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Crítica de Boogiepop and Others destacada - El Palomitrón
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BOOGIEPOP AND OTHERS: OTRA FORMA DE ENTENDER EL TERROR

Crítica de Boogiepop and Others principal - El Palomitrón

Existen miedos que están entre nosotros y nos acompañan en la oscuridad. Incluso nos esperan tras la puerta o debajo de la cama. Estos temores inspirados en traumas de la infancia o en historias puntuales terminan calando hondo. Son la sombra en la distancia con la que el autor tiene que jugar para hacer del terror psicológico todo un arte. Este tipo de miedos se forman en nuestra mente, atienden a nuestro mundo subjetivo y se alejan del terror más gráfico. Dejan de ser brujas, monstruos o zombies para convertirse en algo más. Un algo que directores de la talla de Darren Aronofsky (Cisne negro) o Jaume Collet-Serra (La huérfana) han sabido construir frente al espectador y que, en esta ocasión, gracias al trabajo de Shingo Natsume volvemos a percibir a través de Boogiepop and Others. Un ejemplo más de terror psicológico que consigue, de una forma u otra, infundir en el espectador un temor constante que llega a incomodar hasta el punto de no saber en qué pensar. Una molestia que no viene acompañada, pues el miedo psicológico no es el único componente clave en la obra de Kouhei Kadono. También contaremos con una dosis demencial de trastorno de personalidad.

Parece que el ser apodado como “Boogiepop” es quien sufrirá este trastorno de personalidad. Uno que le hará diferir entre realidad y ficción, y además jugará tanto con el elenco protagonista como con el propio espectador. Definir esta afección es bastante complicado ya que existen infinitas ramas de la misma, pero acudiendo al tropo más común podemos referirnos a ella como “alteración interna que hará al sujeto tener más de una identidad”. Una dualidad que conseguirá teñir de oscuro a la obra y representar de mejor manera el terror psicológico del que hablábamos líneas atrás. Bajo estas dos premisas, Kouhei Kadono consigue crear una ficción pavorosa que nos hará dudar en todo momento y ante cualquier personaje. Crea una sensación paralela a la que crearon Darren Aronofsky o Jaume Collet-Serra, y que gracias a la dirección de Shingo Natsume (One Punch Man, ACCA 13) y el trabajo de Madhouse (Overlord) nos introducirá en una atmósfera que podríamos acuñar como “universo Boogiepop”. Un universo, cuanto menos, insólito.

¿Qué o quién es Boogiepop?

Siguiendo con el espectro de los universos, no podemos dejar de lado la palabra sin hablar del marco conceptual que Kouhei Kadono ha querido otorgarle a su obra. Desde 1998 el autor no ha dejado de tejer una red infinita bajo el personaje de Boogiepop. Una red que, por el momento, está constituida por 22 novelas ligeras, una película de acción real, dos series televisivas y cuatro series manga; aproximadamente. Una miscelánea bastante particular a la que, este mismo año, suma una nueva producción audiovisual y protagoniza las palabras de este texto: Boogiepop and Others. Una nueva adaptación que nos traerá de vuelta los hechos acontecidos en la novela ligera Boogiepop and Others aunque discerniendo en tono y formato.

Crítica de Boogiepop and Others protagonista - El Palomitrón

Es cierto que se ha hablado y escrito mucho acerca de Boogiepop, pero lo que también es cierto es que, por el momento, no se ha llegado a definir exactamente qué o quién es. La obra juega con este personaje como elemento principal. Nos sitúa en diferentes planos y perspectivas. Juega con nuestra posición y la suya. Entabla un baile desde múltiples vistas. En definitiva, Kouhei Kadono construye una idea sobre un ser que viene y va. Un ser con diversas personalidades que se entrelazan en las diversas obras creando así el Boogiepop definitivo. Uno que, posiblemente, no lleguemos a conocer pero que tenemos el placer de compartir espacio con él en la ficción que nos presenta Shingo Natsume y Madhouse. A lo largo de los 18 episodios con los que contará la serie comprenderemos mejor la idea de este ser, aunque como dictan sus primeros compases, nunca llegaremos a averiguar ante qué estamos. Una idea paralela que se conjuga con los sentimientos que sufría Lain Iwakura al final de su ficción.

¿Qué o quién es Lain? ¿Qué o quién es Boogiepop?

Crítica de Boogiepop and Others cartel - El Palomitrón

La incoherencia hecha historia

«El fin del principio también es el principio del fin». Bajo estas palabras concluye el tercer episodio de la serie. Unas palabras que, ya se lean de arriba a abajo, o de abajo a arriba, encierran la verdadera esencia de la serie. Bajo una premisa simple Kouhei Kadono nos presenta una historia que conseguirá hacer explotar más de una cabeza. Cuenta la leyenda que existe un ángel guardián que protege a las personas del dolor y el sufrimiento. Un ángel llamado Boogiepop. Un ser que, parece, nunca ha sido visto y que desde el inicio de los tiempos se le ha considerado más una habladuría pasajera que una realidad a considerar. Sin embargo, en esta ocasión Boogiepop se reencarna a través de Touka Mikashita y obtiene forma finalmente. Una resurrección que vive en primera persona Keiji Takeda y algunos de los estudiantes de la Academia Shinyo. Tras este suceso, contado a lo largo de los primeros compases de la serie, empezarán a ocurrir sucesos paranormales en la ciudad y una ola de peligros misteriosos se cernirá bajo las vidas de todos sus habitantes. Como hemos comentado antes, la premisa se podría tachar como sencilla; pero realmente esconde mucho más.

Crítica de Boogiepop and Others escuela - El Palomitrón

Estamos ante una historia singular; con nombre propio. Líneas atrás hablábamos de la relación existente que tiene con obras tipo Serial Experiments Lain; no solo comparten ideas sino que también poseen trastornos en común, aunque en cada ficción se desarrollan de manera diferente. Por ejemplo, Lain padece trastorno de personalidad debido a su alter ego creado en la red. Un personaje perfectamente construido que nos atrapa y nos introduce en los peligros existentes a través de los perfiles virtuales. En contraposición a ello, Boogiepop es algo más complejo. No termina de definirse. Aunque en esta ocasión obtiene forma humana, la de Touka Mikashita.

A través de esta obra no solo podremos observar una trama que crece poco a poco y se cocina a fuego lento, sino que seremos partícipes de un realismo tácito que nos alejará del género y nos planteará miles de dudas constantemente. El autor pretende jugar con nosotros, hacernos partícipes incluso. Gracias al juego temporal que ofrecen sus episodios, las perspectivas que se nos presenta de cada suceso y el cambiante de los personajes Boogiepop and Others logrará crear su propio marco temporal y espacial. Uno en el que, si te adentras, no sabrás muy bien cómo salir. Y es ahí donde reside el potencial de la obra. En su magnífica telaraña enmarañada.

Ángel guardián disfrazado de shinigami

Para potenciar todos y cada uno de los puntos de la obra, Shingo Natsume en colaboración con Madhouse (producción) y Kensuke Ushio (música), conjugan un universo digno de Boogiepop. Uno donde, a pesar de no contar con una animación que despunte o sea la verdadera protagonista de la obra, cuenta con el tono y estilo adecuados para posicionar en el lugar deseado a Boogiepop. Gracias a una paleta de colores algo tenue y oscura, se simula un efecto perfecto donde la incertidumbre es palpable. Está presente. Pero no solo los tonos son los adecuados, sino la textura que se consigue a través de ellos. Una que en ocasiones luce perfecta y en otras se desliza por la pantalla de manera más opaca.

Por otro lado, el diseño de los personajes resulta un tanto sinuoso. De manera objetiva podríamos pensar que casan a la perfección con el planteamiento de la obra, pero por el contrario, en ocasiones resultan demasiado similares y te hacen dudar más de lo necesario. Aunque si hablamos de algo que no nos hará titubear en ningún momento es la banda sonora. Una que acompasa Kensuke Ushio y que hará de cada momento único. No solo ha acertado con las notas correctas, sino con la atmósfera que ha logrado generar gracias a ellas. Es cierto que Boogiepop and Others se antoja como la obra indecisa de la temporada, pero si logra guiar todas sus redes en una misma dirección, podría acuñarse como la imprescindible del año. Todo es cuestión de darle el tiempo necesario de cocción.

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Marisol Navarro

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Publicista aficionada de las películas, las series y el manganime. No tengo un género preferido, pero todo lo gore me apasiona. Me encanta viajar, y si algún día consigo ir a Japón sin duda para el trayecto tendré preparada toda la obra de Sui Ishida.