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Querido Sitges:

Hemos tardado un mes en escribirte porque no queríamos cerrar este cumpleaños tuyo, tu 50 aniversario, deprisa y corriendo, sino como realmente te mereces: de forma reposada, tranquila y con mucho corazón. Debemos decir que nos has hecho sentir un año más sentimientos muy bonitos, sensaciones que no todo el resto del año logramos sentir y que no todo el mundo entiende, pero sí lo hacen quienes aman el género de terror, quienes aman el cine… quienes aman, en definitiva, la CULTURA. Cuando llega el momento del palmarés en la sala Llevant y ese aplauso final de agradecimiento a toda la prensa por nuestro esfuerzo y sacrificio nos alegramos, pero al mismo tiempo se nos llenan los ojos de lágrimas. Una vez más, gracias Ángel Sala y gracias de igual forma a todo el equipo que hace posible el Festival. Y sí, decimos TODO, desde el señor que se sube al andamio para poner el cartel en el Hotel Meliá, pasando por todo el gabinete de prensa o los voluntarios que validan cada entrada, hasta el invitado estrella homenajeado del año.

Ángel Sala

50 años de ponernos los pelos de punta, 50 años de gritos, 50 años de emoción, 50 años de somnolencia, 50 años de resaca cinéfila (todos los que hayan vivido un festival de cine saben a lo que nos referimos), 50 años de aplaudir en la cabecera de cada película junto a King Kong enfrentándose a las avionetas en el exterior de la iglesia de San Bartolomé y Santa Tecla; 50 años de levantarnos a las seis de la mañana para reservar entradas de prensa, 50 años de entrevistas en su precioso jardín del Meliá, 50 años de masterclass; 50 años de malcomer y no dormir (aquí te alimentas y sueñas con experiencias irrepetibles) para ver todo lo posible, multiplicarnos por mil y estar en la rueda de prensa de una película, viendo el estreno mundial de otra, entrevistando al reparto de la siguiente y fotografiando al director de la del día después; 50 años de carreras en el Retiro, la Tramuntana, la Samsung Sitges Cocoon, el Auditori, la Brigadoon y El Prado.

Y es que es duro, sí, pero es una dureza que se aguanta (sarna con gusto no pica) durante los 10 días porque todo aquel que va a este festival tiene callo en esto, es una persona que ha crecido con este cine y que prefiere quedarse atrapado en una cueva llena de sangre con un psicópata, un fantasma raro y un plano secuencia silencioso, que con una cinta galardonada en Cannes.

Este 2017 ha sido un aniversario especial, a lo grande y no por su ostentosidad y despilfarro, ni mucho menos, sino por su humanidad, cariño y aprendizaje, donde se ha homenajeado a Drácula (el leit motiv de este año) con la visita de uno de ellos, el de 1979, el actor de los pies a la cabeza Frank Langella (que recibió el Gran Premio Honorífico). Y es que Sitges es el lugar ideal para poder decir: Una vez más, bienvenido a mi casa. Ven libremente, sal con seguridad, deja algo de la felicidad que traes. Nosotros ya dejamos grandes sacos de nuestra felicidad cada año, quedaos seguros de ello.

Un 2017 en el que hemos conocido al padrino de este año, el humilde y simpático Guillermo del Toro y hemos tenido el placer de hablar sobre su poético último trabajo La forma del agua, en el que se ve que el amor gana, sea como sea. Y qué mejor que comprobarlo un año en el que nuestro país se ha visto envuelto en plena polémica entre la política de España y Cataluña, sobre cuya situación reflexionaba nuestro amo de la infancia, William Friedkin, reivindicando el diálogo civilizado entre todos. De él también oímos muchas anécdotas (y es que no había quien le quitase el micrófono) y vimos en pantalla grande el clásico por antonomasia del género: El Exorcista.

Un año también este 2017 en el que hemos vuelto a hablar con Robert Englund y le hemos disfrutado hasta virtualmente gracias a Campfire Creepers de Alexandre Aja. También hemos podido ver cómo por primera vez se pone la alfombra roja a una de nuestras ficciones españolas, la nueva obra maestra de los hermanos Sánchez-Cabezudo, La Zona. Y es que no nos empachamos de ti, Sitges, ni con 39 películas vistas en 10 días, que es lo que nos ha dado tiempo a ver este año y lo que poco a poco vamos compartiendo en nuestra web.

Un 50 aniversario donde, aun con el erróneo pensamiento muchas veces de que este es un género de hombres, la mujer ha vencido y Coralie Fargeat se alzaba con el galardón de Mejor dirección por su ópera prima Revenge, una cinta de violaciones y venganza  sangrienta; y donde la ganadora a Mejor interpretación femenina protagoniza una historia de mujeres para mujeres, Marsha Timothy por Marlina the Murderer in Four Acts.

Un 50 aniversario (se esté más o menos de acuerdo con el veredicto final de su jurado) en el que se han reflejado las tendencias de la programación de Sitges, demostrando que hay cabida para exponer y galardonar a directores que no han trabajado nunca antes en el fantástico, como es el caso de Joachim Trier con Thelma y su merecido Premio especial del Jurado y Méliès de Plata a Mejor películaUn festival donde se ha valorado cine de directores y películas que han sido maltratadas en grandes festivales (Venecia, Berlín y sobre todo Cannes) y que en Sitges tienen una segunda vida, como es el caso del autor húngaro Kornél Mundruczó (que se llevó la Máquina del Tiempo) y su parábola sobre la inmigración con Jupiter’s Moon, filme que removió la conciencia social y se llevó el premio a Mejor película y Mejores efectos especiales. 

50 aniversario sitges
Coralie Fargeat

Querido Sitges: eres especial. Tienes, como dijo el caballero y señor Langella, un poder de longevidad del que no todos los festivales pueden presumir en un mundo donde todo se consume a la velocidad de un rayo. Gracias por darnos ese poder de buenrollismo en un contexto donde quién lo diría, cuando lo más light que se proyecta en la pantalla es El sacrificio del ciervo sagrado (Premio del Jurat de la Crítica) o el drama de un pequeño hombre lobo, As boas maneiras (Premio del Jurat de la Crítica y Blood Window, mención especial a la mejor actriz para Isabél Zuaa incluida).

Gracias por hacernos descubrir cine que nos remueve el corazón, por apostar por el cine joven (A Ghost Story de Davis Lowery, Premio a Mejor fotografía de Andrew Droz Palermo y Premio Mejor Película según el Jurat de la Crítica), por adoctrinarnos con el Mejor Cortometraje, viendo lo que puede dar (aún más de lo que pensábamos) de sí la escena en la ducha de Hitchock con 78/52, de Alexandre O. Philippe, mejor que cualquier clase de cine que se pueda dar en la Universidad. Gracias también por darnos las claves de cómo Matar a Dios (Premio del público) de Albert Pintó y Caye Casas o por avisarnos de que nunca deberíamos irnos de viaje de amigos a los bosques escandinavos, sino a Las Vegas, con cintas como The Ritual (Mejor Interpretación MasculinaRafe Spall).

Jurado Sitges 2017

Todo esto y mucho más es lo que ha supuesto para nosotros el 50 aniversario de Sitges. Un año en el que se ha superado el récord en ventas de entradas en un 10 % más respecto al año anterior con un total de 66 136 de entradas vendidas, porque como bien recordó Sala, el cine fantástico ya ha dejado de ser un nicho para ser el foco de atención e interés de la prensa y del público. Una batalla vencida: un amor a lo diferente. Porque “Drácula es un ser que necesita sangre para vivir”, como decía Langella, pero nosotros necesitamos el Festival de Sitges para respirar… Porque el Festival de Sitges es nuestra casa, porque el Festival de Sitges es nuestro hogar.

“Hay oscuridades en la vida y hay luces, tu eres una de esas luces, la luz de todas las luces.”

Te queremos Sitges, hasta el año que viene.

María Páez

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