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LOS ANTECEDENTES

La fascinación que han despertado en las redes sociales el cartel y tráiler de Megalodón, una película protagonizada por un tiburón gigante, es una prueba más de que poner animales de proporciones desmedidas (o seres alienígenas pero con cuerpos que nos recuerdan a seres vivos de nuestro planeta como en Pacific Rim: Insurrección) en la gran pantalla nos genera una especie de atracción morbosa que es 50 % sentido de la maravilla y 50 % miedo causado por la insignificancia de nuestra propia existencia. Estas mismas teclas emocionales toca Proyecto Rampage, el nuevo añadido a la colección de filmes en los que Dwayne Johnson salva el mundo. Su cómplice por tercera vez (San Andrés y Viaje al centro de la Tierra 2: La isla misteriosa en el pasado) es el director canadiense Brad Peyton. Juntos, con el guion de Ryan Engle (El pasajero), adaptan al cine el videojuego arcade homónimo creado en 1986 y sus posteriores versiones.

LA PELÍCULA

Como ya hizo recientemente Tomb RaiderProyecto Rampage asimila (parcialmente) algunos códigos de la narrativa de los videojuegos para involucrar más a una audiencia cada vez menos pasiva y crear una experiencia más inmersiva. En nuestra opinión, esta táctica funcionaría mejor si las escenas de acción no estuvieran rodadas y planificadas de forma tan caótica. En defensa del equipo técnico del filme, nos imaginamos que no es fácil plantear secuencias en las que tengamos a tres animales gigantes destruyéndolo todo y nos tengamos que creer que Dwayne Johnson los pueda seguir y atacarlos.

Este es el talón de Aquiles de la cinta. Si quieres hacer un producto en el que un actor se enfrenta a un cocodrilo de 100 metros de altura, la única vía posible es asumir la absurdidad de la propuesta y abandonarte al mamarrachismo. Lo que no es viable es insertar en medio de esto una trama sobre la naturaleza humana (con conceptos interesantes a explorar) o una especie de mensaje animalista que probablemente se fue diluyendo en las múltiples reescrituras de guion que estamos seguros que esta película tuvo. No puedes ser a la vez Pacific Rim y el Godzilla de Gareth Edwards.

ELLOS Y ELLAS

Siguiendo esta misma estela, hay miembros del (muy dispar) reparto que se decantan por una opción (over the top, como dicen en EE. UU.) y otros que buscan un poco de realismo dentro del sinsentido global. En el primer grupo nos encontramos a Malin Akerman y Jeffrey Dean Morgan, quienes han sido acusados de actuar mal (en nuestra opinión, ofrecen algo más al cercano al tono que la audiencia pide que el resto). Por otra parte tenemos a Naomie Harris (nominada al Oscar a Mejor actriz secundaria el año pasado por Moonlight), que hace lo que puede con un personaje que podría haber dado mucho más (aunque sí que es cierto que toma algunas decisiones más que el personaje femenino medio de este tipo de filmes, lo que probablemente motivó a la actriz a aceptar el papel) e intenta crear un poco de química con el protagonista. Dwayne Johnson hace lo mismo de siempre, que lo sabe hacer muy bien.

LA SORPRESA

El hecho de que el animal protagonista sea un gorila albino es un detalle agradable para toda aquella gente que recuerda con nostalgia al mítico Copito de Nieve.

LA SECUENCIA/EL MOMENTO

El clímax de la cinta en el que los animales mutantes se reúnen para destruir Chicago (no es destripe, sale en el tráiler y hasta en el póster de la cinta). El nivel de destrucción urbana alcanza cotas muy elevadas hasta para un proyecto de este calibre. La cumbre del delirio es cierta secuencia ambientada en un edificio de una gran corporación en el centro de la ciudad.

TE GUSTARÁ SI…

Sientes un odio desmedido contra la humanidad, las ciudades o los animales, o si quieres disfrutar de una aventura de acción sin demasiados miramientos.

LO MEJOR

  • El carisma de Dwayne Johnson y la fuerza de su marca.
  • Malin Akerman y Jeffrey Dean Morgan, pasadísimos de rosca.
  • Los diseños de los tres animales y los efectos especiales, sobre todo en el tramo final.
  • La secuencia inicial no tiene demasiada razón de existir, pero es muy emocionante.

LO PEOR

  • Hay personajes completamente olvidados por los guionistas.
  • El mensaje animalista se pierde en medio del ruido de destrucción.
  • A veces se toma demasiado en serio; a veces recurre al chiste (muy) fácil.
  • Algunos diálogos dan un poquito de vergüenza ajena.

Pau Jané

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