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ANÁLISIS DE MATRIX ESPECIAL 20 ANIVERSARIO: LA TRASCENDENCIA DEL MUNDO VIRTUAL

“Bienvenido al mundo real”

Son las palabras que pronuncia Morfeo cuando saca a Neo de la simulación y le muestra la que hasta entonces, para él, había sido una realidad oculta. El mundo real, donde las máquinas han sometido a la humanidad, que vive sumida en una recreación virtual de una época anterior donde los humanos eran los amos y señores del planeta.

Con esta premisa arranca Matrix, la obra cumbre de los hermanos (ahora hermanas) Wachowski. La que es, para algunos, la mayor película de ciencia-ficción de la historia del cine contemporáneo. Para celebrar el 20 anivesario del estreno de la primera piedra del tríptico (31 de marzo en Estados Unidos y 23 de junio en España, de 1999), os hemos preparado este análisis de Matrix, el comienzo de una saga que cambió muchas cosas en a industria del cine. Aunque posteriormente se convirtiera en trilogía, Matrix fue la primera, la que estableció unos parámetros que se desarrollarían en las siguientes, de una forma más o menos acertada. Al margen de las vicisitudes y complicaciones que tuvieron que superar los directores a la hora de encontrar financiación y demás curiosidades, en este post pondremos encima de la mesa la importancia del film desde un punto de vista crítico, valorando los elementos que a día de hoy han conseguido dotar a Matrix de la importancia que posee en el imaginario colectivo, pero también en la mente de los cineastas y los amantes del cine más acérrimos, que han visto reflejadas estas referencias en obras sucesivas.

FILOSOFÍA Y CONTROL DE LA REALIDAD

La concepción de la vida como un sueño es una preocupación filosófica, religiosa y moral, que ha trascendido a las culturas desde los tiempos de la antigüedad. Las hermanas Wachowski fueron hábiles en presentar una visión actual de teorías filosóficas como el mito de la caverna de Platón o la hipótesis del genio maligno de Descartes.

Como en todas las producciones que llegan a trascender, esta decisión atiende a una preocupación personal, social o política. Si nos fijamos en el contexto, finales de los 90, existía una intranquilidad real acerca del avance de las nuevas tecnologías. Las máquinas, que hasta entonces habían servido para facilitar la vida de las personas (no sin críticas, especialmente en algunos ámbitos laborales), se planteaban como una amenaza real a las libertades humanas de cara al futuro, debido al desarrollo de la I.A. (Inteligencia Artificial). En concreto, la sociedad estadounidense de manera muy especial, sí albergó muchas teorías catastrofistas desarrolladas por colectivos conspiratorios.

La televisión y la radio habían llegado a los hogares mucho antes, pero en la década de los 90 se popularizaron los ordenadores domésticos y las videoconsolas, y los primeros teléfonos móviles entraban en la vida de miles de personas. Existía un rechazo generalizado hacia las nuevas tecnologías y un miedo ante la posibilidad de llegar a un mundo en el que la tecnología realmente fuera la que dominara nuestras vidas o supusiera un riesgo real para la existencia humana. Propiciado, entre otros factores, por el llamado Efecto 2000.

Jean Baudrillard aborda el concepto de hiperrealidad en su libro “Simulacro y Simulación” (1981) (el cual es una referencia directa, pues incluso un ejemplar aparece en una escena del film). En él se refiere a la incapacidad de nuestra consciencia para distinguir entre fantasía y realidad en un mundo en el que la interpretación de ésta se basa en las tecnologías. De este modo el mundo interpretado llega a ser más real que el propio mundo real. En la secuencia que comentábamos al inicio, Morfeo presenta a Neo el mundo real como un desierto, y es debido a este fenómeno. La hiperrealidad habla de la creación de un mapa virtual en el cual la gente entra para vivir situaciones que pueden alejarlas de las propiamente reales.

Vemos reflejado este concepto en la escena del filete, en la que Cifra se presenta como aquel prisionero que busca regresar a la caverna de Platón al salir al exterior y descubrir que el sol le quema los ojos. Disfruta de un filete, del que tiene plena consciencia que es una simulación, pero no quiere renunciar al placer de disfrutarlo al pronunciar la frase ‘la ignorancia es la felicidad’. Existe una reflexión moral acerca de ese descubrimiento de la realidad.

La escena de las pastillas es otro momento célebre dentro del film. De un modo gráfico y explícito nos muestra esa disyuntiva entre realidad (pastilla roja) y ficción (pastilla azul), en la cual el protagonista apenas medita a la hora de tomar su decisión. Quiere descubrir la realidad y al final se revelará como el Elegido. Morfeo pregunta qué es lo real, y algo más complicado, ¿cómo saber lo que es real si siempre se ha vivido en una ficción?

La única certeza con la que cuenta el personaje de Neo es la consciencia de uno mismo, entender la realidad. Entender que no puedes doblar la cuchara, sino que no hay cuchara y eres tú el que se dobla. Así se resuelve al final de la historia la hipótesis cartesiana, el pienso, luego existo.

Matrix incluye en su discurso elementos que hablan, aunque levemente, de una crítica al sistema social de la época. Dentro de la disyuntiva ficción-realidad existe un mensaje atemporal en torno al comportamiento humano sistemático, que encontramos muy vigente en la sociedad actual. Un destello de una crítica al consumismo, a esa realidad que los medios venden acerca de cómo debemos vivir la vida. Preocupación apoyada por otros films contemporáneos a Matrix como El Club de la Lucha (1999), de David Fincher. Y sobre todo a la percepción de cómo somos y de cómo creemos ser.

Las tecnologías y las redes sociales cambian nuestra percepción del mundo y de una manera que las Wachowski no imaginaban han llegado a ejercer sobre nosotros un control preocupante. Preocupaciones morales heredadas de la ‘crisis de las máquinas’ de los años 90, reinterpretadas y adaptadas por el audiovisual actual en series como Black Mirror (2011), de Charlie Brooker.

Análisis de Matrix

EL CAMINO DEL HÉROE Y LA ESTRUCTURA NARRATIVA

Derivado del apartado anterior, observamos que el hecho de que las máquinas hayan esclavizado a la humanidad no es un recurso gratuito o caprichoso. Morfeo cuenta que las máquinas necesitan la energía eléctrica que emiten los cuerpos humanos para sobrevivir ya que no les es posible capturar la energía del sol, y que para ello se han visto en la necesidad de crear grandes granjas de ‘cultivo’ de humanos para su abastecimiento. Un argumento del todo inverosímil desde el punto de vista biológico y tecnológico, pero que funciona en un contexto de película de ciencia-ficción de cara al planteamiento del problema.

Nos encontramos con un protagonista, que es un hacker informático. Un individuo apartado de la sociedad que no se encuentra cómodo en el mundo en el que le ha tocado vivir y que emprende un viaje para descubrir la verdad y convertirse en otra persona.

Matrix, como gran cantidad de films y novelas de ficción sigue la premisa del monomito o viaje del héroe, concepto acuñado por el antropólogo Joseph Campbell en 1949, en su libro “El Héroe de las Mil Caras”. Campbell establece un patrón de 12 etapas comunes en las historias de numerosos héroes en contextos temporales y geográficos dispares. El protagonista partirá desde la comodidad de su mundo ordinario hacia un mundo especial (tangible o no) en el cual deberá superar una serie de pruebas para más tarde regresar a su mundo original con nuevos conocimientos aprendidos en la aventura y siendo una persona diferente. Algunas de estas etapas del viaje del héroe son: la llamada a la aventura, el encuentro con el mentor, la gran prueba, la resurrección del héroe o el regreso con el elixir (podéis leer sobre El viaje del héroe de manera más extensa aquí). Todas fácilmente identificables en el film del que hablamos.

En Matrix, la premisa de ‘el elegido’ ha sido explotada hasta los límites. Marca y marcará una tendencia clara respecto a lo mencionado en el párrafo anterior. Sin embargo hay muchos debates acerca de la película sobre las referencias, no sólo a la filosofía, sino también a la religión cristiana. Pues también es una cuestión vigente en la película la de si existe realmente la libertad o todo está predestinado a ocurrir. El Oráculo, en la escena del jarrón, incluye el tema del libre albedrío. Neo, al igual que Jesucristo, se dibuja como un personaje predestinado a ‘salvar a la humanidad’ tras la resurrección, igual que Morfeo lo está para encontrar al salvador y Trinity para enamorarse de él, un personaje, este último, ‘Trinity’, que es una referencia a la Llama Trina (el sagrado corazón con las tres llamas: voluntad, sabiduría y amor). Las referencias a la religión en el cine de ciencia-ficción son habituales ya que muchas de las producciones de este tipo se basan en contraponer una realidad científica a una filosofía religiosa como motivación para el desarrollo de la historia.

Digamos que, aunque esta estructura simplificada del héroe podría considerarse básica y convencional, su cáscara, lo que hace diferente a Matrix, es precisamente la forma en que estos conceptos se enfocan. Encontramos un tratamiento cinematográfico especial del concepto de enmascaramiento de la realidad física (de la existencia, ontológica) y de la realidad moral (del conocimiento, epistemológica). Conceptos ya tratados de diferente manera en películas contemporáneas a ésta, como El Show de Truman (1998), de Peter Weir (privación de realidad ontológica), o en las numerosas películas basadas en obras tales como la famosa “1984” (1949) de George Orwell (adaptación homónima al cine de M. Radford, 1984) o “Fahrenheit 451” (1953) de Ray Bradbury (adaptada por François Truffaut, 1966), (privación de realidad epistemológica) dónde se priva de manera deliberada a la población de la obtención de la información.

Tal como Truman en su film descubre errores de su realidad que le hacen emprender su viaje y comenzar a comprender dónde se encuentra (la lluvia que cae parcialmente, los encontronazos con mismos actores, la imposibilidad para viajar…), los fallos del sistema que propone Matrix no dejan de ser también interesantes, y quizá hasta más sutiles, como los comentarios acerca del ‘deja vù’, o del ‘sabor a pollo’. Son recursos ‘creíbles’ que invitan al espectador a reflexionar y dar cierta verosimilitud a la realidad que propone la película.

Por otro lado, y siguiendo la línea de la trascendencia de Matrix en el cine reciente, literalmente, la idea de un equipo de personas enchufadas a una máquina para viajar a otro mundo similar al suyo con otras reglas físicas ha sido heredado por cantidad de películas. Por ejemplo, Origen (2010, Christopher Nolan), la cual trata el tema de la vigilia y el sueño de una forma bastante similar, y de la incertidumbre por no poder llegar a ser consciente de lo que es real y lo que no. Incluso la forma narrativa de Matrix se ve referenciada en Origen en escenas concretas, cuando Cobb muestra a Ariadne el sueño de la ciudad de París con unas reglas físicas diferentes, igual que hace Morfeo con Neo en la ciudad de Chicago/Sídney.

Análisis de Matrix

LA ESTÉTICA MATRIX Y FOTOGRAFÍA DE DOS MUNDOS

La paleta de colores utilizada en la producción de una película habitualmente es una decisión que concierne a la dirección de fotografía y la dirección de arte, siguiendo siempre las instrucciones del director. Es fácilmente identificable por el espectador el color verde como máximo representante de la cinta. Desde una visión de la psicología del color encontramos connotaciones negativas en el color verde tales como la muerte, la manipulación, la inmadurez, la ingenuidad o la toxicidad. Se trata de una paleta muy conceptual, y casi monocromática. Para el mundo virtual sólo se usa el verde en distintos tonos, y como mucho se incluyen algunos detalles con colores complementarios como rojo o naranja. Sin embargo, aunque el verde predomine la mayor parte del tiempo, el mundo real, fuera de Matrix, cuenta con una paleta de color en la que se renuncia al verde y se incluyen tonos azules. Es un aspecto más naturalista, en el que la colorización permite observar los objetos de una forma más clara, y más realista.

Esta decisión puede ser más o menos acertada o discutida, sin embargo es evidente que es un factor que hace reconocible la película en cualquier instante de la misma, y que se ha convertido en una seña de identidad.

No sólo el trabajo de etalonaje resuelve la paleta, la dirección de arte hizo hincapié en que espectador entendiera que el verde tenía especial importancia en el film desde el primer momento. Detalles verdes, referentes a la frialdad del mundo virtual observables a través de pantallas, como la codificación de Matrix (mismo inicio de la película) o unos números, también de color verde, en un reloj despertador.

Por otra parte, el vestuario utilizado en la cinta no tiene la pretensión de perturbar la paleta establecida por lo que siempre se recurren a negros o blancos, en función del momento de desarrollo. Hay una carga psicológica, además de la anteriormente mencionada acerca del verde. Neo comienza vistiendo blanco cuando acude a su trabajo, y termina la película vistiendo completamente de negro. Es esta una cuestión realmente innovadora e identificativa sobre Matrix, pues la elección del vestuario de la gabardina de cuero negra y las gafas de sol atiende a un discurso sobre un futuro muy en contacto con el mundo real. Un vestuario negro y monocromático esboza a los protagonistas como unos seres superiores, que operan al margen de las leyes establecidas, sabedores de la realidad del sistema. Solo ellos (y los antagonistas, los agentes), llevan lentes, ya que son los únicos conscientes. Sin embargo, en el mundo real nadie viste de negro ni lleva gafas.

Acompañando a esto, la estética que propone el director de fotografía, Bill Pope, responde a un híbrido entre la estética de ciencia ficción y el neo-noire (sobre todo en la primera parte del film). Referencias del movimiento cyberpunk de películas de ciencia-ficción de los 80 con verdes estridentes en entornos oscuros, y el uso altos contrastes y juegos con la luz, en contraposición con las secuencias de la nave. Esta estética más natural renuncia a la oscuridad de la simulación atemperando los contrastes y transmitiendo una fluidez y una tranquilidad apreciable, comparada con el mundo virtual.

En lo referente a la fotografía, también el uso de grandes angulares dentro de la simulación hace que los elementos ofrezcan una visión distorsionada, a cuyo objetivo también contribuye el departamento de arte colocando al espectador tras una cámara de vigilancia o utilizando los reflejos de objetos como gafas de sol, una cuchara o el pomo de una puerta.

Como se puede apreciar las distinciones que establece la película entre ambos mundos no son sólo filosóficas o argumentales. Siempre existe una justificación para hacer esta diferenciación y así potenciar el mensaje de manera sutil.

EL TIEMPO BALA Y EL MONTAJE DE ACCIÓN EN EL SIGLO XXI

No hay que olvidar que Matrix es, ante todo, un film de acción, casi por encima de lo que lo es de ciencia-ficción. Hemos comentado qué aspectos de la cinta explican o acentúan el mensaje narrativo que Matrix propone, sin embargo es también importante conocer que recursos han hecho de esta película un referente dentro del cine de acción de este siglo.

El montaje de Matrix es un montaje tradicional narrativo en su mayor parte, con momentos de montaje expresivo, pero sobretodo es un montaje analítico, dotado de planos rápidos y concretos, y muchos detalles que dan información clara acerca de elementos necesarios para entender la escena. Este montaje frenético cambia ligeramente en las secuencias de pelea, en las cuales se utiliza el slow-motion para capturar detalles de, por ejemplo, como Neo da un salto impresionante mientras dispara o cómo los casquillos de las balas rebotan contra el suelo al caer. En Matrix, las escenas de acción no son caóticas. El espectador tiene controlado el movimiento en todo momento. El trabajo de edición se preocupa de que toda la acción sea entendida.

La música apoya el montaje, crea una atmósfera de sonidos envolventes, mecánicos y distorsionados. Compuesta por Don Davis, se ve acentuada en las secuencias de acción, en las cuales la percusión y la música electrónica se apoderan de la imagen. Como colofón final de la película se recurre también a la música metal, que ofrece otro punto de vista psicológico de la realidad que viven los personajes.

Pero sin ninguna duda el signo más identificativo de Matrix es el fenómeno llamado Tiempo Bala o Bullet Time. Utilizado por primera vez por el cineasta francés Michel Gondry en un videoclip para The Rolling Stones en 1995. El efecto consiste en el movimiento espacial dentro de la escena, con el tiempo avanzando a un ritmo anormalmente lento, o sin avanzar. Este efecto se conseguía planteando un gran número de cámaras filmando a la vez en torno al sujeto, y se resolvía en montaje. El Tiempo Bala es denominado así después de ser utilizado en la famosa escena en la que Neo esquiva las balas que dispara contra él el Agente Smith. Matrix popularizó el efecto combinándolo con rápidos movimientos de cámara y creando un contexto en el cine de acción nunca visto anteriormente. Fenómeno que se ha parodiado hasta la saciedad y ha aparecido en un sinfín de películas de acción contemporáneas, e incluso en otros medios como el videojuego (Max Payne, 2001, Remedy Enterteinment).

LOS ANTECEDENTES Y EL FUTURO DE UN MUNDO VIRTUAL

El guión de Matrix originalmente fue concebido para ser un cómic. Adaptarlo a la pantalla constituía una propuesta un tanto freak por la que nadie mostraba interés. Las Wachowski tuvieron que dirigir Lazos Calientes (1996) para que Warner Bros se fijara en ellas y le diera luz verde a su proyecto de ciencia-ficción.

Dentro de las referencias de Matrix a los cómic destaca el caso de “Los Invisibles” (1994, DC Comics), de Grant Morrison. Presenta la estructura del joven antisocial que es interceptado por los agentes del orden, y se encuentra en la obligación moral de unirse a un grupo de individuos que actúan al margen de la ley para más tarde rebelarse como el elegido y salvador. Sería una referencia como otra cualquiera de no ser porque se encuentran escenas que han sido adaptadas de manera literal, presentando estéticas similares; además, el rol que ocupan los personajes en la trama es el mismo. Algunos debates proponen a Matrix como una adaptación no confesada de la serie de “Los Invisibles”.

La cultura japonesa, pero en concreto el manga, también anda presente en el film. Hablamos, efectivamente, de “Ghost in the Shell” (Masamune Shirow), que en 1989 ya hablaba de un mundo de hackers y programadores informáticos. “Ghost in the Shell” comenzó a tratar la estética cyberpunk, un movimiento que encuentra en “Neuromante” (William Gibson, 1984) su obra primigenia. Se dibuja un mundo virtual, oscuro y peligroso, capaz de poner en peligro la identidad del ser humano y se plantean cuestiones éticas y filosóficas acerca del desarrollo de la I.A. Este movimiento imagina la unión del hombre con la máquina, la existencia de una red de computadores que dominan la vida y desnaturalizan el concepto de existencia. Matrix copia su estética, incluye referencias totalmente explícitas como la codificación de Matrix, el despertar de Neo en el mundo real o las peleas y saltos imposibles.

A propósito de las escenas de acción, encontramos una clara referencia a la cultura oriental. No sólo en la inclusión manifiesta de elementos como el tatami japonés, el entrenamiento de kung fu o el jiu-jitsu, sino también en peleas increíbles para resaltar lo fantástico e irreal del mundo de Matrix. Es fácilmente identificable el cine de artes marciales (Fist of Legend, 1994, Gordon Chan), o el cine de acción hongkonés, un cine de mafias y crimen organizado (The Killer, 1989, John Woo), que plantea recursos visuales del todo inverosímiles con saltos y piruetas deliberadamente exagerados y efectistas. Planteamientos utilizados también posteriormente por otros directores como tributo al cine de acción asiático, tales como Ang Lee en Tigre y Dragón (2000) o Quentin Tarantino en Kill Bill Vol. 1 (2003).

Ya el cine había tocado los palos de la estética cyberpunk y el desarrollo de la I.A, mucho antes de la publicación de “Ghost in the Shell”, con grandes producciones que se convirtieron también en películas de éxito. La recurrente Blade Runner (1982, Ridley Scott) sienta las bases del movimiento cyberpunk, con un futuro distópico en el que la conciencia de las máquinas pone en riesgo la integridad humana. O Terminator (1984, James Cameron), en cuyo futuro las máquinas devastan la Tierra y esclavizan a la humanidad.

El ejemplo de Dark City (1998, Alex Proyas) constituyó un enorme caso de debate acerca de la originalidad de la película de Matrix en el cine futurista de ciencia-ficción. Se trató de una película que seguía el mismo patrón narrativo, cuyas estéticas e iluminaciones eran similares (el famoso color verde), y de la que incluso Matrix reutilizó escenarios del set de rodaje. Aunque contemporáneas, numerosos críticos atribuyen la originalidad de la historia a Dark City, aunque Matrix tuvo más suerte de cara a conectar con el público.

Además del ámbito de la tecnología y los futuros dispersos, la alusión en la cinta a cuentos infantiles tales como “Alicia en el País de las Maravillas”, “El Mago de Oz” o “La Bella Durmiente” destacan esa pérdida de la inocencia que sufre Neo, y hace hincapié en que Matrix no es más que fantasía y ficción.

CONCLUSIÓN

Aunque Matrix supuso un pelotazo a nivel de taquilla, esto no debería eclipsar los defectos que tuvo en su estreno y que a día de hoy conserva. No debemos de olvidar que se trata de un blockbuster, una película de acción comercial y asequible para todo tipo de público. Empezando por el diseño de los personajes, pese a que en la segunda mitad empiezan a quedar algo insulsos y poco desarrollados gracias a decisiones sin sentido y actitudes chulescas en pos de la acción y el ritmo que hacen que la película pierda la solemnidad y seriedad que había cosechado en la primera mitad. Por no mencionar, en concreto, al personaje de Trinity, una mujer fuerte que desde el principio promete un papel más decisivo pero que finalmente queda relegada a un rol de secundario, con un machismo implícito, cuyo único papel termina por estar destinado a enamorarse de Neo.

Está claro que eran otros tiempos, y que hay aspectos que no envejecen de buena forma. Tales como los VFX con chroma key (está claro que en Matrix las tecnologías que había se llevaron al límite), pero que sin duda se ven compensados por el magnífico uso del Tiempo Bala y el slow-motion, que dignifican la acción en todo momento. No es gratuito que la consideremos, en cualquier caso, una película decisiva para el desarrollo de los efectos especiales en el cine (podéis recuperar aquí nuestro listado de títulos clave en los FX cinematográficos)

Después de este artículo somos conscientes del debate que puede generar una película como Matrix acerca de la visión de la realidad y otros temas, sin embargo se trata de una película que aborda temas interesantes de una manera bastante superficial. Realmente no existe una filosofía real que Matrix exponga, solo existe un discurso sobre lo real-irreal que deriva en una preocupación filosófica muy antigua. Que cada espectador pueda sacarle el jugo que vea oportuno algunos pueden verlo como una virtud, pero el riesgo que se toma en este apartado es bastante conservador. Es cierto que la película es incisiva en su mensaje, pero recurre a una enorme cantidad de simbolismos que en algunos puntos generan una sobrecarga y provoca que el mensaje resulte reiterativo.

Elementos como la más que mencionada crisis realidad-ficción, el monomito o viaje del héroe, la estética sci-fi, el Tiempo Bala y en definitiva todo lo que se identifica con Matrix quedan sometidos en pantalla a una serie de tributos acerca de las inspiraciones de las Wachowski, que en muchos casos ni siquiera son referencias o reinterpretaciones, sino copias literales de otras obras del momento por las que sentían predilección.

Puede que, Matrix por sí misma no inventara nada nuevo. Pero la suma de las partes consigue un producto de mayor calidad que cada parte por separado. En 1999 esta combinación de factores produjo una película refrescante que dio que hablar y que se postuló como referente del cine de acción, siendo aún hoy en día objeto de numerosos debates. Respecto a la narrativa, a raíz de Matrix es posible que se descubriera un nuevo género de películas interesantes, atractivas para el gran público, ejecutando un film con un fuerte componente antropológico/psicológico sin renunciar a la acción.

Matrix vuelve a los cines el próximo 28 de junio para celebrar su 20 aniversario y ya se está hablando de una cuarta parte que parece va a correr a cargo de Chad Stahelski, que estrena en breve John Wick 3. Quizá sea buen momento para volver a disfrutar de todo su potencial en pantalla grande, y evaluar con perspectiva todas las aristas que presenta el film de las hermanas Wachowski. Sin duda, y pese a todo, una obra indispensable para entender el cine actual. Estáis invitados al análisis de Matrix.

Pablo Sánchez


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