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El fotógrafo de Mauthausen - El Palomitron

LOS ANTECEDENTES

Al campo de concentración de Mauthausen, en Austria, se lo conoce también como “el de los españoles”. En esa fábrica del terror nazi acabaron encerrados casi 8000 republicanos exiliados en Francia tras la victoria franquista de 1939. Poco más de 3000 sobrevivieron a las torturas, al hambre, las enfermedades y otras tantas formas crueles de morir en ese infierno. Uno de los españoles que salió vivo de allí fue el fotógrafo Francesc Boix. En España, un héroe casi desconocido. Boix se jugó el pellejo para sacar clandestinamente de Mauthausen fotografías que probaban las atrocidades cometidas por el nacionalsocialismo de Hitler. Fue el único español que testificó en Núremberg y, de hecho, su intervención fue fundamental para condenar a algunos de los criminales más sanguinarios de la Alemania del Reich.

A pesar de su hazaña, la figura de Francesc Boix apenas ha sido reconocida como se merece, al menos fuera de Francia. Ahora, 80 años después de su muerte, la cineasta Mar Targarona (Secuestro) rescata su figura en su nueva película. Por fin llega a las salas El fotógrafo de Mauthausen, uno de los títulos más esperados del año de nuestro cine.

LA PELÍCULA

Al resguardo del buen tiempo, el Memorial de Mauthausen pasa tranquilamente por un apacible lugar montañoso sin más historia. Cuando el sol se nubla, en cambio, lo que queda del campo de concentración da escalofríos, simplemente porque resulta mucho más fácil imaginarse todo el sufrimiento y muerte que han guardado sus muros a través de los años.

Quien no lo haya visitado se podrá hacer una idea casi nítida de cómo fue aquel lugar gracias a El fotógrafo de Mauthausen. Empezando por la fidelidad con la que ha recreado las instalaciones del propio campo, y desde el minuto uno, la película de Mar Targarona consigue transmitir la atmósfera de terror, desesperanza y asfixia que debieron sentir los más de 200 000 deportados que pasaron por aquel infierno. Es más, la película va cargada de emoción suficiente como para que al espectador no se le desinstale una sensación de angustia en el estómago por la incertidumbre de no saber si la escena que viene a continuación va a ser más dura que la anterior.

En este sentido, El fotógrafo de Mauthausen es todo lo intensa, emocionante y aterradora que debe ser para que sea congruente con la magnitud de la historia; sin embargo, no cae en el recurso fácil de tirar por los derroteros de la brutalidad morbosa ni la lágrima fácil. Solo se le puede achacar en algunas secuencias la prevalencia de la épica y la narración por encima del rigor histórico, aunque desde luego nada que le quite valor ni veracidad a los hechos.

De hecho, y aunque lo de calificar una obra de “necesaria” se ha desvirtuado de usar el término hasta la saciedad, cuando llega una película como El fotógrafo de Mauthausen no queda más remedio que usar ese adjetivo por muy trillado que esté.

ELLOS Y ELLAS

Mario Casas vuelve a demostrar que vale para mucho más que para ser el actor cachas del cine español. El intérprete es el encargado de meterse en la piel de Francesc Boix, un papel que lo pone en el punto de mira de inminente carrera de premios. Ayudado del maquillaje, y muchísimo más delgado, Casas le brinda al personaje la épica de un héroe y la vulnerabilidad de una víctima.

Además, alrededor de la órbita de Boix se mueven una serie de figuras que lo ayudaron a sacar de Mauthausen los miles de negativos que probaron cómo funcionaba el perverso sistema de aniquilación de los nazis. Alain Hernández y Macarena Gómez, entre otros, dan vida a algunas de ellas.

LA SORPRESA

Aunque el espectador vaya preparado mentalmente para enfrentarse a una película dura y difícil de digerir, y esté acostumbrado a ver cine sobre la II Guerra Mundial y el Holocausto, nunca es suficiente ni se es lo suficientemente fuerte para no estremecerse con ese cachito de la historia tan infame y terrorífico.

LA SECUENCIA/EL MOMENTO

Los títulos de crédito. Vale la pena esperarse hasta la última letra solo por ver las impactantes imágenes reales que tomó Francesc Boix en su día y cómo se han integrado en el contexto de la película.

El fotógrafo de Mauthausen campo - El Palomitron

TE GUSTARÁ SI…

 Gustarte no es la palabra para una película así, pero, si tienes un mínimo de sensibilidad, te emocionará al 100 %.

LO MEJOR

  • Al fin alguien ha rescatado la figura de Francesc Boix y le ha rendido un pequeño homenaje en España.
  • Es todo lo intensa, emocionante y aterradora que debe ser para que sea efectiva, pero no cae en la brutalidad gratuita ni en el excesivo sentimentalismo.
  • La fotografía transmite certeramente la sensación de terror, angustia y asfixia de los presos de Mauthausen.

LO PEOR

  • A los más puristas en el tema del Holocausto les puede chocar que sacrifique en alguna secuencia el rigor histórico en beneficio de la narración.

 

María Robert

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