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STAR WARS: EL ASCENSO DE SKYWALKER

LOS ANTECEDENTES

El ascenso de Skywalker es la tercera y última película de la trilogía de Star Wars impulsada por Disney tras comprar Lucasfilm. Ha sido precedida de El despertar de la fuerza y Los últimos Jedi por lo que su papel es especialmente clave al tener que cerrar un arco argumental muy criticado por los fans en la anterior entrega, además de buscar dar un sentido a toda la saga de los Skywalker que empieza con Anakin en el Episodio I: La amenaza fantasma

La vuelta de J.J. Abrams tras su buen papel en El despertar de la fuerza supone un reto para los fans que prefieren la de Rian Johnson y parece un movimiento de Disney para contentar a unos y otros y acabar con las guerras internas entre fans, más despiadadas que las del imperio y la resistencia. Con los rebeldes diezmados, Rey casi convertida en una Jedi y la primera orden ya comandada por Kylo Ren, el escenario de El ascenso de Skywalker es un tablero en donde puede pasar cualquier cosa. 

LA PELÍCULA

Ha pasado un año tras los eventos de Los últimos Jedi, y lo que queda de la Resistencia se empieza a ir concentrando para enfrentarse una vez más a la Primera Orden, pero esta vez hay problemas del pasado sumándose a los del presente y al mismo tiempo, el antiguo conflicto entre los Jedi y los Sith resurge de las sombras para llegar, por fin, a su final, lo que llevará a la saga de los Skywalker a confrontar sus antiguas némesis, la galaxia es una olla a presión y los enemigos se multiplican, literalmente. 

Es difícil valorar El ascenso de Skywalker sin revelar detalles de su trama puesto que ya en sus primeros diez minutos hace una de las grandes revelaciones de la nueva trilogía. Una vez empieza su carrera, no acaban de pasar docenas y docenas de cosas hasta el minuto final. Esto, en principio, no es nada malo por sí mismo, pero deja un poso de sensaciones encontradas respecto no solo ya la película, sino a cómo ha discurrido la trilogía. Con un inicio prometedor, de personajes con los que se podía empatizar de forma inmediata y hacían que quisieras embarcarte en un largo viaje junto a ellos, El despertar de la fuerza era una exhalación, un rotundo ejercicio de narrativa visual pulcra y momentos de maravilla cuidadosamente dosificados. Un montaje veloz, que no remoloneaba en momentos que podrían tender a la contemplación y la sobrecarga sentimental, como la muerte de Han Solo.

Continuando con Los últimos Jedi, se tomaron muchas decisiones de riesgo y la lógica de la saga saltó por los aires, pero su mayor pecado era no desarrollar muchos de los enigmas, misterios y conflictos que estaban en la mesa y en El ascenso de Skywalker explotan de nuevo en las manos de Abrams como una patata caliente. Esto significa que muchas de las cosas que queríamos ver en la saga están aquí, metidas a presión, pero de forma poco armónica y con la constante sensación de que se quieren poner muchos platos sobre la mesa para que todo el mundo pueda tener su pellizco de lo que realmente quiere de un final. Y en ese sentido, no solo se muestra apresurada y casi desesperada por agradar a todos los fans (incluso a los de Los últimos Jedi) sino que acaba teniendo un ritmo atropellado, que, si bien nunca aburre por exceso, camina por el filo del desastre para conseguir aterrizar con cierta gracia.

Si el film funciona es porque apuesta directamente por la aventura clásica Lucasfilm. Abrams no solo toma detalles de lo que realmente hace funcionar a las películas galácticas, sino que se encarama sobre las películas de Indiana Jones y nos embarca en una misión de búsqueda trepidante, que tiene más de un guiño a películas clásicas de la factoría Spielberg, como Los Goonies, a la que hay no una, sino hasta dos grandes referencias. También hace un guiño musical aliado con John Williams a otra de las grandes películas de Spielberg en el final, de una forma tan sutil que solo los que la hayan visto más de una vez se darán cuenta de la conexión. Y, pese a que algunas de las escenas finales no provocan la emoción de batalla que podrían con un poco más de trabajo de puesta en escena y oxígeno entre cortes, los principales recorridos de los personajes que nos importan, Kylo y Rey, tienen un cierre satisfactorio que hacen perdonar muchas de los deus ex machina que también se han ido sucediendo a lo largo del camino. Y esto, a final es lo realmente importante. 

ELLOS Y ELLAS

Hay muchos personajes en El ascenso de Skywalker, pero si hay que destacar a alguien es a Adam Driver que ha compuesto, hay que decirlo ya, la mejor interpretación de toda la saga de Star Wars, sumado al buen hacer de Daisy Riley, no cabe duda de que el alma de estas películas reside en la capacidad de transmitir de los actores. Tampoco se puede obviar que lo que la actuación póstuma de Carrie Fisher es bastante efectiva, un gran homenaje a la misma y un bonito uso de la tecnología para dar unos minutos importantes a una de las piezas claves de la saga. Mark Hamill también tiene su momento, claro, aunque nos habría gustado verle un poco más en pantalla.

LA SORPRESA

El ascenso de Skywalker está llena de sorpresas, pero al mismo tiempo hay algunas de estas que son bastante esperables, aunque no todas. El problema es que revelar cualquiera de sus secretos puede estropear un poco la experiencia. Quizá la mayor sorpresa es que hay momentos verdaderamente oscuros, con el diseño de producción sobrecogedor y gótico, con ciertas conexiones al cine de terror cósmico menos conocido, con grandes estructuras megalítico-tecnológicas al estilo de los grandes relatos del género y ecos visuales de ciertos pasajes de Hellraiser 2.

LA SECUENCIA / EL MOMENTO

Todo el duelo de sables en el desfiladero es el verdadero punto de inflexión en la película. Pero, especialmente, todo lo que sucede con Kylo Ren en el mismo y lo que experimenta el personaje y cómo lo hace. Sin duda, toda la secuencia en ese tramo es el gran momento de toda la trilogía.

LO MEJOR

  • El cierre de nueve películas cobra sentido en un final que da todo lo que se puede esperar y tres tazas más. 
  • Los caminos de Rey y Ren tienen una conclusión a la altura de las expectativas. 
  • Hay muy buenas escenas de acción. Tiene un ritmo trepidante. 
  • C3-PO posee sus mejores líneas en esta nueva trilogía, por fin.

LO PEOR

  • Dos horas y veinte no son suficientes para todo lo que cuenta.

Jorge Casanueva


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Alfonso Caro Sánchez (Mánager) Enamorado del cine y de la comunicación. Devorador de cine y firme defensor de este como vehículo de transmisión cultural, paraíso para la introspección e instrumento inmejorable para evadirse de la realidad. Poniendo un poco de orden en este tinglado.