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CRÍTICA: EDÉN

Historias para no contar

ANTECEDENTES

Estefanía Cortés es una directora y guionista española que lleva más de una década trabajando tras la cámara para diferentes proyectos televisivos como son El instante decisivo (Atresmedia) o Porvenir (Movistar+). Además, ha escrito y dirigido tres cortometrajes de gran éxito, Moiré, Yerbabuena y Miss Wamba, obteniendo con ellos numerosos galardones en festivales de todo el mundo. Ahora, llega el turno de su primer largometraje, Edén, protagonizado por un reparto de lujo: Charlotte Vega (El club de los incomprendidos), Marta Nieto (Tres), Ramón Barea (Cinco Lobitos) e Israel Elejalde (Madres Paralelas). La película, producida por Montreux Entertainment, La Caña Brothers y La Colmena, se presentó en la 67 edición de la Seminci y llegará a los cines este viernes 28 de octubre.

LA PELÍCULA

«¿Es tan sencillo escapar de la vida?». Este tagline de Edén nos invita a hacer una reflexión, junto a los personajes, sobre la vida y la muerte.

Uno de los temas que estos últimos meses está saliendo a colación en los medios y en la sociedad en general es la importancia de la salud mental y cómo esta es vital para evitar cometer actos tales como el suicidio. Afortunadamente, cada vez más, el suicidio está dejando de ser un tabú. Poco a poco se está perdiendo esa estigmatización y la población está aprendiendo a hablar de esos pensamientos que quizás hemos tenido todos alguna vez. Porque el hecho de no hablar de ello no lo evita. Al contrario, si lo visibilizamos, podemos llegar a encontrar la solución a todos esos problemas que nos atormentan. Y la ópera prima de Estefanía Cortés pone este asunto sobre la mesa a través de la muerte asistida, de la libertad de elegir y de la crudeza de enfrentarse a la vida y a la propia muerte, dando espacio también a las distintas enfermedades mentales que nos pueden llevar a eso.

Edén es una empresa clandestina en medio de la naturaleza dedicada a la muerte asistida y en la que un grupo de cuatro desconocidos se reúne con el objetivo de acabar con sus vidas. De esta forma, tenemos a Marina (Charlotte Vega), una joven rota por la culpa que no puede olvidar su pasado, Lidia (Marta Nieto), una carismática mujer con un trastorno de personalidad, Félix (Ramón Barea), un anciano con cáncer que quiere evitar el dolor de sus seres queridos, y Víctor (Israel Elejalde), un hombre desesperado que esconde un oscuro secreto.

Haciendo alusión al título, los personajes se encuentran en un lugar paradisiaco y aparentemente tranquilo que contrasta con sus sentimientos y que les sumirá aún más en sus miserias. Un lugar al que han ido voluntariamente, pero del que pronto se sentirán cada vez más ahogados. Y esa misma mezcla de paz e inquietud es lo que sentimos nosotros durante todo el metraje.

A decir verdad, este drama psicológico parecía interesante a priori, porque pocos films tienen la salud mental y el suicidio como hilo conductor de su historia. Y, como hemos dicho antes, la visibilidad es importante. Sin embargo, todo flaquea por la forma en la que Estefanía ha decidido abordarlo, con un guion pobre que hace que no lleguemos a entender en ningún momento la premisa de la película. Cortés, con su intención de hacer una especie de thriller y convertir a los personajes en misteriosos e indescifrables, lo único que consigue es que el espectador pierda el interés en la historia y no acabe empatizando con ninguno de ellos.

Toda la película se hace larga y aburrida y, sumada a la escenografía fría e inquietante, nos sume en una sensación de tristeza y apatía, como si nos mimetizáramos con los personajes. Ni siquiera podemos decir que nos llevamos una reflexión final, que es de lo que debería tratar una película de este estilo. Un atisbo de esperanza que nos saque, aunque sea una sonrisa al concluir la película. Tampoco hay ningún gancho o giro sorprendente que consiga atrapar la atención del espectador. Muchas escenas están de relleno y al final no sabemos los motivos exactos por los que la protagonista quiere acabar con su vida.

En definitiva, bajo nuestra opinión es una película fallida. Pero todos los filmes se merecen una oportunidad, así que os animamos a verla para que saquéis vuestras propias conclusiones y también apoyéis a los directores noveles para que sigan mejorando su trabajo.

ELLOS Y ELLAS

Lo primero que llama la atención de la película es su reparto de lujo. Todos ellos ya consagrados (mención especial a Marta Nieto, una de las mejores actrices de nuestro país) y con una Charlotte Vega quizás desconocida para el gran público. Los cuatro actores protagonistas, los únicos presentes en el film, logran defender como pueden unos personajes que se les queda pequeños. Hay que destacar, eso sí, la química entre ellos, a pesar de que se podría haber explotado mucho más.  

LA SORPRESA

La mayor sorpresa de toda la película es que nos pasamos las dos horas esperando que la historia arranque en algún momento mediante algún giro de guion que logre engancharnos. Sin embargo, eso no ocurre. Todo pasa muy lineal y, al final, ni siquiera conseguimos llevarnos una reflexión o algo destacable de ella.

LA SECUENCIA / EL MOMENTO

Una escena inquietante en la que Marina y Lidia se encuentran una urraca herida en la piscina. En ese momento podemos entrever la personalidad de los dos personajes. De hecho, este momento se refleja en uno de los carteles de la película.

LO MEJOR

  • Visibiliza temas tabúes como el suicidio o los problemas mentales
  • Un reparto de lujo
  • Los espacios naturales

LO PEOR

  • Un guion y unos personajes que no enganchan

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