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Siempre hay alguien especial. No en el sentido literal de la palabra, quizás. Pero siempre hay alguien que nos hace sentir especiales — a quien sentimos como algo especial. Al menos eso es lo que nos vendió el arte, ¿verdad?

Hay excepciones. Kabi Nagata, por ejemplo, pinta un mundo frío y real en ese bitono rosa y blanco que ilustra a la perfección la realidad en Mi experiencia lesbiana con la soledad. Pero si levantamos la vista y miramos hacia Horimiya y sus tensiones románticas o quizás a la recién estrenada Rascal Does Not Dream of Bunny Girl Senpai nos encontramos otra versión de este sentimiento. Del amor.

Cito estas obras porque he pasado recientemente por ellas y entiendo su concepción del amor. Una más distante. Real incluso. Pero aún así, obviando el trabajo de Nagata, se entiende al amor como un sueño que, pese a ser distante, sigue al alcance de nuestras manos. Hay cientos, miles de obras que juegan con esta idea; con la del romanticismo. Nos hacen soñar y entenderlo como un ideal al que aspirar. Una meta que alcanzar en el distante cielo. No siempre es así.

No puedo alcanzar las estrellas

Yuu, la protagonista de Bloom into You es una de esas personas. Una incapaz de alcanzar las estrellas. Engañada por los conceptos que se aplican en estas obras, la chica ha crecido siguiendo los ideales que se listan en sus mangas shojo. Todo para descubrir que las cosas no son tan simples. Porque ella es incapaz de sentirse especial. Incapaz de sentir que nadie es especial para ella.

Su encuentro con Touko, una de las integrantes del consejo escolar, se convierte en el detonante de esas sensaciones. La chica encuentra en su senpai —recordemos que en la estructura social japonesa pesa un gran respeto en las relaciones, especialmente con personas de mayor edad— un referente. Una persona como ella, incapaz de amar o sentirse amada.

Hasta que se encuentran. Porque en un magnífico giro que sirve de sinopsis para la obra y como componente principal de su espina dorsal en términos narrativos, Touko cae presa de este sentimiento al encontrarse con Yuu. Toda una vuelta de tuerca donde el referente hace el papel de persona débil y donde es la propia protagonista, la que se entiende como la pieza más frágil, quien se ve opuesta a estos sentimientos. Un cambio de ritmo y de dirección en un género sobreexplotado que, las tantas de las veces, se conforma con seguir un camino recto en busca de unos ideales que damos por hecho. Pero que Bloom into You rechaza para hacer de ellos su propio fin.

Lo que siento por ti

Bloom into You parte de grandes atrevimientos. La declaración amorosa se realiza en su primer capítulo y la obra no duda nunca en mostrar los sentimientos de Touko por Yuu. Lo trata de forma natural, con fluidez. Parte de una base tan coherente que sus líneas hablan por sí solas, sin necesidades de monólogos, de discusiones internas o planteamientos morales.

Pero no sólo se extiende a las dos chicas. La obra comprende que ellas son parte de un todo y les permite ese espacio. El componente principal es este romance, la idea de que parta de ninguna parte y se mueva de forma caótica, sin un rumbo fijo — una representación demasiado real de las primeras relaciones amorosas. Pero incluso así hay siempre más elementos.

Las escenas de Yuu y sus compañeras tienen su espacio y sirven las veces como componente reflexivo. Una forma de demostrar que ella está sola, que es la única que se siente incapaz de amar. Una incomodidad que sirve de contrapunto y, de nuevo, invita a la reflexión y el entendimiento de un sentimiento que no considera suyo y al que se cierra y se niega a aceptar. A comprender.

Pero, por otro lado, Touko cuenta también con sus propias tensiones. Porque el acercamiento fortuito hacia la nueva miembro del consejo escolar y su insistencia en mantenerla a su lado genera un desentendimiento con Sayaka, su mejor amiga, que se desarrolla con detalle, sin olvidar las relaciones interpersonales que se edifican en torno a la atracción principal. A la dicotomía amorosa sobre la que reza la obra.

El peso de la presión

No es de extrañar que, con un contenido como el que propone, Bloom into You brille en la exploración de sus personajes. En la introspección más personal y cercana posible. Porque supone un giro de tuerca, un amor no correspondido de la forma menos usual posible. Así la obra pone toda su fuerza en entender a sus personajes. En el porqué Touko se siente así frente a su compañera o el como Yuu se aleja de cualquier indicio amoroso.

Todo para descubrir que las personas no siempre son como pensamos que son. Que las presiones —especialmente las sociales— nos transforman y nos hacen tomar decisiones que no siempre sentimos correctas. Bloom into You habla, ya en sus primeros compases, de las máscaras sociales y el sentimiento de necesitar a alguien. Una persona que nos preste su hombro, aunque sea por unos segundos. Donde podamos descansar y sentirnos nosotros mismos.

Es una idea particular que me recuerda en exceso a otras obras como Sekirara ni Kiss o incluso Kanojo ni Haru Hi. Una exploración que va más allá de la superficie de la psique humana y se atreve a ahondar en los sentimientos, en las frágiles realidades que mostramos al abandonar nuestra zona de confort y enfrentarnos a un mundo más frío de lo que a veces llegamos a comprender. Es una obra de tintes románticos pero increíblemente sincera. Sin pretensiones, sin ideas azucaradas, pero siempre atractiva, sin necesidad de llevar a sus personajes al límite para lograrlo.

Los pequeños detalles también importan

La idea de que el shojo no tiene atención en los detalles es una generalizada. Suelen ser obras de un carácter simple, con una paleta de colores que apunta a los tonos pasteles y un estilo genérico que sirve las veces como plantilla para mostrar las expresiones de sus personajes con facilidad. Al margen de si esto es algo válido o no, lo cierto es que Bloom into You atenta contra todos estos ideales y hace de su obra algo increíblemente visual.

TROYCA (Aldnoah.Zero, Re:Creators), pese a ser un estudio joven y contar con un breve listado de obras a sus manos demuestra una fidelidad envidiable a su obra original y le rinde tributo con un enorme detenimiento en los más pequeños detalles.

Hiroaki Gouda (Evangelion, Amagami SS) insufla vida propia a sus personajes con un diseño que se enfoca siempre en la expresividad y que sirve las veces como recurso gráfico para dar forma a la historia que cuenta la obra mientras que Jukki Hanada (Hibike! Euphonium, K-On!) se encarga de una composición capaz de ilustrar todas sus escenas con suma atención.

La obra parte de una exploración propia, un juego de planos donde se usa incluso la vista en primera persona para las transiciones. Los pequeños enfoques siempre tienen una gran importancia, representando alguna de sus mejores escenas con pasmosa facilidad.

En líneas generales, Bloom into You no solo se ha convertido en una de las sorpresas de esta temporada de otoño de 2018, sino que ha conseguido demostrar que tiene mucho que decir en una demografía que parecía haberlo contado ya todo. Una muestra de la naturalidad de las primeras relaciones que atenta contra las bases establecidas y que se mueve por un sobresaliente apartado técnico. Queda mucho por ver, pero cuesta pensar que pueda romper con esa magia.

«Tal vez, algún día, yo también pueda alcanzar una estrella»

Primeras impresiones anime otoño 2018 (inferior) - El Palomitrón

Óscar Martínez

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