El Palomitrón

Espacio de Cine, Series y Libros

Reseña de Jigokuraku destacada - El Palomitrón
ANIME / MANGA REDACTORES RESEÑAS

BIBLIOTECA: JIGOKURAKU #1

Existen multitud de leyendas y cuentos que protagonizan el período Edo, también conocido como período Tokugawa, de Japón. Una etapa comprendida entre el 1603 y 1868 y que se caracteriza, principalmente, por el aislamiento del país en todos los sentidos. Dejando aspectos políticos de lado, y centrándonos en la temática de la obra que nos concierne, he preferido centrarme no tanto aquello que define al período Edo sino en una figura más que destacable de la época cuya sombra se extiende hasta la actualidad: el ninja.

En la historia de Japón, los ninja eran un grupo de mercenarios entrenados especialmente en formas no ortodoxas de hacer la guerra con el afán de desestabilizar al ejército enemigo, obtener información vital de la posición de sus tropas o lograr una ventaja importante que pudiera ser decisiva en el campo de batalla. Pocas organizaciones militares han sido tan difundidas y al mismo tiempo tan incomprendidas como los ninja de Japón​ y gran parte de la historia de este grupo se basa en mitos o exageraciones, lo que ha dificultado su estudio y comprensión. Aunque como ayuda imprescindible para conocer esta figura eclipsada por las tinieblas, campos como la literatura o el cine han ayudado mucho a comprender ante qué estamos realmente. Enfoques que en ocasiones nos darán una visión más realista pero que también harán uso de los clichés más conocidos de los ninja para elaborar su trama. Así, lejos de un uso inapropiado o poco acertado de su verdadero significado, Jigokuraku emplea la figura del ninja no solo para construir la base de su historia, sino que también la utiliza para definir a su protagonista. Un relato que, lejos de la fantasía que le rodea y los aspectos sobrenaturales que posee, es capaz de acercarnos a ese clan tan ambiguo como son los ninja.

Reseña de Jigokuraku Gabimaru - El Palomitrón

«¿Por qué no puedo morir…? No… ¿Por qué no muero…?»

Ambientada en algún momento del período Edo, Jigokuraku narra la historia de Gabimaru el vacío. Un ninja asesino de Iwagakure dotado de unos poderes que bien podríamos tachar como sobrenaturales. Condenado a la peor de las muertes por un señor feudal y sus sirvientes a causa de haber matado a más de 20 hombres, Gabimaru experimenta toda clase de torturas aunque ninguna de ellas surte efecto alguno. Entre los posibles intentos de desmembración, decapitación o quema en la hoguera, una misteriosa mujer entabla una conversación con el joven Gabimaru. 

Una sombra capaz de eludir la desesperación del señor feudal y atisbar aquello que le podría ofrecer ese ninja condenado a morir pero incapaz de traspasar la frontera con la muerte. Tras conocer los orígenes de Gabimaru, la enigmática sombra se deja conocer y se presenta como Yamada Asaemon Sagiri, maestra espadachina y verdugo. Una samurai del clan Yamada capaz de matar con tan solo un corte de katana al joven ninja. 

Presentaciones de lado, Sagiri le propone a Gabimaru una amnistía para dejarlo vivir. Una propuesta centrada en dejarle viajar, junto a él, hasta Shinsenkyô. Una isla del paraíso donde, según cuenta la leyenda, se encuentra el elixir de la vida. Sin pensarlo dos veces, Gabimaru acepta el trato. Y es ahí, en la firma de ese contrato en pos del shôgun, donde comienza el viaje de redención del joven ninja inmortal. Un periplo repleto de aventuras, misterios y flores. Multitud de flores.

Reseña de Jigokuraku Gabimaru y Sagiri - El Palomitrón

Lejos de las estructuras más tradicionales que dejaban pasar algún que otro tomo para conocer al protagonista de marras en profundidad, Yûji Kaku apuesta por la fluidez y nos presenta en este primer volumen una radiografía bastante completa de Gabimaru el vacío. No solo nos deja conocer el origen de su nombre y el por qué está condenado a muerte, sino que explora su interior para adentrarse en los deseos más íntimos del joven ninja. Deseos que oscilan entre la vida y la muerte, siendo esta última la carta comodín. Ante el juicio en el que se encuentra y viendo todo lo que ha hecho en su vida, Gabimaru no anhela algo más que morir. Pero no puede. Tal vez su condición sobrenatural se lo impida, pero es Sagiri quien le hace ver que su cuerpo no muere posiblemente porque su corazón tampoco desea hacerlo. Un corazón ligado a una preciosa mujer víctima de los deseos más caprichosos de su padre. 

Quizá su forma de ser introvertida y retraída no le habían permitido valorar realmente el sentimiento que tiene hacia su mujer; uno tan fuerte que lo afianza en vida y no le permite morir bajo ningún concepto. De esta forma, bailando entre la vida y la muerte además de coquetear con el amor más puro, la obra nos presenta en sus primeros capítulos a un personaje romantizado pero real. Un ninja que deberá viajar hasta Shinsenkyô para conseguir el elixir de la vida que busca la espadachín Sagiri y poder volver así con su querida esposa. Una vuelta que, quizá, se demore más de lo previsto.

Reseña de Jigokuraku viaje - El Palomitrón

Si antes hablaba de cómo Jigokuraku no teme en radiografiar a su protagonista, tampoco lo hace en situar a una mujer como co-protagonista y dibujar en ella algunos de los trazos más característicos de un samurái. Dejando caer la figura del combatiente masculino, Jigokuraku hace de Sagiri una mujer guerrera, valiente y concienciada con su causa. Una samurái que acompañará a Gabimaru en su travesía pero que también nos dejará conocer el otro lado de la obra. Es cierto que con el paso de los volúmenes la historia irá añadiendo más personajes y definiendo mucho mejor los restantes que aparecen en esta primera entrega, pero su resolución frente al dúo protagonista es exquisita y sorprende con un dueto tan complementario como necesario. Una dupla totalmente afín que se solapa no por igualdad, sino uniendo polos completamente distintos. Un polo llamado Gabimaru, otro apodado Sagiri.

Pero como en cualquier polo, hay extremos aunque también escisiones. Lugar que destinará la obra a su elenco restante. Es cierto que Jigokuraku mantendrá su foco de atención en Gabimaru y Sagiri, pero no tardará en añadir a esta pareja unas cuantas más. Líneas atrás hablaba de un viaje hasta Shinsenkyô, una travesía en busca del elixir de la vida, un trayecto que no realizarán en vano pero tampoco solos. Junto a Gabimaru y Sagiri se unirán un grupo de personajes de lo más particular. Nueve parejas confeccionadas por criminales condenados a muerte y miembros del clan Yamada para su constante supervisión. Shinsenkyô esconde multitud de secretos, por lo que adentrarse en sus tierras no es una tarea para cualquier persona. 

Reseña de Jigokuraku Sagiri - El Palomitrón

«¡Seré yo misma quien decida mi destino!»

De esta forma es cómo Jigokuraku amplía su grupo de personajes y lo convierte en una de sus principales bazas. Contaremos con samuráis de todo tipo y carácter, pero también con una selección de condenados de lo más variopinta y particular. Un conjunto que se caracterizará por ser heterogéneo, aunque también equilibrado si hablamos de sexos. Para su autor ser hombre o mujer no importa en demasía, por lo que gracias a ese paso en pos de la igualdad contaremos con perfiles realmente atractivos que definirán cada uno de los sexos pero que también jugarán con el cambio de roles y la lucha por la identidad, como es el caso de Sagiri por ejemplo. Hechos que elevan a la obra por encima de muchas y, lejos de un título enmascarado en la acción y el viaje, también nos deja con una historia coral capaz de hablar de valores actuales desde el período Edo. Una etapa donde la mujer quedaba invalidada ante el hombre ante cualquier hecho o decisión.

Tras definir, en mayor o menor medida, aquellos que protagonizarán sus líneas, Jigokuraku emprende su razón de ser: la búsqueda del elixir de la vida. Una batalla campal al aire libre y con una isla encantada de fondo que nos permitirá presenciar la verdadera estructura de la obra y cómo se confeccionará en los próximos volúmenes. Es cierto que el título rompe muchos moldes del género y apuesta por otros derroteros, pero será al llegar a Shinsenkyô cuando descubriremos sus verdaderas intenciones. Unas que recaen en la estructura más tradicional de los battle royale aunque añadiendo sus propios decoros y bifurcaciones. La acción llenará cada uno de sus paneles, pero también lo hará la lucha por la victoria en pos de una vida libre de cargas. ¿Quién logrará encontrar el elixir de la vida? ¿Cuántas vidas costará encontrarlo? ¿Existirá realmente? 

Reseña de Jigokuraku flores - El Palomitrón

Estas y muchas cuestiones más son las que te plantea Jigokuraku al cerrar el primer volumen; una entrada realmente fascinante a un título confeccionado por la acción pero también por el misterio y el afán de la vida eterna. Una obra que logra destacar frente a un catálogo que en ocasiones puede resultar monotemático y que además nos dejará con un arte propio de elogiar. Yûji Kaku, autor bastante novel en la industria, despunta con un dibujo de lo más llamativo, realista en cuanto a personajes y brillante en términos de composición y estructura. Un arte de lo más característico que sabe desenvolverse tanto en planos estáticos como en aquellos donde predomina la acción; un arte que, además, se encuentra siempre enmascarado entre contrastes y tramas que no harán más que incitar al lector a seguir leyendo y disfrutando de la obra. Un título que, lejos de los slice of life o las comedias más garbosas que nos han acompañado estos últimos meses, se retrata por su serenidad frente al medio, su apuesta por la igualdad de roles y, ante todo, por una muerte bañada en flores. El pago por un regreso fallido desde Shinsenkyô. 

Cómo es la edición de Jigokuraku #1


Reseña de Jigokuraku portada - El Palomitrón

Jigokuraku comenzó su publicación a través de la Shonen Jump + el pasado 2018. Dos años después, y con más de 10 volúmenes a sus espaldas, Norma Editorial comienza su publicación en España. Una publicación que se hacía de rogar por los seguidores de la obra en Manga Plus y de la que se espera una grata acogida. Jigokuraku  #1 está compuesto por un total de 200 páginas en blanco y negro. Presenta un formato C6 —clásico tankoubon pequeño—, rústica con sobrecubierta y una dimensión de 11,5 x 17 cm

La edición se presenta siguiendo el esquema de Guardianes de la noche, Jujutsu Kaisen o The Promised Neverland, por ejemplo. Uno que respeta en todo momento el original y, además, hace uso del diseño de la portada original. En esta ocasión no se ha apostado por traducir o cambiar el nombre de la obra, sino que se mantiene el original. Una decisión que aplaudimos, sin duda, desde la redacción. Por último, en colación al diseño de la portada, añadir que el único aspecto que cambia de la original es la localización del título en la misma; el resto de elementos se mantienen en perfecta sintonía, dejándonos así con un diseño más que atractivo protagonizado por tonos rosáceos y cobrizos.

Jigokuraku #1 se puso a la venta el pasado mes de junio a un precio de 4,00 € con motivo de la promoción especial de su primera edición. Este primer volumen cuenta con un total de seis capítulos que dejan claro el cariz principal de la obra, presentando además a sus personajes principales y el objetivo que hará viajar a todos hasta Shinsenkyô. A nivel de diseño e impresión del volumen no hemos encontrado ningún inconveniente o errata. Tanto el entintado, como el sangrado y las viñetas gozan de una perfecta armonía en el tomo. Por último, mencionar que la localización a nuestro idioma está perfectamente lograda gracias a la labor de Gemma Tarrés Guasch (DARUMA Serveis Lingüístics, SL).

Marisol Navarro

Banner inferior Norma Editorial julio 2020 - El Palomitrón

¡Gracias por participar!

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Publicista aficionada de las películas, las series y el manganime. No tengo un género preferido, pero todo lo gore me apasiona. Me encanta viajar, y si algún día consigo ir a Japón sin duda para el trayecto tendré preparada toda la obra de Sui Ishida.