Compartir

375 000 dólares: esa fue la cifra que necesitó Sam Raimi, un novato recién salido de la universidad, para rodar una película junto a sus compañeros, entre ellos Bruce Campbell, quien protagonizaría el filme encarnando a Ash Williams, una especie de antihéroe de lo más descarado. Su estreno en 1981 bajo el título de Evil Dead (en España se estrenó como Posesión infernal) fue todo un éxito, y llegó a convertirse en un clásico de culto del cine de terror de serie B ochentero. La cinta mezcla los elementos más tópicos del cine de terror, como las posesiones demoníacas o la violencia explícita con referencias a la literatura de H. P. Lovecraft (por ejemplo, la aparición del Necronomicón, el famoso Libro de los Muertos). A pesar de que sufrió la censura en ciertos países, no impidió que Raimi dirigiese un remake/secuela en 1987, que aquí se tradujo como Terroríficamente muertos, con Bruce Campbell de nuevo interpretando al personaje de Ash Williams. Esta segunda parte seguía el mismo estilo que la original, pero con un tono más cómico y desatado. En 1992 llegó El ejército de las tinieblas, película con la que se cerraba la trilogía y que servía de secuela del filme de 1987. La tercera entrega consiguió alejarse del terror, y se volvió algo autoparódica y mucho más friki.

Actualmente, los fans de la saga pueden saciar sus ganas de sangre con Ash vs Evil Dead, una continuación dentro del universo Evil Dead en forma de serie de televisión. La trama se desarrolla 30 años después de El ejército de las tinieblas, siguiendo el mismo estilo que la trilogía original. Sam Raimi y Bruce Campbell vuelven a hacerse cargo como director y actor respectivamente. La emite el canal norteamericano Starz, y también podemos encontrarla en Netflix. Por ello, os damos siete motivos (aunque seguramente quizá ya os sirva con todo lo que os hemos dicho) para empezar a pegaros un buen maratón.

1. Sam Raimi y Bruce Campbell

Digamos que Bruce Campbell es el Al Pacino del cine de serie B. Es tan desconocido por el público general como admirado por los fans del cine más secundario y de bajo presupuesto. Prácticamente ha participado en casi todas las películas de Sam Raimi, ya sea como actor principal o haciendo pequeños cameos. El inseparable dúo Raimi-Campbell es ya comparable al de parejas míticas del cine como Johnny Depp y Tim Burton, o Truffaut y Jean-Pierre Léaud. Ambos son el alma y cerebro de la trilogía de Evil Dead. El talento y la peculiar mirada de Raimi tras las cámaras y el carisma y sentido del humor de Campbell también están presentes en la serie, volviendo a hacer de las suyas para disfrute y orgullo de los fans.

2. Es aterradoramente divertida 

Lo mejor de Ash vs Evil Dead es que no sabe tomarse demasiado en serio. A pesar de sus escenas de violencia y terror, apuesta por el humor, sobre todo por el humor negro. En más de una ocasión conseguirá sacar alguna que otra sonrisa, pues las situaciones tan surrealistas y los continuos chistes de Ash Williams hacen de ella una serie muy divertida y entretenida. En ocasiones sirve de homenaje a ese cine de terror cutre de serie B que tanto triunfó en la década de los 70 y 80.

Aunque se trate de una serie sobre un apocalipsis zombi y sobre el instinto de supervivencia, se aleja de ese tono dramático, a veces telenovelesco, de The Walking Dead, cosa que se agradece.

3. Es alocadamente sangrienta

Si eres de los que disfrutan viendo mutilaciones, sangre a borbotones y cabezas volando por los aires, esta es tu serie, ya que Ash vs… es un auténtico festín de sangre, vísceras y gore. Si bien las películas originales de Posesión infernal son un referente en el cine del subgénero splatstick (exceso de gore que se acaba convirtiendo en un elemento cómico), esta serie también lo es para la televisión. Al emitirse en una cadena privada de pago, tiene mayor libertad a la hora de lo que puede mostrar en pantalla.

4. Su corta duración

Un punto a favor es su formato, ya que sus pocos episodios por temporada (diez episodios) y, sobre todo, la corta duración de cada episodio, unos 25-30 minutos aproximadamente (salvo el piloto que dura 45 minutos), hacen que se vea en un santiamén y puedas hacer una maratón de la serie sin necesidad de dedicarle largas horas. Al tener una duración tan breve, va directamente al grano. Su ritmo acelerado y frenético y su mezcla de géneros la convierten en una serie extremadamente entretenida. Aquí nada sobra, ni hay escenas metidas por puro relleno.

5. La música

La serie contiene una gran lista de temas populares del rock de la década de los 70 y 80. Podemos oír canciones de artistas y grupos de la talla de Alice Cooper, Whitesnake, Ted Nugent, Bill Withers, Deep Purple, AC/DC, Styx o The Stooges, entre otros, que acompañarán los viajes de carretera y las escenas de mayor acción de los protagonistas.

Aparte, también aparecen partituras originales compuestas por Joseph LoDuca, que ya participó en las películas de Evil Dead como compositor musical. LoDuca es un reconocido músico de jazz de Detroit que ha colaborado en la música de otras series como Xena, la princesa guerrera, Hércules: Sus viajes legendarios o Spartacus: Sangre y arena.

6. El Necronomicón

No podía faltar en la serie el Necronomicón-Ex Mortis, el famoso Libro de los Muertos, objeto (y Macguffin) sobre el que gira la trama de la trilogía y que ha dado más de un quebradero de cabeza a Ash Williams. El libro, forrado con piel humana y escrito con sangre humana, contiene todo tipo de lecturas, fórmulas y secretos relacionados con el mundo de los muertos y del ocultismo que permiten contactar con entidades sobrenaturales y demoníacas. A lo largo de los capítulos podremos conocer más a fondo todo lo relacionado con el Necronomicón, cuál es su origen y naturaleza y si es posible destruirlo o no.

7. Sus guiños a la trilogía

Es una serie, que si bien no es imprescindible haber visto las películas originales, está destinada principalmente a los fans. Muchos son los guiños y referencias que guarda con los filmes, y solo los entenderéis si habéis visto la trilogía cinematográfica. Algunos de estos guiños van desde el ya mencionado Necronomicón hasta la vestimenta de Ash o la cabaña en medio del siniestro bosque de las dos primeras entregas. Incluso ver a los deadites (término empleado para referirse a las personas poseídas dentro de este universo), hechos con máscaras de látex combinado con el uso de modernas técnicas de maquillaje, es una buena forma de unir el cine de serie B con las nuevas tecnologías. Al fin y al cabo, es otro ejemplo más de la tendencia a evocar esa nostalgia ochentera y noventera que tanto gusta y que sirve para atraer tanto a un público nuevo como al de toda la vida.

Si bien es cierto que no es una serie que vaya a agradar a todo el mundo, con estas siete razones intentamos animaros a que le deis una oportunidad a Ash vs Evil Dead. Eso sí, si probáis a verla como una serie paródica, cachonda y sobre todo salvaje, la disfrutaréis mucho más.

 

Aitor Gallego

No hay comentarios

Dejar una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.