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TOP ADAPTACIONES DE LOS MISERABLES: UNA HISTORIA PARA LA ETERNIDAD

Pocas novelas pueden presumir de contar con tantas adaptaciones como Los Miserables de Victor Hugo. La obra fue publicada en 1862 y en ella el célebre autor tomó como contexto histórico la Rebelión parisina de junio de 1832. Pero antes de llegar el conflicto a ebullición, la historia sigue los pasos de un ex convicto que luchará por reinsertarse en la sociedad y ser un buen hombre. No creemos necesario entrar a hacer una sinopsis más extensa puesto que cualquier persona que se detenga a leer este artículo conocerá a grandes rasgos la trama, ya sea por el libro o por alguna de sus múltiples versiones llevadas al cine, la televisión, el teatro, o incluso el manga.

Con motivo del estreno de la más reciente adaptación de Los Miserables, una miniserie producida por la BBC que mañana estrena en exclusiva en nuestro país Movistar+, nos hemos propuesto dar un paseo por algunas de las adaptaciones más relevantes de este clásico.

Los Miserables de Raymond Bernard (1934)

La primera gran adaptación francesa para cine sonoro, y para muchos, la versión definitiva de Los Miserables. Dura cuatro horas y media aunque se dividió en tres partes para facilitar su visionado. Bernard fue uno de los grandes directores franceses de su época, y su pericia técnica tras las cámaras se hace notar de forma especial en la última parte de la cinta, la correspondiente a la barricada, con escenas de combate muy meritorias y adelantadas a su tiempo. De igual modo, se nota la influencia del expresionismo alemán en su trabajo a través del  uso de sombras para generar ansiedad o zozobra, y de planos holandeses como los que posteriormente heredaría la versión de Tom Hooper en 2012. Como Jean Valjean y Javert tenemos a unos Harry Baur y Charles Vanel en estado de gracia. Además de todo lo mencionado, esta adaptación está considerada como una de las mejores por su fidelidad a la obra de Victor Hugo (empezando por transmitir una miseria creíble y devastadora) y su capacidad de sintetizar de forma magistral sus más de mil páginas.

Los Miserables de Richard Boleslawski (1935)

La primera gran adaptación anglosajona llegaría tan solo un año después del film de Raymond Bernard. De duración notablemente inferior a cualquiera de las adaptaciones francesas (108 minutos), Los Miserables de Boleslawski fue la precursora de varios de los cambios con respecto a la novela que irían interiorizando muchas de las adaptaciones de habla inglesa a posteriori. Algunos de estos cambios pasan por erigir a Marius como parte activa de los Amigos del ABC, o cerrar la película con el suicidio de Javert. El nivel de fidelidad a la hora de adaptar la obra es cuando menos cuestionable en todo lo referente a la revolución, que de hecho es presentada con mucha menos importancia de la que debería, poniendo además a Marius como líder de la misma en lugar de a Enjolras. Toda la película se sustenta en torno al protagonismo absoluto de Jean Valjean con un gran trabajo interpretativo por parte de Fredric March y su contraparte Charles Laughton, quién da vida Javert. El resto de personajes brillan por su escasa aparición o el mínimo interés que suscitan en el espectador. Tal vez la peor parada sea Fantine (interpretada por Florence Eldridge, esposa de March), pues el verdadero alcance de su sacrificio por Cosette apenas sí se adivina más allá de verla lucir un vestido sugerente. A pesar de todo ello, el largometraje tuvo cuatro nominaciones a los Oscar, entre ellas la de Mejor Película.

Los Miserables de José Antonio Páramo (1971)

Por si os lo estabais preguntando, sí, existe una versión española de Los Miserables. Se trata de una miniserie dirigida por Jose Antonio Páramo en 1971. Consta de 19 episodios y está protagonizada por Pepe Calvo. Junto a la historia de su personaje, Jean Valjean, son la de Fantine y el romance de Cosette y Marius lo más preponderante en esta versión, que por el contrario, resta cierta relevancia a Javert y a la trama de la revolución y los Amigos del ABC (que aquí son adultos en vez de estudiantes). Los pasajes en los que se centra la miniserie no obstante, son bastante respetuosos con el material en el que se basa.

Los Miserables de Glenn Jordan (1978)

Siete años después veía la luz una nueva versión de Los Miserables pensada para la televisión británica. Por lo general sigue la línea de la obra máter con la gran salvedad de que en esta adaptación Jean Valjean no es liberado tras la terminación de su condena, sino que escapa de prisión. El actor que lo encarna es Richard Jordan, mientras el gran Anthony Perkins se pone en la piel de Javert (su salto al Sena es para no perdérselo) y copa una importante cantidad de afiches promocionales. La cinta de Glenn Jordan estuvo nominada a un Primetime Emmy y a un premio del Sindicato de Directores. Un último apunte: no esperéis ver en esta película a Éponine, ni la muerte de un longevo Jean Valjean.

Los Miserables: El musical (1980)

Si Los Miserables lleva tanto tiempo en candelero es en gran parte gracias a su adaptación a teatro musical, que lleva representándose en Londres desde 1985, siendo de hecho el musical más longevo del West End. No obstante su estreno se produjo en París, en 1980. Con composición y letras originales en francés de Claude-Michel Schönberg, Alain Boublil y Jean-Marc Natel, la obra fue adaptada al inglés por Herbert Kretzmer en una producción de Cameron Mackintosh. Posteriormente daría el salto a Broadway y a múltiples países, incluido España. Es uno de los musicales favoritos del público y de hecho, de no ser por su impulso, su futuro habría sido incierto ya que no gustó demasiado a la crítica cuando debutó en Londres.

El musical parte de la romantización general del clásico de Victor Hugo: Jean Valjean y su eterno perseguidor el inspector Javert son presentados como némesis irreconciliable, Fantine tiene un reducido pero intenso protagonismo, la trama de Marius y Cosette no se desarrolla mucho más allá de su enamoramiento de cuento, los Thénardier se plantean como alivio cómico, y Éponine gana relevancia al tener una relación más cercana que en la novela con Marius, conformándose de este modo una suerte de triángulo amoroso con un vértice no correspondido. El segundo acto, que se centra en la revolución, contempla la más apasionada de todas las adaptaciones de Los Miserables que se han realizado, en gran medida debido a su carismático líder Enjolras. Bien es verdad que el musical se deja numerosos detalles en el tintero (como por ejemplo no hacer alusión a que Gavroche es hijo de los Thénardier), pero en general transmite el espíritu de la obra original a través de su partitura y letras, que permiten, sucintamente, dar cuenta del sentir y las motivaciones de los personajes en cada momento.

Los Miserables de Bille August (1998)

La de Bille August es una de las adaptaciones más populares y a la vez más controvertidas de Los Miserables. Encabezada por un reparto estelar: Liam Neeson, Geoffrey Rush, Uma Thurman o Claire Danes, esta versión no es muy apreciada por los amantes de la novela. Los principales motivos para ello pasan por dibujar a un Jean Valjean excesivamente agresivo (llega al extremo de dar un bofetón a Cosette), y a un Javert muy poco desarrollado al margen de su obsesión por cazar a Valjean. Esta película toma varias cosas de la mencionada cinta de 1935: desde diálogos concretos, hasta el final con la muerte de Javert (que presencia Jean Valjean, sólo para irse de allí a continuación, sin más que una sonrisa de liberación en los labios) y por consiguiente omisión total del epílogo.

Los Miserables de Josée Dayan (2000)

Otra de las versiones más conocidas de Los Miserables viene de Francia en formato miniserie de cuatro capítulos y cuenta igualmente con dos protagonistas de altura: Gerard Depardieu da vida a Jean Valjean y John Malkovich a Javert. Esta adaptación se apega más al material original que la anterior, recayendo como es habitual en la dualidad ex presidiario/policía como centro del relato, pero por otro lado dando más contexto a la historia previa de Fantine, algo que se agradece pues ayuda a empatizar y comprender más vívidamente su decisión de abandonar a la pequeña Cosette. El “pequeño” problema de la cinta es la insinuación de que Jean Valjean estaría enamorado de Cosette más allá de quererla sólo como una hija. Algo que a pesar de no ser así en el libro, no es la única vez que se ha planteado en su salto a la pantalla.

Los Miserables de Tom Hooper (2012)

Aunque nunca llegaron a salir adelante, se habían hecho varios intentos de llevar a la gran pantalla el musical de Los Miserables para cuando finalmente llegó Tom Hooper y se llevó el gato al agua. El talento del director está fuera de toda duda después de El discurso del rey o La chica danesa, y con Los Miserables quiso adentrarse en un nuevo género en el que ha repetido con la adaptación cinematográfica de Cats, que se estrena el mes próximo. La película comporta pocas variaciones con respecto a la producción teatral, siendo la más destacada la adición de una nueva canción (Suddenly). Su valor reside en acercar el musical a un público más amplio, contando para ello con un reparto de lo más atractivo: Hugh Jackman, Anne Hathaway, Russell Crowe, Amanda Seyfried, Eddie Redmayne, Helena Bonham Carter o Sacha Baron Cohen. No se puede olvidar sin embargo, que todos ellos son actores y no cantantes, y por tanto la calidad vocal no es exactamente equiparable a la de los actores del musical. Varios de estos intérpretes, por cierto, aparecen en la cinta en papeles secundarios, siendo Samantha Barks quien se llevó la mejor parte al poder encarnar a Éponine tal y como ya había hecho sobre las tablas. Por otra parte, el diseño de producción no tiene reproche alguno, y no podemos hacer sino reivindicar el merecidísimo Oscar (la película ganó tres en total) que se llevó Hathaway por su descarnada interpretación de Fantine.

Los Miserables de Tom Shankland (2018)

Y llegamos a la versión más actual del clásico, la de la BBC. Se estrenó el pasado diciembre, y mañana llega por primera vez a nuestro país, en español, gracias a Movistar+. Aunque la dirección corre a cargo de Tom Shankland, la adaptación la escribe Andrew Davies, que se ha ocupado de adaptar otros clásicos como Orgullo y prejuicio y Guerra y paz a formato miniserie. Visionados sus seis capítulos, podemos afirmar que es muy fiel a la  novela, sobre todo en su primera mitad. Como novedad, da comienzo en la batalla de Waterloo, introduciendo así el vínculo entre el señor Pontmercy y Thénardier para a continuación dar paso a la crianza de Marius a manos de su abuelo Guillenormand (personaje de bastante importancia en la novela, que por lo general es completamente obviado en las adaptaciones. Además lo interpreta David Bradley, a quién el papel le va como anillo al dedo). Dominic West toma el papel de Valjean y David Oyelowo el de Javert. Ambos cumplen con su cometido aunque la gran revelación es Lily Collins como Fantine. Esta nueva Los Miserables nos permite presenciar su idilio con el padre de Cosette y conocerla antes de caer en desgracia. Y lo más importante: no suaviza la crudeza de su tormento, ciñéndose a la novela hasta en los más mínimos detalles como lo es la venta de sus dientes (cosa que salvo alguna excepción, las películas siempre han evitado mostrar). Collins está espléndida y desgarradora. Otro de los alicientes es Olivia Colman como Madame Thénardier, que junto a su marido, son representados no solo como unos rateros chantajistas, sino también como crueles y temibles. Lo único que lamentamos de esta versión es que se desinfla ligeramente en sus últimos capítulos, pues esperábamos más alma en los pasajes de la revolución, o tal vez, unos estudiantes más carismáticos con los que resultara fácil conectar y emocionarse.

Cada una de las adaptaciones enlistadas, con sus más y sus menos, son dignas de tener en cuenta. Cuando hay un material que pervive después de tantos años, es porque su historia tiene un gran poder y no deja de aportar, sea cual sea la época. Hay historias que nunca mueren, y Los Miserables es perfecto ejemplo de ello.

 

Aitziber Polo

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Criminóloga con sueños de directora. Pisé el cine por primera vez a los dos años. Con siete vi cómo un cocodrilo gigante se zampaba una vaca entera de un bocado en Mandíbulas, y empecé a leer a Stephen King (y así me he quedado). Mi película perfecta tendría guión de los Coen, banda sonora de Zimmer + Horner y plotwist made in Shyamalan.