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LA BATALLA DE LAS SERIES SERIES

LA BATALLA DE LAS SERIES: TRUE DETECTIVE

En la familia de las series policíacas de crimen e intriga, rescatamos True Detective. No solo por haberse desmarcado dentro de un género tan sobreexplotado, sino también y sobretodo, por haber llevado la industria seriéfila a un nivel superior. Y es que, a pesar de los grandes títulos que nos ha regalado la televisión, y en especial su productora HBO (Los Soprano, The Wire, A Dos Metros Bajo Tierra…), podemos decir que la consagración de las series y su apertura a la élite hollywoodiense llegó en 2014, con la aparición de la serie creada por Nic Pizzolatto.

Es complicado hacer una crítica homogénea de la serie de HBO, ya que como analizaremos más adelante, se trata de tres temporadas independientes con tramas y personajes diferentes. Para ello, tomaremos como referencia principal la primera temporada, ya que marcó la premisa y fijó el universo que iban a seguir las dos siguientes, que servirán para matizar o completar el análisis. Una primera declaración de intenciones en las que Nic Pizzolatto se coronaba como creador y piedra angular de una obra compleja y llena de matices. Aquí nuestras diez razones que convierten a True Detective en una de las series más importantes de la década y una firme candidata a entrar en la selecta lista de La Batalla de Las Series.

1. UN REPARTO DE CINE

Desde que existen, las series han sido muchas veces rebajadas a “hermanas pequeñas del cine”, existiendo siempre una separación entre actores de cine y actores de televisión. Demostrando una gran profundidad y calidad técnica, True Detective se convirtió en una de las primeras series en abrir el universo seriéfilo a actores de Hollywood sin que esto supusiese un “retroceso” en la carrera del actor. También ayudó a consolidar la notoriedad de las plataformas en streaming, que poco a poco iban ganando terreno a la televisión convencional.

Así, en 2014 cuando un recién oscarizado Matthew McConaughey y un sólido Woody Harrelson protagonizaron la primera temporada, abrieron la pesada vereda, y pronto vimos cómo el universo seriéfilo se llenaba de grandes figuras del cine. Probablemente, si no hubiera sido por esa lección de buen gusto y calidad, no habríamos visto a Colin Farrell, Rachel McAdams, Vince Vaughn o Marsehala Ali en las siguientes temporadas. Seguramente, tampoco se habría sumado Anthony Hopkins a un proyecto como Westworld, ni Nicole Kidman a Big Little Lies. Y así con una larga lista de estrellas que hoy en día vemos en las plataformas.

2. DETECTIVES DE CARNE Y HUESO

True Detective, como su nombre lo indica, parece querer mostrar la verdad de los detectives. Lejos de romantizarlos o concederles poderes sobrehumanos, nos presenta a profesionales con carencias, traumas y dependencias. Si en la primera temporada, Rust Cohle y Martin Hart, son dos detectives con dos personalidades y vidas muy diferentes, al final descubrimos que las apariencias son engañosas. Mientras Hart aparenta disfrutar de una vida familiar normal, busca colmar su vacío con el calor de otros brazos, Cohle esconde bajo sus aires distantes, tabaco y alcohol, la historia de un hombre destrozado que perdió a su familia.

El patrón se repite de forma parecida en la segunda temporada, aunque esta vez los protagonistas son más transparentes. Si en la primera temporada los detectives guardaban con recelo una parte de su vida, los nuevos personajes muestran sin pudor sus aspectos más íntimos. Demasiado ocupados luchando contra monstruos, se olvidan de esconder sus defectos. En rasgos generales, se podría decir que el defecto que comparten todos es la obsesión por su trabajo. Y es exactamente lo que pasará factura en la tercera temporada al detectivo Wayne Hays (Marsehala Ali) y a su mujer Amelia Reardon (Carmen Ejogo), que a pesar de su obsesión ligada a la investigación del caso, acabará muriendo sin conocer el desenlace.

3. LA BELLEZA EN LO MACABRO

A principios de la década pasada, fueron muchas las series que empezaron a tratar lo macabro desde una estética muy cuidada. Si antes se asociaba la violencia a lo cutre y a lo repulsivo, los avances técnicos en cuanto a efectos especiales permitieron que lo decadente tuviera cierta elegancia. Es el caso de la serie Hannibal, en la que los crímenes eran oscuros y aterradores pero no por ello dejaban de ser fascinantes. En esa época también se puso de moda dar complejidad a la psicología de los criminales, convirtiendo el crimen para muchos en un estilo de vida. Así, asesinos como Hannibal Lecter se convertían en (monstruosos) artistas para los que el cuerpo humano era poco más que un lienzo.

Algo parecido ocurre en True Detective. Desde la primera temporada, los crímenes a los que se enfrentan los detectives son diferentes, como si el asesino utilizara a sus víctimas para hacer pasar un mensaje usando una símbología y unos elementos que parecieran casi decorativos. Todo ello, desde el prisma que nos brinda la distancia de la pantalla: no se trata de apología a la violencia, sino de explorar, dentro de un contexto, la mente deforme y enferma de un asesino.

4. DOLOR Y ADICCIÓN

Si codearse día a día con la violencia y la muerte debe ser doloroso, para la mayoría es imposible aguantar sin una ayuda externa. Como comentábamos anteriormente, lo que une a los protagonistas de las tres temporadas es el compromiso que tienen con su trabajo. Ser diariamente testigo de escenas tan duras pesa en lo más profundo de su existencia. Esto, además afecta de una u otra manera, a su vida personal, bien porque no dedican tiempo suficiente a su círculo cercano, o bien porque su oficio no les permite crear ningún tipo de vínculo emocional.

Sea como fuere, y si no tuvieran suficiente, tienen que lidiar con sus traumas y fantasmas personales, como todo ser humano. Si a esto le sumamos que el dolor en sí puede incluso resultar adictivo, no es de extrañar que muchos de los protagonistas, por no decir la mayoría, se escuden bajo adicciones, buscando en ocasiones y de manera inconsciente, ser ellos mismos las víctimas.

5. UN MISTERIO POR TEMPORADA

Cada temporada se centra en una trama concreta, con personajes diferentes y en lugares de Estados Unidos. Un punto que puede resultar interesante, pero que en realidad es un arma de doble filo. Si bien la primera temporada fue unánimamente aplaudida por la crítica y el público, el cambio de registro de la segunda un año después decepcionó a una gran mayoría.

Un traspiés que podría haber pasado casi desapercibido en cualquier otra serie cuya trama continuara alargando el destino de sus protagonistas, pero resultó fatal para la segunda entrega de la serie de HBO. A pesar de seguir manteniendo una gran calidad, no logró superar la larga sombra de una primera temporada brillante. Un bache que lograron superar con el esperado estreno de la tercera temporada en 2019, que supuso una vuelta a los orígenes y volvió a dejar a los fans satisfechos.

6. DIFERENTES TEMPORALIDADES PARA EXPLICAR UNA HISTORIA

Al tratarse de crímenes y criminales tan complejos, las investigaciones transcurren durante años. En la primera temporada, el caso inicial empieza a finales de 1990 y se reabre 17 años después, por lo que la historia se explica en dos temporalidades. En la tercera temporada no lograrán aclarar el misterio hasta después de casi 25 años, y la trama se divide en tres líneas temporales. Sin embargo, en la segunda temporada, la investigación termina pronto, por lo que las líneas temporales solo existen para contextualizar, conocer la evolución de los personajes, comprender su complejidad, y esclarecer detalles de su vida.

7. CLASES SOCIALES Y DESIGUALDADES

Otro aspecto muy interesante que se trata en True Detective de manera bastante cruda son las diferencias y desigualdades entre clases sociales. En primer lugar, las víctimas suelen ser personas marginales: bien niños que provienen de familias desestructuradas, trabajadores/as sexuales, drogadictos, personas con trastornos o enfermedades mentales…

Mientras investigan, los detectives van descubriendo duras realidades en las que la violencia, el crimen y el hambre son moneda común y diaria. Descubren también que, en ocasiones los personajes que se cruzan son víctimas, no solo de un trágico final, sino de una existencia en la que las oportunidades son escasas. Una reflexión que los protagonistas comparten de forma unánime en las tres temporadas, mientras se adentran en mundos insalubres e inhóspitos que dotan a la serie de un toque de realidad, pintando una fotografía fatalista de la América profunda.

8. PAISAJES INHÓSPITOS COMO ESCENARIO PRINCIPAL

Este punto está estrechamente ligado al anterior. En cada una de las tres temporadas, el paisaje es un protagonista más, dotando de personalidad y poniendo énfasis en la violencia de la escena. Carreteras, desgüaces, lugares abandonados, ningún lugar aparece por casualidad. Todo tiene un contexto, una historia, un por qué.

Para criminales y agentes de la ley, estos escenarios son un punto de encuentro, y de fuga. Si en la primera temporada los detectives recorren las zonas más rurales del sur del estado de Luisiana, en la segunda viajamos hasta la ficticia ciudad de Vinci, inspirada en la California más callejera, para acabar la tercera temporada en Los Ozarks, una localidad muy pobre de Arkansas. Por un momento, nos olvidamos del lujo que Hollywood impone a su América natal y recorremos los lugares más inhóspitos de Estados Unidos, para ir en busca de los personajes más retorcidos.

9. PERSONAJES RETORCIDOS Y (DE)MENTES CRIMINALES

Lo dice el propio showrunner: solo puede escribir sobre hombres retorcidos. La primera temporada estuvo empapada de simbología satánica con el enigmático “Rey Amarillo”, y de fanatismo religioso, mostrando el lado más oscuro de la iglesia cristiana evangélica, que encubría delitos de pederastia. La segunda está repleta de criminales y policías corruptos, y la tercera de psicópatas y pederastas.

Ni siquiera los detectives se salvan de una psique retorcida y complicada: infancias traumáticas, pasados tintados por tragedias, y un presente cargado de dependencias… Nic Pizzolatto saca lo peor de los escombros de la humanidad en su paseo particular por la América más profunda y decadente.

10. MELANCÓLICA Y LÚGUBRE HARMONÍA

Todas las piezas parecen encajar para crear tres universos lúgubres y melancólicos que, a pesar de ser diferentes mantienen una cierta harmonía. Empezando con las míticas intros creadas por el estudio Antiboy, que encabezan cada capítulo en la que carreteras y retratos de los personajes se superponen al ritmo de la música: ‘Far From Any Road‘ del dúo The Handsome Family en la primera temporada, ‘Nevermind‘ de Leonard Cohen en la segunda, y la melódica ‘Death Letter’ de Cassandra Wilson en la tercera.

Mientras los personajes atraviesan los paisajes de escena en escena, una fotografía fría y oscura, y una luz tenue, consiguen crear un ambiente maloliente y polvoriento, al son de guitarras folk, voces lúgubres o melodías psicodélicas. Todos los elementos parece mecerse entre pinos, desgüaces, y bares de carretera, al son de una banda sonora exquisita. Desde Bob Dylan hasta Wu-Tan Clang, pasando por Johann Sebastian Bach, la música nos acompaña en este melancólico viaje de sensaciones contradictorias. Una mezcla homogénea y sutil que encontramos en el universo individual de cada temporada, y que a pesar, y por encima de todo, cobra sentido como un todo.

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Naomi Barki

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