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Crítica de Shingeki no Kyojin 3x16 destacada - el palomitron
ANIME / MANGA CRÍTICAS REDACTORES

SHINGEKI NO KYOJIN: GRITOS IMPERECEDEROS

Shingeki no Kyojin incendió las redes hace escasos días. No lo hizo por sus últimos capítulos, tampoco por unas posibles declaraciones del propio Hajime Isayama. Lo hizo por lo que comenzó siendo un voluminoso rumor y terminó haciéndose oficial por varios miembros del equipo de producción. Wit Studio rompe su relación de amor con Shingeki no Kyojin, una que comenzó en 2013 y que tantas pasiones ha levantado desde su inicio.  Ahora, el futuro de la adaptación de Isayama es incierto, pero no por ello catastrófico. Sobre ello hablamos en este detallado artículo en el que intentamos dilucidar qué puede pasar con la producción y, sobre todo, quién podría obtener las riendas de la misma.

Al igual que ocurriera con el cambio de estudio en la adaptación de One Punch Man, ésta es sin duda una de las noticias más relevantes y mediáticas de la industria en lo que llevamos de curso. Pero no podemos olvidar que Wit Studio aún no se ha despedido de Shingeki no Kyojin. Su despedida será dentro de aproximadamente seis semanas. Un brindis final para culminar 59 episodios de puro espectáculo. A veces demoledor, otras esperanzador. Un espectáculo donde el grito por la libertad cobra la mayor de las fuerzas. Y ese grito, ese férreo grito, retumba con el mayor de los corajes en «La partida perfecta», la decimosexta entrega de su tercera temporada. Un ejercicio de nostalgia, de honor y sacrificio. Un recordatorio de que aquellos que dieron su vida no fue en vano. De que para ver el mar, no se debe flaquear. «La partida perfecta» es, ante todo, un perfecto reflejo del espíritu de la serie. Es Shingeki no Kyojin.

La única forma de resistirse a este mundo cruel

La tercera temporada de la serie abrió bajo un halo de sosiego y un marcado cambio de estilo. Su trama viró hacia una faceta mucho más política, alejándose de la espectacularidad de las batallas titánicas. Pero cerró con un grito. Un grito por la libertad. Una lucha para reconquistar e intentar comenzar a vivir, en lugar de sobrevivir. El regreso a Shiganshina; quizás la última lucha para algunos. Pero este regreso tiene mucho de nostalgia, de revivir tiempos pretéritos. Porque Wit Studio ofrece a su público algo que echaba de menos. Codearse con los soldados en las trincheras. Entre la sangre y la desesperación, pero siempre con el propósito de mantener ardiente la llama de la esperanza. Esperanza por descubrir la verdad del mundo, de su mundo. Y si hay alguien capaz de mantener ese propósito hasta el último aliento, ese es Erwin.

Crítica de Shingeki no Kyojin 3x16 Levi - el palomitron

El que mira a su enemigo más cruel desde la altura que proporcionan los muros que protegen y, al mismo tiempo, coartan cualquier libertad. El que traza estrategias según el devenir de los acontecimientos, aunque suponga dirigirse hacia su propia muerte. Porque si Shingeki no Kyojin arrojaba algo de esperanza por la aparente victoria sobre Reiner, la misma Shingeki no Kyojin la arrebata con la aparición de Bertholdt. Y la arrebata de nuevo con el simple lanzamiento de unas piedras propinadas por el Titán Bestia. Un juego para algunos, un infierno para otros. Y en la recreación de ese particular infierno es donde la producción brilla. Donde capta a la perfección la esencia de Isayama y la vuelca en pantalla. Un escenario infernal no solamente en el plano más físico, sino en el psicológico.

Porque la moral de las tropas es inexistente al ver perecer con sus propios ojos a tantos compañeros lapidados por enormes piedras. Edificios destruidos, cadáveres y cuerpos mutilados son el escenario donde el grito por la libertad debía escucharse más que nunca. Solamente hay que observar el rostro de Erwin y Armin para percatarse de lo complicado de la situación. Ni siquiera las mentes más brillantes e impasibles aguantan semejante presión. Una presión que asfixia, que hace imposible mediar palabra alguna. Resisten como pueden, pero nadie cree en la victoria. Tampoco Levi, dispuesto a sacrificarse con tal de que Erwin y Eren sobrevivan. Porque ellos son la esperanza, la única que le queda a su mundo. Pero Erwin aún tiene la última palabra. El último acto para trazar un futuro.

Crítica de Shingeki no Kyojin 3x16 Erwin y Levi - el palomitron

Abandona tu sueño y muere

Creo que la charla entre capitán y comandante es uno de los momentos cúspide de la serie. Lo es por su valor, por el contraste de su tono de serenidad y su halo de melancolía. Porque deja que Erwin pueda derrumbarse —algo imposible para él debido a su posición—, desnudar sus sentimientos y frustraciones. Porque su meta, su sueño, está justo ahí. En el sótano de los Jaeger. Y a pesar de estar tan cerca no podría sentirse más alejado de ello. Y mientras, es imposible no pensar en aquellos compañeros que perecieron bajo sus órdenes bajo un lema tan alentador como el de la libertad. Sabe que ahora debe ser él quien se sitúe al frente, quien ejerza de guía y brinde una nueva oportunidad. Bajar de lo alto de aquella montaña de cadáveres que atosigaba su mente. Solo necesita un par de palabras, una orden para ir a morir y dejar un legado. Ahora será Levi quien vea esos cadáveres en sueños, quien le ordene por última vez. Porque en la guerra deben hacerse sacrificios, aunque eso suponga llevar a la muerte a tu comandante.   

El (último) discurso de Erwin es imperecedero. Ya no tiene por qué ocultar la verdad, prometer o maquillar palabras. «¿Vamos a morir?», le pregunta un recluta. «Sí», responde Erwin con firmeza. La carga frontal contra el Titán Bestia es una estrategia suicida, una auténtica locura a la que nadie estaría dispuesto a unirse. Sin embargo, ya están muertos. Todos. Si no hacen nada, mueren. Si siguen a Erwin morirán también. En cambio, su muerte significará algo, tendrá valor. Como la del resto de compañeros caídos. Aquellos que creyeron en un futuro mejor, que dieron su vida para intentar lograrlo. Los vivos deben honrar la memoria de los muertos, así como éstos últimos darle un sentido a los vivos. Porque morir por algo no es lo mismo que morir por nada. Y ésta es la única forma de resistirse a un mundo tan cruel como el suyo. Aun con todo, es un discurso dotado de cierta épica. Porque a pesar de morir, sigue siendo un mensaje de resistencia. Una oda a la libertad. Y es difícil no estremecerse ante el galope de decenas de hombres y mujeres dirigiéndose hacia su muerte por brindar a Levi una última oportunidad de matar al Titán Bestia. De aniquilar a uno de los enemigos de la humanidad y derribar los muros de la esclavitud. Ya no se trata de ellos, sino de otros. Los vivos. Una cuestión de legado.

Crítica de Shingeki no Kyojin 3x16 Erwin 2 - el palomitron

La primera parte de la tercera temporada de Shingeki no Kyojin cerraba con un grito. Un grito de esperanza lanzado por el propio Erwin. Por la libertad. «La partida perfecta», en cambio, cierra con el sonido que sucede al grito: un silencio que anuncia muerte. Es fugaz, instantáneo y arrollador. Como Isayama cuando da una de cal y otra de arena. Pero ese silencio no perdura, al menos no como el estruendo de la actuación de Erwin y el resto de reclutas. Aquellos que le gritaron a la muerte como síntoma de que estuvieron vivos, de que otros terminarán el trabajo por ellos. Eslabones de una enorme cadena de rebelión. Si algo es característico de la obra de Hajime Isayama es la existencia de personajes grises. Abandona el maniqueísmo de otras tantas obras de su demografía y género en pos de una mayor complejidad narrativa. Puede que Erwin muera como un héroe, pero sus acciones previas distan de dicha figura prototípica. Su fin era noble, por supuesto, pero la pila de cadáveres bajo la que caminaba parecía indicar lo contrario. Ni lo era ni pretendía serlo, pero sí era alguien con honor. Alguien capaz de abandonar su sueño por el de otros. Por eso es probable que su grito se recuerde, que perdure en el tiempo y sirva como aliento cuando la desesperación cubra de nuevo el escenario. Porque su grito es el de la libertad. El de la esperanza. Es el de la otra cara de Shingeki no Kyojin.

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Edu Allepuz

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3 COMENTARIOS

  1. Leer vuestro análisis del episodio tras verlo es como volverlo a saborear, leyendo las líneas rememoras lo visto y te detienes valorando esos momentos.

    Esta tercera temporada tanto su primera parte como esta segunda me están gustando mucho, aún sabiendo lo que va a ocurrir tras leer el manga.

    Tengo la duda propia de un cotilleo de el por qué Wit Studio deja de trabajar en esta serie, no sé si lo comentáis en el otro artículo o lo habéis dicho en otro momento, pero lo solucionaré haciendo una búsqueda rápida en la Red.

    Gracias por el artículo!

  2. Espectacular. Concuerdo con RAFA en su comentario. Un artículo de muy buena calidad que te lleva de nuevo al capítulo, pero con una vuelta de tuerca más porque va desgranando al detalle cada parte del mismo y hace apreciaciones muy idóneas. Me gustaría otro análisis así para el siguiente capítulo.
    Respecto Wit Studio, me gusta como han enfocado la serie. No he leído el manga, pero el ánime es genial y en mi opinión deberían llegar a un acuerdo. Creo que por éxito no será el problema ya que es un ánime en auge ahora mismo.
    Un saludo.

  3. Que buen articulo, fue muy bueno leerlo, y sentir cómo ocurría de nuevo el capitulo en mi cabeza.
    La parte donde pones el discurso de Erwin, no sé si lo copiaste literal, ahí me distraje un poco, es demasiado poético para el enganche que traía, y es un poema, simplemente increíble.

    Gracias por Compartir

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Intento de muchas cosas y una de las piezas que hacen funcionar la sección manganime. Ávido lector de manga, enamorado de la tinta y de la tragedia de Sui Ishida. Firme defensor de la industria como arte y la abolición de estúpidas etiquetas.