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En la tercera jornada del FesTVal 2018, a Atresmedia le llegó el turno de presentar la que será una de sus propuestas de prime time esta nueva temporada: Presunto culpable. El sirimiri que acompaña a Vitoria desde hace un par de días parecía encargado a propósito para ambientar el estreno de esta serie, rodada casi al 50 % en el País Vasco.

Sonia Martínez, directora de ficción de Atresmedia, lo tenía claro: “Después de Mar de plástico queríamos seguir nuestra colaboración con Boomerang”. Otra de las piezas clave para este nuevo thriller de Antena 3 era contar con el equipo de guionistas de Javier Holgado (Los misterios de Laura), quien confesó que esta es la primera vez que se ha puesto a escribir con localizaciones muy concretas en la cabeza. Y así es cómo se comenzó a gestar Presunto culpable: “Nos enamoramos de la zona”, decía Martínez ayer en rueda de prensa. A partir de escenarios naturales como Mundaka, Bermeo, San Juan de Gaztelugatxe o la Reserva de la Biosfera de Urdaibai se han ido construyendo los entresijos de esta historia envuelta en el misterio de una desaparición.

Presunto culpable es la historia de la desaparición de Anne (Alejandra Onieva), pero también es la historia de dos familias enfrentadas. El clan Aristegui y el clan Otxoa, ambos con potentes figuras matriarcales al frente: Begoña (Susi Sánchez) y Amaia (Elvira Mínguez), respectivamente. La chica que se evaporó sin dejar rastro era una Otxoa y mantenía una relación sentimental y laboral con Jon (Miguel Ángel Muñoz), uno de los hijos de los Aristegui, que fue (y sigue siendo) considerado el principal sospechoso de su desaparición. Han pasado seis años desde entonces, y a pesar de que Jon haya puesto tierra de por medio, cuando la muerte de su padre lo trae de vuelta a su pueblo natal sus vecinos siguen tratándolo como persona non grata, dado que el crimen de su expareja sigue aún sin esclarecerse. Esta no excesivamente novedosa pero sí consistente premisa se desarrollará en el transcurso de 13 capítulos, y si los datos de audiencia la acompañan, la intención es proseguir con más entregas.

Anoche pudimos ver el episodio piloto, y si bien es cierto que deja con la sensación de haberse quedado a medio gas, la materia prima está ahí y es buena. Hay bastantes personajes que conocer, y las presentaciones no bastan para captar las implicaciones de cada uno de ellos (a pesar de que este primer capítulo es enteramente introductorio). Su final ofrece un cliffhanger bastante interesante, pero hasta entonces el visionado discurre sin apenas sobresaltos, centrándose en la vuelta al pueblo de Jon, un personaje que a todas luces habrá supuesto uno de los mayores retos interpretativos de la carrera de Miguel Ángel Muñoz. El madrileño nos sumerge desde el principio en los claroscuros de Jon, generando en el espectador una ambivalencia que se extenderá a prácticamente todas las opiniones que nos formemos sobre los personajes. De eso se trata en este tipo de ficciones, en las que las teorías que apuntan hacia uno u otro sospechoso evolucionan constantemente. Presunto culpable tiene todas las papeletas para hacerlo bien e ir desenvolviendo el misterio sin pausa, pero también sin prisa. 

Todo indica que los seguidores de la serie cambiarán de parecer acerca del posible culpable con cada nuevo capítulo, pero para no caer en la desesperación, Presunto culpable contará también con un importante complemento transmedia, que a fin de involucrar al espectador en el misterio, irá dando pistas extra a través de las redes sociales y vídeos publicados por Anne Otxoa. Así que abrid bien los ojos y no os perdáis ni un detalle de esta historia narrada en dos tiempos (con un original y orgánico uso de los flashbacks), porque la clave que estamos buscando podría estar en cualquier parte.

 

Aitziber Polo

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