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Reseña de The Promised Neverland #7 destacada - El Palomitrón
ANIME / MANGA REDACTORES RESEÑAS

BIBLIOTECA: THE PROMISED NEVERLAND #7

Ganarse el beneplácito del público nipón y mantener el éxito en el tiempo en una revista de la envergadura de la Weekly Shōnen Jump es, actualmente, una labor digna de admiración y elogio. Muchas son las obras que lo intentan y pocas las que lo consiguen. Para formar parte de este selecto grupo no basta sólo con gustar, es necesario seducir a un público de masas. Y, esto lleva consigo una dificultad mayúscula.

La obra que nos atañe comenzó su publicación en la mencionada revista en agosto de 2016. La conjunción del guion de Kaiu Shirai y el arte de Posuka Demizu tuvo un debut soñado gracias a un primer episodio que causó furor entre el público y que, a día de hoy, sus catorce volúmenes alcanzan los más de 12 millones de copias impresas. Nominada en varias ocasiones a los premios Manga Taishō y ganadora de la última edición de los Shogakukan Manga Award dentro de la categoría shōnen, Norma Editorial no ha dejado escapar la oportunidad de licenciar y publicar esta prometedora obra en territorio nacional. Una obra que, además, recientemente ha iniciado su esperada adaptación animada. Una adaptación que posiblemente la lleve incluso a los primeros puestos actuales del mercado llegando a igualar al maestro Oda o Hajime Isayama.

¡No te pierdas nuestra reseña del sexto tomo de The Promised Neverland!

Una vez superada esta toma de contacto, comenzamos la reseña de The Promised Neverland #7. Una reseña no exenta de algunos destripes argumentales o spoilers, ya que suponemos que quien proceda a realizar dicha lectura debe estar al corriente de lo acontecido en el desarrollo de la obra.

Reseña de The Promised Neverland #7 cartel reseña - El Palomitrón

Hace casi un año conocíamos por primera vez una de las obras que no solo ha obtenido el beneplácito del público y la crítica extranjera, sino que también ha conseguido, por méritos propios, apropiarse de estos títulos en nuestro país. Una obra que, gracias a la conjunción Shirai/Posuka se podría tachar como perfecta gracias a la trama que presenta y cómo se ejecuta ésta tomo tras tomo. Ya lo hemos mencionado en reseñas anteriores pero, de nuevo, podemos emplear estas palabras para definir este nuevo volumen donde dejamos atrás sentimientos como la opresión, el miedo y la angustia; y donde, por fin, se empiezan a vislumbrar los primeros síntomas de libertad. Una que se ha ansiado a lo largo de más de 30 capítulos. Aunque todo apunta a que esa libertad tiene un precio muy alto que pagar. 

Tras los eventos narrados en el sexto volumen de The Promised Neverland, los huérfanos del Grace Field House tienen ante ellos la posibilidad real de dejar atrás su pasado y comenzar, de una vez por todas, su vida. Un nuevo comienzo que deja atrás un pasado nada esperanzador en el que, a través de un sistema todavía por revelar, pasaban a ser el ganado para unos demonios que habitan en el exterior de su orfanato. Unos seres que, a priori, parecen controlar las vidas humanas de aquellos que residen en las granjas y tienen la potestad de actuar frente a sus convicciones. Un futuro que no asolaba más de 12 años cambia por completo gracias al plan ejecutado por el trío protagonista; tanto ellos como la mayoría de los huérfanos del Grace Field House —dejando a los menores de cuatro años—, consiguen huir de éste dejando atrás una llamarada vivaz en su interior y a una Isabella afligida y derrotada. Un éxodo definido, ante todo, por la planificación, la estrategia y el intelecto más perspicaz. Elementos que, desde el minuto uno, caracterizaban la obra y siguen estando presentes para recordarnos su tono y puesta en escena.

Reseña de The Promised Neverland #7 búnker - El Palomitrón

Tras haber logrado huir de su pasado, los huérfanos emprenden un nuevo camino. Uno que no estará libre de peligros y, mucho menos, de nuevos “compañeros” de viaje. En el tomo anterior conocimos a Son-Yu y Muyika, pero una vez dejan a éstos de lado para emprender el paso definitivo en su viaje, los niños del Grace Field House conocen a un nuevo personaje que se presenta con multitud de dudas y unas intenciones no del todo fiables. Una persona que habita en el búnker que encuentran gracias a William Minerva y que, de nuevo, nos retrotrae al pasado más misterioso de The Promised Neverland. Este nuevo “adversario” no quiere tener nada que ver con Emma y sus hermanos, pero su conocimiento puede ser lo único que puede salvarlos del mundo exterior. ¿Puede Emma convencer a este sospechoso hombre para arriesgar su vida por quince huérfanos?

Reseña de The Promised Neverland #7 dueño del búnker - El Palomitrón

The Promised Neverland se caracteriza por contar con innumerables giros argumentales, giros que son capaces de recorrer todos los extremos y emociones posibles. Pero es en los momentos de sosiego cuando la obra demuestra lo única que es, alejándose incluso de la comparación más maltrecha con Death Note. Kaiu Shirai se impone con una trama de lo más traicionera, pero también sabe guiar la acción y abrir nuevos puentes en la historia. Y es en el séptimo volumen cuando The Promised Neverland emprende una nueva ruta en su camino. Atrás dejamos el Grace Fiel House, atrás dejamos un mundo todavía por descubrir; ha llegado el momento de trazar un nuevo plan y lograr dar con la clave del siguiente paso. Una clave que recordará a los primeros compases de la obra debido a la astucia que se muestra de nuevo en las líneas de Shirai y el trazado de Demizu.

Como decíamos, los primeros compases de The Promised Neverland se fundaron bajo el juego del gato y el ratón entre Isabella y los niños; Emma y sus hermanos tuvieron que esforzarse para superar las profundas ventajas de Isabella en términos de fuerza y ​​conocimiento. Pero cuando el Grace Field House se quemó, también lo hizo ese paradigma, dejando la historia como una narrativa de persecución/aventura más sencilla y sin tantos giros argumentales. Pero es en este volumen cuando por fin la obra nos ofrece un retorno a ese paradigma inicial mientras Emma y sus hermanos trabajan para persuadir a un nuevo adulto: un ex campesino y residente de trece años del búnker y el más nuevo “maestro” de Emma. Un nuevo adulto que parece contar con la llave para su próximo paso hacia la libertad

La mayor parte de este volumen sucede en el búnker; los pequeños descansan y no dejan de descubrir nuevos elementos del mundo mientras Emma y Ray estudian su nuevo entorno, buscan pistas e intentan obtener información del misterioso ocupante. Un volumen algo más opresivo que recuerda a los primeros compases de la obra y en cuyos paneles no se logra apreciar del todo el arte de Posuka Demizu, a pesar de quedar todo bien definido y expuesto. El drama que se desarrolla en estos capítulos claustrofóbicos recuerda perfectamente a los primeros días de Neverland, con el ocupante a largo plazo del búnker como reemplazo natural de Isabella. Al igual que en esos primeros juegos, este hombre es claramente un adversario de los niños, pero la naturaleza compleja e interconectada de cada una de sus necesidades le da a Emma y Ray el espacio suficiente para negociar sus propias vidas. Un espacio que denota que la obra está en su mejor momento, pues no sólo hemos dado grandes pasos hacia la tan ansiada libertad, sino que los protagonistas se preparan para, de una vez por todas, enfrentarse a un oponente real.

Reseña de The Promised Neverland #7 personajes - El Palomitrón

Así, la aparición de este nuevo antagonista —por denominarlo de alguna forma— actúa simultáneamente como una poderosa ilustración de uno de los temas centrales de The Promised Neverland: cómo los sistemas de opresión terminan alistando a los miembros de esa clase oprimida para perpetuarse, creando así una trágica cadena de violencia. Para Isabella y Krone, la respuesta para enfrentar un futuro increíblemente horrible era someterse a ese futuro y convertirse en agentes de los demonios. Para este hombre, aunque todavía se considera un enemigo de los demonios, el horror de perder a su propia familia ha endurecido su corazón y lo ha dejado incapaz de creer que escapar es incluso posible. Un sistema cruel pero que, de una forma u otra, define a la obra y por lo tanto sus pilares. Un sistema que se nos presenta a través de un nuevo personaje pero que nos recuerda ante qué mundo estamos; les recuerda a los niños cuál es su verdadera realidad.

Es cierto que The Promised Neverland #7 es un volumen algo más pausado, un volumen que nos lleva a los inicios de la obra. Pero a lo largo de estas páginas los niños son capaces de trazar un nuevo plan, de marcar un nuevo punto en el mapa conocido como Goldy Pond y de descubrir los verdaderos peligros del mundo que habitan. El protagonismo recae de nuevo en Emma y Ray, pero las sospechas y conjeturas lo hacen en el habitante del búnker. Kaiu Shirai y Posuka Demizu han logrado introducir un nuevo gran personaje a la obra, avivar la llama de la desconfianza y embaucarnos hacia un nuevo destino. Posiblemente el siguiente volumen cuente con mayores dosis de acción y unos escenarios más dispares, pero tomos como este son totalmente necesarios para poder avanzar en la acción y recordarnos ante qué tipo de obra nos encontramos. Una que ha conseguido romper paradigmas y posicionarse como una de las historias más leídas de la Weekly Shōnen Jump.

Reseña de The Promised Neverland #7 mapa - El Palomitrón

A nivel artístico, The Promised Neverland #7, al igual que hacían los primeros tomos de la obra, ofrece un depurado estilo visual de enorme calidad. Posuka Demizu emplea un trazado fino y único para dar forma a todos los elementos de la obra, así como una clara definición en los contornos de sus personajes. Unos personajes que cuentan con un diseño tan característico como poco usual. Estos hacen acopio de unos rasgos muy singulares y un nivel de detallismo sorprendente, donde los registros expresivos —de gran importancia en este tipo de obras— son excelsos. La ilustradora logra una muy buena composición de páginas, y se encarga de poblar las viñetas con una gran variedad y cantidad de elementos que hacen de la lectura una labor más dinámica y vivaz.

La dualidad y los contrastes de los que hace gala The Promised Neverland se ven enormemente potenciados gracias a su arte. El claro predominio del blanco en los primeros compases de la obra denota cierto aire de pureza e inocencia, un claro contraste respecto aquellas partes donde la tensión puede cortarse con el filo de un cuchillo o donde los antagonistas tienen presencia; aquí las tonalidades oscuras y los sombreados bañan las escenas con la esencia de lo lúgubre y lo tétrico. En definitiva, un estilo totalmente único que escapa de convencionalismos y que consigue radiar una atmósfera complemente distintiva que aúna aspectos tales como misterio e inocencia a partes iguales. Una dupla de cualidades que nos acompañará hasta el momento y que por ahora parece no querer soltarnos.

Reseña de The Promised Neverland #7 cartel edición - El Palomitrón

Reseña de The Promised Neverland #7 portada - El Palomitrón

Hace algo más de un año Norma Editorial anunció la licencia de la obra durante el XXIII Salón del Manga de Barcelona. La llegada de una de las obras más prometedoras y con mejor crítica a día de hoy por fin se hacía realidad. The Promised Neverland #7 está compuesto por un total de 192 páginas, con ilustraciones en blanco y negro. Sigue el clásico formato tankoubon con una edición rústica con sobrecubierta y una dimensión de 11,5 x 17,5 cm. La calidad de los materiales que conforman este tomo es indiscutible, en la línea de este tipo de obras de la editorial. La portada logra un gran impacto visual tanto por su diseño como por su composición. El diseño de la cubierta respeta al máximo al original japonés, respetando la ubicación horizontal del título y optando por no traducirlo a nuestro idioma. En la misma podemos observar una paleta de colores rojizos que dotan de personalidad al volumen, uno cargado de historia y destripes argumentales. En esta ocasión Emma posee el protagonismo central de la ilustración, pero en la misma también encontramos a Ray y a unos cuantos niños más. Pero en la portada no sólo aparecen dichos personajes, sino que además encontramos un elemento que podríamos tachar como protagonista y que define los hechos acontecidos en este volumen: el búnker. Un piano, pantallas, juguetes… ¿qué esconderá este lugar? ¿tendrá la clave para el siguiente paso de los niños? Como siempre, sin ánimo de desvelar más de lo necesario, aconsejamos quitar la sobrecubierta y observar con sumo cuidado la sorpresa que aguarda. Pequeños detalles que potencian —más si cabe— el misterio que aguarda las palabras de Kaiu Shirai y el arte de Posuka Demizu.

The Promised Neverland #7 salió a la venta el pasado 24 de mayo de 2019 a un precio de 8,00 €. Un precio que establece de nuevo la normalidad frente a la promoción inicial de la obra, estrategia que la editorial también ha empleado en otras como Yona, princesa del amanecer y Guardianes de la noche, entre otras. Este quinto volumen cuenta con un total de nueve capítulos que narran la totalidad de los hechos acontecidos en este tomo. Al igual que ocurría en los seis primeros volúmenes, volvemos a echar en falta alguna que otra página a color, páginas que en la obra original japonesa se encuentran coloreadas y que aportan un toque todavía más distintivo a la obra. Por último, tanto el entintado, como el sangrado y las viñetas gozan de una perfecta armonía en el tomo y además está perfectamente traducido a nuestro idioma, cortesía de Carlos Mingo e Irene Telleria.

Marisol Navarro

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Publicista aficionada de las películas, las series y el manganime. No tengo un género preferido, pero todo lo gore me apasiona. Me encanta viajar, y si algún día consigo ir a Japón sin duda para el trayecto tendré preparada toda la obra de Sui Ishida.