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GRANBELM, DIBUJA TU PROPIO CAMINO

La frialdad de nuestro mundo siempre nos ha impulsado a saltar, a buscar. Descubrir. Adoro La melancolía de Haruhi Suzumiya porque, más allá de la maestría de Nagaru Tanigawa, el carisma de Suzumiya se centra en este ahínco por encontrar algo más que la simple y triste realidad a la que nos enfrentamos cada día.

Un hecho que, de nuevo, suele suponerse como el eje narrativo de miles de ejemplos de obras y que —más allá del discurso, tan quemado como el hecho al que representa, de la sobreexplotación del Isekai— tiene cientos de formas y colores. Granbelm parte de esa premisa, pero lo hace con un pequeño giro de tuerca. Con una apuesta tan existencialista como tierna que no pretende tanto hablar de porque nos sentimos incómodos en nuestro mundo. Sino sobre porque nos sentimos incómodos con nosotros mismos.

Una pequeña sorpresa

Si bien, lo cierto es que Granbelm es una obra que, sobre el papel, resulta difícil de digerir. No lo voy a negar, acabé en su primer capítulo de forma aleatoria, revisando las novedades de Crunchyroll, y el combinado de magical girls, mechas, moe y una pizca de Isekai me dejó las cosas claras. Con todo, las segundas oportunidades nunca son desfavorables y en su evolución Masaharu Watanabe (Re:Zero) nos demuestra que su obra tiene más fondo del que puede parecer en un primer momento.

Y lo hace partiendo de muchos puntos clásicos que se deforman ligeramente para dar una nueva idea de lo que estamos viendo. Más allá de centrarse en la visión de un nuevo mundo, Granbelm se acoge al realismo épico —ese género en el que, tras la batalla, toca volver a clase y seguir con nuestra vida diaria. Y pese a que la combinación de mechas y magical girls chirría desde un primer momento las cosas cambian cuando demuestra observar su propia narrativa desde un prisma más cercano al de Madoka Magica que a obras más genéricas.

Así Nexus, un estudio especialmente joven que da todo un revés con la producción del título de marras, nos presenta una obra de apariencias ocultas. Que esconde tras todos sus puntos un pequeño giro que hace de sus puntos las bases de un pequeño diamante en bruto que, si bien no reinventa la rueda, se convierte en una obra especialmente cálida.

«No vales nada si no eres alguien»

¿Quién eres cuando no destacas en nada? Nadie. Cuando nadie te observa, cuando nadie te ve, dejas de existir. La reflexión sobre la identidad de uno mismo es una que mantiene las distancias con obras como Rascal Does Not Dream of Bunny Girl Senpai pero que se encuentra especialmente presente en Granbelm. Porque Mangetsu no es nadie. No destaca en nada y no resulta relevante para ninguno de sus compañeros.

Su estética, más bien moe, sirve como contraste contra su apartado más emocional, poniendo a la pequeña Mangetsu en un foso existencial donde se siente derribada y destrozada. Vemos como la chica se ocupa de todas las tareas domésticas posibles, incluso regala su propia comida, todo por ganar un mínimo reconocimiento en un espacio donde apenas existe.

Así, es la revelación la que supone el cambio que impulsa la “aventura” — porque más de tratarse como una aventura casi se entiende como un apartado épico sobre una base de drama que nadie ha buscado. El hecho de que Mangetsu sea la descendiente de un mago ancestral. Pero incluso así la narrativa traza una curva y evita superponerse a los clichés del género. Porque puede ser una maga, pero eso no la empodera. Sirve como punto de escape, por supuesto, pero evita encasillarla y nos muestra como su torpeza sigue siendo una constante en su vida. Porque, lejos de todas las convicciones usuales, Mangetsu no es una heroína.

Una batalla personal

Y eso supone el origen del conflicto. Porque Granbelm tiene mucho de Fate —herederas de magos que se enfrentan en una batalla por el hecho de obtener un deseo único— pero insiste en la humanización de sus personajes. Mangetsu es la protagonista por caprichos de la dirección, pero hasta el momento se supone como el personaje más egoísta del plantel.

Ernesta busca romper con la maldición que trae consigo la magia; la idea de enfrentar a casas y familias. A hermanos y hermanas, en una lucha sin sentido. Anna se entrega al más puro corriente emocional tras ver a su familia traicionada hasta el punto de perseguir su venganza personal por encima de la idea de convertirse en el precepto. Kuon solo se une a la batalla en el último momento en aras de salvar a su hermana, que yace incapacitada. Y, por último, Nene parece tener convicciones personales relacionadas con su madre.

Es un punto simple, por supuesto, pero Granbelm apuesta por una simpleza existencialista que se basa en en el más puro minimalismo narrativo. Mantiene todos sus puntos cercanos entre ellos y permite que el corriente emocional corra suelto, sin control, entre todos sus personajes para que la batalla no se entienda como una simple lucha entre magos, sino como un enfrentamiento personal que nace de los deseos más inocentes de sus protagonistas.

Más allá de la magia

Y es en este punto donde destaca esta producción original. En no centrarse en las dimensiones de su épica, sino en el drama más casual que ofrece su narrativa. Las batallas están ahí, por supuesto, pero Granbelm parece observarlas de forma lejana, sin mucha atención. Sin embargo, vuelca toda su importancia en los pequeños momentos. En esa parada del guion mientras Ernesta y Mangetsu hablan frente a la playa —una distante Kuon observa, desde la lejanía, remarcando su escasa disposición a combatirlas— o incluso en el simple hecho de ver a su protagonista limpiar su clase, distinguiendo la necesidad de la misma por ganarse un favor existencial realizando aquello que nadie más quiere hacer.

No estamos ante la mejor obra del verano, pero si ante una pequeña sorpresa que se supone como un soplo de aire fresco en una temporada azotada por un género demasiado recursivo. Algo a lo que debemos suponer, y aplaudir, el trabajo audiovisual que realiza Nexus, apostando por una paleta de colores impresionante y una animación especialmente fluida y sutil —con pequeñas tonalidades que recuerdan al trabajo de TROYCA en Bloom into You—, capaz de dejar un dulce sabor tras cada capítulo.

Es pronto para juzgar. Pero por el momento Granbelm se supone como una gran apuesta por la ternura y el espacio más existencialista en un tono más calmado. Una obra que no requiere mucho, más que dejarse llevar por su simpleza y disfrutar de la evolución de su estudio de personajes de la forma más desenfadada, aunque con fuerza, posible.

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Óscar Martínez

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Escribo más que duermo. Ávido lector de manga y entusiasta de la animación japonesa. Hablo sobre ello en mi tiempo libre.