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Al margen de las valoraciones subjetivas con las que cuente cada uno sobre la obra de Reki Kawahara y la posterior adaptación de A-1 Pictures, Sword Art Online cuenta con ciertos detalles entre sus entresijos difíciles de olvidar. Mi momento personal, siguiendo estas líneas, es la llegada de Kirito a Aincrad. El instante en que la mente humana supera la barrera física y accede a un mundo digital. Algo inmenso, fruto de la fantasía del propio ser humano.

The Ancient Magus’ Bride, poniéndonos en situación, logra algo parecido, también en su primer episodio. Pero lo hace de forma mucho más simple, mucho más simbólica. Y es que lo consigue en el mismo instante en que Chise y Elias aparecen frente a la casa del brujo. No hay torres gigantes, ni cielos pintados a óleo, tampoco hay grandeza. No la necesita.

Kore Yamazaki, autora del manga original en el que se basa Wit Studio para realizar su adaptación, sabe apreciar los detalles. Es capaz de pintar algo realmente grande sin tener que recurrir a la magnificencia. Y es algo que extiende a todo su trabajo, creando una obra inolvidable capaz de pintarse sobre el cuadro más simple y conocido posible: nuestro propio mundo.

Pintando sobre la imaginación

Hay un término preciso para describir el tema del que hablo, “Worldbuilding”, la construcción de un mundo. Es algo que, por ejemplo, funciona a la perfección en obras del calibre de Made in Abyss. Sin embargo, esta última convierte su escenario en aventura, un lugar inhóspito que explorar. No es que The Ancient Magus’ Bride cierre sus puertas a la aventura, pero no es lo que busca. No, Yamazaki disfruta con su mundo, con nuestro mundo. Incluso así no necesita decir nada que no esté ya dicho.

En su obra, y para toda aquella persona ajena aún a sus encantos, nos pone en la piel de Chise, la propia imagen del rechazo y la soledad. Pero, alejándose de los míticos tropos del género fantástico, su rechazo viene de sus propios poderes. Unos que, lejos de elevarla, se convierten en las más férreas cadenas que puedan existir. Son estas cadenas las que le llevan a ser comprada por un antiguo hechicero, Elias, quien le abre la puerta a un mundo tan ajeno como familiar.

Es algo tan simple —a la vez que similar— como la premisa principal de una obra tan reconocida como Harry Potter. Pero difieren en un punto muy importante. Y es que, The Ancient Magus’ Bride busca los pequeños detalles. Busca el amor. Busca a las personas. Su historia no quiere ser otra más que una historia de magia. Ni siquiera una gran historia, sino una con un principio y un final, repleta de magia y sentimiento. Por pequeño que parezca, es este elemento el que la convierte en algo inolvidable.

La magia se encuentra allá donde la busques

The Ancient Magus’ Bride tiene una capacidad innata para observar. Su historia es la de Chise y Elias, pero resulta ser, a su vez, la de todos los personajes que se cruzan en su camino. En su cuento todo tiene un trasfondo, una historia, algo que contar. Y es algo que enriquece su propio hilo principal. No importa si el viaje les lleva a Islandia para cuidar al último gran nido de dragones. O si sus pasos les llevan a Londres, con una premisa tan simple como la de comprar un regalo de Navidad, la magia acompaña a cada momento.

Y es que por mucho que la obra se encuadre dentro de la demografía shonen, las intenciones de su autora parecen estar muy lejos de la misma. Sin bien hay magia, su tono juvenil excede lo conocido, no hay caballeros ni soldados. Tampoco hay clases especiales ni personajes venidos de otro mundo. Todo es como se pinta. Un cuadro donde la realidad y la fantasía se abrazan para llevarnos a un plano invisible al ojo humano.

The Ancient Magus’ Bride mira mucho más allá. Explora las culturas antiguas —especialmente la celta— y magnifica los ritos y creencias. La sabiduría del anciano jamás se cuestiona y las mayores fuerzas son las más antiguas. Aquellas que llevan poblando la tierra desde los inicios de la magia, incuestionables e inamovibles. Y es que, de nuevo, lo importante no es la aventura ni las vivencias, sino su mundo y todos los detalles que esconde. Es una obra que pide a gritos, no solo verse, sino dejarse sentir.

De almas enamoradas

Con todo, Yamazaki nunca oculta su intención, la de escribir una gran historia de amor. La relación entre Chise y Elias no es una romántica per se, pero ambos encuentran en el otro lo que nunca han encontrado fuera. Aceptación, cariño. La sensación de volver a casa y saber que hay alguien esperando se vuelve casi tangible en su metraje, que adopta un tono del más puro estilo Slice of Life que encaja a la perfección con lo que nos cuenta.

Su historia explora, a la vez que su mundo, el como dos personas tan diferentes pueden encajar entre sí. La amistad, el amor, los celos o el dolor de la separación son términos ajenos, a nivel sentimental, para sus protagonistas. A la vez que se convierten en temas recursivos a lo largo de su desarrollo, ofreciendo siempre una capa personal a su producción.

The Ancient Magus’ Bride podría llevarse, sin mucho problema, a la escena escolar si dejase atrás su trasfondo. Pero incluso así, contando con esa versión tan juvenil, incluso descafeinada, del amor, su propia inocencia consigue permear hasta tocar el drama para derivar en una historia completamente original.

Un mundo sensorial

Pensándolo bien, incluso el más puro estilo shonen encaja dentro de la premisa de la serie. Y no es que la acción sea ajena a sus líneas. Pero siempre se trata de otra manera. Sin desmerecerla, pero convirtiéndola en parte de esa magia que late en cada milímetro de sus escenarios.

Incluso así, la calidad del trabajo de Wit Studio es innegable. Capaces de animar cada uno de los pequeño detalles que su autora dibuja con delicadeza —de forma literal, su publicación es increíblemente lenta debido al preciso trabajo de la misma, en cada detalle— entre las páginas del manga, también se atreven a dar forma a las escenas más dinámicas y repletas de acción.

Son pocas, pero notables y con una clara intención de remarcar siempre el drama por encima de los movimientos. Es algo que se entiende mejor al ver como el estudio dedica todo su mimo a diseñar la animación de unos pequeños espíritus bajo un banco de Londres, en una escena totalmente casual, antes que encarnar las más feroces batallas. No hay necesidad de entrar en la recursividad, pero insisto, la serie no lo necesita. La mejor forma de animarla se denota en como representan sus escenas, en ese desayuno inglés tan apetitoso o ese momento en que Chise pasa las páginas de un libro en completo silencio.

Junichi Matsumoto debuta en el terreno del anime para acompañar a esas imágenes y convertirlas en mucho más que líneas y colores. Lo suyo son las sensaciones. El compositor denota un gran interés por las mismas culturas paganas de las que Yamazaki toma su inspiración para crear todo tipo de melodías envolventes, casi mágicas, que consiguen recrearnos en el escenario que nos muestra la obra.

Sus compases son, la mayoría de las veces, lentos, con pequeños crescendos que magnifican los momentos más importantes. Pero también los más dramáticos. Destaca el uso del piano y los instrumentos de cuerda, principalmente violines, por encima de todo. No olvida tampoco el apostar por temas vocales como Liberoara (que marca uno de sus momentos más emotivos en el tercer capítulo) o Kimi no Yukue. Sin embargo, nada es capaz de igualar el poderío de su tema principal, también conocido como Symphonic Poem. Una impresionante pieza orquestal que se encarga de dar sentido a todo lo que cuenta su historia.

 Al final del camino

The Ancient Magus’ Bride ha sido una de las obras más reconocidas de las últimas temporadas. Un reconocimiento ganado a base de esfuerzo y superación. No es para menos. Hablamos de un atrevimiento poco usual en el medio, una de esas obras capaces de romper la barrera de lo usual y no optar por A ni por B. Sino por C.

Es una serie llena de cariño, de amor y de magia. Tanto de forma literal como figurada. Todo un regalo para los sentidos, con un animación que se mantiene fiel al manga hasta sus últimos pasos y que prefiere centrarse antes en los detalles que en las grandes promesas. Con una banda sonora que acompaña en todo momento —a veces incluso con una ambientación tan intensa que se vuelve contraproducente contra si misma— y nos hace soñar junto a ella.

Al final, lo más importante para The Ancient Magus’ Bride no es mostrarnos su visión del mundo. Tampoco quiere que nos enamoremos de sus personajes o de su historia sin más decir. Su verdadero propósito es hacernos sentir su magia. Pero la verdadera magia de la obra es el como nos hace sentir a nosotros.

Óscar Martínez

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2 Comentarios

  1. Este es uno de mis anime favoritos de la temporada pasada (creo que no se estrenó en invierno, pero yo llegué a ella en invierno). Y lo más destacable que le encuentro es la magia. Pero en todos los significados de la palabra: la magia del amor (romántico, fraternal…), la magia de la vida, la magia de la imaginación, la magia de las leyendas, la magia del ser humano en sí mismo…

    Es un anime que invita a soñar, a evadirte y sumergirte en el mundo de Chise y Elias. Durante los escasos 24-25 minutos de cada capítulo el espectador se mete en la piel de Chise, sufre el abandono, la incomprensión, la añoranza de alguien que te quiera, te acepte y se preocupe por ti. Esos son sentimientos que podemos comprender todos: son universales. Pero si ademas le añades dragones-dinosaurios, un perro humano, un hechicero-cientifico loco que remeda a Victor Frankenstein y hadas, hadas por todas partes… pues ahi ya nos tienen comprados a todos.

    Y yo no diría que es un shonen. He visto webs y blogs donde afirman que se trata de un shojo. Pero tampoco es un shojo. Es otra cosa. No se puede clasificar.

    Espero que se confirme pronto que tendrá segunda temporada.

    • ¡Buenas noches! Creo que no puedo decirte mucho, tu comentario resume a la perfección la magia de Yamazaki, es una preciosidad. Sobre su género, si bien está clasificado dentro de la demografia Shonen, no deja de ser algo orientativo. Lo importante es disfrutar con la obra, pertenezca al género que pertenezca. Estamos igual con el tema de la segunda temporada, tal y como acaba todo apunta a que sí. Y el manga sigue abierto así que tengamos esperanzas. Muchas gracias por comentar 🙂

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