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Crítica Sword Gai The Animation Seiya - el palomitron

Bajo una estela de estrenos, llega a Netflix Sword Gai: The Animation, un anime basado en el manga de Toshiki Inoue publicado entre los años 2012 y 2015. A pesar de que las publicaciones están centradas ya en su segunda etapa, Sword Gai Evolve, la adaptación de Netflix de 12 capítulos se centra en el manga original. El planteamiento de la historia nos sitúa en un mundo donde las armas tienen alma propia y son capaces de poseer a las personas que las empuñan, convirtiéndoles en Busomas o demonios de las armas, y dejando de ser humanos. En este universo también existen ciertos humanos que son capaces de soportar esta posesión durante un tiempo, a quienes se les conoce como crisálidas. Estas personas son criogenizadas por la organización Shoshidai, y despertadas cuando se necesita parar los pies a los Busomas y recolectar las armas malditas que allí se guardan. En este contexto se nos presenta a Gai, un joven que fue encontrado de bebé junto a una katana infernal, y cuyos destinos estarán inevitablemente entrelazados.

Crítica Sword Gai The Animation bebé - el palomitron

Las historias y su trasfondo

Uno de los aciertos más interesantes de esta ficción es sin duda su capacidad de sintetizar pequeñas historias tan crueles como aterradoras para las armas demoníacas que se van presentando a lo largo del filme, así como para todos y cada uno de sus personajes. Este esfuerzo que la serie realiza durante los 12 episodios de su primera temporada ayuda a que la serie adquiera un trasfondo emocional necesario para el tipo de tramas que se plantean. Historias de amor, de desamor, crueles matanzas, traiciones, arrebatos de ira… Hechos que sirven de apoyo a la trama principal y que, a pesar de la corta duración de la serie, dejan una sensación de que estamos en universo vivo y real, y que hemos sido, de alguna forma, parte de él.

También es cierto que esto puede generar en el espectador cierta confusión, ya que al principio se encuentra con un montón de armas e historias inconexas, pero todo ello se va entrelazando a medida que el final se va acercando, mediante una narrativa verdaderamente ágil.

Crítica Sword Gai The Animation Miura - el palomitron

Oscuridad y Luz

La obra también plantea una cuestión curiosa en relación a las armas y a los personajes que caen presa de ellas. Todos y cada uno de los humanos que llegan a convertirse en busomas presentan ciertas actitudes, o sentimientos, que son realmente los que llaman a las armas o los que desencadenan la transformación. En Midoriko vemos por ejemplo un ego desmedido y una sociopatía latente, y en Tatsumi se aprecia el odio y los celos derivados de un rechazo amoroso. Las historias sobre los orígenes de las armas antes mencionados también nos cuentan algo similar, historias de sufrimiento interno, de venganzas personales o de sentimientos de odio que se apoderan de las personas. Eso nos lleva a deducir, que al fin y al cabo las armas pueden ser únicamente una herramienta dentro del proceso de transformación. Algo que ayuda a los humanos corrompidos por pensamientos de maldad a liberarse y a cegarse por esos sentimientos hasta un punto irreversible.

Crítica Sword Gai The Animation 3D - el palomitron

Y en el lado opuesto tenemos a las crisálidas, entre las que destacan Gai y Seiya, los dos protagonistas principales de esta primera temporada. Ellos, junto a Marcus Lithos o Naoki Miki, son capaces de encontrar bondad en su interior, frenando temporalmente de alguna forma el avance de la conversión en busoma. Esta bondad está siempre ligada a la necesidad de proteger a un ser querido, y a querer utilizar el arma para el bien. Aunque esto de momento no es más que un parche, ya que estos sentimientos únicamente ralentizan el poder demoníaco. Si Shoshidai no encuentra la forma de parar definitivamente la transformación, ellos también terminarán convirtiéndose en aquello contra lo que luchan.

Finalmente también hay ciertos personajes dentro de la historia que encarnan la inocencia y el bien más puro, como Sayaka Ogata, amiga de la infancia de Gai, o Shin Mataba, un joven heredero de una gran fortuna decidido a erradicar la violencia del mundo para instaurar un nuevo orden pacifista.

Crítica Sword Gai The Animation Gai - el palomitron

Sangre, violencia y… 3D

La historia se desarrolla en un necesario contexto perturbador de violencia y gore, donde la sangre y la muerte acompañan a cada nueva arma y personaje que se nos presenta. La animación, por otro lado, está a un gran nivel, con paletas de colores perfectamente adecuadas a las escenas y a los sentimientos que se nos quieren transmitir: rojos y colores cálidos para las batallas y momentos emotivos, azules para los recuerdos lejanos, etc. Por otro lado, hay ciertos flashbacks y escenas puntuales que utilizan un curioso estilo granulado que juega con las luces y da como resultado un estilo que evoca epicidad. Pero lo que más llama la atención, para bien o para mal, es el diseño de la forma final de los busomas, realizado en un estilo tridimensional. Este 3D no desentona totalmente con el estilo de la serie, pero sí se hace algo molesto para los fans más acérrimos del dibujo plano. En este formato tenemos alguna que otra batalla, y a pesar de que a este estilo le queda aún un largo camino para llegar a su mejor nivel, en esta serie no está del todo mal, ya que tampoco se utiliza en exceso. Pero como siempre, esto no deja de ser una cuestión de gustos.

Crítica Sword Gai The Animation batalla - el palomitron

A pesar de los fallos, en el buen camino

Sin desvelar nada del final, sí podemos decir algo con respecto a la conclusión de estos 12 capítulos: a pesar de que se nos plantean una cantidad de tramas y de armas interesantes, sí que se tiene la sensación de que al terminar la serie, queda algo a medias. Esto no es necesariamente malo, ya que el anime funciona a la perfección como introducción a la gran historia que se nos está contando, pero sí se echa de menos un clímax apoteósico que cierre de alguna forma la temporada, y eso no nos lo da Sword Gai: The Animation. Pero a pesar de eso, si os gustan los animes de este tipo, esta es una serie muy recomendable. Junto a otros títulos como Devilman Crybaby, B: The Beginning o Violet Evergarden, Netflix empieza a demostrar que su implicación con el género es real, y que tiene ganas de producir títulos con una calidad extraordinaria. Y eso es, sin duda, una gratificante noticia para quienes disfrutamos de los trazos nipones.

Mikel Iturbe

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