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THE CHAIN: ENTREVISTAMOS AL DIRECTOR Y SU EQUIPO

El viernes 31 de mayo se estrena The Chain, un thriller psicológico dirigido por David Martín-Porras que se adentra en el polémico mundo de la eutanasia, el derecho a una muerte digna y los terribles motivos que empujan a las personas a querer terminar con su propia vida.

El director español ha elegido para su segundo largometraje un elenco internacional. A la cabeza, el actor estadounidense John Patrick Amedori, muy bien arropado por los veteranos Ray Wise y Adrienne Barbeau. Completan el reparto protagonista Madeline Zima, Jamie Clayton y la actriz española Neus Asensi. En el Círculo de Bellas  Artes de Madrid, nos entrevistamos con el director y parte del elenco, que nos dan algunas de las claves del rodaje.

La idea nace inspirada por el mundo real. “Un día, iba a clase en EEUU y escuché en la radio del coche la entrevista a una adorable ancianita de 85 años que estaba contando que había matado a más de 20 personas. Pertenecía a una organización de voluntarios que se llama Final Exit que ayuda a personas que quieren morir, pero viven en estados donde la eutanasia está prohibida. Así que la ancianita contaba que iba de un estado a otro, con un maletín con pinchazos, pastillas y el sistema estrella: una bolsa con un gas que te mata sin dolor”, comenta Martín-Porras.

El director, que en aquel momento estaba trabajando en una historia que profundizase en la relación padre e hijo, y en concreto en el miedo universal de los hijos a parecerse a sus padres, vio en esta historia una oportunidad. “Qué cosa peor le puede pasar a un hijo que no quiere parecerse a su padre, porque su relación con él ha sido pésima, que heredar una enfermedad degenerativa”. Para la película eligió una enfermedad neurológica. “Fuimos por el lado de la enfermedad degenerativa neurológica porque necesitábamos alguien que perdiera sus habilidades cognitivas pero que se pudiera mover”, señala el director.

La enfermedad y el rechazo social que genera en algunos casos no es un tema nuevo en la filmografía de este joven director, que ya lo había tratado en su corto Inside the Box, candidato a los Goya en 2016. En él, el protagonista le oculta a su mujer que tiene VIH por miedo a que le deje por su enfermedad.

Una pequeña gran película

David Martín-Porras

Trabajar con dos actores consagrados, como Ray Wise y Adrienne Barbeau, tan profesionales, con tanta experiencia y que saben tan bien lo que tienen que hacer ha sido una auténtica ventaja. “Cuando estás haciendo una película pequeña como esta, con pocos días para rodar, trabajar con actores que vienen con los deberes hechos, que se han estudiado el guión, que llegan  a los ensayos con el personaje construido y te hacen preguntas a las que tu, como director no has sabido llegar, todo son facilidades”. Martín-Porras es de los directores que piensan que igual que un director de fotografía ilumina la escena y la luz es de él, los actores son los que crean los personajes, con su voz, con su cuerpo y con sus vivencias.

“Trabajar con gente así es maravilloso porque tienes muchas cosas para probar. Al principio te da un poco de miedo,  porque te planteas qué les puedes decir tú a estas personas que además, admiras desde pequeño. Pero cuando ellos te reconocen como director y te das cuenta de que te toman en serio,  se convierte en algo mágico”.

Para Martín-Porras, la calidad interpretativa de los actores españoles es tan buena como la de los norteamericanos. “Quizá nos falla una cosa. En EEUU creo que se tiene una mayor conciencia de lo importante que es dirigir al actor. Es tan importante como ser un crack con la cámara porque son ellos los que te van a vender la película o la serie. En EEUU, los actores están muy sindicados y si un director llega a una serie, por ejemplo, y no los dirige bien, no lo vuelven a llamar”.

Influencia de Broadway

Neus Asensi

El director reflexiona. La influencia que ha recibido Hollywood de Broadway hace que sus producciones tiendan más a la teatralidad y eso, a la hora de ver actores en la pantalla, da la sensación de que tienen un punto elevado, como cuándo actúan en el teatro. En España se tiende más hacia el realismo, con un enfoque casi de docudrama. “Cuando veo películas como Tarde para la ira, me parece maravillosa. Qué actores, qué interpretaciones. Y pienso, claro, el director es un actor. Sinceramente creo que cuando un actor no está bien, es porque no ha sido bien dirigido”, concluye.

La actriz española, Neus Asensi, comparte con el director esta opinión. Quizá por esta visión de la dirección de actores, es por lo que este es el cuatro proyecto en el que trabaja con Martín-Porras. “La primera vez contactamos fue a través de Joaquim Jordá. Dirige una escuela en Barcelona y me dijo que tenía un alumno aventajado que quería que rodara con él un corto. Luego hemos trabajado en otros dos proyectos pero lo cierto es que, en esta ocasión, al principio le dije que no.”

Asensi, que acababa de pasar por la muerte de su padre y había sufrido la experiencia de ser cuidadora de una persona con una terrible enfermedad degenerativa, pensaba que la trama de la película le tocaba muy de cerca “El tema central es tremendamente duro. Aunque mi personaje es una mujer con dismorfofobia grave, que en realidad lo que necesita es un psiquiatra, no sabía si estaba preparada para afrontar el reto de este rodaje”.

Finalmente aceptó y está encantada con el resultado. “Fueron dos semanas de rodaje muy duro, porque tenía que pasar por dos horas de maquillaje y otra más para quitarlo. Además, era una tortura tener que llevar puestos 12 horas seguidos los tiritos, unos utensilios que se enganchan al cuero cabelludo y sirven para tensar la cara y el cuello. Llegaba todas las mañanas de buen humor, pero al final del día no había quien me aguantara por el dolor”, dice riendo la actriz.

Un director diferente

John Patrick Amedori

La posibilidad o la obligación de estudiar y trabajar fuera de España, como en otras profesiones, está haciendo que una nueva generación de directores desarrolle sus proyectos fuera de nuestro país, ruede con actores internacionales y lo haga en inglés, lo que además, facilita la distribución de la película en otros mercados. ¿Pero es la forma de dirigir española diferente a la norteamericana?

Evidentemente, las generalizaciones nunca son acertadas. Pero en el caso de Martín- Porras, al menos parece que su estilo, gusta. “Creo que David es muy especial, pero más que por ser español, por ser él. Es diferente de otros directores con los que he trabajado. Está siempre listo, con muchas ganas, siempre sonriendo. Incluso en el rodaje de este thriller que era duro y complejo, el siempre se mostraba abierto y optimista”,  afirma John Patrick Amedori, protagonista del film.

Amedori, reconoce que trabajar con el director español, y su forma de estar pegado a la historia, le ha ayudado a crear el personaje de Mike. “La primera vez que conocí a David, tomamos un café y estuvimos hablando del guión y del personaje durante horas. Esa fue la tónica de la relación durante todo el rodaje. Podía llamarle o acercarme en set en cualquier momento y plantearle dudas, matices. La forma tan cercana de ser de David, me ha ayudado mucho”, señala.  

Finalmente, Amedori llevó al personaje al punto de ser un hombre que no quiere morir por su sufrimiento, sino por el amor a su madre y a su mujer. “Trabajé con ese sentimiento y por ahí desarrollé el personaje. Desde el amor que se tiene a la familia y que hace que no quieras verla sufrir. En las conversaciones con David, trabajamos la idea de que Mike entiende cómo se siente su madre. Por eso, cuando regresa a casa, se siente profundamente culpable por haberse marchado”.

El actor recuerda divertido el rodaje de la escena final con Neus Asensi. “Habíamos trabajado muy bien durante el rodaje y la verdad es que era muy difícil pensar lo que haría con alguien que se encontraba en su situación. Es una gran profesional y a pesar de lo duro de la escena, salió todo genial”, concluye.

Veteranía al servicio de la juventud

Adrienne Barbeau

Trabajar con Martín-Porras ha sido también una delicia para Adrienne Barbeau. La veterana actriz comenta que cuando le envió el guión, incluyó el corto Inside the Box y que le gustó mucho. “Desde la primera vez que hablé con él desde el personaje, supe que lo entendía muy bien, que  coincidían en el planteamiento y que iba a ser muy gratificante”.  De hecho, el primer día de rodaje había una escena en el guión en la que pensaba que parte del diálogo era incorrecto y se lo comentó a David con un poco de miedo. “Nunca sabes cómo va a reaccionar un director cuando un actor le hace alguna sugerencia sobre el guión, -comenta- pero David, inmediatamente entendió mi planteamiento porque yo era el personaje, y así fue como trabajamos”.

Para preparar el papel de una mujer maltratada, que ahora se ve en la obligación de cuidar a su marido enfermo, Adrienne Barbau necesitó entender por qué una mujer se queda al lado de su marido que la maltrata tantos años. “Conozco a una actriz que vivió con un actor que abusaba de ella y en sus memorias contó que, en su niñez, sus padres trabajaban en el teatro y no la atendían. Ella creció pensando que esa es la forma en que te trata la gente que te quiere. Desde ahí construí el personaje y le dote de un tipo de fortaleza que es la que le ayuda a seguir adelante.” La actriz, está embarcada en varios proyectos para cine y televisión, además de tener pendiente cerrar un contrato para una película de la que ha escrito el guion.

The Chain es una pequeña gran película que llega a las pantallas españolas con vocación de no dejar indiferente a todos los que se animen a verla. Una muy buena opción para ir al cine, y disfrutar de una producción americana con sello español. ¿O es al revés? Les animo a que juzguen ustedes, después de verla.

Marisa Cruzado

THE CHAIN: CRÍTICA

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