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Reseña de Jujutsu Kaisen destacada - El Palomitrón
ANIME / MANGA REDACTORES RESEÑAS

BIBLIOTECA: JUJUTSU KAISEN

Tener éxito en una revista como la Weekly Shônen Jump no es fácil, y menos en la actualidad. Con un margen de error mínimo, autoras y autores deben perfilar historias capaces de satisfacer a un público demandante de nuevos giros y formas, pero sujetos a unos códigos y un lenguaje común que marcan la esencia de la emblemática publicación japonesa. Los tiempos cambian, y cada vez cuesta más encontrar obras tan longevas como las de antaño; la prueba más fehaciente de ello es que Jujutsu Kaisen, en publicación desde 2018, es la octava serie actual regular más larga con un total de 11 volúmenes. 

Si bien hay excepciones a la regla, como podría ser el caso de Chainsaw Man y su psicodelia demoníaca, lo cierto es que lo común es encontrar títulos con reminiscencias a otros. Esto es algo que también se percibe en el trabajo de Gege Akutami, quien a sus 27 años de edad ha crecido leyendo obras como Dragon Ball, Yu Yu Hakusho o Bleach. Y como tal, su estilo ha ido perfilándose fijándose en el de artistas de la talla de Tite Kubo o Yoshihiro Togashi. Por eso, Jujutsu Kaisen es moderadamente nostálgica en cuanto sensaciones, pero su ritmo y estilo directo demuestran que es consciente del contexto en el que ha sido concebida. Uno donde quien tiene el poder no titubea a la hora de cortar con poca sutileza el rumbo de historias tal vez prometedoras.

Reseña de Jujutsu Kaisen Yûji Itadori - El Palomitrón

Yûji Itadori es un estudiante de instituto que, en lugar de sacar provecho a sus increíbles habilidades físicas en el club de atletismo, prefiere pasar tiempo con el par de miembros que forman el casi anecdótico club de ocultismo de la escuela. No es que sea afín a la mística de lo sobrenatural, pero pertenecer a dicho club le priva de menos tiempo para poder ir a visitar a su abuelo al hospital, el único miembro de su familia con el que mantiene relación. De un día para otro, la lobreguez de lo sobrenatural inunda las aulas y los pasillos de su instituto, fruto de la accidentada decisión de los miembros del club de ocultismo de despertar una terrible maldición que ejerce de punto de atracción para multitud de horrores. Itadori, guiado por Megumi Fushiguro, un joven estudiante de hechicería, y por las palabras de su abuelo en su lecho de muerte, acude rápidamente a las instalaciones para cumplir la última promesa familiar: utilizar su fuerza para ayudar a los demás. Sin embargo, la situación termina complicándose y se ve obligado a ingerir uno de los dedos de Ryômen Sukuna, el talismán maldito origen del desastre. Itadori logra revertir la situación, pero el precio a pagar es el de su propio cuerpo y alma.

Al menos, en parte, pues el joven resulta ser un recipiente humano capaz de resistir la extraordinaria influencia de Sukuna: una deidad de dos caras y cuatro brazos que ha sobrevivido durante milenios gracias a su descomposición y posterior conversión en talismán. «El rey de las maldiciones» que tantos contratiempos ha causado al mundo de la hechicería parece tener ahora los días contados; si reúnen los veinte dedos de Sukuna e Itadori los consume, la ejecución del joven marcará el punto final del mito, del terror. La obra de Gege Akutami comienza casi con una declaración de muerte, con una afilada hoz que marca el sino del protagonista. Una decisión marcada por una sociedad de hechiceros que le brindará los conocimientos y habilidades necesarios, así como la oportunidad de elegir: morir ahora en vano o hacerlo en un futuro por el bien común. 

Reseña de Jujutsu Kaisen Megumi - El Palomitrón

La dualidad entre Itadori y Sukuna es una constante dentro del guion, a menudo mostrándose desde el propio subconsciente del joven, pero también desde un plano puramente mundano y explícito; es decir, a través de la posesión. La mística y lo hermético que cubren la figura del dios maldito apuntan directamente a la imprevisibilidad de sus actos y objetivos, ligeramente definidos, pero con espacio para la sorpresa. Su representación dista de grandilocuencias y diseños pomposos, es ni más ni menos que una versión de Yûji Itadori con unos muy ligeros cambios en el diseño. Esta decisión de diseño consigue que la interacción entre ambos sea más creíble y natural, una relación «de tú a tú» pese a la mastodóntica diferencia de poder. La representación visual de Sukuna se aleja, sin embargo, de la de las diferentes maldiciones y enemigos que hacen acto de presencia en los primeros compases de la obra. Gege Akutami abraza lo creepy y se acoge al folclore en torno a los yokais para desplegar unos diseños que, sin ser revolucionarios, sí tienen un estilo muy definido y marcan el tono de la obra. Se integran a la perfección dentro de un apartado artístico que, sin duda, se alza como el mayor punto de interés de Jujutsu Kaisen.

Con un planteamiento similar al de títulos como Noragami, Akutami toma las emociones humanas negativas como origen del mal. Sin embargo, también emplea este recurso como fuente de poder, como único catalizador a través del cual los hechiceros —en la actualidad diezmados a un grupo muy reducido— pueden disipar la oscuridad que acecha el plano mundano. Se trata de entender, canalizar y subyugar los temores y traumas propios, no dejar que suceda a la inversa. Un proceso complejo que lleva consigo un buen tiempo de aprendizaje. Y es ahí donde Jujutsu Kaisen emula ciertos tropos de sus congéneres, presentando grosso modo su mundo, el funcionamiento básico de la escuela de hechicería y el equipo formado por Itadori, Megumi Fushiguro, Nobara Kugisaki y, por supuesto, Satoru Gojô. Un elenco protagonista construido a base de ideas que ya se han tratado una y otra vez: protagonista de buen corazón que prima la fuerza sobre la razón, co-protagonista melancólico parco en palabras, mentor excéntrico rodeado de un halo de misterio… Akutami no arriesga en cuanto a la construcción inicial del elenco, pero el impacto negativo que podría existir es menor gracias a lo ágil que es su narrativa y la orgánica interacción entre todos los personajes.

Reseña de Jujutsu Kaisen Nobara - El Palomitrón

Del mismo modo que Jujutsu Kaisen se asienta objetivamente sobre una base de tópicos, en su evolución hay cierto dinamismo y versatilidad. Una faceta positiva que beneficia al ritmo y la estructura de la propia serie, pero también una de vital necesidad para mantenerse en las páginas del magazine donde se publica. Tal y como sucede en títulos similares recientes como, por ejemplo, Kimetsu no Yaiba, en la obra de marras se percibe esa exigencia de no poder permitirse no enganchar al público desde prácticamente los primeros compases. Hay diferencias, por supuesto, y creo que el trabajo de Akutami es, al menos en su comienzo, más interesante y con mayor empaque que el que Koyoharu Gotôge. La situación del protagonista puede ser un escenario más o menos visitado, pero la celeridad con la que se imprime todo a posteriori permite no caer en la fatiga. De igual forma, el background de la serie va enriqueciéndose a través de una serie de elementos y conceptos que no solo gozan de interés, sino también de una atractiva evolución. Es el caso del «sistema de poderes», cuyas primeras pinceladas demuestran que su concepción y funcionamiento no son únicamente interesantes, sino que también atesora cierta presumible profundidad y complejidad que, si se explota con eficacia, puede consolidarse como otro de los puntos fuertes de la obra.    

Gege Akutami asienta las bases narrativas de la obra recordando a muchos trabajos análogos, pero no tarda en acelerar el ritmo de un guion que ya presenta y desplaza muchas de sus piezas y que gesta una serie de ideas y objetivos que germinan en el arco actual del manga. Hecho que ratifica un desarrollo coherente y no dado a la improvisación. Pero donde más destaca Jujutsu Kaisen es en su faceta artística, en cómo sabe transmitir con increíble facilidad la sensación de movimiento y una natural fluidez a través de unas coreografías de tintes cinematográficos. Akutami exprime las posibilidades del formato con un paneling que dista de la media y que pone especial énfasis en la estructura secuencial de los enfrentamientos, además de jugar con el encuadre de los elementos en algunas de sus viñetas, ofreciendo resultados que coquetean con la tridimensionalidad e interesantes secuencias. Todo ello es acompasado por un diseño de personajes que rezuma un estilo muy propio debido al característico trazo de Akutami, uno que rechaza el uso asiduo de tramas, que tiende hacia acabados poligonales y que imprime rapidez y viveza a través de multitud de líneas cinéticas. El tratamiento de los fondos, por el contrario, no goza de gran detalle y atención, sin embargo, no llega a ser un impedimento teniendo en cuenta la intención narrativa de la obra.

Reseña de Jujutsu Kaisen Satoru Gojô - El Palomitrón

Como mencionaba al comienzo del texto, Jujutsu Kaisen es una obra nostálgica, con reminiscencias a estilos y relatos ya existentes. A pesar de ello, Akutami no tarda en dotar a la obra de ciertas características que la convierten en una de las más ágiles, frenéticas y sobresalientes a nivel artístico que pueden encontrarse dentro del género en la actualidad. Un título que crece con fuerza conforme se desarrolla y que, sobre todo, denota conciencia acerca del contexto de su origen. Es, en definitiva, una obra muy recomendable para todos aquellos que busquen disfrutar de las bonanzas de su narrativa y, más importante, un punto de entrada muy satisfactorio para todo aquel ajeno al género. 

Cómo es la edición de Jujutsu Kaisen #1


Lanzamientos Norma Editorial marzo 2020 Jujutsu Kaisen - El Palomitrón

Jujutsu Kaisen irrumpe en el mercado español en un momento idóneo, meses antes del estreno de su adaptación animada. Con un total de 11 volúmenes publicados, desde la editorial japonesa parece haber un especial interés en emular el caso de éxito de Kimetsu no Yaiba (Guardianes de la noche), siendo MAPPA el estudio artífice de intentar concebir una traslación sólida y atractiva. Jujutsu Kaisen #1 está compuesto por un total de 192 páginas en blanco y negro y presenta una edición rústica con sobrecubierta, formato C6 y una dimensión de 11,5 x 17 cm.   

La edición se presenta siguiendo el esquema de Jigokuraku, Guardianes de la noche o The Promised Neverland, por ejemplo. Uno que respeta en todo momento el original y, además, hace uso del diseño de la portada nipona. En esta ocasión se ha apostado por mantener el título original de la obra dejando el escogido en nuestro país  —Guerra de hechiceros— a modo de subtítulo. Una decisión que aplaudimos, sin duda, desde la redacción. Por último, en colación al diseño de la portada, añadir que el único aspecto que cambia de la original es la localización del título en la misma; el resto de elementos se mantienen en perfecta sintonía, dejándonos así con un diseño más que atractivo protagonizado por tonalidades frías y oscuras.

Jujutsu Kaisen #1 se puso a la venta el pasado mes de marzo a un precio de 4,00 € con motivo de la promoción especial de su primera edición. Este primer volumen cuenta con un total de siete capítulos que presentan el universo de maldiciones y hechizeros de Gege Akutami. Por último, mencionar que la localización a nuestro idioma está realizada por una de las duplas más conocidas de la industria en nuestro país, Carlos Mingo e Irene Telleria.

Edu Allepuz

Banner inferior Norma Editorial julio 2020 - El Palomitrón

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Intento de muchas cosas y una de las piezas que hacen funcionar la sección manganime. Ávido lector de manga, enamorado de la tinta y de la tragedia de Sui Ishida. Firme defensor de la industria como arte y la abolición de estúpidas etiquetas.