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La temporada de invierno ha llegado a su fin. Con ella nos despedimos de grandes obras como The Ancient Magus’ Bride, CitrusViolet Evergarden. Pero con el florecer de la primavera nos llegan otras tantas igual de interesantes como lo son Tokyo Ghoul:re Golden Kamuy.

¡No te pierdas nuestras primeras impresiones de la temporada de primavera 2018!

Aunque quizás de forma menos discreta aparece Caligula. Una de las obras licenciadas por Crunchyroll en esta nueva temporada de primavera y que es reconocida por tratarse de una adaptación de su juego original. Una obra de aspecto juvenil pero de profundidad remarcable y un juego psicológico que la coloca en un puesto más cercano al producto adulto.

Partiendo de clásicos

Caligula, en un primer vistazo, no resulta una obra innovadora. Sus influencias son claras —de hecho se podría decir que bebe de cualquier título clasificado como realismo épico— y sus tintes apuntan a Persona como principal objetivo. No es algo que resulte sorprendente, ya que Tadashi Satomi (conocido por participar en numerosas entregas de Shin Megami Tensei y su popular spinoff, Persona) estuvo al cargo del guión original. En esta ocasión contamos con las líneas de Touko Machida, conocida veterana del sector que ha participado en obras como Akame Ga Kill! o Wolf’s Rain.

Caligula responde a la clásica cita de Helloween, «I’m living in a world of fantasy. Reality ain’t good enough for me». Su historia nos lleva a Mobius, un mundo creado por μ; una idol virtual que ha obtenido autoconciencia tras su exposición a los sentimientos negativos de los humanos y su negación —o, como mínimo, intento de escapar— de la realidad.

Por lo tanto, la obra se reduce a una premisa simple, a la vez que remarcable: el hecho de introducirse en una realidad alternativa e idílica donde sus usuarios puedan rendirse al placer y el bienestar. Pero, lejos de conseguir sus objetivos, los protagonistas de la misma chocan contra los ideales de μ —uno incluso más idealistas que las de los principales antagonistas de obras como Bioshock—, que no dejan de ser fruto de la visión de un ser incapaz de sufrir o sentir.

Utopía de cristal

La premisa de Caligula encaja también en el escenario de Angel Beats, un título ampliamente reconocido en el sector y que juega con estas mismas piezas. Sin embargo, la obra de marras tiende a jugar en un terreno más maduro, que si bien podría encajarse antes en una demografía shonen antes que seinen, consigue jugar una pieza fundamental para establecer sus bases.

La deformación de la realidad. Pero también la psicología. Estas son —aunque su forma de cogerse de la mano casi las convierte en una sola apuesta— las principales cartas que pone en juego Caligula. De hecho el propio nombre de la obra proviene del “Efecto Calígula”, un patrón de comportamiento que se resume en el deseo de hacer algo que no está permitido.

Así nos encontramos con un reflejo del Shinda Sekai Sensen de la obra de Jun Maeda en la que sus personajes, encabezados por Ritsu Shikishima, el protagonista del título y un gran aficionado por la psicología. Un punto que dota de cierta profundidad a la obra sin llegar a convertirse en algo pesado para su desarrollo. Es una apuesta atractiva pero que, en los tres episodios que nos ha traído hasta el momento la adaptación, no consigue soltarse del todo y nos muestra un vago desarrollo de si misma. Sin embargo, no hay que olvidar que hablamos de los primeros compases de la obra. Unos que, pese a poder resultar algo pausados, ayudan a establecer las bases antes de lanzarse de forma precipitada.

Narrativa en imágenes 

Caligula sabe hacer uso de sus escenarios para mostrarnos una historia capaz de combinar el terror con la narrativa sin resultar en un producto visceral. Su juego psicológico se ve representado en cada una de sus escenas de forma tan natural que parece pretender advertir a sus protagonistas —incluso al propio espectador— de que son ellos los dementes y no el mundo que les rodea.

Ese es su juego. Porque la obra deforma la realidad pero juega con una visión sana de la misma para representarlo. Satelight intenta destacar incluso los más pequeños detalles para representar un mundo que, incluso tratándose de una versión casi infernal de nuestra realidad, no deja de ser un espejo hacia la misma.

Aun queda mucho por ver, y aunque Caligula no apunta a convertirse en uno de los mejores anime de esta temporada, la adaptación tampoco está falta de valores y méritos. Pese a sus lentos compases y su inicio confuso —algo que, en términos narrativos supone todo un acierto, al no depender de narradores que nos pongan en contexto de forma innecesaria— el trabajo de Satelight promete brindarnos una historia fresca e innovadora.

Óscar Martínez

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