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Paquita Salas - El Palomitrón

El éxito de PS Management ha sido inversamente proporcional al de Javier Calvo y Javier Ambrossi en los últimos dos años. Desde el modesto estreno de Paquita Salas una tarde de julio junto a otras webseries de Flooxer hasta el fenómeno que es hoy han pasado dos primaveras, varios premios Feroz, un éxito cinematográfico, cinco nominaciones a los Goya, el fenómeno OT y el sonado fichaje por Netflix.

En dos años, los Javis se han convertido en estrellas televisivas y dos de las voces más prometedoras del nuevo cine español, próximos pregoneros del Orgullo LGTBi, profesores de interpretación y portada de revistas. Unos actores 360, como los que siempre busca Paquita, como los que siempre le abandonan.

Y con más abandonos que fichajes encontramos a la mánager de artistas, dos años después de superar el desplante de Macarena García, su Maca, teniendo que ver como vuelve a repetirse la historia con Mariona Terés. Y PS Management, que al igual que el cine español vive en permanente crisis, sobrevive a duras penas digna como su fundadora. Una Paquita torpe, imprudente y desactualizada, pero más digna y arremangada que nadie en la profesión.

El Palomitrón - Paquita Salas

La segunda temporada de Paquita Salas maneja mejor la emotividad que la primera, sin perder esos puntos de genialidad humorística que vinieron a renovar la muy estancada comedia televisiva en España. Con las incorporaciones fijas al reparto de Anna Castillo y una divertidísima Yolanda Ramos, la familia de PS crece para sostener a una Paquita deprimida por los acontecimientos.

Pese a llevar un año metidos en la burbuja de OT, sesiones de fotos, entrevistas y alfombras rojas, los Javis siguen pegados a la calle y parodian conceptos contemporáneos como el coaching empresarial o los espacios de coworking, incorporándolos a su manera al universo PS con un realismo cómico descacharrante. Los directores demuestran que, por encima de todo, lo que mejor les funciona es el oído.

Calvo y Ambrossi vuelven a aprovechar la serie para dignificar la profesión de la mayoría de actores y actrices, los que ya están alejados de los grandes focos y las alfombras rojas y los que nunca lo estuvieron. Los curritos que sacan adelante 60 minutos diarios de metraje en los seriales donde no tienen oportunidad de lucirse como en las grandes producciones, los que pelean por hacerse un Pasapalabra de vez en cuando, los que celebran un episódico en Puente Viejo como una nominación a los Oscar.

“Escribiré historias para que te sientas inspirado”, le decía Javier Calvo a cualquier chico gay que estuviera viendo los últimos Feroz desde su casa. De momento lo está cumpliendo, con una Paquita Salas que sin perder brillantez ha ganado en diversidad y que, dos años después, nos ha vuelto a saber a muy poco. A ver si para la próxima nos hacen esperar menos.

Fon López

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