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Reseña de The Promised Neverland #4 principal - El Palomitrón

Ganarse el beneplácito del público nipón y mantener el éxito en el tiempo en una revista de la envergadura de la Weekly Shōnen Jump es, actualmente, una labor digna de admiración y elogio. Muchas son las obras que lo intentan y pocas las que lo consiguen. Para formar parte de este selecto grupo no basta sólo con gustar, es necesario seducir a un público de masas. Y, esto lleva consigo una dificultad mayúscula.

La obra que nos atañe comenzó su publicación en la mencionada revista en agosto de 2016. La conjunción del guion de Kaiu Shirai y el arte de Posuka Demizu tuvo un debut soñado gracias a un primer episodio que causó furor entre el público y que, a día de hoy, sus once volúmenes alcanzan los más de 5 millones de copias impresas. Nominada en varias ocasiones a los premios Manga Taishō y ganadora de la última edición de los Shogakukan Manga Award dentro de la categoría shōnen, Norma Editorial no ha dejado escapar la oportunidad de licenciar y publicar esta prometedora obra en territorio nacional. Una obra que, además, recientemente ha sido anunciada su adaptación animada. Una adaptación que posiblemente la lleve incluso a los primeros puestos actuales del mercado llegando a igualar al maestro Oda o Hajime Isayama.

¡No te pierdas nuestra reseña del tercer tomo de The Promised Neverland!

Una vez superada esta toma de contacto, comenzamos la reseña de The Promised Neverland #4. Una reseña no exenta de algunos destripes argumentales o spoilers, ya que suponemos que quien proceda a realizar dicha lectura debe estar al corriente de lo acontecido en el desarrollo de la obra.

Reseña de The Promised Neverland #4 cartel reseña - El Palomitrón

Exasperación, vieja conocida. La desesperación es la emoción contraria a la esperanza. Una emoción que puede ser manifestada de múltiples maneras según la persona o la situación. Una emoción que, casi siempre, convierte tus decisiones en equívocas y tus caminos en senderos sin retorno. En el tomo anterior conocimos una cara de la desesperación, una cara que dejaba de lado la confianza y nos presentó a una Emma, un Norman y un Ray algo diferentes, maquillados podríamos decir; pero en este volumen la exasperación se presenta en 360 grados y no seremos capaces de saber cuántos giros más será capaz de dar. Unos desvíos que Kaiu Shirai logra definir a la perfección e incluso consigue encajar en un elenco más que pormenorizado y, aparentemente, cerrado.

Reseña de The Promised Neverland #4 Emma - El Palomitrón

Cuando la angustia se bautiza con tu propio apellido ya no hay vuelta atrás. Y justamente esa sensación es la que, poco a poco, se va plasmando en este nuevo volumen que constituye la obra de The Promised Neverland. Una obra que en ningún momento ha dejado claras sus intenciones y cuyo juego continua, tanto con sus personajes como con nosotros —meros espectadores—. Un juego que va ascendiendo el tono y cuya presión se eleva en cada página. La conjunción Shirai/Posuka me atrevo a tacharla como perfecta, ambos consiguen lo imposible y lo demuestran en la cuarta entrega de su obra. Casi doscientas páginas copadas de nuevos secretos —muchos sin descifrar todavía—, tensiones sin resolver —y que posiblemente sigan así— y elementos tales como la cautela o la picardía. Doscientas páginas que pondrán unas nuevas lentes a la obra; las más oscuras hasta la fecha. Es hora de conocer cuál será el futuro de Norman.

Tras los eventos narrados en el tercer volumen de The Promised Neverland todo apunta a una dramática victoria por parte de Isabella. La obra de Shirai/Posuka demuestra que no siempre vencen los buenos, los malos también tienen su momento y este parece ser el que andaba buscando madre todo este tiempo. No solo es consciente de los planes de Emma y compañía, sino que está preparada para hacer lo que sea necesario para detenerles. Este cuarto volumen de la obra abre de la forma más dolorosa hasta el momento. Isabella no duda en romper la pierna de Emma, un suceso que no solo dilatará la huida, sino que se convertirá en el tercer impedimento para dar por finalizada esta pesadilla. Una en la que la madre Krone ya no está presente y todo apunta a que Norman tiene los días contados en el Grace Field House. ¿Puede ganar el deseo de Emma ante el plan depravado de Isabella? Ha llegado el momento de adentrarnos en la oscuridad más latente de The Promised Neverland.

Reseña de The Promised Neverland #4 Norman - El Palomitrón

Puede que todavía no tengamos la respuesta definitiva a la pregunta planteada en líneas atrás, pero gracias a este nuevo enfoque que se hace posible con el cambio de narrativa por parte de Shirai y a la opacidad transmitida por el trazo de Posuka, nos adentramos en un nuevo plano todavía por explorar en The Promised Neverland. Un nuevo rumbo en el que, una vez cesado el juego del gato y el ratón entre Isabella y los huérfanos, la historia se permite pausar unos capítulos para adentrarse en la experiencia emocional inmediata y opresiva de la vida en este mundo. De antemano el ritmo narrativo de este volumen se presenta más lento que los anteriores, pero la carga que posee y el apego hacia los sentimientos es tan patente que es casi obligatorio no parpadear en ningún momento. Los cuatro primeros capítulos del tomo consiguen tejer y consolidar el núcleo emocional de la obra, un núcleo que tiembla tras el suceso que marcará un antes y un después en la historia. La situación de Norman.

Reseña de The Promised Neverland #4 Emma, Ray y Norman - El PalomitrónPodríamos decir que el cuarto volumen se divide en dos etapas, ambas marcadas por el acontecimiento citado anteriormente. Tras dejar a Emma totalmente paralizada y los planes pausados, los huérfanos deben recapitular y ver qué hacer a continuación. Ray parece tenerlo todo claro, pero el ingenio de Norman y los nervios de Emma serán dos obstáculos que, una vez más, se interpondrán en los planes del huérfano más demandado del Grace Field House. Gracias a esta primera etapa la obra es capaz de mostrarnos los verdaderos sentimientos de sus huéspedes, unos mucho más profundos de lo presentado hasta el momento. Emma, Norman y Ray comparten secretos, realidades y sentimientos que hasta ahora no habían sido revelados. El orfanato parece tintarse con un tono más claro, uno que es capaz de avistar la salida —una en forma de puente para ser precisos—. Pero ese fulgor no permanece. Se difumina al mismo tiempo que el rostro de Emma y Ray ven partir a Norman. Ha llegado el turno de la salida del primer huérfano tras varios volúmenes, uno que parece copar el corazón del dúo protagonista restante.

Reseña de The Promised Neverland #4 Emma y Ray 1 - El Palomitrón

Tras un viaje sin destino conocido, y ante el que la obra no deja atisbo de luz, el orfanato queda totalmente apagado, marchito. La salida de Norman no solo ha conseguido arrancar lágrimas, sino que ha sido capaz de dejar sin vitalidad a Emma y Ray. O al menos, eso parece. Ante esta situación los huérfanos solo se hacen una pregunta: ¿quién será el siguiente? The Promised Neverland llega a su tono más oscuro, uno donde Posuka indaga en nuevos matices, reescribe los rostros e infunde una emoción desconocida hasta la fecha. Desaliento. Shirai le acompaña en guion, y consiguen que el resultado sea escalofriante.

Dos meses después tras la ¿pérdida? en los que el orfanato ha dejado de rebosar energía y esperanza, Emma y Ray se reúnen tras un periplo de angustia en el que, tras mentiras y planes ocultos, desvelan cuál será su próximo movimiento. A pesar de situarnos ante un nuevo registro, The Promised Neverland nunca deja de sorprender y es en los peores momentos cuando llega a su zenit. El Grace Field House está pasando por su peor momento. El propósito inicial de Emma y Ray se tuerce cuando la oscuridad vence sobre Norman, aun así ambos reúnen fuerzas y valor para continuar con el objetivo principal: escapar. Todo apunta al plan más peligroso, uno que aparentemente teje Ray pero los acontecimientos apuntan a una cara oculta tras toda esa amalgama cubierta por fuego. Shirai se desvía de forma drástica y acaba en una vereda que antaño no parecía construida, al menos para el elenco protagonista. No se llega a atisbar al caballo ganador ni mucho menos, sabiendo además que la historia todavía no ha cesado; pero lo que sí ha quedado claro es que el guion es un objeto cambiante, tanto que tus propios ideales y vertientes irán cambiando con él. El cliffhanger vuelve a ser un factor presente al final del tomo, y en esta ocasión nos plantea el auténtico sino de los huérfanos del Grace Field House ¿se dejarán consumir por la llamarada de Isabella o podrán cruzar el puente hacia la tan buscada libertad? 

Reseña de The Promised Neverland #4 Emma con fuego - El Palomitrón

A nivel artístico, The Promised Neverland #4, al igual que hacían los primeros tomos de la obra, ofrece un depurado estilo visual de enorme calidad. Posuka Demizu emplea un trazado fino y único para dar forma a todos los elementos de la obra, así como una clara definición en los contornos de sus personajes. Unos personajes que cuentan con un diseño tan característico como poco usual. Estos hacen acopio de unos rasgos muy singulares y un nivel de detallismo sorprendente, donde los registros expresivos —de gran importancia en este tipo de obras— son excelsos. La ilustradora logra una muy buena composición de páginas, y se encarga de poblar las viñetas con una gran variedad y cantidad de elementos que hacen de la lectura una labor más dinámica y vivaz.

La dualidad y los contrastes de los que hace gala The Promised Neverland se ven enormemente potenciados gracias a su arte. El claro predominio del blanco en los primeros compases de la obra denota cierto aire de pureza e inocencia, un claro contraste respecto aquellas partes donde la tensión puede cortarse con el filo de un cuchillo o donde los antagonistas tienen presencia; aquí las tonalidades oscuras y los sombreados bañan las escenas con la esencia de lo lúgubre y lo tétrico. En definitiva, un estilo totalmente único que escapa de convencionalismos y que consigue radiar una atmósfera complemente distintiva que aúna aspectos tales como misterio e inocencia a partes iguales. Una dupla de cualidades que nos acompañará hasta el momento y que por ahora parece no querer soltarnos.

Reseña de The Promised Neverland #4 cartel edición - El Palomitrón

Reseña de The Promised Neverland #4 portada edición - El Palomitrón

Hace prácticamente un año Norma Editorial anunció la licencia de la obra durante el XXIII Salón del Manga de Barcelona. La llegada de una de las obras más prometedoras y con mejor crítica a día de hoy por fin se hacía realidad. The Promised Neverland #4 está compuesto por un total de 192 páginas, con ilustraciones en blanco y negro. Sigue el clásico formato tankoubon con una edición rústica con sobrecubierta y una dimensión de 11,5 x 17,5 cm. La calidad de los materiales que conforman este tomo es indiscutible, en la línea de este tipo de obras de la editorial. La portada logra un gran impacto visual tanto por su diseño como por su composición. El diseño de la cubierta respeta al máximo al original japonés, respetando la ubicación horizontal del título y optando por no traducirlo a nuestro idioma. En la misma podemos observar una paleta de colores gélidos y tenues que, junto a la presencia del elenco protagonista formado por Emma, Norman y Ray logra transmitir esa sensación de pureza e inocencia que rezuma la obra en sus primeros compases, aunque en este caso el pronunciamiento de libertad planeada empieza a hacerse más patente. En la contraportada encontramos una ilustración con una fuerte carga de misterio y soledad, que ejerce de antítesis respecto a la portada y la primera impresión. Sin ánimo de desvelar más de lo necesario, aconsejamos quitar la sobrecubierta y observar con sumo cuidado la sorpresa que aguarda. Pequeños detalles que potencian —más si cabe— el misterio que aguarda las palabras de Kaiu Shirai y el arte de Posuka Demizu.

The Promised Neverland #4 salió a la venta el pasado 31 de octubre de 2018 a un precio de 8,00 €. Un precio que establece de nuevo la normalidad frente a la promoción inicial de la obra, estrategia que la editorial también ha empleado en otras como Yona, princesa del amanecer y The Last Game, entre otras. Este cuarto volumen cuenta con un total de nueve capítulos que narran la totalidad de los hechos acontecidos en este tomo. Y al igual que ocurría en los tres primeros volúmenes, volvemos a echar en falta alguna que otra página a color, páginas que en la obra original japonesa se encuentran coloreadas y que aportan un toque todavía más distintivo a la obra. Por último, tanto el entintado, como el sangrado y las viñetas gozan de una perfecta armonía en el tomo y además está perfectamente traducido a nuestro idioma, cortesía de Carlos Mingo e Irene Telleria.

Marisol Navarro

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