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Reseña de The Promised Neverland #3 principal - el palomitron

Ganarse el beneplácito del público nipón y mantener el éxito en el tiempo en una revista de la envergadura de la Weekly Shōnen Jump es, actualmente, una labor digna de admiración y elogio. Muchas son las obras que lo intentan y pocas las que lo consiguen. Para formar parte de este selecto grupo no basta sólo con gustar, es necesario seducir a un público de masas. Y, esto lleva consigo una dificultad mayúscula.

La obra que nos atañe comenzó su publicación en la mencionada revista en agosto de 2016. La conjunción del guion de Kaiu Shirai y el arte de Posuka Demizu tuvo un debut soñado gracias a un primer episodio que causó furor entre el público y que, a día de hoy, sus diez volúmenes alcanzan los 5 millones de copias impresas. Nominada en varias ocasiones a los premios Manga Taishō y ganadora de la última edición de los Shogakukan Manga Award dentro de la categoría shōnen, Norma Editorial no ha dejado escapar la oportunidad de licenciar y publicar esta prometedora obra en territorio nacional. Una obra que, además, recientemente ha sido anunciada su adaptación animada. Una adaptación que posiblemente la lleve incluso a los primeros puestos actuales del mercado llegando a igualar al maestro Oda o Hajime Isayama.

¡No te pierdas nuestra reseña del segundo tomo de The Promised Neverland!

Una vez superada esta toma de contacto, comenzamos la reseña de The Promised Neverland #3. Una reseña no exenta de algunos destripes argumentales o spoilers, ya que suponemos que quien proceda a realizar dicha lectura debe estar al corriente de lo acontecido en el desarrollo de la obra.

Reseña de The Promised Neverland #3 cubierta cartel reseña - el palomitron

La desesperación es la emoción contraria a la esperanza. Una emoción que puede ser manifestada de múltiples maneras según la persona o la situación. Una emoción que, casi siempre, convierte tus decisiones en equívocas y tus caminos en senderos sin retorno. En el tomo anterior era la confianza ese sustantivo que protagonizó las aventuras de Emma, Norman y Ray; pero en este volumen será la desesperación y el enojo quienes se posicionen en primer plano. Unos “personajes” que Kaiu Shirai logra definir a la perfección e incluso consigue encajar en un elenco más que pormenorizado y, aparentemente, cerrado.

Reseña de The Promised Neverland #3 Desesperación Don y Gilda - el palomitron

Cuando la angustia se bautiza con tu propio apellido ya no hay vuelta atrás. Y justamente esa sensación es la que, poco a poco, se va plasmando en este nuevo volumen que constituye la obra de The Promised Neverland. Una obra que en ningún momento ha dejado claras sus intenciones y cuyo juego continua, tanto con sus personajes como con nosotros —meros espectadores—. Un juego que va ascendiendo el tono y cuya presión se eleva en cada página. La conjunción Shirai/Posuka me atrevo a tacharla como perfecta, ambos consiguen lo imposible y lo demuestran en la tercera entrega de su obra. Doscientas páginas copadas de nuevos secretos —muchos sin descifrar todavía—, tensiones sin resolver —y que posiblemente sigan así— y elementos tales como la cautela o la picardía. Doscientas páginas que pondrán unas nuevas lentes a la obra. Unas algo más oscuras que en tomos anteriores. Es hora de volver junto a William Minerva.

Tras los eventos narrados en el segundo volumen de The Promised Neverland, los huérfanos del orfanato Grace Field House se encuentran ante una multitud de posibilidades —algo escuetas— de actuación. En primer lugar, averiguar qué se esconde tras el nombre de William Minerva. En segundo, escrutar qué oculta la habitación secreta de Izabella. Y en tercer y último lugar, empezar a planear la huida del orfanato. Una huida que traerá consigo más problemas de los esperados y será el principal detonante de la desesperación. Los planes pueden estar perfectamente tejidos pero si un hilo falla es bastante probable que el resultado final no sea el esperado. Y justamente eso es lo que les ocurre a nuestros protagonistas. Un hilo perdido; una posibilidad menos.

Reseña de The Promised Neverland #3 Niños orfanato - el palomitron

William Minerva. Una de las últimas incógnitas que se han sumado a la obra de Shirai y Posuka tiene forma de libro. Una forma que, aparentemente, no guarda sospecha alguna pero que alberga algún que otro secreto que puede atisbar algo de luz sobre el orfanato Grace Field House. Los encargados en esta ocasión de averiguar qué se esconde tras este nombre y tras todo aquello que plasma sobre el papel son Emma, Norman y Ray. Una tarea más que complicada que nos vuelve a demostrar las intenciones de la historia, unas intenciones que no se bastan de meros convencionalismos y apuestan por un material más deductivo y versado. Gracias a la pista de William Minerva el elenco protagonista empieza a pensar en qué podría haber realmente fuera, se plantean un exterior todavía activo e incluso llegan a creer que ese autor —real o no— todavía está vivo e intenta decirles algo. Un nuevo rayo de esperanza que, tarde o temprano, dejará de brillar en los ojos más novatos de la obra.

Reseña de The Promised Neverland #3 Krone, Emma y Norman - el palomitron

Nuevos planes con Izabella y Krone. No todos caminamos en la misma dirección; y justamente ese “mantra” es el que demuestran Don y Gilda con su próxima actuación. Una que les tacha de curiosos y cuyos resultados no son los esperados. Una que será la principal culpable, entre otros factores, de los primeros compases de la desesperación. Querer descubrir algo en Grace Field House tiene un precio, y todo apunta que cada acción va subiendo el valor de esa moneda de cambio. Una moneda que puede incluso dignificar —o no— una vida humana. Los siguientes pasos de los huérfanos parecían estar claros, pero cuando el plan no se ejecuta tal y como se había plateado y cuando las personas dan a conocer nuevos rostros todo se convierte en una extraña amalgama de color gris. En este punto todo bifurca; los niños empiezan a errar, los adultos demuestran cómo la edad puede tener ventaja frente a la cautela, algunas mentiras salen a la luz, la oscuridad se empieza a tornar algo permanente y el precio de las vidas humanas se desvirtúa por completo. Un conjunto de factores que entremezclan la historia y la remueve hasta tal punto que te hace cuestionarte de nuevo todos los interrogantes planteados, y te demuestra una vez más que The Promised Neverland puede —y debe— jugar con nuestras mentes y con las de todos sus personajes, sin importar edades o condiciones.

Reseña de The Promised Neverland #3 Izabella, Emma y Norman - el palomitron

¿Qué habrá tras el muro? Tras una batalla intelectual en la que los pactos y las traiciones son los auténticos protagonistas, toca estudiar cuál será el siguiente paso. Uno que titubea entre finas cuerdas y cuya caída puede ser mortal. Los adultos llevan las de ganar —al menos por el momento— y los huérfanos se encuentran ante una tesitura en la que solo se puede seguir adelante, sin importar qué queda atrás o quién puede salir afectado. El objetivo está claro: contemplar qué hay tras el muro para planear la huida final, una que se ve interrumpida constantemente y, a pesar de haber avanzado en algunos aspectos como sus propias localizaciones, los nuevos impedimentos serán mucho mayores. Unos que en esta ocasión tienen nombre propio: Izabella. Un problema que parecía haber desaparecido ha vuelto, y lo hace de manera tajante e inapelable. Izabella teje una nueva red ante sus “hijos” y como una araña obsesionada con el control deja muy claro cuál será su papel a partir de ahora.

El Grace Field House está pasando por su peor momento. El propósito de Emma, Norman y Ray se emborrona. El destino, un ser caprichoso y en ocasiones perverso, ha lanzado sus dados y todas las caras caen en blanco. The Promised Neverland #2 cerraba con una apuesta que parecía ser una de las claves principales para escapar de ese “hogar” que se antojaba perfecto para algunos y una celda para otros. En esta ocasión, Shirai decide no seguir por el mismo camino. Se desvía de forma drástica y acaba en una vereda que antaño no parecía construida, al menos para el elenco protagonista. No se llega a atisbar al caballo ganador ni mucho menos, sabiendo además que la historia todavía no ha cesado; pero lo que sí ha quedado claro es que el guion es un objeto cambiante, tanto que tus propios ideales y vertientes irán cambiando con él. El cliffhanger vuelve a ser un factor presente al final del tomo, y en esta ocasión nos plantea una de las decisiones más temidas por todos los huérfanos conocedores de la verdad del Grace Field House: se desvela quién será el próximo miembro que los demonios quieren recolectar. La pregunta es la siguiente: ¿podrá cambiar su destino antes de ser cazado? 

Reseña de The Promised Neverland #3 Ray, Emma y Norman - el palomitron

A nivel artístico, The Promised Neverland #3, al igual que hacía en el primer y segundo tomo de la obra, ofrece un depurado estilo visual de enorme calidad. Posuka Demizu emplea un trazado fino y único para dar forma a todos los elementos de la obra, así como una clara definición en los contornos de sus personajes. Unos personajes que cuentan con un diseño tan característico como poco usual. Estos hacen acopio de unos rasgos muy singulares y un nivel de detallismo sorprendente, donde los registros expresivos —de gran importancia en este tipo de obras— son excelsos. La ilustradora logra una muy buena composición de páginas, y se encarga de poblar las viñetas con una gran variedad y cantidad de elementos que hacen de la lectura una labor más dinámica y vivaz.

La dualidad y los contrastes de los que hace gala The Promised Neverland se ven enormemente potenciados gracias a su arte. El claro predominio del blanco en los primeros compases de la obra denota cierto aire de pureza e inocencia, un claro contraste respecto aquellas partes donde la tensión puede cortarse con el filo de un cuchillo o donde los antagonistas tienen presencia; aquí las tonalidades oscuras y los sombreados bañan las escenas con la esencia de lo lúgubre y lo tétrico. En definitiva, un estilo totalmente único que escapa de convencionalismos y que consigue radiar una atmósfera complemente distintiva que aúna aspectos tales como misterio e inocencia a partes iguales. Una dupla de cualidades que nos acompañará hasta el momento y que por ahora parece no querer soltarnos.

Reseña de The Promised Neverland #3 cubierta cartel edición - el palomitron

Reseña de The Promised Neverland #3 cubierta manga - el palomitronHace prácticamente un año Norma Editorial anunció la licencia de la obra durante el XXIII Salón del Manga de Barcelona. La llegada de una de las obras más prometedoras y con mejor crítica a día de hoy por fin se hacía realidad. The Promised Neverland #3 está compuesto por un total de 200 páginas, con ilustraciones en blanco y negro. Sigue el clásico formato tankoubon con una edición rústica con sobrecubierta y una dimensión de 11,5 x 17,5 cm. La calidad de los materiales que conforman este tomo es indiscutible, en la línea de este tipo de obras de la editorial. La portada logra un gran impacto visual tanto por su diseño como por su composición. El diseño de la cubierta respeta al máximo al original japonés, respetando la ubicación horizontal del título y optando por no traducirlo a nuestro idioma. En la misma podemos observar una paleta de colores cálidos y vivos que, junto a la presencia del elenco protagonista acompañado por otros huérfanos, logra transmitir esa sensación de pureza e inocencia que rezuma la obra en sus primeros compases, aunque en este caso el pronunciamiento de libertad empieza a hacerse más patente. En la contraportada encontramos una ilustración con una fuerte carga de misterio y soledad, que ejerce de antítesis respecto a la portada y la primera impresión. Sin ánimo de desvelar más de lo necesario, aconsejamos quitar la sobrecubierta y observar con sumo cuidado la sorpresa que aguarda. Pequeños detalles que potencian —más si cabe— el misterio que aguarda las palabras de Kaiu Shirai y el arte de Posuka Demizu.

The Promised Neverland #3 salió a la venta el pasado 24 de agosto de 2018 a un precio de 8,00 €. Un precio que establece de nuevo la normalidad frente a la promoción inicial de la obra, estrategia que la editorial también ha empleado en otras como Yona, princesa del amanecer y The Last Game, entre otras. Este tercer tomo cuenta con un total de nueve capítulos que narran la totalidad de los hechos acontecidos en este volumen. Y al igual que ocurría en el primer y segundo volumen, volvemos a echar en falta alguna que otra página a color, páginas que en la obra original japonesa se encuentran coloreadas y que aportan un toque todavía más distintivo a la obra. Por último, tanto el entintado, como el sangrado y las viñetas gozan de una perfecta armonía en el tomo y además está perfectamente traducido a nuestro idioma, cortesía de Carlos Mingo e Irene Telleria.

Reseña de The Promised Neverland #3 cubierta cartel galería - el palomitron

Marisol Navarro

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