.

Ánimas-Ángela Molina- El Palomitrón

¿Hablasteis con algún psicoterapeuta?

L. A.: Estuvimos documentándonos muchísimo.

J. F. O.: Sí; de hecho, los libros y los informes que Álex lee son documentos reales. Las frases que ella dice, si las buscas literalmente en Google, verás que están en tratados de Psicología, pero quien más ha influenciado en esta película es, sobre todo, Carl Gustav Jung, el padre del psicoanálisis junto a Freud. Jung fue el que acuñó el término ánima, refiriéndose al opuesto que los hombres llevamos dentro. En los hombres se llama ánima y en las mujeres se llama animus. Es el contrario; por ejemplo, si yo soy un tipo extrovertido, por dentro hay un tipo introvertido. Pero va más allá: ánima es la mujer que yo llevo dentro, al igual que animus es el hombre que tú llevas dentro.

L. A.: Es el opuesto de la persona. Si tú eres una mujer, dentro tendrás un hombre. De hecho, el título, que parece que está referido a las ánimas como espíritus, viene realmente del estudio de la psicología de Jung, de esa personalidad interna que tenemos, que en este caso sería Álex como el opuesto de Abraham. Como ves, sí le dimos vueltas al asunto de la psicología, y después de estudiar mucho llegamos a ver que era muy complejo llegar a plasmar todo en la pantalla. Evidentemente, terminas haciendo una simplificación, y de ahí que se nos ocurriera llevarlo todo a un edificio y movernos dentro de allí, para ver lo que pasa en su cabeza.

Ánimas-Directores- El Palomitrón

Todo está calculado a la perfección…

J. F. O.: Pero cada detalle, hasta cuándo funciona o no el ascensor. Cuando los mecanismos de la cabeza del chico están bloqueados, no funciona el ascensor. Abraham tiene un trauma brutal, y cuando Álex llega con él al ascensor, ya funciona de nuevo.

Cada cosa que aparece en pantalla tiene su explicación, hasta los colores…

J. F. O.: La película se basa en tres colores, en los del semáforo: rojo, verde y ámbar.

L. A.: Nos interesaba que los colores de la película nos ayudaran a transmitir lo que están sintiendo los personajes, de modo que está relacionado el color que hay en pantalla con lo que le pasa al personaje. Fundamentalmente a Álex y a Abraham, aunque a cada uno le afecta de un modo diferente. Cuando tenemos el ámbar en pantalla, son momentos en los que Álex está tranquila, todo parece que va bien para ella. Sin embargo, cuando aparece el verde, es que le va a pasar algo muy chungo. Cuando el espectador ve el verde por primera o segunda vez no se entera, pero cuando ya lo ve la tercera, solamente hace falta que lo vea en la pantalla para ya saber que algo malo va a pasar antes de que suceda.

J. F. O.: De manera inconsciente, al espectador el verde le empieza a incomodar: sabe que viene una escena de miedo, mientras que las escenas doradas transmiten tranquilidad.

Curioso que el verde sea el peligro, cuando tenemos normalmente asociado el rojo para el peligro.

J. F. O.: Claro, el rojo en este paso es un peligro real; por ejemplo el padre de Abraham, que es malo para los dos. El verde en realidad es un peligro para Álex, pero un color positivo para Abraham, porque Abraham se hace fuerte en ese momento y tiene la fuerza para tratar de eliminar a Álex.

Ánimas- Álex-El Palomitrón

¿Cómo elegisteis el reparto?

L. A.: Nos llevó mucho tiempo hacer el casting de los protagonistas. Iban a ser al principio dos chicos en vez de un chico y una chica; lo que pasa es que buscábamos que el chico que iba a hacer de Álex, aunque fuese un chico, fuese muy andrógino por el hecho de que es la parte femenina del chico. Pero no encontramos a la persona perfecta. Sin embargo, Clare Durant, que es la que finalmente hizo de Álex, había venido al casting para hacer de Ángela, pero vimos a Chacha Huang y nos gustó más. Pero al enamorarnos de Clare y no tener más personajes femeninos, nos planteamos que fuese ella. Dimos mil vueltas en el casting; buscábamos a un chico que pareciese una chica, y pensamos en probar directamente con ella. Le hicimos la prueba a Claire: la química con Iván Pellicer funcionaba a la perfección y fuimos hacia delante.

La verdad es que se agradece ver caras nuevas en el cine.

L. A.: Sí, lo único es que estaba bien arroparlos un poco con Ángela Molina. Era un personaje de psicóloga que iba aparecer al principio, pero después iba a tardar mucho en volver a aparecer. Era interesante que te acordaras de que existía, y claro, alguien como Ángela Molina no se te olvida.

El personaje de la madre, interpretado por Liz Lobato, es brutal…

L. A.: Sí, estuvo aquí en Sitges presentando la película. Tuvo un casting que nos enamoró; no sabíamos si era así de mística como el personaje o estaba interpretando. Sea lo que sea, vimos que era perfecta.

Ánimas- Liz Lobato- El Palomitrón

Lleváis un fin de semana en taquilla y abristeis la sección Noves Visions de Sitges, ¿qué tal estáis viendo las reacciones de la gente?

L. A.: Cuando acabe el fin de semana veremos qué datos nos dan, pero las impresiones de la gente son muy buenas. Estamos muy contentos.

J. F. O.: Una web grabó las impresiones de los espectadores que salían de la sala a la salida de la presentación de la película en Sitges, y vimos que fueron muy buenas las críticas y las opiniones del público.

L. A.: Habrá de todo, es una película que no es al uso para todo tipo de público.

¡Enhorabuena, chicos, y mucha suerte! A nosotros nos habéis quedado prendados en el consciente, en el subconsciente y en el inconsciente.

María Páez

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